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Pablo Flores: «La reforma laboral busca avasallar nuestros derechos»
En medio de la tensión política por el inminente envío del proyecto de reforma laboral al Congreso, Pablo Flores, secretario general de AEFIP Nacional, analiza los alcances del borrador que circula y alerta sobre sus implicancias: desde la eliminación de la ultraactividad hasta cambios profundos en la estructura sindical. En diálogo con La Columna Vertebral, sostiene que se trata de una iniciativa “ideológica”, con retrocesos en derechos laborales básicos, riesgos para trabajadores privados y estatales, y un modelo económico que, asegura, ya muestra señales de fracaso.
LCV: «¿Cómo está siendo este fin de semana largo, teniendo en cuenta que estamos ‘velando las armas’, por decirlo de alguna manera, para que ingrese el proyecto de reforma laboral?»
Flores: «Estamos en estado de alerta. Las organizaciones seguimos de cerca qué es lo que finalmente presentará el gobierno. Una de las cuestiones que la gente escucha pero no comprende del todo es el fin de la ultraactividad, y se repite como si fuera algo bueno, cuando en realidad implica un retroceso enorme.»
LCV: «¿Podés explicar qué es la ultraactividad y qué creen ustedes que busca el proyecto eliminándola?»
Flores: «Si la ultraactividad deja de regir, todos los convenios colectivos deben renegociarse desde cero. Eso expone a los trabajadores a presiones para negociar a la baja, con el Estado como autoridad de aplicación. La ultraactividad permite que las cláusulas normativas y obligacionales sigan vigentes aun cuando vencen los dos años que fija la ley para renegociación. Quitarla abre la puerta a una ofensiva patronal sobre derechos adquiridos.»
LCV: «Uno de los convenios apuntados sería el estatuto del periodista. ¿Qué derechos quedarían más afectados: vacaciones, aguinaldo, negociación salarial, asambleas?»
Flores: «El borrador que circula no sólo plantea terminar con la ultraactividad sino una profunda reforma sindical. Limitar asambleas o derechos colectivos no genera más empleo ni formaliza trabajadores. Son medidas ideológicas orientadas a desmantelar la organización sindical, que es la herramienta histórica con la que conquistamos derechos. Argentina tiene un sindicalismo fuerte, reconocido en la región y en el mundo, y eso es precisamente lo que se busca debilitar.»
LCV: «¿Hay articulación de la CGT con organizaciones sindicales internacionales para respaldar la denuncia de que se está atacando a la organización de los trabajadores?»
Flores: «Sí. Argentina está adherida a convenios internacionales de la OIT y varios puntos de esta reforma no se ajustan a esos estándares. De aprobarse, muchas cuestiones serían judicializadas. El derecho laboral está fuertemente protegido: los países que se desarrollaron lo hicieron ampliando derechos y fortaleciendo el consumo interno, no empobreciendo a sus trabajadores.»
LCV: «El borrador menciona que el trabajador no cobrará durante las asambleas, que no avanzó la prohibición de delegados en pymes de menos de 50 empleados y promete ‘terminar con la industria del juicio’. ¿Qué opinás?»
Flores: «La famosa industria del juicio es un mito. Con 7 a 9 millones de trabajadores informales y alrededor de 100.000 juicios anuales, no hay tal industria. Cuando uno analiza casos que ‘quiebran pymes’, encuentran múltiples vulneraciones previas a los trabajadores. Esta reforma laboral responde a un modelo económico: en vez de discutir una reforma tributaria seria, se busca ajustar por el lado de los derechos laborales, mientras se alivian impuestos a quienes más ganan.»
LCV: «¿Qué buscan con esta proliferación de personerías que permitiría fragmentar la representación sindical?»
Flores: «Buscan debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. Hoy, con la ley vigente, se pueden firmar convenios por empresa o regionales cuando la actividad lo necesita: SMATA, petroleros en Vaca Muerta, etc. Fragmentar la representación llevaría a un caos, con cientos de delegados negociando por separado, y solo beneficiaría a la patronal.»
