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¡¡¡¡ GANÓ !!!

Zohran Mamdani tiene 34 años, con el 91% de los sufragios escrutados, Mamdani ha obtenido el 50,4% de los votos, frente al 41,6% de Cuomo y el 7,1% de Sliwa. Será el nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York. Es joven, musulmán y de izquierda. Una cachetada para Donald Trump

Parecía imposible que un muchacho nacido en Uganda, de ciudadanía norteamericana, que se define socialista democrático y apela a un electorado que va desde «la abuela mexicana», a los «propietarios de bodegas yemeníes», los «taxistas senegaleses», las «enfermeras uzbecas» hasta las «tías etíopes» -según sus dichos- haya conseguido torcer el brazo del American Dad.

Trump había sido claro durante toda la campaña: «si votan por Zohran Mamdani, recortaré los fondos federales a la ciudad», fue el mensaje. Extorsiones y amenazas a las que suele recurrir con sus contrincantes. La respuesta del joven candidato fue tan clara que terminó de convencer a los más tibios: «Trataré la amenaza de Trump por lo que es: una amenaza. No es la ley. Demasiadas veces hemos tratado todo lo que sale de la boca de Donald Trump como si fuera legal sólo porque él lo dijo. Por fin es hora de enfrentar a los matones que hacen estas amenazas, no se conviertan en matones a nuestro turno. Hemos visto muchas veces que la mejor manera de responder a Donald Trump y neutralizar estas amenazas es levantarse y luchar”, le respondió Mandami poco antes de la elección.

En su primer discurso como Alcalde electo dijo: «El futuro está en nuestras manos. Amigos, hemos derrocado una dinastía política», una dinastía conformada, entre otros, por su adversario el exgobernador Andrew Cuomo, cuyo padre también fue gobernador.

Las elecciones en distintos Estado del gigante del norte fueron un revés para el presidentes. Con una participación extrañamente alta del electorado, en Nueva Jersey y Virginia también ganaron las candidatas demócratas, Mikie Sherrill y Abigail Spanberger, quienes hicieron campaña con un mensaje anti-Trump.

DISCURSO COMPLETO DE ZORHAN MANDAMI EN LA NOCHE DE LA VICTORIA

Gracias, amigos míos. Puede que el sol se haya puesto sobre nuestra ciudad esta tarde, pero como dijo una vez Eugene Debs: “Puedo ver el amanecer de un día mejor para la humanidad”.

Desde que tenemos memoria, los ricos y los poderosos han dicho a los trabajadores de Nueva York que el poder no les pertenece.

Dedos magullados por levantar cajas en el suelo del almacén, palmas con callos por el manillar de la bicicleta de reparto, nudillos marcados por quemaduras de cocina: estas no son manos a las que se les ha permitido ostentar el poder. Y, sin embargo, durante los últimos 12 meses, os habéis atrevido a aspirar a algo más grande.

Esta noche, contra todo pronóstico, lo hemos conseguido. El futuro está en nuestras manos. Amigos míos, hemos derrocado una dinastía política.

Gracias a aquellos que tan a menudo son olvidados por la política de nuestra ciudad, que hicieron suyo este movimiento. Me refiero a los propietarios de bodegas yemeníes y a las abuelas mexicanas. A los taxistas senegaleses y a las enfermeras uzbekas. A los cocineros trinitenes y a las tías etíopes 

Le deseo a Andrew Cuomo lo mejor en su vida privada. Pero que esta noche sea la última vez que pronuncio su nombre, ya que pasamos página a una política que abandona a la mayoría y solo responde ante unos pocos. Nueva York, esta noche lo habéis conseguido. Un mandato para el cambio. Un mandato para un nuevo tipo de política. Un mandato para una ciudad que podamos permitirnos. Y un mandato para un gobierno que cumpla exactamente con eso.

El 1 de enero tomaré posesión como alcalde de la ciudad de Nueva York. Y eso es gracias a ustedes. Así que, antes de decir nada más, debo decir esto: gracias. Gracias a la próxima generación de neoyorquinos que se niegan a aceptar que la promesa de un futuro mejor sea una reliquia del pasado.

