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Maia Volcovinsky: “Si nosotros no tenemos un plan, nos van a imponer el de los otros”
En diálogo con La Columna Vertebral, Maia Volcovinsky —secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación y cosecretaria de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo— analizó el avance de las nuevas derechas, la crisis de representación política, la organización del trabajo en tiempos de precarización y la necesidad de reconstruir un programa colectivo desde las organizaciones populares. También habló sobre el rol de las mujeres sindicalistas, la defensa de la universidad pública y la importancia de volver a discutir un proyecto de país.
LCV: “Estamos hablando de Maia Volcovinsky, que es la secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, subsecretaria de Derechos Humanos de la CGT…”
Maia Volcovinsky: “Sí, las secretarías son conducidas en la CGT por un varón y una mujer. En el caso de nuestro gremio somos Julio Piumato y yo los secretarios de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo. Y en mi gremio estamos en un proceso electoral que se lleva adelante el 27 de mayo, dentro de una semana, pero no tenemos lista opositora, así que ya podemos decir que se va a consagrar nuevamente la conducción de nuestra agrupación por un mandato de cuatro años, en el que voy a asumir como secretaria de Relaciones Internacionales de mi sindicato.”
LCV: “Entonces se viene un salto también en la materia. Más viajes, más actividad internacional…”
Maia Volcovinsky: “Tengo que decir que es muy difícil para las mujeres organizar la vida familiar y viajar. Yo tengo un solo hijo, pero tiene 13 años ya. Y los 13 son una edad compleja, aunque todas las edades tienen sus dificultades. A veces para nosotras es complicado organizarnos para este tipo de responsabilidades porque implica dejar la casa durante mucho tiempo. Yo soy madre sola y me resulta difícil. Pero también ahí aparece el debate sobre las tareas de cuidado, porque hoy no podemos pensar estrategias solamente para nosotros mismos. Lo que atraviesa nuestro país es un fenómeno mundial, que ocurre en distintas latitudes y con distintas expresiones. Hablamos de las nuevas derechas o de los neofascismos para señalar un fenómeno que no es local. Así como el capital y la economía se transnacionalizaron hace tiempo, también se transnacionalizó la organización política. Y uno de los objetivos es la destrucción de las organizaciones. Por eso es tan importante fortalecer estrategias mundiales de las organizaciones de trabajadores.”
LCV: “De alguna manera se vació el discurso…”
Maia Volcovinsky: “Sí, se vació. Y en eso el trabajo sigue siendo una gran posibilidad de ordenar un programa político. No es solamente un ordenador social o personal de la vida de las personas, también es un ordenador político. Las estrategias del capital son internacionales y la única fuerza capaz de contraponer estrategias para lograr una mejor distribución de la riqueza es la organización de los trabajadores en todas sus formas. No hay un actor más claro en la representación de esa demanda de distribución de la riqueza, que además implica superar situaciones universales de pobreza, porque la concentración de riqueza en pocas manos y la pobreza extendida son fenómenos mundiales.”
LCV: “Contame del viaje a Río. ¿Qué encuentro fue?”
Maia Volcovinsky: “Fui invitada por organizaciones de Argentina a una conferencia regional anual de una federación dedicada a la promoción y defensa de derechos de la comunidad LGBTQ+. Es un sector muy vulnerado por estas nuevas derechas, que están promoviendo discursos de odio en distintas latitudes. Hoy ya no estamos solamente en una situación de demanda, sino también de resistencia. Igual que nosotros hablamos de resistencia en defensa de los derechos de los trabajadores, en estos ámbitos también se habla de resistir el avance sobre los derechos de las diversidades. Y es impresionante el retroceso cultural que estamos viviendo. Se vuelven a escuchar cosas que parecían superadas, desde chistes livianos en televisión hasta justificar travesticidios diciendo ‘también con la vida que llevan’. Es volver a lo peor de otras épocas.”
LCV: “¿Cómo se reconstruye cuando el gobierno avanza con un plan tan claro?”
