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La Columna Vertebral

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Maco Somigliana: «No nos esperábamos que ‘Argentina, 1985’ conmoviera tanto internacionalmente»

Carlos «Maco» Somigliana, antropólogo forense que formó parte del equipo del fiscal Julio César Strassera durante el Juicio a las Juntas, charló con La Columna Vertebral sobre el éxito de «Argentina, 1985», su rol en la película y la importancia para las nuevas generaciones.

LCV: ¿Cómo te llega a vos la idea? ¿Desde un primer momento existió la posibilidad, la idea, la propuesta de hacer foco en ese grupo de jóvenes que acompañaron a los fiscales?

-El primer contacto lo tengo con Santiago y con Mariano. Yo a Santiago no lo conocía. Había visto películas, pero no lo conocía. Creo que ellos desde el principio pensaban que la historia la querían contar desde ahí. Yo creo que la colaboración más importante que yo le pude dar es un programa que había hecho en ese momento, en el año 1986. Mi viejo editando los testimonios del juicio y un programa largo que se hizo para dar en la televisión en ATC en ese momento. Después lo que pasó fue que vino la Semana Santa y la posibilidad de pasar el programa se perdió. El programa se perdió de hecho y solo lo pude recuperar unos años después, de una manera que no viene a cuento ahora contar. Pero creo que eso les tiene que haber ayudado mucho, porque los tiene que haber metido mucho en la dinámica del juicio, que era muy importante que pudieran transmitir eso. Todo este proceso se dio en plena pandemia. La mayoría de estos encuentros, salvo uno inicial donde fuimos juntos al Palacio de Justicia para que vieran la sala, fueron todos por Zoom. Todo muy atravesado por esos dos años horribles. Nos ofrecieron después hacer una pequeña aparición en la película que hicimos con mucho gusto. En mi caso fue muy sorprendente ver la cantidad de gente que trabaja para que una película sea. Era impresionante ver la cantidad de fotógrafos, camarógrafos o sonidistas, extras. Había una cantidad fija de 100 personas en el Palacio de Justicia una mañana. Una cosa que a mí me sorprendió mucho fue que se veía muy buena relación entre los que estaban haciendo la película. Obviamente, la figura de Darín era muy preponderante por muchos motivos, pero él también abría y generaba una cosa de compañerismo, de complicidad con otros actores que recién están empezando y había un muy buen clima de laburo y muy distendido clima de trabajo, a pesar de estar filmando todavía en tiempo de pandemia. Había que hacerse un hisopado cuatro días antes, otro el día anterior, se ensayaba con barbijo, todo muy engorroso. Pero a pesar de todo eso, el clima de la filmación, por lo menos el día que fui yo, fue muy cercano.

LCV: ¿Ustedes se dan cuenta de que esto ha sido en esta nueva generación un impulso fuerte?

-Sí. Es un trabajo del que todos, a pesar del tiempo transcurrido, aún estábamos en ese momento, estuvimos siempre y seguimos estando muy orgullosos. Pero me parece que el punto crucial, justamente es, más allá de que en ese momento fuéramos jóvenes, lo interesante que se dio es que personas de distintas generaciones pudieron formar un conjunto Y ese conjunto funcionaba muy así como lo que te dije de que lo que pasaba en la filmación, bueno, eso pasaba en la fiscalía también. Me parece que tiene que ver con cosas que no salen de casualidad. Es gente aprendiendo a trabajar en un equipo y priorizando lo que se puede hacer en conjunto antes que cada uno tenga su ego, que lo tenía, todos lo tenemos. También es parte del cóctel, ¿no?, pero esa cuestión de entender que hay un objetivo que a todos nos interesa más y que se puede trabajar en eso en conjunto. En el caso particular del juicio lo que pasaba era que ese tipo de ambientes es raro que se genere automáticamente o milagrosamente. No, en general también es parte del trabajo, y que en este caso a gente relativamente tan joven como nosotros nos hayan dejado hacer ese trabajo tiene que ver con que eso que se estaba haciendo era novedoso para todos. Nadie tenía una experiencia previa en un juicio como este. Y te decía, sin perjuicio del orgullo que nosotros tenemos por haber hecho el trabajo, en realidad lo que se hizo fue generar las vías de ingreso de algo que ya estaba hecho, era algo que ya tenía muchos eslabones previos. Primero los organismos, CONADEP es un fruto del trabajo investigación que habían hecho los organismos. Si vos te fijas, gran parte del caudal de CONADEP viene por los distintos organismos que aportan. Aparte, ahí mismo en la propia CONADEP se reciben testimonios que no se habían recibido antes. Hay una cuestión de trabajo previo y una cuestión de clima político que permite que gente que no había declarado hasta ese momento, se decida, confíe y dé su declaración. Lo que nosotros hicimos fue traducir eso a la posibilidad de hacer un juicio distinto al que se había hecho hasta ese momento e introducir esa prueba de la manera más emitida posible, que es el testimonio de una persona hablándole a los jueces con la pregunta es cruzada. Las preguntas que ofrece el testigo de la fiscalía y las preguntas cruzadas de la defensa. Fue un trabajo muy bueno y muy edificante para nosotros, pero el nudo de la cuestión fue la gente, fueron los testigos.