Han demostrado que, cuando la política se dirige a ustedes sin condescendencia, podemos dar paso a una nueva era de liderazgo. Lucharemos por ustedes, porque nosotros somos ustedes. O, como decimos en Steinway [Queens]: “Ana minkum wa alaikum”.

Gracias a aquellos que tan a menudo son olvidados por la política de nuestra ciudad, que hicieron suyo este movimiento. Me refiero a los propietarios de bodegas yemeníes y a las abuelas mexicanas. A los taxistas senegaleses y a las enfermeras uzbekas. A los cocineros trinitenes y a las tías etíopes. Sí, tías.

Se trata de personas como Richard, el taxista con el que hice una huelga de hambre de 15 días frente al Ayuntamiento, que todavía tiene que conducir su taxi siete días a la semana. Hermano, ahora estamos en el Ayuntamiento

A todos los neoyorquinos de Kensington, Midwood y Hunts Point, sepan esto: esta ciudad es su ciudad y esta democracia también es suya. Esta campaña trata de personas como Wesley, un organizador del 1199 que conocí fuera del Hospital Elmhurst el jueves por la noche. Un neoyorquino que vive en otro lugar, que viaja dos horas cada día desde Pensilvania porque el alquiler es demasiado caro en esta ciudad.

Se trata de personas como la mujer que conocí en el Bx33 hace años y que me dijo: “Antes me encantaba Nueva York, pero ahora solo es donde vivo”. Y se trata de personas como Richard, el taxista con el que hice una huelga de hambre de 15 días frente al Ayuntamiento, que todavía tiene que conducir su taxi siete días a la semana. Hermano, ahora estamos en el Ayuntamiento.

Esta victoria es para todos ellos. Y es para todos vosotros, los más de 100.000 voluntarios que habéis convertido esta campaña en una fuerza imparable. Gracias a vosotros, haremos de esta ciudad un lugar que los trabajadores puedan volver a amar y en el que puedan volver a vivir. Con cada puerta a la que habéis llamado, cada firma que habéis conseguido y cada conversación que habéis mantenido con tanto esfuerzo, habéis erosionado el cinismo que ha llegado a definir nuestra política.

Sé que os he pedido mucho durante este último año. Una y otra vez, habéis respondido a mis llamadas, pero tengo una última petición. Nueva York, respirad este momento. Hemos aguantado la respiración durante más tiempo del que podemos recordar.

La hemos aguantado anticipando la derrota, la hemos aguantado porque nos han dejado sin aliento demasiadas veces, la hemos aguantado porque no podemos permitirnos exhalar. Gracias a todos los que han sacrificado tanto. Estamos respirando el aire de una ciudad que ha renacido.

A mi equipo de campaña, que creyó cuando nadie más lo hizo y que tomó un proyecto electoral y lo convirtió en mucho más: nunca podré expresar la profundidad de mi gratitud. Ahora pueden dormir tranquilos.

A mis padres: mamá y papá: vosotros me habéis convertido en el hombre que soy hoy. Estoy muy orgulloso de ser vuestro hijo. Y a mi increíble esposa, Rama, ‘hayati’: no hay nadie a quien prefiera tener a mi lado en este momento, y en todos los momentos.

A todos los neoyorquinos, tanto a los que me votaron, como a los que votaron a uno de mis oponentes, o a los que se sintieron tan decepcionados por la política que ni siquiera votaron, gracias por darme la oportunidad de demostrar que soy digno de su confianza. Me levantaré cada mañana con un único propósito: hacer que esta ciudad sea mejor para ustedes que el día anterior.

Hay muchos que pensaban que este día nunca llegaría, que temían que estuviéramos condenados a un futuro peor, con cada elección relegándonos simplemente a más de lo mismo.

Y hay otros que ven la política actual como demasiado cruel para que la llama de la esperanza siga ardiendo. Nueva York, hemos respondido a esos temores.

pienso en las palabras de Jawaharlal Nehru: «Llega un momento, pero rara vez en la historia, en el que salimos de lo viejo hacia lo nuevo, en el que una era termina y en el que el alma de una nación, largamente reprimida, encuentra su voz».

Esta noche hemos hablado con voz clara. La esperanza está viva. La esperanza es una decisión que tomaron decenas de miles de neoyorquinos día tras día, turno tras turno de voluntariado, a pesar de los anuncios de ataque tras ataque. Más de un millón de nosotros nos reunimos en nuestras iglesias, en gimnasios y en centros comunitarios mientras llenábamos el libro de la democracia.

