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Roberto Bacman: “La campaña de Lula fue a buscar a quienes no habían votado”
En diálogo con La Columna Vertebral, el analista político Roberto Bacman analizó el resultado electoral de Brasil, el trabajo de la militancia que permitió ampliar el caudal de votos de Lula y las diferencias entre el escenario brasileño y el argentino. También evaluó el crecimiento de Javier Milei entre los jóvenes, las dificultades del peronismo para construir una alternativa electoral y el impacto del ajuste sobre la industria, el empleo y las economías regionales. La conversación abordó además el desarrollo de Vaca Muerta y los desafíos de transformar la explotación de recursos naturales en trabajo y riqueza para el país.
LCV: ¿Cómo estás, Roberto? Supongo que muy contento con el resultado electoral de Brasil. Era una parada difícil para Lula, pero lo logró. Recuerdo que la semana pasada, cuando conversamos, vos eras uno de los que pensaba que podía suceder. ¿Esperabas que se diera esta remontada?
Roberto Bacman: “La campaña de Lula se dirigió a distintos segmentos y los segmentó muy bien. Hubo un trabajo novedoso en redes sociales. Crearon una comunidad de WhatsApp, habilitaron militantes digitales y complementaron eso con la militancia tradicional, territorial. También fueron a buscar a electores habilitados que no habían votado en la primera vuelta y lograron movilizar a una parte de ellos. En un padrón de 158 millones de votantes, un punto y medio representa un número muy importante. Además, aprovecharon la disputa entre el gobernador de San Pablo y Flavio Bolsonaro para militar intensamente en ese estado y achicar las diferencias.”
LCV: Más que dar vuelta cuatro millones de votos, parece que consiguieron sumar nuevos votantes. ¿Cómo se explica ese movimiento?
Roberto Bacman: “Aproximadamente, un poco más de diez millones de los nuevos votantes fueron para Lula y algo menos de cuatro millones para Bolsonaro. Es impresionante, sobre todo porque estamos hablando de un país muy grande. San Pablo, que tiene una cantidad enorme de electores, representa alrededor del 21,48% del padrón brasileño. En la Argentina, en cambio, la provincia de Buenos Aires concentra cerca del 48% del padrón nacional. Brasil tiene un territorio muy amplio y estados con millones de habitantes, de modo que la campaña debía tener en cuenta realidades muy distintas.”
LCV: ¿Cuánto pesó la figura de Lula y cuánto influyó el rechazo a Bolsonaro y a su discurso de odio, agresividad y negacionismo?
Roberto Bacman: “El voto más cercano al lulismo ya estaba bastante consolidado. Lula necesitaba llegar a personas que no eran tan cercanas a él, pero que no querían que continuara el bolsonarismo. Tenía que construir un discurso que integrara a esos votantes, incluso a sectores de derecha que rechazaban a los Bolsonaro y no querían más locura. La campaña buscó canalizar ese temor y ofrecer una alternativa. En eso hay una enseñanza para otros países, aunque las situaciones nunca sean idénticas.”
LCV: ¿Qué diferencias encontrás entre Brasil y la Argentina? ¿Puede servirnos esa experiencia?
Roberto Bacman: “Hay diferencias sustantivas. Lula iba por la continuidad y tiene un liderazgo propio. En la Argentina, el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner está condicionado por su situación judicial y por otras circunstancias políticas. Además, Lula abrió su espacio a sectores del centro, a pequeños industriales, comerciantes y personas que se incorporan a nuevas actividades. La campaña estuvo dirigida a quienes no habían votado por desinterés y a quienes podían ser convocados desde una propuesta más amplia. Esa estrategia puede servir como ejemplo para la Argentina: hay que hablarle a quienes no son seguidores de Milei, pero tampoco se sienten representados por determinados sectores de la oposición. No alcanza con dirigirse siempre a los propios.”
LCV: Lula habló de su intención de utilizar estos últimos cuatro años para dialogar con distintos sectores de la sociedad y desarrollar tecnología propia. ¿Qué importancia tiene esa definición?
