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Bombo Platillo Elegancia: autogestión y murga contra el gatillo fácil
Emiliano, integrante de la murga Bombo Platillo Elegancia del barrio de La Boca, charló con Nora Anchart sobre la historia de la agrupación, la importancia de las murgas y el compromiso político y social que expresan a través de cada canción.
-Es una murga que le gusta llamarse el murgón de la Ribera, del barrio de Quinquela y de Filiberto. Es una murga nacida el 9 de julio del año 2009. Tiene particularidades que le gusta reflejar lo que tiene que ver con el barrio, lo político, la educación, y bueno, siempre acompaña ese tipo de cuestiones sociales del barrio. Básicamente es una murga joven, aunque yo soy un integrante que anda por los 50, es una murga que está construida por jóvenes laburantes del barrio. Con una visión de armar cosas culturales y sociales en el barrio, que son una particularidad distinta aparte de otras que tiene como el nombre porque la música está basada solamente en bombo y platillo y un estilo distinto de bailar para el barrio. Es murga porteña básicamente.
LCV: Vamos a las particularidades: primero que está conformada por trabajadores del barrio.
-La mayoría de los integrantes son jóvenes entre 30 o 30 y pico. Pero como arrancaron en 2009 son muy jóvenes para armar una murga. Yo me sumé, yo soy un compañero que viene de otras murgas y me sumé por cuestiones de que habían familiares en la murga, y me volví a sumar a la murga por la idea que tienen los chicos.
LCV: En estos trabajadores jóvenes debe haber habido del 2009 para acá algún cambio en la pertenencia, dónde trabajan, son trabajadores changuistas…
-Hay una mezcla, hay cocineros, maestras, pintores. Arrancaron muchos estudiando y hoy son laburantes. La mayoría son changarines de la vida porque después se fue construyendo con lo que había, bomberos, pero sí muchos chicos trabajadores del barrio que arrancaron estudiando por su edad y hoy son laburantes de los que va dando el barrio.
LCV: ¿Vos de qué trabajas?
-Yo soy pintor, de una cooperativa de pintores.
LCV: Pintan edificios y demás.
-Sí. Más que nada comercios y edificios.
LCV: ¿Hay trabajo ahora?
-Hace un año fue levantando. Pero la pandemia fue muy dura para todos. La mayoría de las murgas son reflejo de lo que pasa en el barrio y en el país. Las murgas en general son reflejo de lo que cuentan en el barrio, lo que pasa, las buenas cosas y las malas.
LCV: ¿Se autogestionan?
-Se autogestiona desde el comienzo. Cada grupo hace rifas para autogestionarse, para comprar su ropa, armar sus trajes, hacen talleres de apliques. Fue un cambio bueno en este barrio. En una época teníamos el SUM, que todo está relacionado con el barrio y la política inevitablemente. Antes de que lo intervenga el macrismo era nuestro lugar. Nosotros metíamos 3 bingos por año de 400 personas y con eso pagábamos los micros. Después como todos, venden remeras, hasta llegaron a poner puestos de choris para recaudar plata. Teníamos en su momento dos compañeros que trabajaban en un supermercado muy conocido y sus propios compañeros conseguían dos lechones por año que rifábamos. Se han hecho muchas cosas.
LCV: ¿Cómo son los trajes? ¿Son los mismos todos los años o ustedes los varían?
-Los trajes son básicamente por grupos y los van variando a partir de cómo generan plata para poderlos modificar. Primero los colores fueron elegidos por los colores de los puentes. La Boca es el único barrio en el país que tiene dos puentes y cada puente tiene un color, uno es plateado y otro es naranjas, de ahí los colores. El símbolo de naranja tiene que ver con la alegría también.
LCV: También vi algunos escudos de Boca y también vi al Che y otro tipo de cuestiones así.
-El arraigo del barrio es muy importante. Los dos clubes más importantes del país salieron del mismo barrio. Algunos se quedaron y otros se fueron.
LCV: ¿Cómo se construyen las letras?
