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La Columna Vertebral

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Tributo a Felisa Lemos, por Marcelo Paredes

Ayer se conoció la noticia de su muerte y los militantes sociales de Rosario, Corrientes y medio continente no pueden con su dolor y desconsuelo. Médica epidemióloga, alfabetizadora, feminista. Después de luchar contra varias dictaduras, el Covid acabó con la vida de una revolucionaria con todas las letras. Aquí la semblanza de Marcelo Paredes, uno de los tantos que todavía la están llorando.

Felisa nació en Goya (Corrientes) allá por 1938 en una familia muy estricta y conservadora. Ya de pequeña entendió lo que se esperaba de ella: que sea fiel esposa, ama de casa y maestra como su madre. Siguió el mandato familiar al pie de la letra y se recibió de docente en la Escuela Normal con medalla de oro sin faltar un solo día a clase. Pero su espíritu rebelde y su gran sensibilidad social la llevaron a romper con su destino.

“Aprendí a divertirme, a militar políticamente y a tener amores”

En 1956, escapando del clima represivo de su casa, se fue a Buenos Aires para estudiar medicina en la UBA aprovechando el albergue que le dio su tía. Allí para solventar sus estudios trabajó de oficinista, cajera, limpiavidrios, vendedora de libros y hasta de promotora de espectáculos musicales. Actividad que le permitió trabar amistad con una joven Mercedes Sosa y el gran poeta Tejada Gómez.

Su vida cambió: “Aprendí a divertirme, a militar políticamente y a tener amores” como declaró en un reportaje muchos años después. Se afilió al Partido Comunista en el 61 y activó en los barrios de Buenos Aires haciendo pintadas
por la Educación Laica, participando en tomas de facultades, protestando contra la invasión yanqui a Santo Domingo y estudiando a Marx.

Se recibió de médica en 1967 y siguió formándose en el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari donde se especializó en enfermedades autoinmunes y se recibió de epidemióloga. Paralelamente ganaba experiencia en guardias médicas en las barriadas humildes de Laferrere.

“quién más sabe de la enfermedad es el que la sufre”

Pero el terruño fue más fuerte y se fue a trabajar a los Esteros del Ibera en las correntinas localidades de San Miguel y Loreto, antiguas misiones guaraníes de los jesuitas, donde no había luz ni agua potable: “quería ayudar a los desprotegidos de mi tierra”.

Allí se formó como persona y como médica. Aprendió a respetar la cultura de los pueblos originarios, sus viejas leyendas, su idioma y descubrió que “quién más sabe de la enfermedad es el que la sufre”. 

Se trasladaba a caballo para hacer sus consultas recorriendo distancias de hasta 35 km y atravesando los esteros con un “pasero” (caballo baqueano para andar en el agua) y cada vez que llegaba a una nueva población causaba conmoción por ser médica y mujer.

A sus conocimientos universitarios le sumó la sabiduría de curanderos y de parteras empíricas y su marxismo se afianzó al ver la explotación de los grandes estancieros y los sueldos miserables que pagaban con vales.

En Corrientes Capital fue nombrada coordinadora de Salud Pública y recorrió toda la provincia hasta que le ofrecieron el cargo de directora del Hospital de Goya. Ya había dejado el PC por las críticas del partido al Che Guevara y la Revolución cubana y decide afiliarse al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).En esos años abre el centro de salud “Che Guevara” en el marginal barrio San Ramón y conoce a Enrique, un fraile laico francés que con los años se convertiría en su esposo.  Por esos años obtiene una Maestría en Salud Pública en la UBA.

Tras el golpe del 76 se refugia en Buenos Aires y lucha por la libertad de su compañero, detenido por los militares, hasta que con el apoyo del consulado francés logra su liberación y se exilian en Francia donde se casan.

Allí rinde las equivalencias para ejercer la medicina, aprende francés, vive en una casa tomada y sigue militando en
solidaridad con los pueblos que sufrían las dictaduras. Su propia casa se convirtió en un refugio de latinoamericanos exiliados.

En el 79, atraída por la revolución sandinista, se traslada a Nicaragua y elije Matagalpa para ejercer como médica
en una zona “donde no había salud, ni escuelas, ni caminos”. Se integra al Frente Sandinista de Liberación
Nacional, participa de las milicias populares (donde fue herida), hace campañas de alfabetización y se convierte también en secretaria del Sindicato de trabajadores de la Salud.

Por sus esfuerzos y compromisos revolucionarios fue condecorada por el gobierno, por el sindicato de la salud,
por la brigada alfabetizadora y por los trabajadores del campo. Tras la derrota electoral que acabó con el proceso revolucionario, volvió a la Argentina con su hijo nicaragüense.

“cuando pienso en el futuro, pienso que quiero estar viva y lúcida para ver la revolución”

Se instala en Rosario en 1991 para trabajar en Salud Pública y volvió a la militancia en diversos espacios de DD.HH,
movimientos de mujeres, asambleas barriales y en el MULCS (Movimiento de Unidad Latinoamericana).

En octubre del 2018, a propuesta de la concejala Celeste Lepratti del Frente Social y Popular (hermana del querido
Pocho Hormiga) es declarada Ciudadana Distinguida de la ciudad de Rosario por su “coherencia política, compromiso y trayectoria profesional” ante la presencia de su familia, amigos, el embajador nicaragüense en Argentina y los
compañeros de ATE y CTA.

Hace poco se afilió al Centro de Jubiladxs y Pensionadxs de la seccional ATE Rosario y se anotó en los cursos virtuales de la Escuela Sindical Libertario Ferrari que da la Secretaría de Formación de ATE Nacional.

Hasta el último día siguió adelante con su vieja costumbre de “Amar, trabajar, militar y estudiar simultáneamente” y con una esperanza inalterable: “cuando pienso en el futuro, pienso que quiero estar viva y lúcida para ver la revolución”.

Murió a los 83 años y sembró muchas semillas.

Felisa Lemos junto a Celeste Lepratti de Arde Matria

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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