Roberto Bacman: “Es importante que plantee la necesidad de hablar con todos los sectores: empresarios, industriales, comerciantes, estudiantes y trabajadores de la industria del conocimiento. También aparece la idea de desarrollar inteligencia artificial brasileña, no depender exclusivamente de la estadounidense. Hay una discusión de fondo sobre la capacidad de un país para negociar con el mundo sin que otros le impongan todas las condiciones. Eso está relacionado con el desarrollo, la soberanía y la posibilidad de construir una política industrial propia.”
LCV: También es interesante el uso que hicieron de las nuevas tecnologías durante la campaña. ¿Cómo se diferencia esa experiencia de la utilización de redes para difundir odio?
Roberto Bacman: “Lo que se demostró con la comunidad de WhatsApp es que se pueden utilizar herramientas tecnológicas para organizar personas, promover una campaña positiva y llegar a sectores que de otra manera quizás no se movilizarían. Eso no es lo mismo que usar bots, cuentas falsas o herramientas digitales para difundir odio e insultos contra el adversario. La tecnología no tiene por qué ser demonizada, pero hay que discutir para qué se utiliza y qué objetivos persigue.”
LCV: En la Argentina hay sectores que parecen atrapados en la lógica de la grieta. ¿Cómo se construye una alternativa que pueda llegar a más gente?
Roberto Bacman: “Es necesario ampliar la convocatoria y no hablar solamente para los convencidos. Hay que entender que existen personas que no quieren a Milei, pero tampoco se sienten representadas por determinadas formas de hacer política de la oposición. Si se pretende construir una alternativa, hay que encontrar una manera de hablarles y ofrecerles una propuesta concreta. La dificultad es que no resulta sencillo construir unidad dentro del peronismo ni ampliarla hacia otros sectores que podrían estar cerca. Además, hoy faltan figuras convocantes. Hay que encontrarlas y darles una oportunidad.”
LCV: ¿Qué papel deberían tener las PASO en esa construcción?
Roberto Bacman: “Es importante defender las PASO porque permiten que los liderazgos sean elegidos democráticamente. La unidad no puede resolverse solamente mediante acuerdos entre dirigentes. También tiene que existir una instancia en la que la sociedad pueda participar y elegir quiénes van a representar esa alternativa. Hay que buscar mecanismos para ordenar la competencia interna y construir una propuesta que tenga posibilidades electorales.”
LCV: En las últimas discusiones parlamentarias hubo acuerdos que después no se sostuvieron al momento de votar. ¿Qué impacto tienen esas situaciones?
Roberto Bacman: “Esas situaciones generan mucho daño. Cuando se llega a un acuerdo y, a la hora de votar, algunos legisladores desaparecen o no cumplen con lo que habían comprometido, se debilita la confianza. La política termina organizada alrededor de acuerdos circunstanciales y de intereses que no siempre responden a las necesidades de la sociedad. Mientras tanto, el oficialismo busca avanzar con sus iniciativas y puede aprovechar las divisiones de la oposición.”
LCV: ¿Cómo evaluás el apoyo que Milei consiguió entre sectores populares y jóvenes que históricamente habían estado vinculados al peronismo?
Roberto Bacman: “Milei logró instalar una identidad política que fue más allá del núcleo libertario tradicional. Llegó a sectores jóvenes, especialmente varones de hogares de clase baja y media baja que tenían antecedentes peronistas o cercanos al peronismo, aunque no necesariamente fueran militantes. El concepto de ‘casta’ fue importante porque le puso un nombre sencillo a un rechazo que ya existía hacia la vieja política. Muchas personas creyeron que la libertad significaba algo más amplio que lo que después terminó proponiendo el Gobierno. Ahora hay sectores que están volviendo a revisar esa decisión.”
LCV: ¿Cuánta responsabilidad tiene la dirigencia política en haber dado por sentado que los sectores populares iban a acompañarla?
Roberto Bacman: “Hubo responsabilidad. Uno de los peores escenarios para un gobierno es tener una interna abierta desde el primer día, porque eso genera un desgaste enorme. También es un error creer que determinados sectores sociales están asegurados electoralmente. La gente no le pertenece a ningún partido. Si una fuerza política supone que los votantes de los conurbanos o de las provincias van a acompañarla automáticamente, deja de escuchar qué les pasa y por qué cambian su voto.”