LCV: «Incluso desde el punto de vista empresarial, ¿tiene sentido multiplicar interlocutores?»
Flores: «No. El empresariado serio no está interesado en desintegrar la fuerza sindical. Cada parte busca mejorar su posición, pero existe un equilibrio alcanzado en décadas de negociación. Cuando hay acuerdos y responsabilidad, los sindicatos acompañamos la gestión tanto en el sector privado como en el sector público.»
LCV: «El gobierno insiste en que los estatales no se verán afectados. ¿Coincidís?»
Flores: «No. Aunque digan que la reforma es para privados, cualquier modificación estructural en la Ley de Contrato de Trabajo impacta en todos. Además, hablan de un 10% de ‘reacomodamiento’ en organismos del Estado, incluida la AFIP, lo cual contradice la idea de que los estatales quedan afuera.»
LCV: «Se menciona que el IVA podría subir al 29%. ¿Es factible?»
Flores: «Posible es, si lo aprueban Diputados y los gobernadores. A algunas provincias podría convenirles y a otras no. Pero no está claro el sentido de trasladar el IVA a las provincias a cambio de ingresos brutos, ni si esos fondos serían de libre disponibilidad o con destino específico. Hay gran falta de claridad: el gobierno anuncia medidas sin definir objetivos, en un marco de oscurantismo preocupante.»
LCV: «Parece un ensayo permanente, con globos de prueba y retrocesos.»
Flores: «Sí, es una dinámica de ensayo y error que termina generando enorme daño social. Muchos anuncios se presentan como salvadores, pero sin objetivos claros nada bueno puede surgir.»
LCV: «AEFIP se reunió con la confederación de sindicatos industriales. ¿Qué implica esa articulación?»
Flores: «Fuimos convocados para aportar en materia tributaria. Hoy hay un industricidio en marcha por la apertura de importaciones y la falta de competitividad cambiaria. El problema central no son normas laborales, sino el modelo económico. Este año ya hubo dos rescates financieros: del FMI y del swap chino. Los autodenominados expertos vienen fracasando una y otra vez. Se necesita una mesa real entre empresarios, trabajadores y sectores sociales para discutir un proyecto de país.»
LCV: «Por último, ¿cuál es la actitud de los gremios de la CGT frente a lo que viene?»
Flores: «El estado de alerta está instalado. Estamos dialogando con todos los bloques, gobernadores y actores sociales. Lo lógico sería una mesa tripartita para debatir cualquier reforma laboral, pero como el gobierno no la convoca, tendremos que construir un ámbito paralelo para discutir seriamente los cambios que pretenden impulsar.»
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Rodolfo Aguiar denunció que el ajuste en la CNEA es «un golpe al corazón del plan nuclear argentino»
Mientras el Gobierno nacional profundiza el ajuste sobre el Estado, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una nueva ola de despidos que, según denuncian los trabajadores, pone en riesgo el desarrollo científico y tecnológico del país. En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, analizó la situación de la CNEA, cuestionó el modelo económico del gobierno de Javier Milei, defendió el rol estratégico del Estado y llamó a profundizar el plan de lucha de los trabajadores estatales. Además, trazó un paralelismo entre el contexto actual y algunos de los episodios más oscuros de la historia argentina, como la Noche de los Bastones Largos y la Noche de las Corbatas.
LCV: ¿Cómo andás? Bueno, andan moviditas las cosas en el sector de los empleados públicos, con el enorme avasallamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica. No solo por los despidos, sino también por la forma en que se están llevando adelante. Contanos un poco cómo están las cosas.
Rodolfo Aguiar: «La verdad es que, en medio del Mundial, recrudecen los ataques al Estado y a sus trabajadores. No pasa en ningún otro país del mundo lo que está ocurriendo en la Argentina. Todos los Estados planifican el desarrollo de su energía nuclear; aquí, por el contrario, se intenta desguazar y desmantelar la Comisión Nacional de Energía Atómica, un organismo prestigioso con más de cien años de historia. Este intento de despedir de manera ilegal a trabajadoras y trabajadores con muchos años de antigüedad es un golpe al corazón mismo del plan nuclear argentino. La CNEA produce conocimiento, desarrolla tecnología nuclear propia, participa del diseño y la construcción de reactores nucleares y de la generación de energía. Además, desarrolla aplicaciones destinadas al diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. No estamos frente a cualquier hecho. Estos despidos están directamente vinculados con otras iniciativas que impulsa el Gobierno, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que pretende subordinar a nuestro país a los intereses de las grandes multinacionales.»
