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Elecciones en Estados Unidos: October Surprise y el factor latino, por Carmen Valdivieso Hulbert

Corresponsal de LCV en New York

Octubre siempre trajo consigo sorpresas pre electorales, que decidieron el voto estadounidense en las urnas, pero este año la ausencia de una gran sorpresa fue reemplazada por débiles tañidos que no lograron tener el mismo efecto ensordecedor que podría haber cambiado radicalmente la opinión general. Aunque si algunos creen en magia, la sorpresa podría producirse en el Día de las Brujas, el último día del mes.

La cuenta regresiva avanza inexorablemente, mientras millones de estadounidenses comenzaron a votar por adelantado desde la semana pasada y continuarán hasta el 5 de noviembre, día tradicional de elecciones.

Aunque este octubre no tuvimos revelaciones de escándalos en la vida privada de los candidatos, ni un nuevo juicio contra el expresidente republicano, el mes comenzó con una serie de factores externos, como huracanes y tornados que dejaron destrucción y muerte en seis estados del sureste estadounidense, entre ellos, Florida, Georgia y Carolina del Norte. La débil respuesta en la ayuda del gobierno para la reconstrucción de esos Estados fue contrastada por los grandes aportes financieros a la guerra de Ucrania y la compra de armamento de Israel que bombardea el Líbano y algunas zonas de Irán, después de meses de bombardeos con miles de víctimas en Gaza, como desmesurada respuesta al ataque terrorista del grupo Hamas en territorio israelí que causó cientos de víctimas, el 7 de octubre del 2023. Si quisiéramos hacernos eco de la política de la gota de agua china, que pudo erosionar la opinión pública en octubre, hubo un par de sucesos elocuentes.

La ‘broma’ que puede cambiar el voto

El pasado domingo hubo un multitudinario evento proselitista republicano en el Madison Square Garden -en el cual participaron dos ex candidatos demócratas, Tulsi Gabbard y Robert F. Kennedy– que había sido considerado como el gran desembarco de Trump en New York de la mano de dos figuras de reconocida trayectoria demócrata que habían saltado hacia las filas republicanas. Sin embargo, el encuentro se vio teñido por un supuesto chiste que tuvo el efecto opuesto, cuando el comediante Tony Hinchcliffe, en medio de una catarata de ‘bromas’ despectivas en las que se burló palestinos, judíos y afroestadounidenses, atacó también a los latinos al decir que Puerto Rico era “una isla de basura en el océano”.

De inmediato se genero una ola de repudio en las redes sociales y famosas personalidades del espectáculo de origen boricuá como Bad Bunny, Jennifer López y Ricky Martín, expresaron su indignación con mensajes de apoyo a la demócrata Kamala Harris. La ofensa puede tener un rebote negativo en la elección si consideramos que hay cerca de 5,8 millones de personas de origen boricua con derecho a voto el 5 de noviembre, en especial en Estados como Carolina del Norte, Georgia, Florida y Pensilvania. Un efecto imprevisto por los organizadores republicanos en el preciso momento en el que el voto latino comenzaba a inclinarse hacia Trump.

Dos días después, el presidente Biden reaccionó contra el insulto a la comunidad puertorriqueña, calificando de “basura” a los seguidores de Trump. En esta ocasión, Kamala Harris, su vicepresidenta, quien también había criticado los dichos supuestamente graciosos de cómico xenófobo, afirmó tampoco estaba de acuerdo con llamar ‘basuras’ a los ciudadanos norteamericanos que no profesaran las mismas ideas políticas. Por primera vez, la candidata se apartaba públicamente del líder de la Casa Blanca.

Donald Trump da una conferencia en un camión de basura adaptado por su campaña en respuesta a los comentarios del presidente Joe Biden de que sus seguidores son “basura”.(Foto AP)

La posición de los grandes medios

El importante diario The Washington Post decidió no brindar su tradicional respaldo electoral a ninguno de los candidatos, la vicepresidenta demócrata Kamala Harris, ni al ex presidente republicano Donal Trump. Esta decisión, de suspender respaldo a un candidato presidencial que daba cada año electoral desde 1988, provocó una estampida de 250,000 cancelaciones de suscripciones del diario y la renuncia de importante personal de su plana periodística en protesta por la decisión del dueño del diario, Jeff Bezos. Muchos opinan que su decisión se debe a la inminente victoria de Trump y que multimillonario teme que el republicano tome represalias contra sus negocios con el estado. El diario Los Angeles Times, asimismo decidió abstenerse de conceder su respaldo a candidato alguno, al parecer por la misma razón.

¿Eso nos podría dar el indicio de una posible victoria de Trump? No vayamos tan rápido, aún quedan 6 días.

Las encuestas están empatadas y algunos estados indecisos comienzan a inclinarse hacia los republicanos, pero todo depende de la fuente de la encuesta. Otras señalan que Harris se fortalece en los llamados “swing states” como Pensilvania, Georgia y Wisconsin.