LCV: En Brasil también hubo disputas internas dentro del espacio de Bolsonaro. ¿Eso influyó en el resultado?
Roberto Bacman: “Sí, las internas abiertas pueden hacer mucho daño. La disputa entre Flavio Bolsonaro y el gobernador de San Pablo tuvo consecuencias en un estado que concentra una cantidad muy importante de votantes. Allí se achicó la diferencia y Lula terminó obteniendo un resultado mayor al que muchos esperaban. Las divisiones internas pueden perjudicar a una candidatura, especialmente cuando la campaña depende de mantener cohesionados distintos sectores.”
LCV: Pasemos a la economía argentina. Se habla de una mejora en algunos indicadores y de un crecimiento en Neuquén asociado a Vaca Muerta, pero también hay preocupación por el empleo y por las condiciones de vida. ¿Cómo lo ves?
Roberto Bacman: “Hay que mirar qué tipo de trabajo se está generando y quiénes pueden acceder a él. En Neuquén existe una expectativa muy grande alrededor de Vaca Muerta y llega gente pensando que va a encontrar empleo. Pero gran parte de los puestos requiere mano de obra muy calificada, técnicos e ingenieros especializados en petróleo. No es una actividad en la que cualquiera pueda llegar y empezar a trabajar. Por eso hay que analizar qué pasa con las personas que se trasladan buscando una oportunidad y no la encuentran.”
LCV: Si Vaca Muerta puede generar tanta riqueza, ¿qué debería hacerse para que ese desarrollo beneficie también a los trabajadores y a las comunidades de la región?
Roberto Bacman: “Hay que planificar. Si va a crecer la población, se necesitan escuelas, hospitales, viviendas y servicios públicos. Ojalá se construyan escuelas de calidad, que los docentes tengan trabajo y que haya educación pública, no solamente instituciones privadas. También hacen falta barrios para los trabajadores, no solo viviendas de lujo para quienes tienen mucho dinero. El crecimiento puede ser una oportunidad extraordinaria, pero, si no se planifica, puede terminar siendo pan para hoy y un problema mañana.”
LCV: También se mencionan los problemas de infraestructura y el impacto del transporte de arena para el fracking. ¿Qué está faltando?
Roberto Bacman: “Hay problemas con los caminos, que reciben el tránsito de camiones muy pesados que transportan la arena utilizada en la actividad. Esa infraestructura se deteriora y no hay una inversión pública suficiente para resolverlo. Además, hay que preguntarse por qué no se transforma una parte mayor de los recursos en actividad industrial local. En Comodoro Rivadavia, por ejemplo, se puede discutir por qué el petróleo no genera más procesos de transformación y trabajo en la propia región. La explotación de recursos naturales podría generar riqueza no solo para una provincia, sino también para las provincias cercanas.”
LCV: Todo esto ocurre mientras se profundiza la crisis industrial. Se habla de cierres de fábricas, de la caída de la industria textil y de pequeñas empresas que no pueden pagar los servicios. ¿Qué relación encontrás entre esos procesos?
Roberto Bacman: “Hay un proceso de desindustrialización que no afecta solamente a las fábricas, sino también a los comercios y a las pequeñas y medianas empresas. La industria textil está muy golpeada por la competencia de productos importados baratos, mientras muchas pymes no pueden sostener los costos de los servicios. Una panadería pequeña puede tener dificultades para pagar la energía, incluso antes de pensar en los salarios o los impuestos. Y a eso se suma que cada vez hay menos gente que puede comprar. Cuando cae el poder adquisitivo, se perjudica toda la cadena económica.”
LCV: También se informó sobre la paralización de la producción de camionetas en plantas automotrices por la baja demanda. ¿Qué te dice ese dato?
Roberto Bacman: “Es preocupante porque una camioneta no es solamente un vehículo de consumo: también es una herramienta de trabajo para el campo, para transportar materiales y para distintas actividades comerciales. Si cae la demanda, eso refleja que hay menos actividad y menos capacidad de compra. Incluso pequeños comerciantes que antes podían utilizar una camioneta para transportar mercadería pueden encontrarse ahora con dificultades para sostener ese gasto. La crisis termina repercutiendo en distintos sectores de la economía.”