Y aunque votamos solos, elegimos juntos la esperanza. La esperanza por encima de la tiranía. La esperanza por encima del gran dinero y las pequeñas ideas. La esperanza por encima de la desesperación. Ganamos porque los neoyorquinos se permitieron esperar que lo imposible se hiciera posible. Y ganamos porque insistimos en que la política ya no sería algo que se nos impone. Ahora es algo que hacemos nosotros.

De pie ante ustedes, pienso en las palabras de Jawaharlal Nehru: “Llega un momento, pero rara vez en la historia, en el que salimos de lo viejo hacia lo nuevo, en el que una era termina y en el que el alma de una nación, largamente reprimida, encuentra su voz”.

Esta noche hemos dado un paso adelante, dejando atrás lo viejo para adentrarnos en lo nuevo. Así que hablemos ahora, con claridad y convicción, sin lugar a malentendidos, sobre lo que nos deparará esta nueva era y para quién.

Esta será una era en la que los neoyorquinos esperarán de sus líderes una visión audaz de lo que vamos a conseguir, en lugar de una lista de excusas por lo que somos demasiado tímidos para intentar. El eje central de esa visión será el programa más ambicioso para abordar la crisis del coste de la vida que ha vivido esta ciudad desde los días de Fiorello La Guardia: un programa que congelará los alquileres de más de dos millones de inquilinos con alquiler estabilizado, hará que los autobuses sean rápidos y gratuitos y ofrecerá servicios de guardería universales en toda nuestra ciudad.

Dentro de unos años, que lo único que lamentemos sea que este día haya tardado tanto en llegar. Esta nueva era será de mejora constante. Contrataremos a miles de profesores más. Reduciremos el gasto superfluo de una burocracia inflada. Trabajaremos sin descanso para que las luces vuelvan a brillar en los pasillos de los complejos de la NYCHA [Autoridad de la Vivienda de la Ciudad de Nueva York], donde llevan mucho tiempo parpadeando.

El eje central de esa visión será el programa más ambicioso para abordar la crisis del coste de la vida: un programa que congelará los alquileres de más de dos millones de inquilinos con alquiler estabilizado, hará que los autobuses sean rápidos y gratuitos y ofrecerá servicios de guardería universales en toda nuestra ciudad

La seguridad y la justicia irán de la mano, ya que trabajaremos con los agentes de policía para reducir la delincuencia y crear un Departamento de Seguridad Comunitaria que aborde de frente la crisis de salud mental y la crisis de las personas sin hogar. La excelencia se convertirá en la norma en todo el gobierno, no en la excepción. En esta nueva era que creamos para nosotros mismos, nos negaremos a permitir que aquellos que trafican con la división y el odio nos enfrenten unos a otros.

En este momento de oscuridad política, Nueva York será la luz. Aquí creemos en defender a aquellos a quienes amamos, ya sean inmigrantes, miembros de la comunidad trans, una de las muchas mujeres negras a las que Donald Trump ha despedido de un trabajo federal, una madre soltera que sigue esperando que bajen los precios de los alimentos o cualquier otra persona que se encuentre entre la espada y la pared. Su lucha es también la nuestra.

Y construiremos un Ayuntamiento que se mantenga firme junto a los neoyorquinos judíos y no vacile en la lucha contra el flagelo del antisemitismo. Donde los más de un millón de musulmanes sepan que pertenecen, no solo a los cinco distritos de esta ciudad, sino también a las salas del poder.

Nueva York ya no será una ciudad en la que se pueda traficar con la islamofobia y ganar unas elecciones. Esta nueva era se caracterizará por una competencia y una compasión que durante demasiado tiempo han estado reñidas entre sí. Demostraremos que no hay ningún problema demasiado grande para que el gobierno lo resuelva, ni ninguna preocupación demasiado pequeña para que se ocupe de ella.

Como ha ocurrido tantas veces, la clase multimillonaria ha tratado de convencer a quienes ganan 30 dólares la hora de que sus enemigos son los que ganan 20 dólares la hora

Durante años, los que están en el Ayuntamiento solo han ayudado a los que pueden ayudarles. Pero el 1 de enero daremos la bienvenida a un gobierno municipal que ayuda a todos.

