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«Río Tercero, tierra arrasada»: la voz de Lucas Felici sobre la crisis industrial y la resistencia obrera
En Río Tercero, Córdoba, una ciudad marcada por la historia industrial y por el doloroso atentado de 1995, la clase trabajadora vuelve a enfrentar una crisis profunda. Desde octubre de 2023, la planta petroquímica local inició un proceso de despidos masivos, lockouts y militarización del espacio de trabajo. Lucas Felici, delegado gremial y referente obrero, describe con crudeza y claridad la magnitud del conflicto, que ya dejó cientos de familias sin sustento en una comunidad de apenas 45 mil habitantes. En diálogo con La Columna Vertebral, Felici comparte el panorama actual, el rol del Estado, las estrategias de lucha y una memoria viva de lo que significa resistir desde abajo. Esta es su voz.
LCV: “Contanos un poquito, en principio, la situación laboral de Río Tercero.”
Lucas Felici: “Bueno, la verdad que estamos en una crisis impresionante industrial aquí en Río Tercero, una ciudad que ha crecido con las industrias. Y la verdad que, bueno, desde octubre del año pasado que Petroquímica ha empezado, ¿no?, a echar trabajadores. El año pasado despidieron 140, con lo cual, bueno, nosotros después de 90 días de lucha, de huelga, de acampe, logramos la reincorporación de una parte muy pequeña de ellos y pusimos en marcha la parte química, porque cerraron la planta de hidrocarburos. Obviamente, por las medidas estas que impuso el gobierno nacional de la apertura indiscriminada de las importaciones, donde la empresa cambió su eje comercial y dejó de producir para importar. En la parte química veníamos produciendo bien, normal. Todo lo que se producía se vendía, se despachaba. Pero hace 15, 20 días la empresa mandó parar toda la producción. Realizó un lockout patronal y el lunes pasado nos militarizó la fábrica y, bueno, básicamente despidió a 124 trabajadores más. Sumado a los trabajadores contratistas tercerizados, estamos hablando de que entre octubre del año pasado y ahora la fecha, llevan alrededor de 350 despidos industriales, solo esta fábrica, ¿no? En una ciudad de 45.000 habitantes, una ciudad que vive de la economía, ¿no?, de las industrias, por lo cual indirectamente ha afectado la economía de toda la población, de los comercios y demás. Estamos realmente sumergidos en una crisis que no la habíamos vivido en otro momento, ni siquiera en los 90. Y bueno, estamos dando la pelea. Nosotros obviamente paramos toda la actividad en cuanto tuvimos los primeros correos electrónicos, porque fueron despidos por correos electrónicos en principio. Tomamos la fábrica con los compañeros. Estuvimos unas 27 horas tomando la fábrica hasta que salió una conciliación obligatoria del Ministerio de Trabajo, la cual se está cumpliendo a medias, porque si bien estamos entrando todos los trabajadores dentro de la fábrica, la fábrica sigue parada. No nos dan tarea, nos han sacado el transporte… cosas muy básicas como eso, ¿no? Y también, bueno, obviamente tenemos todavía aún militarizada la fábrica. Los trabajadores vamos a laborar y lo único que encontramos en esta fábrica es policía por todos lados.”
LCV: “Cuando vos decís ‘militarizada’, ¿estamos hablando de policía local o estamos hablando de militarizada en serio? ¿Gendarmería?”
Lucas Felici: “Está Infantería, está la Policía Provincial y ahora se ha retirado, pero también estuvo Gendarmería.”
LCV: “¿La administración de la petroquímica es mixta, estatal, o solo privada?”
Lucas Felici: “No, no, es privada. Esta empresa es de la dueña también del ex Grupo Piero.”
LCV: “¿De los colchones?”
Lucas Felici: “Sí.”
LCV: “Ah, ok. Diversificados ellos. En realidad voy a hacer un chiste muy malo, ¿viste? Un chiste de la década del 90. Voy a decir que con esto, Piero los acostó. Pero bueno, si no me lo tomo, no le metemos un poco de humor…”
Lucas Felici: “Y sí… Laura Yusani está, digo, porque ni siquiera ha pagado las indemnizaciones de los trabajadores despedidos. Ni siquiera eso. De hecho, estamos esperando que están realizando un concurso preventivo de crisis.”
