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Entrevistas

La Ruta Cultural Cooperativa: trabajo, arte y comunidad en movimiento

Desde su experiencia como percusionista, gestor cultural y militante del trabajo cooperativo, Martín Flex viene impulsando desde hace años espacios de construcción colectiva donde la cultura y la economía social se entrelazan. En esta entrevista, realizada por LCV, conocemos el surgimiento, los objetivos y el desarrollo de la Ruta Cultural Cooperativa, una iniciativa que articula cooperativas culturales, ferias de la economía popular y artistas locales en distintos puntos de la provincia. Además, Flex comparte su propio recorrido y los desafíos de pensar el arte como trabajo y como proyecto colectivo.

LCV: ¿Me explicás un poquito de qué se trata?
Martín Flex: «Sí. Empecemos por la federación. La federación es una entidad de segundo grado, eh, que nuclea cooperativas que, en su objeto social —en los estatutos de las cooperativas de trabajo, en nuestro caso somos todas cooperativas de trabajo—, es el… el artículo 5, creo, designa el tipo de actividad que va a desarrollar la cooperativa. Y en… en las cooperativas culturales, ahí figuran diferentes objetos que pueden ser de artesanía, gestión de espacio cultural, industrias culturales, medios de comunicación también… y ahora me estoy olvidando de alguno, pero bueno, se entendió. A partir de eso, yo soy parte de una cooperativa que se llama La 15 Cultural, que es un centro cultural de Ciudad de Buenos Aires. Fuimos construyendo esta actividad de segundo grado, nucleando diferentes cooperativas culturales. A partir del principio de año, de enero, empezamos a construir un vínculo con el IPAC, el Instituto Provincial de Asociativismo y de Cooperativas, y llegamos a elaborar esta política que se llama la Ruta Cultural Cooperativa, que la idea es difundir el cooperativismo como forma de organización del trabajo, difundir la cultura popular que existe en cada rincón de la provincia y, eh… armar ese vínculo entre la economía social y la cultura popular. También difundir esto del cooperativismo cultural, que si bien hace muchos años hay cooperativas desarrollando cultura como política pública y como exposición —digamos, en el mundo de la cultura— y viceversa, en el mundo de la economía social es algo bastante nuevo.»

LCV: Contame un poco cómo se articula. ¿Ustedes eligen una región, esa región es la que expone cuáles son sus actividades culturales que están cooperativizadas, o no hace falta que estén cooperativizadas para participar? ¿Y cuál es el estilo, digamos, cuáles son las ramas del arte que ustedes exploran?
Martín Flex: «Generalmente hay una especie de avanzada de las cooperativas que ya están conformadas, que a la vez siempre trabajan en articulación con desarrollos culturales que tal vez no tengan personería, no estén matriculados. Entonces, generalmente las actividades son mixtas. Hay cooperativas, hay otros desarrollos. Generalmente hay feria de productores, feria de la economía popular con algunas artesanías o productos que comercializan en cada feria, y artistas locales, algunos cooperativizados y otros no. La idea es que el IPAC está en contacto con esas cooperativas y desde la federación también tenemos contacto no solo con cooperativas, sino con artistas populares.»

LCV: ¿Las ramas que exploran, cuáles son? Digo, teatro, música, cine, documentales…
Martín Flex: «Teatro, música… generalmente también audiovisuales, artesanías, artes visuales —que así se conocen a las artes plásticas—. Va variando, ¿no?, de localidad en localidad. Ya llevamos 10 eventos en diferentes lugares y cada lugar tiene su particularidad.»

LCV: ¿Se desarrollan en espacios abiertos, en clubes, en salones de cooperativas, en clubes de barrio? ¿Cómo es?
Martín Flex: «Es variado también.»

LCV: Bueno, pero mostrame un promedio para que mi público se haga una idea.
Martín Flex: «Fue en paseos públicos, 70%. 30% en espacios cerrados.»

LCV: Supongo que cine y teatro… Bueno, teatro no se puede hacer al aire libre. O sea que, mayoritariamente, ¿esto se hace de día, o también tienen espectáculos nocturnos? ¿Es una jornada, dos jornadas?
Martín Flex: «Generalmente es diurno, en espacios abiertos, una jornada siempre. El sábado estuvimos en Merlo e hicimos algo más nocturno como eventualidad en un club, en una asociación que está ahí en el partido de Merlo, pero generalmente es diurno y al aire libre.»

LCV: ¿Y cómo interactúa la gente?
Martín Flex: «Bien. La verdad que se arma ahí una buena simbiosis entre la feria, las actividades artísticas… entonces se genera un flujo de público lindo y se comparte, ¿no? Se comparte la música, se comparte una comida por ahí… y ahí está la familia disfrutando.»

LCV: ¿Ustedes aspiran a que quede una raíz y después se siga interactuando, o es en cada lugar con lo local y ahí?
Martín Flex: «No, no, no. Justamente la idea es vincular a las diferentes cooperativas y que la Ruta Cultural, el festival de la Ruta Cultural, sea un comienzo, ¿no?, para la articulación entre cooperativas, y de las cooperativas con algunos grupos o desarrollos culturales que no estén cooperativizados, y con municipios y el gobierno provincial, y con otro tipo de entidades del gobierno como puede ser el Instituto Cultural o algún otro. La idea es que esto siga. Por ejemplo, en Tandil ya hicimos el festival y este jueves tenemos el foro en Tandil de cooperativas culturales, que… bueno, ahí también estamos presentando algo que se llama Plataforma Marca, que hacemos junto con otra federación que se llama ARD, y junto con el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, el CCC también, que es una plataforma de colaboración entre cooperativas, sindicatos, universidades para generar consumos cooperativos culturales y vincularnos.»

