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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»
En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.
LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?
Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»
LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?
Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»
LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.
Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»
LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.
Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»
LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?
Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»
LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?
Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»
LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?
Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»