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¿Qué hacer con la ultraderecha?, por Leonardo Frieiro
El resultado del Partido Libertario nos lleva a pensar que vamos a tener que lidiar con la ultraderecha por un tiempo largo. Si vemos que consiguieron más votos en Villa 31 y Liniers, que en Palermo y Recoleta el problema se hace más grande. Entonces, es útil analizar otros casos de emergencia de la ultraderecha para analizar que estrategias se han utilizado para combatirla y cuales han sido menos estudiadas. Si recopilamos los trabajos previos de Pierre-André Taguieff, que investigó al Frente Nacional francés, y Xavier Casals, el mejor analista sobre el partido español de ultraderecha Vox, podemos ensayar algunos elementos que nos permitan lidiar contra la ultraderecha argentina, antes de que sea demasiado tarde.
Estrategias que van a fracasar (o que inclusive ya fracasaron):
1. Intentar ilegalizar a la ultraderecha. En la Cámara de Diputados se presentó un proyecto de Ley para condenar los discursos negacionistas sobre le terrorismo de estado (su principal referente será diputada nacional). Esta estrategia esta condenada al desastre: En Bélgica, la ilegalización del partido de ultraderecha Vlaams Blok solo ayudo a reforzar a la ultraderecha, situándolos en el centro del debate público. Los ultraderechistas belgas se reorganizaron ese mismo año en el partido Vlaams Belang, mucho más popular que su antecesor. Los ultraderechistas no deben tener el lujo de situarse en el lugar de víctimas del sistema.
2. Ridiculizar a los personajes de la ultraderecha. Exacerbar su lado caricaturesco, interpretando que su capacidad de crecimiento es limitada, ya que es difícil que se conviertan en fenómenos políticos (o más bien electorales) mayoritarios. Craso error. La ultraderecha no necesita ser mayoritaria para influir de sobremanera en el resto de los partidos. En España la entrada de Vox al Parlamento, con el 5% de los votos, permitió un cambio de ciclo en el que se acorraló a la nueva izquierda.
3. Pensar que la ultraderecha es solo un problema político para el resto de los partidos conservadores. En 2019, buena parte de los simpatizantes del Frente de Todxs vieron a la candidatura presidencial de José Luis Espert como un “aliado inesperado” en la pelea electoral contra Juntos por el Cambio. Hoy, con la derecha habiendo avanzado varias posiciones (políticas, mediáticas y organizacionales) apostar a la división de las derechas como estrategia política solo es una fórmula para el desastre: la experiencia española y francesa demuestra que la consolidación de la ultraderecha limita las posibilidades políticas de todo el espectro consolidando soluciones subóptimas que solo ponen barreras para conseguir transformaciones sociales progresistas.
4. Aceptar parte de su discurso para intentar “captar” a su electorado, tanto actual como “potencial”. Cuando la ultraderecha asienta su discurso (que la inseguridad es insoportable, que un ajuste brutal es la única alternativa, que los migrantes son el problema del país, etc) los partidos mayoritarios se suelen tentar con la incorporación quirúrgica del discurso derechista, para intentar hacer mella en su base de sustentación. Si repasamos la historia reciente (por ejemplo, con Martín Insaurralde intentando competir con Massa para ver quién era más punitivista, y agitando la bandera de la baja a la edad de imputabilidad; o con Daniel Scioli que compitió por la presidencia con un discurso desideologizado que se movía al compás de Mauricio Macri en el 2015) podemos ver que este tipo de estrategia solo han cosechado derrotas, fracasos y frustraciones. A final de cuentas, la sociedad suele elegir el original sobre la copia si ambos se encuentran al mismo precio.
Estrategias que sí pueden funcionar:
1. Aceptar que la ultraderecha ya está presente en la sociedad argentina, y precisar los alcances de su fuerza social. Esto implica reconocer, por ejemplo, que el discurso de ultraderecha ya se encuentra presente en la gran mayoría de los medios de comunicación de formas más bien diversas, y donde promueven de forma cotidiana a las figuras de la ultraderecha (el 9 de septiembre hubo una entrevista vergonzosa a Javier Milei en A24, pero sobran los ejemplos, inclusive con el negacionismo). Esto significa que en algún grado buena parte de la población se encuentra permeada por algún tipo de argumento ultraderechista. Solo conociendo la situación con precisión podemos conseguir las herramientas para enfrentar el avance reaccionario.
2. Discutir, argumentar y no estigmatizar a los ultraderechistas, confrontando directamente contra sus pilares discursivos (que son de por sí endebles) pero entendiendo que sus discursos, por ridículos que nos suenen, son verdaderos para varias decenas de miles de personas. Esto implica que los militantes y dirigentes políticos progresistas tienen que armarse con argumentos para confrontar con los ultraderechistas, un ejercicio sustancialmente diferente que al que están acostumbrados en los debates entre los “centros” del espectro político. Hay que recordar que, en la segunda posguerra europea, muchos simpatizantes del nazismo a lo largo de toda Europa fueron “reconvertidos” al socialismo mediante la acción a destajo de los partidos y militantes comunistas que se entregaron a la empresa de recomponer los lazos de la sociedad con la izquierda.
3. Comenzar a organizar una red ideológicamente amplia en la que se plantee la necesidad de movilizar a todo el campo progresista contra le avance de la ultraderecha. En Grecia, el partido neonazi Amanecer Dorado fue solamente derrotado como producto de una constante movilización popular contra la violencia ultraderechista. El movimiento antifascista griego logró lo que parecía imposible: unir a los socialistas (PASOK), a los comunistas (KKE) y la izquierda radical (SYRIZA) en la lucha contra la ultraderecha. La experiencia indica que, si la ultraderecha se consolida, solo un movimiento de masas puede derrotarlo. Inclusive, tenemos un ejemplo reciente en Mar del Plata, donde un grupo neonazi fue llevado a la justicia gracias a un importante ciclo de movilización antifascista.
4. Y la más importante de todas: atacar las causas sociales que pueden permitir la popularización de la ultraderecha: el desempleo, la falta de expectativas, y la ruptura de la solidaridad social como producto del impacto de la pobreza y la desesperación en la sociedad. Si estos problemas no se solucionan, la ultraderecha puede convertirse en un fenómeno de tipo “populista”, pudiendo insertarse en las capas más pobres de la sociedad. Si no existe un espacio político capaz de hacer esa tarea, entonces la tarea es construirlo.
(Tomado del muro del autor. Leonardo Frieiro, politólogo, podés seguirlo en https://espartacorevista.com )
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»