Ahora bien, sé que muchos han escuchado nuestro mensaje solo a través del prisma de la desinformación. Se han gastado decenas de millones de dólares para redefinir la realidad y convencer a nuestros vecinos de que esta nueva era es algo que debería asustarles. Como ha ocurrido tantas veces, la clase multimillonaria ha tratado de convencer a quienes ganan 30 dólares la hora de que sus enemigos son los que ganan 20 dólares la hora.

Quieren que la gente se pelee entre sí para que sigamos distraídos y no nos dediquemos a rehacer un sistema que lleva mucho tiempo roto. Nos negamos a dejar que sigan dictando las reglas del juego. Pueden jugar con las mismas reglas que el resto de nosotros.

Juntos, daremos paso a una generación de cambio. Y si aceptamos este nuevo y valiente rumbo, en lugar de huir de él, podremos responder a la oligarquía y al autoritarismo con la fuerza que temen, no con el apaciguamiento que anhelan.

Haremos rendir cuentas a los malos propietarios, porque los Donald Trump de nuestra ciudad se han acostumbrado demasiado a aprovecharse de sus inquilinos. Pondremos fin a la cultura de corrupción que ha permitido a multimillonarios como Trump evadir impuestos y aprovecharse de exenciones fiscales. Nos alinearemos con los sindicatos y ampliaremos las protecciones laborales

Después de todo, si alguien puede mostrar a una nación traicionada por Donald Trump cómo derrotarlo, es la ciudad que lo vio nacer. Y si hay alguna forma de aterrorizar a un déspota, es desmantelando las condiciones que le permitieron acumular poder.

Así es como detendremos no solo a Trump, sino también al próximo. Así que, Donald Trump, ya que sé que estás viendo esto, tengo tres palabras para ti: sube el volumen.

Haremos rendir cuentas a los malos propietarios, porque los Donald Trump de nuestra ciudad se han acostumbrado demasiado a aprovecharse de sus inquilinos. Pondremos fin a la cultura de corrupción que ha permitido a multimillonarios como Trump evadir impuestos y aprovecharse de exenciones fiscales. Nos alinearemos con los sindicatos y ampliaremos las protecciones laborales porque sabemos, al igual que Donald Trump, que cuando los trabajadores tienen derechos inquebrantables, los jefes que buscan extorsionarlos se vuelven muy pequeños.

Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes: una ciudad construida por inmigrantes, impulsada por inmigrantes y, a partir de esta noche, dirigida por un inmigrante.

Soy joven, a pesar de mis esfuerzos por envejecer. Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y lo más condenatorio de todo es que me niego a disculparme por nada de esto

Así que escúcheme, presidente Trump, cuando le digo esto: para llegar a cualquiera de nosotros, tendrá que pasar por encima de todos nosotros. Cuando entremos en el Ayuntamiento dentro de 58 días, las expectativas serán altas. Las cumpliremos. Un gran neoyorquino dijo una vez que, mientras se hace campaña con poesía, se gobierna con prosa.

Si eso tiene que ser cierto, que la prosa que escribamos siga rimando y construyamos una ciudad brillante para todos. Y debemos trazar un nuevo camino, tan audaz como el que ya hemos recorrido. Después de todo, la sabiduría convencional le diría que estoy lejos de ser el candidato perfecto.

Soy joven, a pesar de mis esfuerzos por envejecer. Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y lo más condenatorio de todo es que me niego a disculparme por nada de esto.

Y, sin embargo, si esta noche nos enseña algo, es que las convenciones nos han frenado. Nos hemos postrado ante el altar de la cautela y hemos pagado un precio muy alto. Demasiados trabajadores no se reconocen en nuestro partido y demasiados de nosotros hemos recurrido a la derecha en busca de respuestas a por qué se han quedado atrás.

Dejaremos la mediocridad en el pasado. Ya no tendremos que abrir un libro de historia para demostrar que los demócratas pueden atreverse a ser grandes.

Nuestra grandeza no será en absoluto abstracta. La sentirán todos los inquilinos con alquiler estabilizado que se despiertan el primer día de cada mes sabiendo que la cantidad que van a pagar no se ha disparado desde el mes anterior. La sentirán todos los abuelos que pueden permitirse quedarse en la casa por la que han trabajado y cuyos nietos viven cerca porque el coste del cuidado infantil no los ha enviado a Long Island.