LCV: Corría el año 1966 cuando se produjo la Noche de los Bastones Largos, con la irrupción de las fuerzas de seguridad en las universidades y el desplazamiento de cientos de científicos, muchos de los cuales debieron exiliarse. A más de sesenta años de aquel episodio, ¿estamos viviendo una situación similar, aunque en democracia?
Rodolfo Aguiar: «Sin lugar a dudas. Después de más de seis décadas nos encontramos nuevamente defendiéndonos de un régimen que llegó al Gobierno por el voto popular, pero con el mismo programa económico de la última dictadura militar bajo el brazo. Hoy quieren privatizarlo todo y para imponer ese modelo recurren a un protocolo represivo que demuestra que este proyecto de país no puede avanzar sin represión. Es un modelo en el que no tenemos lugar los trabajadores ni los jubilados. Pero tampoco la están pasando bien los comerciantes, que se funden; los pequeños y medianos empresarios; los productores; ni las economías regionales, que están siendo devastadas. Milei está siendo más letal que el COVID en términos económicos. Durante la pandemia cerraron alrededor de 14.000 empresas; ahora ya contabilizamos 27.000 cierres en apenas dos años y medio. En aquel momento la capacidad industrial instalada rondaba entre el 55 y el 60 por ciento; hoy apenas llega al 40 por ciento. Y mientras durante la pandemia se perdieron alrededor de 114.000 puestos de trabajo, ahora ya fueron destruidos más de 300.000 empleos registrados entre el sector público y el privado. Tenemos que frenar este desastre.»
LCV: Hoy, 6 de julio, también se conmemora un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, cuando la dictadura secuestró y asesinó a abogados laboralistas. En la actualidad este Gobierno también intenta avanzar sobre la justicia laboral. ¿Dónde pueden reclamar hoy los trabajadores y los sindicatos?
Rodolfo Aguiar: «En primer lugar, hay que reafirmar que la estrategia debe ser confrontar con Milei en todos los planos. No solo desde la acción sindical y el trabajo parlamentario, articulando con los distintos bloques del Congreso, sino también desde el plano judicial. Desde ATE hemos conseguido logros importantes: logramos frenar decretos que buscaban la reestructuración, la fusión y el cierre de organismos del Estado, con el consecuente despido de trabajadores, como ocurrió con el INTA y el INTI. Creo que los abogados y las abogadas que decidieron ponerse del lado de los trabajadores cumplen un rol fundamental. No se puede estar de los dos lados del mostrador. En ATE nos enseñan desde que uno es delegado que tiene que elegir si quiere que lo aplaudan los jefes o los compañeros de trabajo, porque las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Sin embargo, hay una dirigencia sindical que cree que puede cosechar ambos aplausos y transita los grises. Eso no existe. En este nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas debemos homenajear a aquellos abogados laboralistas que eligieron estar del lado de los más débiles, aunque no siempre sea el camino más rentable para ellos.»
LCV: ¿Hay posibilidades de que los trabajadores despedidos de la CNEA sean reincorporados?
