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Maia Volcovinsky: “Si nosotros no tenemos un plan, nos van a imponer el de los otros”
En diálogo con La Columna Vertebral, Maia Volcovinsky —secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación y cosecretaria de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo— analizó el avance de las nuevas derechas, la crisis de representación política, la organización del trabajo en tiempos de precarización y la necesidad de reconstruir un programa colectivo desde las organizaciones populares. También habló sobre el rol de las mujeres sindicalistas, la defensa de la universidad pública y la importancia de volver a discutir un proyecto de país.
LCV: “Estamos hablando de Maia Volcovinsky, que es la secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, subsecretaria de Derechos Humanos de la CGT…”
Maia Volcovinsky: “Sí, las secretarías son conducidas en la CGT por un varón y una mujer. En el caso de nuestro gremio somos Julio Piumato y yo los secretarios de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo. Y en mi gremio estamos en un proceso electoral que se lleva adelante el 27 de mayo, dentro de una semana, pero no tenemos lista opositora, así que ya podemos decir que se va a consagrar nuevamente la conducción de nuestra agrupación por un mandato de cuatro años, en el que voy a asumir como secretaria de Relaciones Internacionales de mi sindicato.”
LCV: “Entonces se viene un salto también en la materia. Más viajes, más actividad internacional…”
Maia Volcovinsky: “Tengo que decir que es muy difícil para las mujeres organizar la vida familiar y viajar. Yo tengo un solo hijo, pero tiene 13 años ya. Y los 13 son una edad compleja, aunque todas las edades tienen sus dificultades. A veces para nosotras es complicado organizarnos para este tipo de responsabilidades porque implica dejar la casa durante mucho tiempo. Yo soy madre sola y me resulta difícil. Pero también ahí aparece el debate sobre las tareas de cuidado, porque hoy no podemos pensar estrategias solamente para nosotros mismos. Lo que atraviesa nuestro país es un fenómeno mundial, que ocurre en distintas latitudes y con distintas expresiones. Hablamos de las nuevas derechas o de los neofascismos para señalar un fenómeno que no es local. Así como el capital y la economía se transnacionalizaron hace tiempo, también se transnacionalizó la organización política. Y uno de los objetivos es la destrucción de las organizaciones. Por eso es tan importante fortalecer estrategias mundiales de las organizaciones de trabajadores.”
LCV: “De alguna manera se vació el discurso…”
Maia Volcovinsky: “Sí, se vació. Y en eso el trabajo sigue siendo una gran posibilidad de ordenar un programa político. No es solamente un ordenador social o personal de la vida de las personas, también es un ordenador político. Las estrategias del capital son internacionales y la única fuerza capaz de contraponer estrategias para lograr una mejor distribución de la riqueza es la organización de los trabajadores en todas sus formas. No hay un actor más claro en la representación de esa demanda de distribución de la riqueza, que además implica superar situaciones universales de pobreza, porque la concentración de riqueza en pocas manos y la pobreza extendida son fenómenos mundiales.”
LCV: “Contame del viaje a Río. ¿Qué encuentro fue?”
Maia Volcovinsky: “Fui invitada por organizaciones de Argentina a una conferencia regional anual de una federación dedicada a la promoción y defensa de derechos de la comunidad LGBTQ+. Es un sector muy vulnerado por estas nuevas derechas, que están promoviendo discursos de odio en distintas latitudes. Hoy ya no estamos solamente en una situación de demanda, sino también de resistencia. Igual que nosotros hablamos de resistencia en defensa de los derechos de los trabajadores, en estos ámbitos también se habla de resistir el avance sobre los derechos de las diversidades. Y es impresionante el retroceso cultural que estamos viviendo. Se vuelven a escuchar cosas que parecían superadas, desde chistes livianos en televisión hasta justificar travesticidios diciendo ‘también con la vida que llevan’. Es volver a lo peor de otras épocas.”
LCV: “¿Cómo se reconstruye cuando el gobierno avanza con un plan tan claro?”
Maia Volcovinsky: “Vos usaste una palabra central: plan. La organización del poder económico siempre tiene un plan, para todos y para todo. Tienen un plan hasta para Marte y la Luna. Nosotros estamos obligados a tener nuestro propio plan. Lo tuvimos en otras etapas de nuestra historia: los planes quinquenales, el plan trienal. El pueblo los conocía, los defendía y era parte. Eso es algo que tenemos que retomar con mucha fuerza, porque si solamente recogemos heridos de la experiencia de este gobierno pero no tenemos un destino hacia el cual invitar, vamos a volver a frustrarnos. Nadie se enamora de una no propuesta. Y además el enamoramiento tiene que ser con una idea de país y de comunidad, no solamente con un líder. Porque si ponemos toda la expectativa en una persona, no hay una organización popular que sostenga un programa.”
LCV: “Hoy está en riesgo todo: educación, salud, transporte…”
Maia Volcovinsky: “Claro. Y además el gobierno produce una enorme desestabilización emocional. Todos los días instalan rumores: que cierran algo, que despiden gente, que eliminan derechos. Eso destruye la salud mental colectiva. Y ahí también aparece el nuevo mapa del trabajo. Cuando hablamos de trabajadores formales e informales no tenemos que olvidar que el trabajador informal es un trabajador al que no se le están respetando derechos. El capital organizó nuevas formas de explotación, sobre todo después de la pandemia. Muchos trabajadores están desterritorializados: trabajan desde su casa, solos, sin comunidad laboral. Y eso dificulta muchísimo la organización sindical. Pero lo vamos a superar, porque nadie trabaja realmente solo. Del otro lado siempre hay una estructura económica.”
LCV: “También se romantizó mucho la idea del freelance…”
Maia Volcovinsky: “Claro. Nos vendieron el romanticismo del freelance, pero no es romántico facturar sin saber cuánto vas a ganar. Hay trabajadores que trabajan 14 horas por día y siguen siendo pobres. Eso pasa porque no están organizados para dar pelea por sus derechos. Y ahí la organización sindical sigue siendo fundamental. Aun en trabajos muy precarizados o independientes, sigue existiendo la necesidad de organización colectiva para discutir condiciones, ingresos y derechos.”
LCV: “¿Cómo hacemos para ser proactivos y no solamente resistir?”
Maia Volcovinsky: “Hay que generar ámbitos de encuentro, discusión y construcción de agenda propia. No podemos seguir tercerizando en otros nuestras preocupaciones. Si la política se condujo de espaldas a las organizaciones de la comunidad, entonces tendremos que ser nosotros quienes llevemos el programa. Ya sabemos qué falta, qué está pasando y qué está padeciendo la gente. Ahora hay que construir soluciones. Y creo que el molde que hay que romper es justamente el de hacer política apoyándose solamente en figuras individuales que generan respaldo sentimental coyuntural. No creo en la infalibilidad de una sola persona. Creo en la fortaleza de las organizaciones. Los errores colectivos de las organizaciones populares siempre son menores que los errores individuales.”
LCV: “¿Cómo sigue esto mañana?”
Maia Volcovinsky: “Mañana es importantísimo que todos salgamos a la calle y vayamos a Plaza de Mayo. Va a ser una gran movilización en defensa de la universidad pública, que es uno de los instrumentos más importantes de progreso social. Quieren destruir todo lo bueno que tenemos, todo lo aspiracional. Quieren arrodillarnos y no lo van a lograr. Vamos a salir nuevamente a respaldar la ley de financiamiento universitario y a los legisladores que la defienden. Porque hoy los canales de diálogo entre la política y el pueblo están bastante rotos y la herramienta que nos queda es la calle. Si mañana no estamos en la calle, después a llorar al campito.”
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»