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Daniel Filmus: «Apuntamos a mejorar la productividad mejorando la formación»
Daniel Filmus, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Argentina, charló con La Columna Vertebral acerca del Plan Ciencia 2030 que presentó la pasada semana en la sede de la Confederación General del Trabajo, marcando la primera vez que un ministro de Ciencia y Tecnología visita la central sindical.
En el encuentro que tuvo lugar en la CGT estuvieron presentes los secretarios generales Héctor Daer (Sanidad), Pablo Moyano (Camioneros) y el Secretario de CyT, Horacio Arreseygor, entre otras autoridades. Frente al grupo de líderes sindicales, el ministro Filmus realizó una detallada presentación acerca del Plan Ciencia 2030 y la importancia de la investigación para la construcción de un país soberano.
-Nos proponemos aportar desde la ciencia por un lado para transformar el modelo productivo de un país primario mayoritariamente, de agroexportador a un país poderosamente industrial con agregado del valor por el trabajo y la innovación científica y tecnológica, y por el otro lado una agencia que resuelva los problemas de la gente, como hemos visto durante el Covid. Entonces siempre está el peligro y la mirada de que la incorporación de procesos tecnológicos al trabajo, al proceso productivo, perjudica a los trabajadores. Está la perspectiva desde muchos lugares que dicen que las tecnologías reducen mano de obra, en algunos casos reemplaza oficios que hace mucho tiempo que existían, y lo que queremos asegurar no solo es que incorporemos nuevas ciencias y tecnologías al trabajo sino que mejore las condiciones de vida de los trabajadores, que lo que haga sea aumentar la productividad, aumentar la competitividad pero a partir también de mejorar fundamentalmente la formación, mejorar las cadenas productivas, tener cada uno de los sindicatos herramientas para que en las paritarias puedan pelear cómo esas nuevas tecnologías no los afectan de ninguna manera. Había muchísimos sindicatos, un sindicato donde las nuevas tecnologías transforman la forma de trabajar es justamente el del secretario general de la CGT, Daer. Queríamos discutir con, como tu programa, la columna vertebral de la producción argentina que son los que la hacen todos los días, cómo hacemos para que Argentina sea más productiva, cambie su modelo, cambie la matriz la exportaciones, produzca cada vez más a partir de la aplicación de los nuevos avances pero que eso también tenga como objetivo central un país más justo, más integrado, donde los trabajadores tengan su palabra al momento del debate sobre las condiciones de trabajo. Ese fue el tema y fue excelente la reunión.
LCV: ¿Cuándo arrancó en Argentina y en qué momento detrimento de este tipo de educación para el trabajo?
-Tantos las escuelas técnicas como la ciencia y la tecnología no son útiles para cualquier modelo de país. Cuando vos querés un país primario, cuando querés un país agroexportador, que esté concentrado solamente en la producción de lo que la naturaleza nos da, no necesitas ni ciencia y tecnologías ni necesitas escuelas técnicas. Fijate que el gran auge o el comienzo de las escuelas técnicas fue con el peronismo. Perón creó en el ’46 la Comisión General de Aprendizaje y Orientación profesional y creó las escuelas fábricas, las escuelas para niños huérfanos y llegó a crear la Universidad Obrera Nacional y quedó vinculada a la diplomacia de los trabajadores de la Facultad de Derecho. La idea de Perón era muy clara: que industrializar el país requería otra calificación para los trabajadores. Después eso fue desapareciendo en la época de Menem donde daba lo mismo comprar todo hecho que fabricarlo acá. Menem eliminó las escuelas técnicas. Debe ser el único país del mundo donde se eliminaron las escuelas técnicas. La que se llamó la Ley Federal de Educación no incluyó escuelas técnicas en su estructura. Las volvimos a colocar con Néstor Kirchner en el año 2005. Fue una de las leyes más importantes y entonces la educación en las escuelas técnicas no es una educación mirando al pasado. Se creó un fondo especial, 0,2% del presupuesto nacional tiene que ir a la educación técnica porque es decisiva a la hora de mejorar los procesos productivos y de colocar trabajadores calificados en la industria. Cuando nosotros asumimos en el 2003 no había los oficios más elementales que te puedas imaginar, no había carpinteros, no había ningún oficio que se habían prácticamente diluido en la década anterior.
LCV: Además era la subalternidad de que el oficio estaba mal visto.
–Acordate la publicidad, la cuestión daba lo mismo: comprar lo argentino o comprar lo hecho. Como el dólar estaba 1 a 1 en ese momento y era muy barato todo el mundo compraba todo afuera y Argentina perdió casi la mitad de los trabajadores industriales y privatizó las empresas.

«Menem eliminó las escuelas técnicas. Daba lo mismo producir que comprar hecho»
SOBRE LA POLÍTICA ECONÓMICA Y PRODUCTIVA DURANTE LOS 90
LCV: Este antecedente de la dictadura fue prolijamente aplicado.
-Por supuesto. Hasta la dictadura no había en Argentina circuitos de élite para aquellos que iban a dirigir. La dictadura en la educación pública, era la educación de todos y de todas. Fue la dictadura la que lo empieza a generar pero lo termina la década del ’90 sin lugar a duda. Una de las escuelas de gestión privada que le permite después a Macri hablar de los que caen en la escuela pública. Para que vos tengas una idea en mi época iban a la escuela privada aquellos a los que no les daba la cabeza para ir a la escuela pública. No había universidades de élite prácticamente. Ir a la universidad privada era una cuestión rarísima. Se estructuró un sistema dentro del sistema educativo de élite para pequeñas minorías que después es la que hace que cuando Macri asume como presidente fuera a designar a prácticamente todo su gobierno de CEOs que provenían de la escuela privada. Ya vienen con una ideología totalmente distinta, con una mirada distinta que nunca los conectó con lo público y entonces no entienden lo que pasa en el pueblo y ni siquiera tienen una mirada de las políticas de integración y de inclusión para todos y todas.
LCV: La fundación Macri había donado computadoras para el Otto Krause pero eran prehistóricas, ya los sistemas operativos no existían y fue anunciado con bombos y platillos como el gran aporte al mundo del trabajo y la educación de Macri.
-Macri quiso comprar el Otto Krause en un momento. El padre Macri lo quiso comprar con la idea de que quería la marca del Otto Krause, diciendo que él compraba marcas. Había comprado varias fábricas así que también quería una escuela que le permitiera formar a aquellos que trabajaban para su fábrica pero quería comprar una escuela pública. Eso marca también cual es la mirada que tienen.
LCV: Tenés que pagar el peaje de los entrevistados que vienen por primera vez: ¿Cuál fue tu primer trabajo, cuánto ganaste y en qué lo invertiste?
-Trabajo desde muy chico. El primer trabajo que tuve fue a los once años y fue de cadete en un almacén de barrio y después durante mucho tiempo fui empalmador telefónico. Hice justamente escuela técnica los primeros tres años. Después tuve que pasar a la nocturna para poder trabajar todo el día así que el trabajo en mi vida está prácticamente desde la adolescencia, casi la niñez.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»