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Cientos de editoriales y librerías en riesgo por la Ley Ómnibus
Entre los muchos sectores que están expresando su preocupación por la multifacética Ley Ómnibus que en estos días se está discutiendo en el Congreso, se encuentran las editoriales y librerías. Distintas organizaciones (Cámara Argentina del Libro; Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines; Cámara de Libreros y Editores Independientes; Fundación El Libro; UEEA, Unión de Escritoras y Escritores de Argentina; SADE, Sociedad Argentina de Escritores, entre otras) difundieron un comunicado conjunto en que rechazan la derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera N° 25.542 por la cual las editoriales deben establecer un precio fijo para cada título publicado que sea igual para todos, se trate de grandes cadenas comerciales o pequeños negocios de barrio. «La derogación nos afecta a todos. Afecta a la sociedad en su conjunto porque a mediano plazo, la concentración de ventas en las grandes superficies o en las importantes plataformas conllevaría el cierre de las pequeñas librerías, lo que causa un perjuicio para las editoriales al tiempo que perjudica al público lector. La bibliodiversidad se verá reducida al haber menos variedad de títulos publicados«, sostienen los empresarios. emprendedores y libreros del ramo.
Para conocer más sobre el tema, LCV entrevistó a Juan Manuel Pampín, de larga trayectoria como consultor editorial.

LCV: ¿Qué es exactamente lo que se pretende al derogar la Ley de defensa de la Actividad librera?
—Posterior a la salida del comunicado, se sumaron desde la red de librerías de México, de Colombia, de Chile, de Editores de Grupo Iberoamericano, Editores de la International Publisher Association, que es la entidad madre que nos agrupa internacionalmente. La Ley 25542 o Ley de defensa de la Actividad librera es la ley que dice que todos los libros deben venderse a un precio único en todo el país. Apunta básicamente a defender a las pequeñas y medianas librerías por sobre lo que son las grandes superficies, los supermercados y digamos, y más recientemente, aunque no tanto, ahora ya posterior a la pandemia contra las plataformas. O sea, el libro X que se te ocurra que es un libro nuevo, en la librería más pequeña de Tandil o en la librería más grande de Buenos Aires, debe costar lo mismo. Si quiero saber cuánto vale el último de Rolón, el último Rolón vale $19.900 $ en cualquier lugar. Todos lo pueden vender, lo que tenés que tener es uniformidad en el precio, y el precio siempre lo determina el editor, o en tal caso el distribuidor o el importador autorizado. Y es un precio único.
LCV: Los que fundamentan la derogación de la ley dicen que libre competencia va a hacer que yo en lugar de pagar Rolón a 19, lo puedo pagar a 10.
—Ponele inicialmente que todos vamos a creer que por una cuestión de oferta y demanda el precio del libro va a bajar, lo que pasa es que eso ahí incluye una gran mentira. Las librerías además del libro de Rolón tienen un montón de otros tantos libros que no se venden como el libro de Rolón. Entonces nosotros ahí creemos que se va a afectar muchísimo la bibliodiversidad y la posibilidad que las librerías, el comercio de cercanía, la librería de tu barrio o de tu pueblo que está ahí cerquita y compite por un mejor servicio, compite porque sabe tu nombre o porque conoce tus gustos, no tenga que competir únicamente por precio.
LCV: ¿Entonces en el sistema este del juego de mercado todo el mundo compraría el best seller y no compraríamos uno que tenga más calidad?
— En realidad, más que eso, lo que seguramente sucedería es que transformaría librerías grises, todas con una oferta muy similar, porque todos tendrían solo lo que se vende. Argentina se caracteriza por tener una red muy importante de librerías, tiene aproximadamente 1500 puntos de venta, de librerías a lo largo y ancho del país. Vas a encontrar este tipo de librerías en Salta, librerías en Tucumán, librerías en Chubut, librerías en Santa Cruz. El entramado de las librerías argentinas, más del 80% son lo que se denominan librerías independientes, que en realidad para el Ministerio de Economía son PYME o Mipymes o micropymes.

LCV: ¿Cuántas editoriales Pymes hay?
—La Cámara Argentina del Libro, que es la entidad madre, o que generalmente agrupa mayormente las editoriales pymes tiene registrados más de 500 socios. Eso no quiere decir que haya solo 500 editoriales, porque hay muchas otras editoriales que deciden no ser socias, o muchos autores que se autoeditan sus propios libros. Lo que nosotros llamamos el sector editorial comercial es la Cámara por método estadístico y demás, y dice durante más de tres años tiene publicados más de tres libros por año con una determinada continuidad y demás, que por eso te digo que es como que es como para para darle justamente cierta actividad, entenderlo como una actividad comercial y no como una actividad de hobby.
LCV: Hay una enorme cantidad de oficios alrededor de la construcción de un libro, ¿verdad?
—Para hacer un solo libro, vamos a imaginarnos que sea de un solo autor y que le lleve más de un año de trabajo escribir una novela, un libro de cuentos, teatro, un libro de ficción. Luego se le suman el corrector, el diagramador, el diseñador de tapa, el propio trabajo del editor. Luego está el trabajo de lo que es la distribución propiamente, la llegada de las librerías. Hay todo un entramado muy importante. Cuando las editoriales grandes compran a las otras que son casi tan grandes como ellas, en realidad no la compran para mejorarla, la compran para destruirla, para correr la competencia. Es como pasó en los 90 con el grupo Penguin con el grupo Random, con el Grupo Mondadori, que antes lo había hecho con Sudamericana. Lo que hizo Planeta con el grupo Emecé que era una editorial hermosa que hoy se transforma en un anaquel dentro del Grupo Planeta con diez libros al año.
LCV: En Inglaterra cuando se derogó la ley del acuerdo de precio fijo, desaparecieron 1/3 de las librerías independientes. Esta supuesta apertura al mercado que quiere Milei, en donde el mundo es una estantería de venta. En este caso, estaría haciendo un retroceso.
—Absolutamente. Una industria editorial fuerte necesita una industria librera fuerte y bibliodiversa. Para dar un ejemplo, el ejemplo del paradigma latinoamericano que es Chile, nos piden que vayamos a exponer muchas veces cuando hay ferias, encuentros o congresos para que les contemos cómo es nuestra ley de precio fijo, porque ellos en Chile no la tienen. Se produce una concentración todavía más grande.
LCV: Hay una diputada que decía se va a terminar el negocio de la Feria del Libro donde el Estado paga una vez al año para que vayamos a pasear. Es una locura, el Estado no pone nada para la Feria.
—La Feria del Libro lleva 48 ediciones si no me equivoco. Mi padre fue uno de los fundadores de la Feria del Libro y el Estado nunca puso un peso. En otros países como Colombia o Guadalajara el Estado pone un montón de guita. Acá por lo general pone poco y mal, porque lo único que hace es pagar su espacio y por lo general lo paga bastante a destiempo. Una lástima que entiendan la cultura como un gasto y no como una inversión. Suena fuerte pero en realidad son brutos. El INAMU no tiene fondeo estatal, el Fondo Nacional de las Artes no tiene fondeo estatal. Ahí también está coartando la libertad.
Ver comunicado completo:
https://www.camaradellibro.com.ar/category/noticias-cal/

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»