El voto latino sigue apoyando a los demócratas, aunque éste había decrecido en los últimos años, pese a la política antimigratoria de Trump. El expresidente se convirtió en el terror de los inmigrantes durante su gobierno 2017-2020, y millones de residentes se han nacionalizado en este último año, preocupados de que un gobierno de Trump, si resultara ganador, podría arrebatarles la residencia.

Aciertos y errores en la campaña de Kamala Harris

Lo que más preocupa a los votantes es la economía y la inmigración. La inflación no ha dejado de sentirse sobre todo en los bolsillos de las familias de menores ingresos y la peor parte se la lleva la vicepresidenta Harris, quien desde su nombramiento como candidata presidencial demócrata, no ha podido apartarse de las políticas, algunas impopulares, del presidente Biden, porque sigue siendo parte de su gobierno. Y ha ratificado abiertamente su posición de no cambiar nada si fuese elegida presidenta.

Harris inició su campaña como candidata demócrata en una inusual sucesión, sin haber ganado un solo voto, después que Joe Biden se vio obligado a renunciar ante su visible decadencia cognitiva y las presiones de sus correligionarios.

La candidata prefirió inicialmente conectarse con el público en manifestaciones proselitistas de miles de personas, leyendo discursos preparados. Y tímidamente, empezó a conceder entrevistas, aunque la primera con la cadena CNN, fue compartida con su compañero de fórmula, Tim Walz.

Finalmente, se lanzó al ruedo y hubo Kamala para todos los gustos.

Comenzó con una entrevista en el programa “60 Minutos” de la cadena CBS, donde evadió respuestas directas sobre la inflación y la crisis migratoria provocada por el ingreso de miles de inmigrantes indocumentados, que han recargado los servicios sociales en las principales ciudades estadounidenses, como Nueva York, Los Angeles, Chicago y Denver, entre otras. Y siguió con presentaciones en programas como, “The Late Show” con Stephen Colbert; “The Howard Stern Show» y “Call Her Daddy”, un podcast de Alex Cooper que tiene un público de jovencitas.

Harris visitó el programa The View por la cadena ABC, coanimado por cinco mujeres entre las cuales figuran, Whoopi Goldberg y Joy Behar, populares por sus ideas liberales. En medio de una animada charla, respondió que no cambiaría nada con respecto al gobierno de Joe Biden. Eso cayó como balde de agua fría a muchos que consideraban que era importante que se alejara de la fallida política económica y migratoria de Biden, además de su política exterior, como el trato favorable al primer ministro israelí Benjamin Netañahu, a quien el gobierno estadounidense ha enviado ayuda militar por casi 18,000 millones de dólares.

El conocido comentarista demócrata James Carville afirmó que la campaña de Harris no había alcanzado suficiente vuelo y estaba muy temeroso por eso. Destacó que tenían que ser más agresivos. Fue así como Kamala y muchos líderes demócratas intensificaron el uso de calificativos, llamando a Trump fascista y Hitler, y un “peligro para la democracia”. Al parecer, cuando la campaña no dio los resultados deseados, hasta el diario The New York Times expresó su desaprobación por esa táctica.

El factor mujer

Entretanto, el ex presidente Barack Obama ha exhortado en varias ocasiones a los votantes negros, a que apoyen a Harris, quien sería la primera mujer presidenta estadounidense. Han circulado innumerables conjeturas de que Harris no obtendría mayor apoyo porque es mujer.

Eso mismo se dijo de Hillary Clinton quien perdió las elecciones ante Trump en el 2016, quien sí tuvo su ‘sorpresa de octubre’ cuando el 28 de ese mes el director del FBI, James Comey envió una carta al Congreso en la que mencionaba la aparición de nuevos emails relacionados con una investigación contra Hillary Clinton por el uso indebido de un servidor privado en su residencia para asuntos oficiales cuando era secretaria de estado durante el gobierno de Obama. Días después, el 8 de noviembre, Clinton perdía las elecciones ante Trump.

El factor de que Kamala llegue a ser la primera presidenta mujer ha entusiasmado a muchas mujeres, en particular a las votantes demócratas.

Harris ha hablado mucho de su condición de mujer sobretodo comparando su campaña con Trump a quien acusa de no sólo estar en contra del aborto sino que señala que se debe sancionar a las mujeres que tratan de abortar. Trump ha respondido que no está en contra de las mujeres, sino de los médicos que hacen abortos. Lo que sí es claro que su oposición al aborto ha creado una amplia resistencia entre las mujeres de todas las razas y edades, que habían crecido durante 50 años con el derecho al aborto, respetado por una decisión de la Corte Suprema. Durante el gobierno de Trump, el máximo tribunal dispuso que sean los estados los que decidan individualmente. Eso ha llevado a que un sinnúmero de estados con legislaturas dominadas por republicanos hayan prohibido el aborto en todos los casos.

Una abuela me dijo el otro día: “Quiero que mi próxima nieta nazca bajo el gobierno de una presidenta mujer”. “Sería un orgullo”, destacó.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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