La sentirá la madre soltera que se siente segura en su trayecto al trabajo y cuyo autobús circula lo suficientemente rápido como para que no tenga que apresurarse a dejar a sus hijos en el colegio para llegar a tiempo al trabajo. Y la sentirán los neoyorquinos cuando abran el periódico por la mañana y lean titulares de éxitos, en lugar de escándalos.

Y, sobre todo, lo notarán todos los neoyorquinos cuando la ciudad que aman finalmente les corresponda.

Juntos, Nueva York, vamos a congelar el… [¡alquiler!] Juntos, Nueva York, vamos a hacer que los autobuses sean rápidos y… [¡gratuitos!] Juntos, Nueva York, vamos a ofrecer… [¡cuidado infantil universal!]

Dejemos que las palabras que hemos pronunciado juntos, los sueños que hemos soñado juntos, se conviertan en la agenda que cumpliremos juntos. Nueva York, este poder es tuyo. Esta ciudad te pertenece.

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Daniel Yofra: “Ofrecer 0% de aumento es una provocación y una invitación al conflicto”

El secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso analizó el conflicto salarial que mantiene el sector, cuestionó la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno, advirtió sobre los efectos de la reforma laboral y vinculó el ajuste sobre las políticas de género con el aumento de la vulnerabilidad social. Además, reclamó una mayor unidad del movimiento sindical y propuso profundizar las medidas de lucha contra las políticas del gobierno nacional.

LCV: ¿Cómo viene el tema de la huelga que se había declarado por parte de todo el sector aceitero? ¿Cómo están las paritarias?

Daniel Yofra: «Estamos en una conciliación obligatoria. A las pocas horas de haber decretado el paro la semana pasada, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria a pedido de las empresas, pero no hubo ningún tipo de avance. Nosotros seguimos sosteniendo el mismo reclamo salarial que venimos planteando desde hace veinte años: un salario que cubra las necesidades que establece la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución. Hoy estamos reclamando un salario de 2.800.000 pesos y la respuesta empresarial fue ofrecer un 0%, lo que constituye una verdadera provocación y una invitación al conflicto.»

LCV: O sea que aplicaron, como siempre, ese torniquete que los deja inmovilizados por un tiempo.

Daniel Yofra: «Sí, es una medida que habitualmente se utiliza a favor de las empresas o a pedido de ellas. La conciliación obligatoria dura quince días hábiles y puede extenderse cinco días más una vez finalizado ese plazo.»

LCV: En el marco de la reforma laboral, que prácticamente convierte el derecho a huelga en un delito, ¿cómo están enfrentando esa situación?

Daniel Yofra: «Estamos limitados, pero eso no significa que vayamos a dejar de hacer lo que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras quiere hacer, que es ir a la huelga para defender sus derechos. Parece que el Gobierno puede transgredir permanentemente la ley y no veo por qué nosotros no podríamos ejercer nuestro derecho a luchar. Vamos a seguir defendiendo las conquistas de los trabajadores.»

LCV: El miércoles es el 3 de junio, una nueva jornada de Ni Una Menos. En las últimas horas hubo varios femicidios que volvieron a conmover al país y, al mismo tiempo, se produjo un fuerte recorte en las políticas de género. ¿Cuál es tu mirada sobre esta situación?

Daniel Yofra: «Este gobierno vino a destruir todo lo que tenga que ver con la sensibilidad social y con la protección de los sectores más vulnerables. Lo vemos en discapacidad, en las políticas de género y en todas las áreas vinculadas a la prevención y el cuidado. Han desmantelado herramientas fundamentales para acompañar y proteger a quienes más lo necesitan. Cuando hablaban de un Estado eficiente, en realidad estaban anunciando este modelo de gobierno que castiga a los más vulnerables y favorece la concentración de la riqueza. Más allá de que una parte importante de la sociedad eligió a este gobierno, no creo que lo haya hecho imaginando el nivel de destrucción social que estamos viendo. La sociedad tiene que empezar a reaccionar y a comprender que, si no enfrentamos estas políticas, las consecuencias serán cada vez peores.»