LCV: Para cerrar, ¿qué pensás de las denuncias de fraude que surgieron después de la elección brasileña y de la situación judicial de Flavio Bolsonaro?
Roberto Bacman: “Las denuncias electorales tienen que evaluarse con datos concretos y por las vías correspondientes. En la conversación se mencionó una cifra de alrededor de 34.000 votos en relación con una de esas presentaciones, pero habría que verificar con precisión a qué se refería. En cuanto a Flavio Bolsonaro, la situación judicial es un asunto distinto: que alguien pueda presentarse como candidato no significa que quede exento de responder ante la Justicia. Hay que distinguir entre la competencia electoral y las causas judiciales que puedan existir.”
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Sebastián Bravo: “La impresión de billetes argentinos se trasladó al exterior y entregaron conocimientos estratégicos”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Sebastián Bravo, delegado de ATE en Casa de Moneda, denunció el vaciamiento de la empresa estatal, la tercerización de la impresión de billetes, la pérdida de capacidades estratégicas y la persecución judicial contra los trabajadores que resisten estas políticas. También explicó la importancia de Casa de Moneda para la soberanía nacional y alertó sobre el futuro de sus trabajadores.
LCV: ¿Cómo estás? Estamos muy contentos con el resultado de las elecciones en Brasil. Los compañeros del sindicato gráfico brasileño se habían comunicado con nosotros porque estaban preocupados por la posibilidad de que ganara la ultraderecha. Nos pidieron consejos sobre cómo enfrentar estos tres años de gobierno. ¿Cómo viviste el resultado?
Sebastián Bravo: «Estamos muy contentos. Los compañeros de Brasil se comunicaron con nosotros y nos agradecieron el mensaje. Como país hermano, también estamos felices. La sociedad brasileña hizo lo que tenía que hacer. Creo que acá tenemos que aprender de esa experiencia: debemos dejar de lado los nombres propios y discutir qué país queremos construir.»
LCV: En Brasil hubo mucha gente que votó a Lula no necesariamente por ser lulista, sino porque no quería que ganara Bolsonaro. La sociedad tenía claro qué políticas rechazaba: la discriminación, el negacionismo, la mano dura y el rechazo a la inmigración. ¿Creés que acá tenemos que trabajar en esa misma dirección?
Sebastián Bravo: «Estoy totalmente de acuerdo. Hay muchas cosas que corregir. El peronismo ya no tiene el mismo núcleo duro y muchos jóvenes que no encontraban trabajo terminaron comprando el discurso de que podían ser sus propios jefes. Tenemos que hacer una autocrítica, reconocer lo que se hizo mal y entender el contexto. Hubo una pandemia, hubo sequías y ocurrieron muchas cosas, aunque no deben utilizarse como excusas. El próximo gobierno tiene que ser empático, escuchar a la gente y, especialmente, a los jóvenes. El trabajo cambia, la tecnología avanzó muchísimo y tenemos que adaptar los procesos a esta nueva realidad.»
LCV: Para entender el conflicto actual, contale a la gente qué era históricamente Casa de Moneda antes de la intervención de este gobierno. ¿Qué función cumplía?
Sebastián Bravo: «Casa de Moneda es la principal gráfica de seguridad del país. El Gobierno instaló durante la campaña la idea de que éramos responsables de la emisión monetaria porque fabricábamos monedas y billetes. Pero nuestra actividad iba mucho más allá: producíamos pasaportes, chapas patentes, títulos automotores, títulos universitarios, medallas, monedas, estampillas fiscales, entradas para parques nacionales y distintos documentos que contienen elementos de seguridad. También imprimíamos boletas electorales y padrones. Todo trabajo que necesitara medidas de seguridad y respaldo debía pasar por Casa de Moneda.»
LCV: ¿Qué formación y conocimientos técnicos necesita la gente que trabaja allí?
