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Ernesto Alonso: «Quienes tenían que protegernos nos torturaron»
Ernesto Alonso, ex combatiente en Malvinas y fundador del Centro de ex Combatientes de Islas Malvinas, se refirió al estado de las causas por torturas de soldados, la relación con los organismos de derechos humanos y el recuerdo del histórico día en el que los soldados gritaron «se va a acabar la dictadura militar».
Tras combatir en la guerra de Malvinas, Alonso formó el Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas (CECIM) filial La Plata, institución desde la cual reclamó por los derechos de los ex combatientes y denunció las torturas y vejaciones sufridas por los soldados durante el conflicto bélico. En 2007 formó parte de un grupo de ex combatientes que presentaron en el Juzgado Federal de Río Grande las primeras denuncias sobre violaciones a los derechos humanos durante la guerra de Malvinas. El ex combatiente relató en qué estado se encuentran las causas actualmente.
-Quienes nos tenían que haber cuidado, protegido y dado las condiciones mínimas para soportar esa guerra nos torturaron. Lamentablemente vemos que hay sectores que intentan consolidar la impunidad. Una causa que se investiga en el Juzgado Federal de Río Grande, en Tierra del Fuego, que lleva más de 15 años con más de 180 compañeros dando su testimonio como víctimas y testigos, más de 130 militares denunciados e imputados con pruebas que son contundentes. A partir de 2015, a partir de la desclasificación de los archivos secretos de Malvinas, un decreto que firmó Cristina, aparecen los documentos oficiales de las Fuerzas Armadas que constatan estos hechos y hasta ahora solo hay 4 imputados procesados, no más de un puñado de militares que fueron llamados a indagatorias y nuevamente estamos a mano de esta corte, de estos 4 cortesanos que sabemos que cuando llega una causa con esta mirada de revisar lo que pasó en Malvinas, refiriéndose a las graves violaciones a los derechos humanos, o sea las causas de lesa humanidad que llegan a la corte, esa gran cámara frigorífica que es hoy este poder judicial de la nación, se freezan.
Esta corte no tiene plazos para resolver y aparece la impunidad biológica. Los victimarios mueren y mueren nuestros compañeros sin encontrar justicia lamentablemente. Nos enfrentamos a una estructura que continúa aún el día de hoy. La dictadura dejó plantada, eso está en los documentos también, toda una estructura de inteligencia y contrainteligencia de cómo contar la guerra, qué hacer con los soldados, con los familiares, y hacemos un breve recorrido. Por ejemplo encontramos en los documentos desclasificados informes de inteligencia que nos hacían en 1988 cuando publicábamos el informe Rattembach, ya inteligencia de ejército en democracia nos espió. También encontramos informes de inteligencia en el ’92 cuando denunciábamos los crímenes de guerra británicos. Pero no te vayas tan lejos y vas a escuchar el discurso en 2019 del comandante jefe del ejército Pasqualini, en el día del ejército, el 29 de mayo, y estando presente el presidente Macri y el fiscal Stornelli, decía que pseudas imputaciones quieren enlodar el valor del combate y toda la retórica militar. Esa estructura sigue hasta el día de hoy y vemos que está apoyada por grandes medios nacionales. Las cartas que nos ha enviado y nos ha editado las editoriales del diario La Nación diciendo que era todo mentira, y otros medios que conforman toda esta nueva ola de negacionistas que nos preocupan. Vi algunas expresiones que hacían reportaje a los veteranos estos que estuvieron y que fueron parte de la dictadura militar reivindicándola y a veces metiéndose hasta con las tragedias Madres y Abuelas de Mayo, quienes aún nos guían hasta el día de hoy el camino que tenemos que seguir construyendo y consolidando para que aparezca la memoria, la verdad y la justicia. El proceso que se vio a partir de la democracia con la lucha de nuestro pueblo, de lograr que muchas de las causas que se abrieran en todo el país fueran condenados estos asesinos todavía lamentablemente no contuvo a Malvinas.
LCV: ¿Estabas ahí en el episodio donde se hizo un acto para reconocer a los soldados de Malvinas y los soldados en medio de la cancha decidieron no obedecer las órdenes?
-Todavía estaba la dictadura por supuesto. En La Plata estaba el Comando de la Décima Brigada, entonces nos convocan a los ex soldados de regimiento 7 y las unidades militares del Comando de la Décima Brigada del regimiento 6 y 3. Nos iban a dar una medalla, un reconocimiento. La idea nuestra era volvernos a encontrar con nuestros compañeros porque habían muchos que no veíamos. En el caso de La Plata muchos eran del conurbano bonaerense porque en La Plata ya nos habíamos empezado a organizar. Llegamos al lugar y querían empezar a aplicar otra vez el reglamento militar, formar filas, párense firme y algún compañero vio a algunos de estos tipos con los cuales en Malvinas tenían algunas cuestiones pendientes, porque muchos tipos se ponían la tira después cuando bajaron del barco. Se dio la situación de que el soldado no permitió la forma que lo estaba tratando este sargento, empiezan los empujones y este sargento intentó tomar la pistola que tenía en su cintura. Ahí se armó, piñas, patadas, y en las tribunas estaban las familias y ahí empezó el estadio a gritar «se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar». Fue impresionante. Este año vamos a intentar recrear este hecho, porque como vos decís, la dictadura nos quiso imponer la imposición de silencio y en muchos casos, como el nuestro, fuimos transgresores. Como jóvenes que éramos no íbamos a aceptar que nos pongan las botas en nuestros cuerpos. Además empezaba ese gran fervor de la juventud argentina de recuperar la democracia.