LCV: ¿Creés que el movimiento sindical tiene un papel especial que cumplir frente a esta situación?

Daniel Yofra: «Sin dudas. Hay motivos de sobra para unirnos en un mismo reclamo y no parar hasta revertir esta situación. Nosotros representamos a un sector rentable que aporta muchas divisas al país y podríamos pensar egoístamente que estamos protegidos, pero la realidad demuestra que también nos están acorralando. Esto nos va a afectar a todos. Por eso vengo planteando la necesidad de un paro por tiempo indeterminado. Existe además una cuestión cultural histórica en la que nunca se respetó plenamente a las mujeres. Si ahora se eliminan las herramientas y las políticas destinadas a prevenir la violencia de género, vamos a seguir lamentando víctimas. Hay que enfrentar estas decisiones políticas porque, de lo contrario, cada vez estaremos peor.»

LCV: ¿Qué evaluación hacés de la respuesta de la dirigencia política y sindical frente a este escenario?

Daniel Yofra: «Todavía no hemos sentido en toda su dimensión el daño que están produciendo estas políticas. Ya hay trabajadores despedidos, personas que quedaron en la calle sin indemnización y sin posibilidades reales de reinsertarse laboralmente. Pero esto recién empieza y todos vamos a terminar sufriendo las consecuencias. Tenemos que dejar de lado los egoísmos y las ambiciones personales para construir una respuesta colectiva. Hay una parte de la sociedad que tiene la responsabilidad de luchar, como los dirigentes sindicales y políticos, y sin embargo muchas veces prefiere concentrarse en las disputas internas o en los cálculos electorales de acá a un año y medio. Mientras tanto, la gente tiene necesidades urgentes hoy. Esa desconexión entre la dirigencia y los problemas reales de la población es algo que debemos corregir cuanto antes.»

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Carlos Del Frade: “El Río Paraná está siendo entregado a las multinacionales y al control estratégico de Estados Unidos”

La discusión sobre la Vía Navegable Troncal del Paraná, el futuro del Canal Magdalena y el control de los principales puertos exportadores del país volvió a ocupar el centro de la escena. Para el diputado provincial santafesino Carlos Del Frade, detrás de las decisiones que impulsa el gobierno nacional existe una profunda cesión de soberanía económica y territorial. En diálogo con LCV, el legislador del Frente Amplio por la Soberanía cuestionó el rol de las multinacionales, denunció la injerencia estadounidense sobre los recursos estratégicos argentinos y advirtió sobre el silencio de gran parte de la dirigencia política frente a un proceso que considera uno de los mayores saqueos de la historia reciente.

LCV: ¿Qué está pasando con la Vía Navegable Troncal Paraná y con las obras del Canal Magdalena?

Carlos Del Frade: “En realidad, las obras del Canal Magdalena han quedado relegadas frente a un proyecto mucho más amplio de subordinación de la Argentina a los intereses de Estados Unidos. El Canal Magdalena ya no forma parte de una planificación soberana del Paraná, del Río de la Plata ni del sistema fluvial argentino. Lo que está ocurriendo es que el control de la principal vía por donde salen las riquezas del país, por donde se exportan alrededor de 80.000 millones de dólares anuales, está siendo pensado y planificado desde el Comando Sur estadounidense. Quien termine definiendo quién se queda con la riqueza que sale por los puertos de siete provincias argentinas será fundamentalmente Cargill, una de las principales empresas norteamericanas vinculadas al comercio internacional de granos. Esto tendrá consecuencias directas sobre la vida cotidiana de cualquier familia argentina, porque significará menos recursos para el país y menos alimentos en la mesa de nuestro pueblo. Lo que hoy se discute sobre dragado, balizamiento y peaje del Paraná es, en realidad, quién se queda con la riqueza producida por los argentinos. Estamos atravesando un momento de enorme saqueo y el Río Paraná es una expresión clara de ese proceso.”

LCV: También resulta llamativo que mientras Donald Trump impulsa políticas de protección de los intereses estadounidenses, aquí parece suceder exactamente lo contrario.