Sebastián Bravo: «Los técnicos se forman a lo largo de muchos años y reciben capacitación permanente. Son trabajadores gráficos especializados que incluso se capacitaron en el exterior. Para los últimos trabajos vinculados con los billetes, por ejemplo, personal de Casa de Moneda viajó a China para realizar cursos. También hubo capacitaciones en instituciones gráficas de primer nivel. Para llegar a trabajar directamente con las máquinas se necesitan aproximadamente diez años de formación. Es una tarea de enorme responsabilidad que exige conocimientos técnicos específicos y un alto nivel de seguridad.»
LCV: Estamos hablando de trabajadores que conocen los diseños y los mecanismos de seguridad de los billetes. Son personas que deben inspirar una enorme confianza para evitar falsificaciones y proteger los materiales que se utilizan para fabricar dinero.
Sebastián Bravo: «Esa es una de las principales denuncias que hicimos. Casa de Moneda dejó de emitir billetes para la Argentina, pero la impresión no desapareció: se trasladó a otros países. En las próximas semanas vamos a comenzar a imprimir billetes de Nigeria, las nairas. El trabajo continúa, pero las medidas de seguridad se transfirieron al exterior y los billetes argentinos dejaron de imprimirse acá. Es decir, se entregó a otros países un conocimiento estratégico.»
LCV: Es llamativo que un gobierno que cuestiona las relaciones con China termine trasladando allí conocimientos y capacidades vinculados con la impresión de dinero. Si mañana hubiera un conflicto, estaríamos entregando información estratégica sobre nuestra propia moneda.
Sebastián Bravo: «Exactamente. Se trasladaron conocimientos y medidas de seguridad a otro país. Eso genera una dependencia muy peligrosa. Si entráramos en un conflicto con China, tendrían información sobre nuestros materiales y nuestra economía. Es un riesgo enorme haber entregado esos conocimientos.»
LCV: También estaba el trabajo de los diseñadores. La selección de las imágenes, el desarrollo de los billetes y las técnicas de impresión eran parte de una especialización muy importante. Casa de Moneda recibió premios por sus diseños.
Sebastián Bravo: «En Casa de Moneda todos los sectores forman parte de una misma cadena de trabajo. El diseño también es fundamental. Nuestros billetes recibieron premios internacionales: el del yaguareté fue reconocido por su diseño y otro obtuvo una distinción como mejor billete de Latinoamérica. Casa de Moneda fue muy premiada. Durante la pandemia, además, el personal siguió trabajando las 24 horas para garantizar la producción.»
LCV: ¿Cuánto personal tenía Casa de Moneda antes de que comenzara este gobierno y cuántos trabajadores quedan actualmente?
Sebastián Bravo: «Antes de que comenzara este gobierno teníamos alrededor de mil empleados. Hoy quedamos aproximadamente 680, entre personal administrativo y trabajadores de planta. Hubo jubilaciones, retiros voluntarios y lo que nosotros llamamos despidos encubiertos. A muchos compañeros les plantearon que podían retirarse cobrando el 70 u 80 por ciento de lo que les correspondía, o quedarse sin nada. En un contexto de incertidumbre y endeudamiento, muchos aceptaron porque necesitaban el dinero, incluso cuando todavía les faltaban varios años para jubilarse.»
LCV: Hoy quedan 680 trabajadores y, al mismo tiempo, tienen que afrontar la impresión de una moneda extranjera. ¿Cómo es ese trabajo y qué relación tiene con la posible privatización?
Sebastián Bravo: «Tenemos que afrontar un trabajo complejo porque vamos a imprimir un billete que no conocemos, el de Nigeria. La producción está tercerizada y la empresa que contrata el servicio es inglesa. Por eso nuestro gran temor es la privatización. Nosotros venimos denunciando la posibilidad de que detrás de estas decisiones exista un negocio inmobiliario y un proceso de tercerización de los trabajos. Tememos que, como ocurrió en otras empresas estatales, después se diga que Casa de Moneda no cumple con las nuevas necesidades, que es deficiente y que hay que privatizarla. Así podrían terminar comprando una planta que tiene máquinas de última generación.»
LCV: Es decir, los argentinos podrían terminar imprimiendo billetes de Nigeria por encargo de una empresa inglesa, mientras se pierde la capacidad de producir nuestra propia moneda. A la cuestión de Malvinas se suma la discusión sobre la soberanía monetaria.