Rodolfo Aguiar: «Yo siempre creo que sí. La resignación no hace historia. Si hace doce, catorce o dieciséis años, cuando me tocaba ser secretario general de ATE en mi provincia, me hubieran dicho que era imposible reincorporar trabajadores despedidos, hoy no tendría la responsabilidad nacional que tengo. Siempre existen posibilidades y todo depende de la fuerza de la lucha, de la capacidad que tengamos para sostener las distintas acciones que vayamos resolviendo. Lo que ocurre en la CNEA abre la posibilidad de avanzar hacia una nueva huelga general, un nuevo paro nacional de estatales, para seguir desgastando a este Gobierno. Algunos nos dicen que somos destituyentes, pero no es así. Lo que ocurre es que no comparto esa idea repetida por muchos dirigentes políticos de que hay que desear que al Gobierno le vaya bien porque así nos irá bien a todos. Eso es falso. Si a Milei le va bien con las ideas que está llevando adelante, a la inmensa mayoría del pueblo argentino le va a ir muy mal. Por eso nuestro trabajo es seguir generando las condiciones para que la sociedad rechace este modelo. Escucho ahora a algunos dirigentes de la CGT decir que recién ahora están dadas las condiciones para salir a la calle. Yo me pregunto de dónde creen que surgieron esas condiciones. ¿Cayeron del cielo? ¿Son producto de la magia? No. Las condiciones se construyen con cada una de las acciones que fuimos capaces de llevar adelante desde el 10 de diciembre de 2023. Y es sobre ese plan de lucha que vamos a seguir avanzando.»
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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»
En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.
LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?
Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»
LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?
Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»
LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.
Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»
LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.
Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»
LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?
Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»
LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?
Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»
LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?
Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»
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Fin de una era industrial: cierra Dass en Misiones y ya no se fabricarán zapatillas Nike en la Argentina
La multinacional brasileña anunció el cierre definitivo de su emblemática planta en Eldorado. Un tendal de despidos que corona un proceso de vaciamiento iniciado en 2025 bajo el amparo de la apertura de importaciones. De tener 1.700 operarios, la fábrica queda totalmente paralizada.
La crisis de la industria manufacturera argentina sumó un capítulo dramático. El Grupo Dass, de capitales brasileños, confirmó que entre el 17 y el 24 de julio cesará por completo la producción en su planta de Eldorado, Misiones. Con esta decisión, el país se queda sin su última fábrica dedicada a la confección de calzado para la marca Nike y 150 familias más se quedan en la calle.
Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, calificó la situación como una “verdadera catástrofe” y advirtió que el impacto económico golpeará con dureza a toda la comunidad local. El caso de Dass refleja la dolorosa realidad que vive el sector: caída del consumo interno, asfixia productiva y una masiva pérdida de puestos de trabajo.
La crónica de un vaciamiento anunciado
El cierre de Eldorado no es un hecho aislado, sino el desenlace de un plan de ajuste y desmantelamiento que la firma venía ejecutando al ritmo de las nuevas políticas económicas:
Enero de 2025: Cierre de la planta de Coronel Suárez (donde fabricaba para Adidas), dejando a 360 trabajadores en la calle.
Julio de 2025: Primer gran golpe en Eldorado con 164 despidos, justificados por la empresa bajo la necesidad de «competir» ante la apertura de importaciones y el retraso cambiario.
Comienzos de 2026: Otras 43 desvinculaciones que ya encendían las alarmas del gremio sobre un final inminente.
Julio de 2026: Cierre definitivo y despido de los últimos 150 operarios en planta.
La fábrica misionera había sido inaugurada en 2007 y llegó a emplear a 1.700 personas en su momento de mayor esplendor. En 2021, la marca del «pipazo» había apostado por la producción local bajo los esquemas de sustitución de importaciones, proyectando fabricar 2,5 millones de pares anuales. Hoy, todo eso quedó reducido a galpones vacíos.
Cambiar trabajo argentino por logística de importación
El giro estratégico de Dass expone con claridad el modelo imperante: para la corporación, hoy resulta más rentable abastecer el mercado local importando calzado desde sus ocho plantas en Brasil que producirlo con mano de obra argentina.
Aunque la firma aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y mantendrá sus oficinas comerciales en Buenos Aires junto a sus centros logísticos en Cañuelas y Coronel Suárez, su reconversión es total: dejar de ser una industria viva para convertirse en una mera distribuidora de lo que se produce afuera.
El desplome no es exclusivo de esta marca. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al cierre de 2025, la fabricación de calzado en la Argentina arrastra una estrepitosa caída interanual del 30,9%. El apagón industrial en Eldorado es la dolorosa postal de un país que cambia overoles por depósitos de mercadería importada.