Carlos Del Frade: “Es una contradicción muy evidente. Trump defiende y nacionaliza las vías fluviales de Estados Unidos, impide que sean controladas por terceros y garantiza que los beneficios queden para los norteamericanos. En cambio, en la Argentina ocurre lo opuesto: actuamos como si el Paraná fuera una vía al servicio de intereses extranjeros. A esto se suma el denominado Programa 333, firmado recientemente entre Argentina y Estados Unidos, que implica ceder durante cinco años la seguridad del Mar Argentino a la Armada norteamericana. Es algo verdaderamente oprobioso. Ni siquiera durante la última dictadura militar se avanzó en una entrega de semejante magnitud. Más allá de las diferencias internas que existían entonces, había sectores que sostenían una visión más vinculada a la defensa de recursos estratégicos nacionales. Hoy estamos frente a una cesión directa de soberanía.”

LCV: ¿Qué gobernadores deberían estar dando respuestas sobre esta situación?

Carlos Del Frade: “Las principales responsabilidades recaen sobre las siete provincias vinculadas al Paraná. En particular, los gobernadores Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, y Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, deberían tener una posición mucho más clara. También Axel Kicillof debería volver a poner en discusión el Canal Magdalena y plantear cuánto de esta riqueza quedará efectivamente para la provincia de Buenos Aires. Lo mismo vale para Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa. Es fundamental que los gobiernos provinciales al menos se pregunten cuánto va a recibir cada provincia de un negocio que hoy parece diseñado exclusivamente para beneficiar a las multinacionales. Hay 79 puertos en estas siete provincias y la mayoría está en manos de grandes corporaciones. Terminaremos dependiendo de simples declaraciones juradas sobre lo que entra y sale del país. El riesgo es que se profundice una pérdida total de control sobre nuestras exportaciones y sobre recursos estratégicos fundamentales.”

LCV: ¿Cómo repercute esta discusión dentro de tu espacio político y qué respaldo encuentran para estas posiciones?

Carlos Del Frade: “Nosotros somos apenas tres diputados dentro de una Legislatura de cincuenta integrantes en Santa Fe. Integramos el Frente Amplio por la Soberanía y nos definimos como una corriente de izquierda nacional, vinculada a los movimientos populares y a la defensa de los intereses nacionales. No contamos con el acompañamiento de los sectores mayoritarios de la política, aunque sí recibimos apoyo de algunas personalidades que comparten estas preocupaciones. Estamos atravesando un momento de mucha soledad política, pero creemos que hay que sostener estas posiciones porque la sociedad necesita escuchar voces que adviertan sobre lo que está ocurriendo. Más temprano que tarde, estas discusiones van a dejar de ser marginales porque la realidad terminará mostrando sus consecuencias.”

LCV: ¿Esa soledad responde a una falta de comprensión del problema o a intereses económicos?

Carlos Del Frade: “Quiero creer que muchas veces se debe a que algunos sectores miran la política desde otro lugar. Sin embargo, sinceramente creo que el principal problema de los grandes partidos políticos argentinos es que se han resignado frente al poder económico. Y esa resignación, muchas veces, termina produciendo los mismos resultados que la corrupción. Es una situación muy grave porque fuerzas políticas que en otros momentos expresaron los intereses de las mayorías populares hoy parecen aceptar como inevitables decisiones que perjudican al conjunto de la sociedad. Ese es uno de los grandes problemas que atraviesa actualmente la Argentina.”

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Horacio Catena, secretario general del SUTEF: “No queremos ni un docente pobre en nuestra patria”

En el marco de las jornadas de lucha convocadas por el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina, el secretario general del gremio, Horacio Catena, se refirió al paro de 48 horas previsto para esta semana, defendió el trabajo que realizan las escuelas en materia de Educación Sexual Integral (ESI), reivindicó las políticas de inclusión, derechos humanos y soberanía, y planteó la necesidad de una ley provincial de financiamiento educativo que garantice salarios dignos, infraestructura adecuada y mayores recursos para estudiantes y docentes.

LCV: ¿Cómo están y cómo se preparan para las jornadas de lucha?