LCV (Laura Yusani): “La situación esta, a pesar de que ya hubo despidos, ¿era previsible? Porque además, ustedes con estos nuevos despidos, ya prácticamente la planta desaparece. ¿Cuánta gente queda trabajando, más o menos?”
Lucas Felici: “Un plantel de 120 trabajadores en una planta que tenía casi 400. La verdad que no fue previsible, porque nosotros veníamos produciendo normal. Y justamente las discusiones que teníamos con los representantes de la empresa eran que por ahí íbamos a tener alguna etapa un poco más complicada, ¿no?, para establecer los pagos de los salarios a término. Que fue lo que pasó el último mes —solo el último mes— que pidieron 10 días para poder pagar todo el salario, que eso lo cumplieron. Pero después, bueno, empezaron con un vaciamiento que la verdad no sabemos si se trata de una venta, si detrás de esta crisis que ellos aducen tener hay una venta, o hay una crisis real. Porque todavía no hemos visto los números.”
LCV: “¿Notaron que hay razones concretas? ¿Hay una baja de consumo? ¿Qué es lo que produce exactamente la petroquímica? ¿O es que se están yendo del país?”
Lucas Felici: “No, mirá. En realidad, la parte química donde producimos PAC —que es un producto que se utiliza para potabilizar el agua— se vende generalmente a los municipios, al Estado. Y también tenemos, obviamente, hipoclorito, soda cáustica para escalas industriales, ácido clorhídrico… Todo se ha venido produciendo de forma normal, con los volúmenes que producíamos años anteriores. Por eso sorprende esta medida interpretativa y tan unilateral de la empresa de ejecutar semejante cantidad de despidos. Si bien entendíamos que había una parte en sus jerarquías, fuera de convenio, que no habían despedido por el cierre de hidrocarburos —digamos, que dejaron de producir TDI— y no habían ajustado por ahí la parte del plantel de ellos… nunca se esperó que fuese de esta manera. En este caso echaron prácticamente toda la fábrica. Imaginate que nosotros sabemos que la fábrica esta no se puede poner en marcha con la cantidad que quedó. Y ajustaron para abajo. Digo, ellos se quedaron todavía.”
LCV: “¿La apertura de las importaciones y la falta de controles a la industria tuvo que ver? ¿Los puso en jaque esta historia?”
Lucas Felici: “Sí, sí, claro. Porque obviamente que esta industria, su principal producto era el TDI, que ahora la empresa lo importa, ¿no? Y lo dejó de producir. Más de 40 años produciendo TDI. Así que imaginate que tiene directamente que ver el cambio político en la decisión esta de la apertura indiscriminada de las importaciones. Desgraciadamente, para los laburantes somos los únicos que padecemos la crisis. Porque los empresarios solo cambian su eje comercial e importan en vez de producir. Pero siguen haciendo plata, y los que pagamos los platos rotos somos los laburantes, como siempre.”
LCV: “¿Es la única empresa ahí en Río Tercero o en Córdoba que está en esta situación? ¿O cómo ves el resto de la industria cordobesa?”
Lucas Felici: “Mirá, nosotros tenemos al lado Fabricaciones Militares, que son compañeros del Estado, que están, la verdad, también con una baja productiva. Imaginate que el 90% de la producción de las Fabricaciones Químicas Militares la consumía Petroquímica. Así que imaginate el estado de esa fábrica. Tenemos a Atanor —que la representamos nosotros— que firmamos un procedimiento preventivo de crisis en agosto. Ese procedimiento consta, básicamente, en que para que no haya despido y reducción de personal, la empresa no paga los aportes jubilatorios. Entonces, tenemos una crisis en todas las industrias. No solamente esa.”
LCV: “Esa irregularidad que acabas de mencionar —la de no pagar los aportes— quiero preguntarte por otra. ¿Es cierto que están despidiendo también a los delegados?”
