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La Columna Vertebral

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Silvia Braslavsky: «Filmus está realizando una continuidad con lo que él mismo empezó en Educación»

Desde Alemania, Silvia Braslavsky, licenciada en Química e investigadora en el Max-Planck-Institute for Chemical Energy Conversion Mülheim an der Ruhr, pasó por La Columna Vertebral para narrar su historia, su ida del país y cómo ve el estado actual de la ciencia argentina.

LCV: ¿Cómo se elige quedarse cuando se sale de algo tan espantoso como la noche de los bastones largos?

-Yo tuve un largo periplo porque después de haber ido a Chile, fui a Estados Unidos e hice una estancia, lo que se llama posdoctoral, donde me perfeccioné en algunas temáticas y volví a la Universidad de Río Cuarto. Luego ocurrió durante la última etapa del peronismo, después de la muerte de Perón, muchísimas persecuciones y amenazas y en esa época me volví a ir. Retorné a EE. UU con mis dos hijas que entonces tuvieron que hacer la escuela primaria en inglés. en EE. UU, y luego fuimos a Canadá durante un año y luego conseguí o me invitaron a venir a Alemania. En ese momento, en el año ’76, decidí junto a los que me habían invitado que necesitaba quedarme en algún lugar. En primer lugar, porque mis hijas tenían que hacer su escuela de una manera más o menos normal, esta vez en alemán, o sea tercer idioma de escuela primaria, y por eso nos quedamos. Tuve la suerte de afrontar un tema con el que nos fue bien científicamente, tuve un gran apoyo del instituto donde estuve y me quedé. Cuando retornó la democracia en 1984 tuve la oferta o la posibilidad, digámoslo así, de volver a Argentina, pero mis hijas estaban en esa etapa en la escuela secundaria, era muy difícil trasladarlas y entonces tuve algo así como un compromiso con el instituto en Alemania, y en el que estuve hasta que me jubilé, de que siempre iba a poder tener un posdoctorado argentino, alguien joven que viniera a trabajar con nosotros a perfeccionarse. Así fue y por eso me quedé. Mis hijas se casaron, estudiaron. Tengo cuatro nietos alemanes. Así que a pesar de que voy mucho a la Argentina, y antes de la pandemia muchísimo más, estoy acá, me compré un departamento y vivo acá.

LCV: ¿Cómo lo vivís esto de haberte desarrollado en el exterior, teniendo a tus hijos alemanes con un idioma original inglés? Debe haber sido duro.

-Sí, fue duro. Lo voy a explicar un poco mejor después pero primero quiero decir algunas cosas. Primero, las facultades no estaban tomadas en el año ’66 esa noche. Estábamos en las reuniones de los consejos directivos. No estaban tomadas las facultades. Este es un error histórico que vemos recapitular. Los decanos, no todos, pero los ocho que se oponían a la intervención de hecho, llamaron a las reuniones de consejo directivo con mucho público. Las reuniones fueron siempre públicas y lo son hoy. Fueron estudiantes, graduados y profesores. No estaban tomadas. Las facultades más agraviadas por la intervención física fueron la de Exactas y la de Arquitectura, donde entraron con caballos al edificio que tenía la facultad de arquitectura en eso que parece como una iglesia en Las Heras y Pueyrredón. Allí entraron con caballos y fue el día de entrega así que fue una catástrofe. Eso tiene una razón, nosotros lo hemos escrito. Era una operación escarmiento. En Exactas, precisamente porque no estábamos en una torre de cristal o de marfil, sino que teníamos muchas discusiones políticas, había muchos proyectos de apoyo o de cosas involucradas con la sociedad, y en Arquitectura porque el decano era un católico de izquierda, para nada vinculado a la curia y al catolicismo de derecha que apoyó al Golpe de Estado de Onganía. Esto está documentado, lo hemos escrito en el capítulo que Carnota y yo escribimos para el libro de los 200 años de la Universidad de Buenos Aires que publicó Eudeba y que aún no se ha comercializado porque no está presentado, pero está impreso. De modo que esas son algunas cosas importantes que decir.