Maia Volcovinsky: “Vos usaste una palabra central: plan. La organización del poder económico siempre tiene un plan, para todos y para todo. Tienen un plan hasta para Marte y la Luna. Nosotros estamos obligados a tener nuestro propio plan. Lo tuvimos en otras etapas de nuestra historia: los planes quinquenales, el plan trienal. El pueblo los conocía, los defendía y era parte. Eso es algo que tenemos que retomar con mucha fuerza, porque si solamente recogemos heridos de la experiencia de este gobierno pero no tenemos un destino hacia el cual invitar, vamos a volver a frustrarnos. Nadie se enamora de una no propuesta. Y además el enamoramiento tiene que ser con una idea de país y de comunidad, no solamente con un líder. Porque si ponemos toda la expectativa en una persona, no hay una organización popular que sostenga un programa.”
LCV: “Hoy está en riesgo todo: educación, salud, transporte…”
Maia Volcovinsky: “Claro. Y además el gobierno produce una enorme desestabilización emocional. Todos los días instalan rumores: que cierran algo, que despiden gente, que eliminan derechos. Eso destruye la salud mental colectiva. Y ahí también aparece el nuevo mapa del trabajo. Cuando hablamos de trabajadores formales e informales no tenemos que olvidar que el trabajador informal es un trabajador al que no se le están respetando derechos. El capital organizó nuevas formas de explotación, sobre todo después de la pandemia. Muchos trabajadores están desterritorializados: trabajan desde su casa, solos, sin comunidad laboral. Y eso dificulta muchísimo la organización sindical. Pero lo vamos a superar, porque nadie trabaja realmente solo. Del otro lado siempre hay una estructura económica.”
LCV: “También se romantizó mucho la idea del freelance…”
Maia Volcovinsky: “Claro. Nos vendieron el romanticismo del freelance, pero no es romántico facturar sin saber cuánto vas a ganar. Hay trabajadores que trabajan 14 horas por día y siguen siendo pobres. Eso pasa porque no están organizados para dar pelea por sus derechos. Y ahí la organización sindical sigue siendo fundamental. Aun en trabajos muy precarizados o independientes, sigue existiendo la necesidad de organización colectiva para discutir condiciones, ingresos y derechos.”
LCV: “¿Cómo hacemos para ser proactivos y no solamente resistir?”
Maia Volcovinsky: “Hay que generar ámbitos de encuentro, discusión y construcción de agenda propia. No podemos seguir tercerizando en otros nuestras preocupaciones. Si la política se condujo de espaldas a las organizaciones de la comunidad, entonces tendremos que ser nosotros quienes llevemos el programa. Ya sabemos qué falta, qué está pasando y qué está padeciendo la gente. Ahora hay que construir soluciones. Y creo que el molde que hay que romper es justamente el de hacer política apoyándose solamente en figuras individuales que generan respaldo sentimental coyuntural. No creo en la infalibilidad de una sola persona. Creo en la fortaleza de las organizaciones. Los errores colectivos de las organizaciones populares siempre son menores que los errores individuales.”
LCV: “¿Cómo sigue esto mañana?”
Maia Volcovinsky: “Mañana es importantísimo que todos salgamos a la calle y vayamos a Plaza de Mayo. Va a ser una gran movilización en defensa de la universidad pública, que es uno de los instrumentos más importantes de progreso social. Quieren destruir todo lo bueno que tenemos, todo lo aspiracional. Quieren arrodillarnos y no lo van a lograr. Vamos a salir nuevamente a respaldar la ley de financiamiento universitario y a los legisladores que la defienden. Porque hoy los canales de diálogo entre la política y el pueblo están bastante rotos y la herramienta que nos queda es la calle. Si mañana no estamos en la calle, después a llorar al campito.”
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Rodolfo Aguiar denunció que el ajuste en la CNEA es «un golpe al corazón del plan nuclear argentino»
Mientras el Gobierno nacional profundiza el ajuste sobre el Estado, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una nueva ola de despidos que, según denuncian los trabajadores, pone en riesgo el desarrollo científico y tecnológico del país. En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, analizó la situación de la CNEA, cuestionó el modelo económico del gobierno de Javier Milei, defendió el rol estratégico del Estado y llamó a profundizar el plan de lucha de los trabajadores estatales. Además, trazó un paralelismo entre el contexto actual y algunos de los episodios más oscuros de la historia argentina, como la Noche de los Bastones Largos y la Noche de las Corbatas.
LCV: ¿Cómo andás? Bueno, andan moviditas las cosas en el sector de los empleados públicos, con el enorme avasallamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica. No solo por los despidos, sino también por la forma en que se están llevando adelante. Contanos un poco cómo están las cosas.