Lucas Felici: “Sí, la verdad que cómo se ha manejado todo es ilegal, ¿no? Mirá, a nosotros nos echaron dos delegados. No tienen nada para objetar, porque la fábrica teóricamente sigue en actividad. Y tenemos 120 trabajadores aún que no han sido despedidos para representar. Pero los echaron igual, porque, bueno, es el clima del momento. El clima actual que se vive con un gobierno que también propone desactivar la organización sindical como pueda. Nosotros, imaginate, hacemos asambleas en la fábrica y estamos rodeados de policías. Ni siquiera se nos brindan las garantías para poder organizarnos. Y tenemos que tener a las fuerzas armadas ahí como chivo expiatorio, escuchando las cosas que hablamos en una asamblea. La verdad es lamentable lo que estamos viviendo.”
LCV: “Dos preguntitas del golpeado pueblo de Río Tercero. Una es estadística: vos dijiste antes que, por derrame, obviamente 120 personas despedidas son 120 familias. Multiplicamos por un promedio de cuatro personas —o sea, matrimonio con dos pibes— y ya nos damos cuenta. Dijiste que esto incidía también en el cierre de mercados de cercanía, en todo eso. ¿El impacto en la economía local es muy grave?”
Lucas Felici: “Exacto. Mirá, el número estadístico es este: cada trabajador asalariado industrial son dos trabajadores que están, obviamente, en la economía informal o en un comercio. Por lo cual, cada despido nuestro son tres despidos en total. Para que te des una idea, más o menos.”
LCV: “¿Cómo hace un pueblo como ustedes, que se tuvo que levantar de la explosión de la fábrica militar, que tuvo muertos, que tuvo que reconstruir todo ese lugar, y ahora está viviendo esta nueva tragedia? ¿Cómo se vive como identidad esto?”
Lucas Felici: “Mirá, yo creo que la clase trabajadora en general tenemos esto, ¿no?, de levantarnos de las cenizas. Desgraciadamente, lo que pasó en Río Tercero en el ’95 marcó la historia del pueblo, de la ciudad. Y obviamente que lo que está pasando ahora se puede comparar —no en la gravedad de un atentado como ese—, pero sí por la cantidad de despidos y por la cantidad de gente que va a emigrar nuevamente de la ciudad por esta situación. La gente, con voluntad y como siempre, tratando de mirar para adelante y en solidaridad, pudo levantarse aquella vez de las explosiones. Pero bueno… la verdad no tengo mucho más para decir. Para nosotros, Menem es un asesino. Y lo vamos a seguir diciendo toda la vida. Asesinó gente. Arruinó vidas. Afectó psicológicamente a toda la sociedad. Y hasta el día de hoy se sienten las secuelas. Así que para nosotros, sinceramente, desde una serie hasta cualquier cosa que pasen de él, va a seguir siendo repudiable y repugnante para una sociedad que tuvo que enterrar a sus vecinos por las irresponsabilidades y la violencia que ejerció el Estado para tapar lo que hacía en ese momento.”
LCV: “Para terminar: ¿ustedes están en coordinación con la gente de Fabricaciones Militares, de Atanor, de las distintas empresas? ¿Están pensando algún tipo de plan de lucha?”
Lucas Felici: “Estamos en continuo contacto con el resto de los sectores, no solamente de acá, sino de muchas organizaciones sindicales y organizaciones sociales de la provincia. Aquí, en el polo químico, cada vez que se ejecuta un despido se para toda la actividad. Y se para todo, como eje principal del plan de lucha. Y bueno, ahora el jueves vamos a hacer una gran movilización acá en la ciudad, que creemos que va a ser muy importante. También para marcar una posición política, ¿no?, de cambios que tienen que haber de rumbo. Porque si no, básicamente, la clase trabajadora va a seguir padeciendo estas políticas de ajuste, de desindustrialización y de entrega de soberanía. Básicamente, lo poco que nos pueda quedar, lo están terminando de rematar.”
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»