LCV: ¿Cuáles son las próximas rutas? ¿Y podrías destacar alguna actividad que haya dado frutos, como lo de Tandil?
Martín Flex: «Bueno. Ahora tenemos el foro en Tandil. El 2 vamos a estar en San Miguel, en la Universidad General Sarmiento. El 16 vamos a Lobos. Después vamos a armar un encuentro acá en Ciudad de Buenos Aires, en la Casa de la Provincia, con algunas bandas cooperativas, para que conozcan el desarrollo del IPAC. Eso lo propiciamos a través de la federación, en convenio con el IPAC. Y la verdad que todas las actividades tienen su impronta y su calidad especial porque son locales, ¿no? Entonces poner una sobre otra sería…»

LCV: No, no, pero seguramente habrá alguna característica de una que no la tenga la otra, y eso las diferencia y las enriquece, ¿no?
Martín Flex: «Por ejemplo, en Tandil, que se hizo el mes pasado, tocó una banda que toca tributo a los Redondos, que se conformó como cooperativa a través de un programa que tenía INAES con el Ministerio de Cultura en la gestión anterior, que el objetivo era cooperativizar bandas… así que, bandas y otras expresiones. Eso para mí fue bastante particular porque yo participé del proceso de cultura dentro del instituto… ay, se me fue la sigla, perdón. También tuvimos grupos folclóricos en San Pedro, de compañeros que son artistas populares que viven en la isla, frente a San Pedro. Eso también tuvo una particularidad muy piola porque fue a compartir algo muy de raíz. Y la verdad, estuvo muy muy bueno.»

LCV: ¿Las edades de la gente que se acerca son transversales? ¿Mayormente jóvenes? Hablemos primero del público.
Martín Flex: «El abuelo, al niño, niña, la abuela… es para toda la familia. O sea, de adultos mayores a chicos.»

LCV: ¿Y en cuanto a integrantes de cooperativas?
Martín Flex: «No, no. Hay cooperativas de variadas edades. Generalmente son personas adultas, ¿no?, porque son cooperativas de trabajo, pero hay de todo.»

LCV: ¿De dónde sos vos?
Martín Flex: «Yo soy de Ciudad de Buenos Aires.»

LCV: ¿Cuántos años tenés?
Martín Flex: «Yo tengo 46.»

LCV: ¡Ah! Puedo decirte un chico todavía, ¿eh?
Martín Flex: «Bueno, un chico ya no tan chico, pero vamos a tomarles el halago, recoger…»

LCV: ¿Cómo empezaste con la actividad cooperativa? Te pregunto por tu estudio personal.
Martín Flex: «Mirá, yo soy percusionista y capoeirista. Entonces toco candombe desde que tengo 17 años, y el candombe necesita mínimo tres personas para suceder: chico, repique y piano. Entonces ahí ya empezó la semilla del asociativismo para producir arte. Nosotros vivíamos en una casa en La Boca, una casa cultural, que armábamos actividades de forma asociativa, sin tener matrícula y sin tener mucha idea qué es lo que eso significaba. Pero con el correr de los años fuimos sofisticando el desarrollo hasta que nos encontramos con la realidad, en un centro cultural más grande, que necesitábamos una figura que represente la forma en que trabajábamos, ¿no? Una forma asociativa, colaborativa, solidaria… Y bueno, de a poquito recogimos experiencias por ahí de la economía popular, de cooperativas de cartoneros, cooperativas de construcción que laburaban de forma asociativa, y ahí fuimos a tramitar nuestra matrícula en 2015, que nos salió en 2017.»

LCV: ¿Para en La Boca siempre? ¿Estamos hablando de esa zona?
Martín Flex: «Ya no en La Boca. Eso fue la semilla, ¿no?, cuando tenía 18, 19 años. El espacio que nosotros tenemos ahora es Semilla Crespo, que es La 15 Cooperativa Cultural. Ahí abrimos en 2014, y en 2015 fuimos a buscar nuestra regularización con AFIP, con el Gobierno de la Ciudad, a través de la matrícula de cooperativa, y en 2017 la pudimos obtener. A partir de ahí pudimos trabajar tranquilamente con nuestra matrícula y nuestra representación asociativa.»

LCV: ¿La cooperativa de cartoneros de la que hablás es la que queda cerca de Córdoba, Córdoba y Niceto Vega?
Martín Flex: «Hay un montón de cooperativas. Hay una que es como fundante en la zona de la 15, por eso te digo… no creo que conozco esa, pero hay muchos ejemplos en la economía popular que para regularizar, digamos, tener algún tipo de personería y poder facturar a nombre del colectivo y no tener que ir transitando monotributos… Y así fuimos pensando qué figura… porque muchos desarrollos culturales adoptaban la asociación civil, ¿no? Pero bueno, ahí es una complicación, porque no reconoce el trabajo, ¿no? Y nosotros queríamos que nuestro trabajo sea reconocido y que se hablara de trabajo cultural.»

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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