«Uno se adapta a otro país a través del trabajo»

SOBRE SU ADAPTACIÓN A VIVIR EN ALEMANIA


Lo segundo es que no estábamos en una torre de marfil, discutíamos mucho de política, interveníamos mucho en la política en la calle. Tal vez fuimos víctimas de golpistas que decían que la facultad tenía poco presupuesto y no, tenía un gran presupuesto porcentualmente, pero ese es también otro tema. ¿Por qué renunciamos rápidamente? Porque éramos todos muy jóvenes, porque no hubiéramos tenido otra salida en la Argentina. No había alternativa y efectivamente se nos presentó, el decano había estado haciendo tratativas, la alternativa de ir a países vecinos, a países de Latinoamérica, conservando los grupos de trabajo para que, eventualmente, si la situación mejoraba, volviésemos a la Argentina. Fue una estrategia definida de tal modo que el departamento de química inorgánica, analítica y química física, como se llamaba en ese momento en Exactas y como se llama hoy, fue casi todo a Chile. Los jefes que tenían menos de 40 años, algunos menos de 35 y los jóvenes, yo tenía 24 años, que hacíamos la tesis y la terminamos en Chile. Esa fue un poco la alternativa.


Tu pregunta fue cómo se adapta uno. Uno se adapta a través del trabajo. Yo tengo una gran familia internacional, que es la ciencia. Las hijas eran muy pequeñas así que ellas se adaptaron enseguida, y yo mantuve grandes vínculos con Argentina. Después de la recuperación de la democracia he estado viajando a la Argentina 3 o 4 meses al año, siempre pagada por alguna institución internacional, algunas pocas veces por el Conicet o por la beca Milstein del MinCyT que la tuve siete veces, y muchas veces pagada por mi institución en Alemania o por instituciones alemanas. O sea, he tenido la oportunidad de mantener mis vínculos científicos y de ayudar a que se consolidara algunos aspectos científicos en Argentina y también algunas instituciones, que es lo más importante.

LCV: ¿Viniste a Argentina post pandemia?

-Sí, fui a celebrar mi entrada a la novena década.

LCV: Me gustaría que dijeras qué te pasa cuando llegas a nuestra Argentina y si te parecen que los esfuerzos que se están haciendo desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología, en este caso Filmus está llevando a cabo la tarea, si te parece que están intentando ensamblar que la ciencia sea parte de la sociedad y no un elemento de laboratorio como algunas corrientes políticas lo quieren circunscribir.

-Lo que está haciendo Filmus, mi gran amigo Filmus, discípulo de mi madre y gran amigo de mi hermana, es una continuidad de lo que él mismo comenzó cuando era ministro de educación y tenía como subsecretario Lino Barañao, que después fue el primero ministro de Ciencia y Tecnología durante el primer mandato de Cristina Kirchner y que continuó durante el de Macri. Podemos criticarlo, yo no lo critico tanto porque creo que preservó muchas cosas, pero esto es otra cuestión, en Argentina siempre se borra lo anterior y parece como si comenzara de nuevo y no es así. Hay una continuidad, el sistema científico está mucho más consolidado, es mucho más grande, tiene muchas aristas súper interesantes que se han reflejado en muchos proyectos durante el Covid, durante la pandemia, los proyectos de los barbijos, de las vacunas, etc. Creo que la ciencia incluso ha ganado muchos adeptos en la población precisamente por todo lo que hubo que hacer y divulgar durante el tema del Covid. De modo que lo aplaudo a mi amigo Daniel Filmus, le deseo mucha suerte en una Argentina que siempre tiene muchos temas de discusión y donde es muy difícil avanzar. Parece que uno avanzara nadando en un mar de dulce de leche.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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