Sebastián Bravo: «Exactamente. Ese es uno de los grandes conflictos que estamos denunciando.»
LCV: ¿Cómo respondió el Gobierno frente a los trabajadores que se oponen a estas políticas?
Sebastián Bravo: «Esta lucha nos costó mucho. Llegamos a tener 18 sumarios administrativos, que nosotros llamamos carpetazos, porque te inventan causas para intentar someterte o extorsionarte. Como no pudieron avanzar de esa manera, ahora utilizan las demandas penales. Junto con otros cinco compañeros fuimos procesados después de impedir que uno de los responsables del cierre de una planta ingresara para negociar la tercerización de la producción de chapas patentes.»
LCV: ¿En qué situación está la causa judicial y qué pueden hacer las organizaciones para ayudarlos?
Sebastián Bravo: «Estamos esperando que se resuelva la apelación. Nuestro abogado presentó el descargo dentro del plazo correspondiente. No entendemos cómo el juez llegó a una conclusión sin tener en cuenta nuestras pruebas y resolvió todo en apenas quince días. Evidentemente, había una postura tomada. El objetivo es amedrentarnos, apartarnos de la representación de los trabajadores y buscar despidos con causa. Si no pueden avanzar mediante los sumarios administrativos, recurren a la Justicia para intentar sacarnos del camino.»
LCV: Resulta llamativo que el sistema judicial avance contra trabajadores que defienden sus puestos de trabajo mientras hay otras denuncias contra funcionarios que no reciben el mismo tratamiento.
Sebastián Bravo: «Nosotros sentimos que se está utilizando la Justicia para perseguir a quienes piensan diferente y defienden los derechos de los trabajadores. Si estás del lado del trabajador, intentan amedrentarte o correrte del camino.»
LCV: Quería que la gente conociera no solamente el conflicto, sino también todo lo que estamos perdiendo con el vaciamiento de Casa de Moneda. Para muchos, es una institución que fabrica billetes, pero detrás hay conocimientos técnicos, seguridad y soberanía nacional. ¿Querés agregar algo?
Sebastián Bravo: «Muchas veces se dice que los gremios están dormidos o callados, pero quiero que la sociedad sepa que los trabajadores y los representantes sindicales también sufrimos estos atropellos. Se meten en nuestra vida personal, recibimos amenazas, nuestros puestos de trabajo corren riesgo y sufrimos extorsiones. A través de denuncias penales y amenazas pueden quitarnos el sueldo. Nosotros también somos trabajadores, personas de carne y hueso que sentimos todo esto. Pero la lucha sirve, la lucha continúa y vamos a seguir adelante.»
LCV: Muchísimas gracias, Sebastián. Contá con nosotros para difundir el conflicto y mantener informada a la sociedad.
Sebastián Bravo: «Les agradezco que se acuerden de nosotros. La soberanía argentina, las Malvinas y todos nuestros recursos forman parte de una misma lucha. Tenemos que defender nuestras tierras, la educación, nuestros recursos y también nuestra moneda, porque la moneda es soberanía.»
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Francisca Staiti: “Estamos a punto de perder la educación industrial y las escuelas técnicas”
La secretaria general de CONADU Histórica, Francisca Staiti, dialogó con La Columna Vertebral sobre la crisis presupuestaria de las universidades nacionales, el deterioro de los salarios docentes y las consecuencias de las políticas educativas del gobierno de Javier Milei. Cuestionó el proyecto de libertad educativa por desplazar la responsabilidad del Estado hacia las familias y el mercado, advirtió sobre el riesgo de perder la educación industrial y las escuelas técnicas y reclamó el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. También se refirió a la represión durante la quinta marcha federal universitaria y pidió mayor responsabilidad a los dirigentes para evitar que las imágenes de enfrentamientos opaquen la masividad de las movilizaciones.
LCV: Uno de los ejes fundamentales de la campaña de Lula fue la educación, el tema de la alfabetización. ¿Qué importancia tiene para Brasil y qué diferencias encontrás con lo que sucede en nuestro país?