-La construyen los chicos a partir de historias o cosas que le pasan, lo traen al grupo que hace escenario. La última crítica antes de la pandemia tenía que ver con lo que le pasa al barrio, que tiene que ver con el problema habitacional que tiene. Es un barrio con emergencia habitacional hace diez años. Pero también habla de las cosas buenas siempre. Antes de la pandemia hubo una fábrica recuperada que hoy se llama Cooperativa Salvadores y la murga participa muchísimo en ese tipo de cosas. En los festivales después de un incendio, en las recuperaciones de fábricas, cuando alguien necesita plata porque tiene algún familiar que operarse. Bueno, la pandemia generó esto de acompañar a la gente mayor, a los primeros contagiados, porque ahora cuando dicen 1000 contagiados y con vacunas por suerte, queda como que un contagio no es tan grave pero hace un año y medio un contagio era tremendo. Nadie quería ir, era como ser leproso. Era muy difícil acompañar a las familias que estaban contagiados. Entonces la murga arrancó armando una provista de secos, verduras y si se podía carne, pidiendo porque era un proceso que se aprendió en el camino, y después terminó repartiendo 50 bolsones cada 15 días.
LCV: A esta acción social también ya en marco de opinión política está el tema de las letras contra el gatillo fácil.
-El gatillo fácil lamentablemente en nuestro barrio es algo que no arrancó con lo último sino bueno, nosotros tenemos el caso de Lucas Cabello que fue tremendo. Es el único caso que no terminó en tragedia pero es tremendo. Los vecinos acompañan siempre la pelea por la justicia.
LCV: ¿Qué le pasó a Lucas Cabello?
–Discutió con un policía que estaba de consigna y le disparó teniendo a su hija en su mano y hoy está en silla de ruedas. Al policía le dieron 16 años pero después de una lucha de cinco años de toda la familia y las organizaciones sociales del barrio. Cosa que lamentablemente se pone en evidencia. Nosotros planteamos que no es un policía sino que es una institución. Y justamente la Policía de la Ciudad. En los barrios más que nada del sur, comuna 8, comuna 4, que son donde estamos nosotros, no existe la justicia. Depende a quien le toca. La última crítica sobre este año va a ser el gatillo fácil.
LCV: La otra vez me enteré de otra murga que como compraban cosas de Bolivia tenían que pagar en dólares. Esto en La Boca es impensado.
-Es impensado. Hay un grupo de compañeras que trabajan en el grupo de género. Lo primero que hacen es hacerle el traje a las madres y a los hijos que están solos y para eso se vende rifas, se trabaja, se recicla trajes, se arman talleres para recuperar cosas. Una de las cosas que a mí me enamoró de esta murga es esto de lo colectivo y del compañero ayudando al traje del otro. Increíblemente en la imagen se ve algo, para nosotros elegancia tiene más que ver con que siempre creen que los negros tienen que salir así nomás.
LCV: La elegancia es una actitud.
-Claramente nosotros creemos que la elegancia no es una cuestión de salir lindos, es que tenemos un derecho de salir en una murga como cualquier otra cosa.
LCV: Uno puede ser elegante de alma.
-Por eso creemos que las cosas no tienen que ver con el valor material sino con el laburo. Un traje que trabajaron cuatro o cinco murgueros para mi tiene un valor. Yo soy un integrante de una agrupación del barrio que se llama Agrupación Vecinos de La Boca y que generalmente en enero se cierra y se convierte en un taller de murga.
LCV: Me encanta haberte encontrado a vos que me devuelve aquel espíritu de las murgas que uno solía ver de chicos que tenían esos versos picantes de política.
-Lamentablemente en La Boca y más en comuna 4, el gatillo fácil es algo en lo que tenemos nombres. Nosotros creemos en la justicia, no en lo que nos querían hacer creer otros políticos que estaba bien.
LCV: Es un tema además que representa a todo el país.
-Sí. Lamentablemente sí. Como esto que decíamos de Nehuén, que es un chico que salió a festejar un campeonato de Huracán viviendo en La Boca y de contramano lo agarra un patrullero y lo mata, y lo hace pasar como que lo venían persiguiendo. Pero siempre pasa esto. Siempre los chicos del barrio son culpables hasta que demuestren lo contrario.
LCV: Mantenenos al tanto no solo de la murga sino con estos temas.
-La murga para nosotros es eso, por eso la canción de este año de crítica va a ser sobre gatillo fácil pero porque es volver a poner en agenda lo que le pasa a los pibes. Hoy los pibes, que arrancaron una murga del barrio distinta, con una cuestión cultural y social, muchos son padres y se empieza a ver la cosa de otro lugar.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»