Horacio Catena: “Estamos en la pelea. Hoy es feriado provincial porque se conmemora la jura de la Constitución de Tierra del Fuego, así que estamos preparando las jornadas de lucha para el paro de 48 horas que tenemos esta semana, los días miércoles y jueves. En el medio tenemos asambleas y también el 3 de junio, el Ni Una Menos, una fecha muy importante para nosotros porque la mayoría de nuestras compañeras y compañeros de la educación participan activamente de esas actividades. Todos pedimos Ni Una Menos. Desde nuestra organización venimos trabajando hace muchos años en todo lo relacionado con la Educación Sexual Integral. Nuestras compañeras nos ayudan permanentemente a reeducarnos y a generar los cambios que necesita la sociedad para que ese reclamo sea una realidad efectiva. La ESI es una herramienta fundamental para construir relaciones más igualitarias y una sociedad más justa.”

LCV: Frente a los intentos de desmantelar políticas vinculadas a la ESI, ¿los docentes continúan trabajando esos contenidos dentro de las escuelas?

Horacio Catena: “En Tierra del Fuego no podemos decir que exista una política provincial en contra de las políticas de género o de inclusión. De hecho, este año realizaremos la tercera Expo ESI. Desde nuestra organización sindical impulsamos un trabajo articulado en todas las escuelas de la provincia. Se realizan talleres previos, se inscriben docentes y grupos de estudiantes, y luego desarrollamos actividades en Ushuaia, Tolhuin y Río Grande. Nos sentimos muy orgullosos de esta experiencia porque demuestra la enorme potencia que tiene la ESI. La Expo ESI también nos permitió desmontar la visión reduccionista y sexista que algunos sectores intentan imponer sobre estos contenidos. Muchas familias descubrieron que la ESI es una herramienta que ayuda a abordar problemáticas cotidianas que antes no se discutían. Las nuevas generaciones tienen otras perspectivas, otras formas de vincularse y otras realidades. La ESI les permite expresarse, comprender esas transformaciones y contar con más herramientas para desarrollarse plenamente. Cuando asumió el gobierno de Javier Milei dijimos que íbamos a fortalecer cuatro ejes fundamentales dentro de nuestra organización: la inclusión, los derechos humanos, la ESI y la soberanía. Sobre esos cuatro pilares sostenemos nuestra práctica sindical cotidiana.”

LCV: ¿Mantienen vínculos con docentes y organizaciones de otras provincias para intercambiar estas experiencias? ¿Y qué apoyo esperan para el paro?

Horacio Catena: “Desde hace cuatro o cinco años organizamos un seminario que dura dos jornadas y que reúne a organizaciones sindicales, especialistas y docentes de todo el país. Participan, entre otros, la Federación de Aceiteros, ATE, APJ Gas, el CELS, abogados laboralistas y distintos equipos técnicos vinculados a la economía. Un día completo está dedicado a la discusión educativa, desde los aspectos curriculares hasta la organización sindical y política. Este año se realizará los días 27 y 28 de agosto. Han participado docentes de Misiones, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Santa Cruz, Chubut, Formosa, Chaco, Rosario y muchas otras regiones. Es un espacio de intercambio muy importante porque permite compartir experiencias y construir propuestas comunes para defender la educación pública.”

LCV: ¿Qué plantean respecto de la relación con la comunidad educativa y los reclamos salariales?

Horacio Catena: “Nosotros hemos planteado la necesidad de una ley provincial de financiamiento educativo. Creemos que el financiamiento debe provenir de quienes más recursos obtienen en cada una de nuestras regiones mientras gran parte de nuestro pueblo atraviesa dificultades. Esa ley contempla tres grandes ejes de inversión: salarios, infraestructura y una inversión directa en nuestros alumnos y alumnas, a través de lo que llamamos mochila educativa. No vamos a naturalizar que nuestros compañeros y compañeras tengan que vivir dentro de la escuela para poder sobrevivir fuera de ella. Necesitamos salarios dignos, pero también mejores edificios escolares y más recursos para los estudiantes. La relación con la comunidad es central. Si en la Argentina los que más tienen aportan más, podremos construir una sociedad más justa. Si ocurre lo contrario, quienes menos tienen estarán cada vez peor. Nosotros queremos transformar esa realidad. Por eso decimos que no queremos ni un docente pobre en nuestro país, en nuestra patria. Creemos que para construir una sociedad justa, libre y soberana los docentes tienen que dar la primera lección. Y muchas veces esa primera lección no se da dentro del aula, sino fuera de ella, defendiendo los derechos de toda la comunidad educativa.”

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