Francisca Staiti: «Creo que la educación debería ser un eje fundamental para Brasil, pero también para nuestro país y para toda América. En el caso de la educación superior argentina, está abandonada y ahogada presupuestariamente, con salarios realmente liquidados para los trabajadores y las trabajadoras de las universidades nacionales. La política que viene proponiendo el gobierno de Lula es diametralmente opuesta: busca intensificar y masificar la educación para que llegue realmente a todos los lugares. En la Argentina sucede todo lo contrario. Se plantea una ley de libertad educativa que desplaza la responsabilidad del Estado hacia las familias y deja la educación librada al mercado. Por eso, ¿cómo no apoyar todo lo que tenga que ver con las políticas públicas en educación y en salud?»
LCV: Estamos cumpliendo veinte años de la Ley Federal de Educación. Más allá de las críticas que se le puedan hacer, había una ley. Hoy parece haber una especie de anarquía, en la que cada provincia, municipio o universidad podría tener su propio plan, sin una idea de nación respecto de qué profesionales queremos formar. ¿Qué opina el sindicato?
Francisca Staiti: «Esta pretendida ley de libertad educativa que en algún momento quiere discutir Milei plantea una educación puesta fundamentalmente al servicio del mercado. Nosotros defendemos una universidad que tenga soberanía sobre el conocimiento. Esa soberanía tiene que ver con lo que la Argentina necesita para ser un país libre e independiente, para investigar sobre temas que no respondan exclusivamente a los intereses de las empresas, las grandes fortunas o las grandes compañías tecnológicas. Si queremos buenos ingenieros y profesionales, tenemos que invertir en educación industrial. Sin embargo, hoy estamos a punto de perder la educación industrial y las escuelas industriales de la Argentina.»
LCV: ¿Cómo se forma un chico que sale del bachillerato para ser ingeniero desde cero, cuando antes los egresados de las escuelas técnicas ya llegaban con una formación previa?
Francisca Staiti: «La escuela técnica también te formaba para el trabajo. Si queremos producir nuestros propios bienes, venderlos y ser buenos exportadores, necesitamos mano de obra calificada. No es ningún gran secreto. Sin embargo, hoy vamos a contramano de eso: desfinanciamos la escuela técnica y abandonamos la escuela pública, que es también un igualador social. La escuela pública permite el ascenso social y después abre la posibilidad de ingresar a la universidad. Todo eso es lo que está en juego.»
LCV: ¿Qué modelo de país representa la política educativa de Javier Milei?
Francisca Staiti: «Lo que representa políticamente Javier Milei es un país donde unos pocos puedan acceder a la universidad, una universidad para una élite, mientras quienes no puedan llegar a ella tendrán que dedicarse a otras tareas. Esto ya lo intentó el macrismo, pero creo que Milei lo profundiza. Para mí, la base de cualquier país es la educación. Los docentes son los ladrillos con los que se construye la patria. Me espanta ver que estuvimos cerca de tener el modelo educativo de la dictadura chilena. Hay que trabajar para que este Gobierno no tenga un nuevo período, porque, si no, ese modelo se va a profundizar.»
LCV: Además de los salarios y de los problemas presupuestarios, ¿estos son los motivos por los que van al paro?
Francisca Staiti: «Sí. Después de la quinta marcha federal universitaria hubo una represión realmente excesiva y absurda. Era una marcha que se venía desarrollando de manera absolutamente pacífica y en ninguna de las anteriores había habido una represión como esta. El paro es una respuesta a esa situación, pero también tiene que ver con que los trabajadores y las trabajadoras de las universidades ya no damos más. Nuestros estudiantes también están hartos. Estamos exigiendo, más allá de lo salarial, que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno está fuera de la ley y hace todo lo posible para no cumplirla. Además, de cara al presupuesto de 2027 que se está discutiendo en el Congreso, vemos la posibilidad de un ahogo todavía mayor, tanto en materia salarial y presupuestaria como en las becas para nuestros estudiantes. No queremos volver a estar en la misma situación en la que comenzamos la pelea en 2024.»
LCV: En la última marcha hubo más de diez cuadras de manifestantes, familias, estudiantes, docentes y trabajadores. Sin embargo, muchas imágenes que circularon se concentraron en los enfrentamientos con la Policía. ¿Qué reflexión te merece?