Rodolfo Aguiar: «La verdad es que, en medio del Mundial, recrudecen los ataques al Estado y a sus trabajadores. No pasa en ningún otro país del mundo lo que está ocurriendo en la Argentina. Todos los Estados planifican el desarrollo de su energía nuclear; aquí, por el contrario, se intenta desguazar y desmantelar la Comisión Nacional de Energía Atómica, un organismo prestigioso con más de cien años de historia. Este intento de despedir de manera ilegal a trabajadoras y trabajadores con muchos años de antigüedad es un golpe al corazón mismo del plan nuclear argentino. La CNEA produce conocimiento, desarrolla tecnología nuclear propia, participa del diseño y la construcción de reactores nucleares y de la generación de energía. Además, desarrolla aplicaciones destinadas al diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. No estamos frente a cualquier hecho. Estos despidos están directamente vinculados con otras iniciativas que impulsa el Gobierno, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que pretende subordinar a nuestro país a los intereses de las grandes multinacionales.»
LCV: Corría el año 1966 cuando se produjo la Noche de los Bastones Largos, con la irrupción de las fuerzas de seguridad en las universidades y el desplazamiento de cientos de científicos, muchos de los cuales debieron exiliarse. A más de sesenta años de aquel episodio, ¿estamos viviendo una situación similar, aunque en democracia?
Rodolfo Aguiar: «Sin lugar a dudas. Después de más de seis décadas nos encontramos nuevamente defendiéndonos de un régimen que llegó al Gobierno por el voto popular, pero con el mismo programa económico de la última dictadura militar bajo el brazo. Hoy quieren privatizarlo todo y para imponer ese modelo recurren a un protocolo represivo que demuestra que este proyecto de país no puede avanzar sin represión. Es un modelo en el que no tenemos lugar los trabajadores ni los jubilados. Pero tampoco la están pasando bien los comerciantes, que se funden; los pequeños y medianos empresarios; los productores; ni las economías regionales, que están siendo devastadas. Milei está siendo más letal que el COVID en términos económicos. Durante la pandemia cerraron alrededor de 14.000 empresas; ahora ya contabilizamos 27.000 cierres en apenas dos años y medio. En aquel momento la capacidad industrial instalada rondaba entre el 55 y el 60 por ciento; hoy apenas llega al 40 por ciento. Y mientras durante la pandemia se perdieron alrededor de 114.000 puestos de trabajo, ahora ya fueron destruidos más de 300.000 empleos registrados entre el sector público y el privado. Tenemos que frenar este desastre.»
LCV: Hoy, 6 de julio, también se conmemora un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, cuando la dictadura secuestró y asesinó a abogados laboralistas. En la actualidad este Gobierno también intenta avanzar sobre la justicia laboral. ¿Dónde pueden reclamar hoy los trabajadores y los sindicatos?
Rodolfo Aguiar: «En primer lugar, hay que reafirmar que la estrategia debe ser confrontar con Milei en todos los planos. No solo desde la acción sindical y el trabajo parlamentario, articulando con los distintos bloques del Congreso, sino también desde el plano judicial. Desde ATE hemos conseguido logros importantes: logramos frenar decretos que buscaban la reestructuración, la fusión y el cierre de organismos del Estado, con el consecuente despido de trabajadores, como ocurrió con el INTA y el INTI. Creo que los abogados y las abogadas que decidieron ponerse del lado de los trabajadores cumplen un rol fundamental. No se puede estar de los dos lados del mostrador. En ATE nos enseñan desde que uno es delegado que tiene que elegir si quiere que lo aplaudan los jefes o los compañeros de trabajo, porque las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Sin embargo, hay una dirigencia sindical que cree que puede cosechar ambos aplausos y transita los grises. Eso no existe. En este nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas debemos homenajear a aquellos abogados laboralistas que eligieron estar del lado de los más débiles, aunque no siempre sea el camino más rentable para ellos.»
LCV: ¿Hay posibilidades de que los trabajadores despedidos de la CNEA sean reincorporados?
