Entrevistas
Daniel Rosato: «Lamentablemente estas medidas ya las vimos en los ’90»
Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos, charló con LCV sobre las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, y cómo afectan a las Pymes argentinas.
LCV: ¿Cómo toma las medidas anunciada?
—Estamos muy preocupados porque las medidas que ha anunciado el Ministro de Economía, Caputo, ya se había anticipado antes con dichos y versiones de funcionarios del gobierno actual, donde ya se habían incrementado los precios. Todos nuestros proveedores de lo que es la materia prima, habían incrementado los precios entre un 20% y un 80%. Eso porque se había anunciado ya un dólar a 700 pesos, y cuando el Ministro hace el anuncio, ya los aumentos se habían dado. Hubo un reacomodamiento, siguieron los aumentos, pero en su mayoría ya se habían ajustado. Eso significa inflación, aumento de precios, en un momento en donde el trabajador ya con esto ha perdido poder adquisitivo y la inflación le ha ganado muy lejos al bolsillo. Esto se ve también en las góndolas, en el consumo. Nosotros siempre lo decimos: nuestros clientes son los trabajadores.
Si el trabajador no consume nosotros no vendemos, no producimos, o producimos menos. Todo esto sumado a otras medidas que ha anunciado también el Ministro de Economía que tiene que ver con las importaciones, con que a partir del dólar de 800 pesos que hoy tenemos se le suma para importar el 17,5% más, que es el impuesto PAÍS. Esto dificulta más para aquellas empresas que exportan, aquellas empresas que compran materias primas, entran en admisión temporaria, transforman esa materia prima y la exportan; esas hoy no pueden exportar, porque compran a un dólar de 900 pesos y exportan a un dólar de 735 pesos.
Eso tampoco fue claro, está todavía por resolverse ese problema para los exportadores. También algo importante, este gobierno ha dicho que el gobierno anterior se quedaba con los dólares de los exportadores, bueno, todavía seguimos en la misma situación; si un exportador exporta, y el dinero cuando liquide sus exportaciones, el dinero va al Banco Central y se transforma en pesos. Ese mismo exportador que hizo entrar dólares tiene que importar materia prima y tiene que recomprar esos dólares que se pesificaron en el banco para poder importar, y encima se lo venden en pago diferido. Es un poco complejo para el que no entiende esta situación.
LCV: ¿A qué dólar ingresan esos insumos?
—A 950 pesos porque tenemos el dólar oficial a 800, más el 17,5% del impuesto PAÍS, entonces lo compramos a 950 pesos. Todo lo que es insumos, materias primas, bienes capitales, repuestos que necesitamos para la producción pero no se producen en Argentina. Siento que lo que se había planteado que se iba a hacer en dos años se está haciendo en dos días. Hoy el sistema ya no existe más, entonces cualquier persona puede comprar de forma directa, importar sin restricciones.
LCV: ¿Se puede sostener la industria nacional con una apertura ilimitada de importaciones?
—Eso va a significar el cierre de muchas fábricas que no pueden competir porque Argentina no está en condiciones de competir a nivel internacional. Argentina tiene insumos en materias primas que se producen en Argentina que valen 300 o 400% más caro que en el exterior. Entonces las Pymes que nos proveemos de estos insumos nacionales como el acero, el aluminio, lo pagamos mucho más caro, hasta tres veces más caro de lo que vale en el exterior.
Entonces es muy difícil competir con esos precios, así nos bajen los impuestos o nos den otras facilidades como un solo tipo de cambio, la realidad es que en Argentina muchas Pymes no pueden competir. Lógicamente al abrir la importación, estos productos van a entrar al país, van a competir con lo nacional y por supuesto qué hay quienes no van a poder vender porque no van a poder competir.
LCV: ¿Coincide con la mirada de que Milei solo beneficia a la casta?
—Dijo que iba a dolarizar y no dolarizó, dijo que iba a cerrar el Banco Central y no lo pudo cerrar, dijo que no se iba a quedar con los dólares de los exportadores y se sigue quedando con los dólares de los exportadores, dijo que iba a abrir el mercado en dos años y fue en dos días. A lo mejor habrá tenido la intención de hacerlo. Nosotros queremos que al presidente le vaya bien, pero lamentablemente lo que vemos es que estas medidas que se han tomado ya las hemos vivido en la década del 90’, en 2015, en 2019.
Acá no hay una ideología, acá hay una realidad. Esa realidad es que no podemos destruir la industria nacional. Nosotros lo hemos vivido en la época de los 90 con Menem, después De la Rúa, tuvimos libre comercio, un peso un dólar, significó un 25% de desempleo, cierre de miles de fábricas, destrucción de la familia porque no había trabajo y tenían que ir a buscarlo al exterior. Todo eso es la misma receta que hoy tenemos y es lo que nosotros decimos que no podemos volver a cometer el mismo error.
LCV: No sé si tienen información del transcendido que dice que una de las principales terminales automotrices ya comenzó a probar piezas llegadas desde Asia para reemplazar dos proveedores locales.
—No, pero no es para asombrarse o extrañarse porque es así. Si hoy los proveedores de auto partes ya muchos dejan de producir porque se van a probar al exterior las terminales. Esto es una realidad que estamos viendo no solamente en el sector autopartistas, hay otros sectores, sector calzado, textil, fabricantes de bombas. Esto nos va a dejar fuera del mercado a muchas de las pymes que hemos invertido en desarrollo para tratar de sustituir importaciones.
Hubo desarrollo, hubo inversiones que se han hecho y parece que con medidas de este tipo todo se tira por la borda. No te olvides que en la época de pandemia comenzamos a valorar la industria nacional porque el mundo había quedado aislado. Por eso perder nuestra industria es lo peor que nos puede pasar, es parte de nuestro patrimonio.
LCV: ¿Qué evaluación podes hacer del Foro Pro Pymes?
—Nosotros decimos que es una gran pantalla porque Roca es un gran industrial pero es el que vende a toda la industria nacional, tiene un costo de la chapa que vale hasta un 300% más caro que en el exterior. Si quiere ayudar a las pymes que le baje el precio a las chapas de acero. Esos foros tienen que servir para ver cómo hacemos para hacer crecer a las pymes, ayudarla, y no para usarlo de pantalla.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»