LCV: Me sorprendió tener que leer la noticia en un diario extranjero y que acá creo que salió solamente en La Plata, en una nota bastante chica.
-Sí, en el diario local de aquí dijeron que hubo un accidente de algunos infiltrados, lo mismo que decían en todos lados de la dictadura. Creo que les tiramos por la cabeza el diploma y la medalla que nos habían dado también, y la gran mayoría nos fuimos de ese acto.
LCV: Yo sé el trabajo que costó que los organismos de derechos humanos recibieran a los ex combatientes porque estaban sospechados por ir a Malvinas ¿Cómo fue ese larguísimo camino hasta terminar abrazados con Nora, Taty Almeida, con Estela?
-Fue un camino de construcción. Particularmente, quizás en La Plata tuvimos esas condiciones, muchos de los organismos son de la ciudad de La Plata. También fueron y son todavía años de muchas tensiones de estas intervenciones que yo te decía. Fíjate además que transitamos por lo que fueron los alzamientos Cara Pintada. Hubo una referenciación de algunos sectores políticos con eso de decir «estos son héroes de Malvinas», cosa que nosotros repudiábamos. En los ’90, en la época de Menem, también se dio un acuerdo político con los Cara Pintada y se crea esta Federación de Veteranos de Guerra cuyo presidente era Seineldín y la madre de Giachino. Entonces para los organismos, para aquellos que no conocían en profundidad de qué se trataba esta disputa del sentido, generaba dudas. Hasta que después el gran trabajo produjo lo que produjo, que nos vean, en algunos casos, y que sepan interpretar que una cosa son los colimba y otra cosa son los milicos que fueron a Malvinas.
LCV: ¿Cómo fue para vos ayer? ¿Pudiste conectarte con la emoción o fue puro trabajo todo el día?
-Son días muy intensos. Venimos hace 10 días instalando temas para tratar de sacar a muchos medios del lugar común porque acá han pasado cosas y siguen pasando cosas y hay asignaturas pendientes y creo que lo logramos. A veces nos sorprende que pasan los años y con estos vientos de correr cosas que molestan o que son incómodas y todo lo contrario. Nosotros nos hemos puesto objetivos desde hace años y una de las cuestiones pendientes es esta. Ahora queremos justicia para los compañeros. Logramos que casi la totalidad de los compañeros que estaban sepultados como NN en Malvinas, a pesar de todas las trabas y las cuestiones que nos trataron de poner y enfrentándonos a los sectores negacionistas, eso prácticamente está resuelto. Ahora queremos justicia para los compañeros que fueron torturados. Hace 10 días que no paramos y por supuesto ayer se dio, porque esta gran semana larga, del 24 de marzo al 2 de abril, que unimos, que decimos que esto es parte de lo mismo. Ustedes probablemente estuvieron hablando del 30 de marzo.
LCV: Sí. Te iba a preguntar si el 30 estuviste en la marcha de La Plata.
-El 30 de marzo del ’82 yo estaba acuartelado en la ciudad de La Plata en el regimiento 7 donde los milicos nos decían que posiblemente tendríamos que salir a reprimir. Salíamos en esa época con los patrullajes, los camiones. Yo estaba haciendo todavía el servicio militar obligatorio y ya nos teníamos que haber ido de baja, ya había ingresado la clase 63 y nos mirábamos entre nosotros y decíamos «estos tipos están locos». Salíamos a la zona industrial de La Plata y ahí estaban entre nuestros vecinos, familiares y amigos y esas son las cuestiones que sucedieron.
LCV: Pasaste de un acuartelamiento a la guerra.
-Exactamente. Tres días después también estando de guardia en regimiento en la cantina con otro amigo que lamentablemente se quedó en Malvinas, estábamos mirando la tele y vemos el discurso de Galtieri y ahí nos miramos y dijimos «mmm…». Nos vimos reflejados allí. El 12 o 13 de abril salimos hacia el sur y nos enteramos recién en Río Gallegos que cruzábamos a Malvinas. En ningún momento estuvo la hipótesis de Malvinas, siempre era el enemigo interno, la doctrina de seguridad nacional o la guerra con Chile. Ayer también en el acto que hicimos en esta plaza que pudimos recuperar hace unos años los platenses, mañana va a haber un acto de señalamiento como sitio de La Memoria porque allí arrancamos con la renuncia de Hipólito Yrigoyen, después pasamos por Valle, por la resistencia peronista, hubo fusilamientos allí, después vino el Golpe del 76, la dictadura. Muchos de los compañeros detenidos y desaparecidos pasaron por el regimiento 7 y terminaron en pozo Arana, pozo Quilmes, en distintos centros clandestinos de detención. Mataron a compañeros detenidos, hubo nacimientos y después Malvinas. Hay que dejar estos mojones, señalamientos. Falta saber la verdad de lo que pasó con los soldados en Malvinas.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»