Rodolfo Aguiar: «Yo siempre creo que sí. La resignación no hace historia. Si hace doce, catorce o dieciséis años, cuando me tocaba ser secretario general de ATE en mi provincia, me hubieran dicho que era imposible reincorporar trabajadores despedidos, hoy no tendría la responsabilidad nacional que tengo. Siempre existen posibilidades y todo depende de la fuerza de la lucha, de la capacidad que tengamos para sostener las distintas acciones que vayamos resolviendo. Lo que ocurre en la CNEA abre la posibilidad de avanzar hacia una nueva huelga general, un nuevo paro nacional de estatales, para seguir desgastando a este Gobierno. Algunos nos dicen que somos destituyentes, pero no es así. Lo que ocurre es que no comparto esa idea repetida por muchos dirigentes políticos de que hay que desear que al Gobierno le vaya bien porque así nos irá bien a todos. Eso es falso. Si a Milei le va bien con las ideas que está llevando adelante, a la inmensa mayoría del pueblo argentino le va a ir muy mal. Por eso nuestro trabajo es seguir generando las condiciones para que la sociedad rechace este modelo. Escucho ahora a algunos dirigentes de la CGT decir que recién ahora están dadas las condiciones para salir a la calle. Yo me pregunto de dónde creen que surgieron esas condiciones. ¿Cayeron del cielo? ¿Son producto de la magia? No. Las condiciones se construyen con cada una de las acciones que fuimos capaces de llevar adelante desde el 10 de diciembre de 2023. Y es sobre ese plan de lucha que vamos a seguir avanzando.»
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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»
En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.
LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?
Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»
LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?
Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»
LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.
Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»
LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.
Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»
LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?
Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»
LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?
Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»
LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?
Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»
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Fin de una era industrial: cierra Dass en Misiones y ya no se fabricarán zapatillas Nike en la Argentina
La multinacional brasileña anunció el cierre definitivo de su emblemática planta en Eldorado. Un tendal de despidos que corona un proceso de vaciamiento iniciado en 2025 bajo el amparo de la apertura de importaciones. De tener 1.700 operarios, la fábrica queda totalmente paralizada.
La crisis de la industria manufacturera argentina sumó un capítulo dramático. El Grupo Dass, de capitales brasileños, confirmó que entre el 17 y el 24 de julio cesará por completo la producción en su planta de Eldorado, Misiones. Con esta decisión, el país se queda sin su última fábrica dedicada a la confección de calzado para la marca Nike y 150 familias más se quedan en la calle.
Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, calificó la situación como una “verdadera catástrofe” y advirtió que el impacto económico golpeará con dureza a toda la comunidad local. El caso de Dass refleja la dolorosa realidad que vive el sector: caída del consumo interno, asfixia productiva y una masiva pérdida de puestos de trabajo.
La crónica de un vaciamiento anunciado
El cierre de Eldorado no es un hecho aislado, sino el desenlace de un plan de ajuste y desmantelamiento que la firma venía ejecutando al ritmo de las nuevas políticas económicas:
Enero de 2025: Cierre de la planta de Coronel Suárez (donde fabricaba para Adidas), dejando a 360 trabajadores en la calle.
Julio de 2025: Primer gran golpe en Eldorado con 164 despidos, justificados por la empresa bajo la necesidad de «competir» ante la apertura de importaciones y el retraso cambiario.
Comienzos de 2026: Otras 43 desvinculaciones que ya encendían las alarmas del gremio sobre un final inminente.
Julio de 2026: Cierre definitivo y despido de los últimos 150 operarios en planta.
La fábrica misionera había sido inaugurada en 2007 y llegó a emplear a 1.700 personas en su momento de mayor esplendor. En 2021, la marca del «pipazo» había apostado por la producción local bajo los esquemas de sustitución de importaciones, proyectando fabricar 2,5 millones de pares anuales. Hoy, todo eso quedó reducido a galpones vacíos.
Cambiar trabajo argentino por logística de importación
El giro estratégico de Dass expone con claridad el modelo imperante: para la corporación, hoy resulta más rentable abastecer el mercado local importando calzado desde sus ocho plantas en Brasil que producirlo con mano de obra argentina.
Aunque la firma aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y mantendrá sus oficinas comerciales en Buenos Aires junto a sus centros logísticos en Cañuelas y Coronel Suárez, su reconversión es total: dejar de ser una industria viva para convertirse en una mera distribuidora de lo que se produce afuera.
El desplome no es exclusivo de esta marca. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al cierre de 2025, la fabricación de calzado en la Argentina arrastra una estrepitosa caída interanual del 30,9%. El apagón industrial en Eldorado es la dolorosa postal de un país que cambia overoles por depósitos de mercadería importada.