LCV: La primera frase que se nos ocurrió a muchos periodistas, no fue nada novedoso, fue que era como la épica de los comunes, la épica de un tipo que hizo el trabajo que había que hacer y lo hizo bien, y le hizo honor a ser fiscal. Estamos tan lejos de eso, se ha construido tanto héroe de barro que me parece que la película le pegó al medio a esta sensación de podemos volver a hacer las cosas bien los comunes. Es más, es la obligación que tenemos cada día de hacerlas bien. Esa figura de ese hombre, de esta manera, sin héroe, sin capa, sin Superman y rodeado de toda esa gente que estaba rodeado, me parece que es un legado que por eso pega tanto internacionalmente, porque se puede leer.

-Sí, sin duda. Y también lo que vos decís, estamos muy acostumbrados a suponer que en este país hacemos siempre las cosas mal. Que todo lo que hagamos está condenado a ser una mierda. Más allá de las intenciones. Eso es mentira. Por ahí hemos reproducido mucho eso de decir «todo se va a ir al carajo». No. Obviamente después la historia sigue, se termina la película, los personajes siguen haciendo cosas buenas o malas, pero en término de un relato cerrado, sí, se han hecho muchas cosas buenas. Y si vos lo pensás, el juicio en realidad es uno de los momentos y uno de los mecanismos mediante los cuales la sociedad argentina empezó a tratar de digerir algo que era muy difícil de hacer y que lo sigue haciendo. El juicio fue uno de los hitos, pero hay todo un trabajo de una sociedad tratando de deglutir esa cosa horrible que había sucedido y viendo esa cosa horrible que había sucedido también por esa sociedad, tratando de restañar su sucedida, pero también su culpa.

LCV: ¿Qué sentís cuando internacionalmente se entiende el código de la película?

-Me sorprende mucho. Me sorprende para bien, pero era imprevisible. Yo suponía, más allá de los acercamientos que tuvimos y de las charlas incluso con los actores antes de que empezaran a filmar, yo no había leído el guion ni lo había querido leer y vimos la película en septiembre del año pasado y daba la impresión de que era una película que iba a ser muy movilizadora para la Argentina. Pero en absoluto pensaba que se podía dar semejante trascendencia, que podía tener semejante trascendencia en otros públicos porque por ahí le resulta menos cercano. La verdad estoy muy sorprendido.

LCV: Es el lenguaje universal de la falta de justicia. Cuando en España se conmueven muchos, también tiene que ver con que el camino recorrido acá que fue extraordinariamente rápido en aquel momento, a diferencia de muchísimos otros países y además el ser juzgados en el propio país.

-Hay una cosa que vos decías que es muy interesante en término de restarle esa naturaleza épica exagerada a las cuestiones, y justamente en este caso, y creo que es un hallazgo de las película, el transmitir que estábamos viviendo una transición y que nadie sabía qué iba a pasar, y realmente nadie lo sabía y que cada cosa era riesgosa. Incluso cosas que imagínate que cuando, como también muestra la película, cuando salió el fallo, todos estamos bastante contrariados. Es cierto que tanto tiempo después, vos lo mirás y decís bueno, como que determinadas cuestiones que parecían fundamentales y que por ahí eran fundamentales en ese momento, treintipico años después son otras las que terminan pareciendo más importantes.

LCV: ¿Vas a viajar si se da el Oscar?

-No, ni loco. Me encanta, los apoyé en todo, pero no me merezco la felicitación, porque las felicitaciones son para la gente que hizo la película. Nosotros, insisto, yo estuve más cerca sobre todo de Judith (König) y de Lucas Palacios en este momento, pero lo que nosotros queríamos era que se supiera. Nuestro aporte era que se conociera el rol que tuvo mi viejo, que para mí era lo que más me interesaba. Y eso es la partecita que nosotros pudimos aportar. Después hubo un trabajo propiamente artístico, cinematográfico, que me da vergüenza que me feliciten a mí porque no tengo nada que ver con eso.

LCV: Cuando viste la escena en el teatro entre Strassera, un joven Maco y tu padre, Carlos Somigliana, ¿qué sentiste?

-Mira, yo había tenido una experiencia de mucho golpe, porque el día que te cuento que fui a hacer la filmación, estuve un tiempo antes de tener que pasar por vestuario, toda una serie de rituales que hay que hacer, y la gente de cine a las 12:30 cortan, porque cortan para comer siempre. Cortan 12:30 y vuelven 13:30. En ese período yo me puse a hablar con el que iba a hacer de mi viejo, al que yo no conocía. Fue una cosa rarísima, mi viejo murió hace 30 años. En ese sentido, te cuento esto porque sí, para mí, más allá de algunas cosas que no sucedieron exactamente así, ellos lograron captar una cuestión de la relación tan compleja que había entre personajes que eran muy distintos, pero que a pesar de que venían de lugares distintos, que pensaban distinto, ahí se acoplaron de una manera única. En el caso mío con mi viejo no, porque a mi viejo lo conocía desde que había nacido y él a mí. Pero a mí me parece que, y es lo que le traté de trasmitir, es que el aporte que habían hecho como persona mayor, como persona que estaba pensando cómo se iba a sintetizar todo lo que estaba pasando en la sala de audiencia gracias a los testigos en formato de una acusación, sí, a mi también me impresionó. Es como un revival muy extraño.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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