Francisca Staiti: «Creo que tenemos que ser más inteligentes. Este es un llamado a los dirigentes para que cuiden a sus militantes y no los manden al frente. Una foto con una bandera desafiando los carros hidrantes puede ser muy impactante, dar la vuelta al mundo y tener una estética impresionante, pero no representa a las diez cuadras de estudiantes, familias, militantes, docentes y trabajadores que pusieron el cuerpo y marcharon de manera compacta y pacífica. Esas imágenes terminaron opacando la movilización. Por derecha y por izquierda se les dio más importancia a los enfrentamientos que a la marcha multitudinaria.»
LCV: ¿Considerás que esas imágenes terminaron favoreciendo el objetivo del Gobierno de que no se mostrara la marcha?
Francisca Staiti: «Sí. Creo que el objetivo del Gobierno era que no se mostrara la marcha, y lo lograron entre quienes buscaron esa foto, los infiltrados que rompían cosas y la propia Policía. Me dolió terriblemente porque hubo un enorme esfuerzo y una marcha hermosa, pacífica, con tranquilidad y consignas claras. Además, llovía y, a pesar de eso, nadie se movió. Por eso les pido un poco más de responsabilidad a quienes conducen esos grupos pequeños que después se llevan la foto. Para mí, esa foto no vale la pena. Incluso traté de no publicar esas imágenes porque quería mostrar las de la manifestación, que era lo que correspondía.»
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Claudio Dellecarbonara: “Nos secuestraron por realizar una protesta amparada por la Constitución”
El delegado de la línea B del subte, Claudio Delle Carbonara, relató en diálogo con La Columna Vertebral cómo fue la detención de trabajadores y representantes sindicales tras una medida de protesta en el subte porteño. Denunció el ingreso de la Policía a espacios privados del personal sin orden judicial, la campaña para responsabilizar a los Metrodelegados por la interrupción del servicio y la persecución contra la organización sindical. También reclamó que las centrales obreras convoquen a una huelga general frente al ajuste y la represión.
LCV: ¿Cómo fue el episodio en el que los llevaron detenidos y cómo vivieron lo que pasó? Los pasajeros estaban molestos por las colas, pero cuando se enteraron de los golpes parecía que la reacción era distinta de otras veces, cuando se habla del paro en sí mismo.
Claudio Dellecarbonara: “Lo primero que hay que decir es que no nos llevaron detenidos: nos secuestraron. Nunca hubo una orden de detención de un fiscal o de un juez, ni tampoco una causa preexistente. Nosotros nos habíamos levantado temprano para anunciar una liberación de molinetes entre las siete y las ocho de la mañana. Es una medida que no afecta a los usuarios y que resulta especialmente importante si tenemos en cuenta que la tarifa del subte es impagable para los salarios de los trabajadores. El viaje de ida y vuelta cuesta alrededor de 2.000 pesos y, para algunos salarios, representa hasta el 40% de lo que se necesita para viajar. Estábamos protestando contra una sanción injustificada que le habían aplicado a un compañero. Una vez terminada la medida, se acercó personal policial y nos pidió que nos identificáramos.”
LCV: ¿Qué les respondieron cuando la Policía les pidió identificarse?
Claudio Dellecarbonara: “Les dijimos que somos delegados, trabajadores de la empresa, y que estábamos realizando una protesta amparada por la Constitución. La empresa sabe perfectamente quiénes somos. Evidentemente, eso les molestó. Primero intentaron demorar a un compañero nuestro, un delegado, y nosotros lo retiramos de la boletería donde estábamos. Después ingresamos a los vestuarios, que son espacios privados de los trabajadores. La Policía intentó entrar y le dijimos que no podía hacerlo porque se trataba de un ámbito privado. En algunos medios se presentó la situación como si nos hubiéramos atrincherado en una oficina del subte, pero eso no fue así.”
LCV: ¿Qué ocurrió cuando la Policía intentó ingresar a los vestuarios?
Claudio Dellecarbonara: “Nosotros les dijimos que, si tenían alguna orden, la mostraran por escrito, como corresponde. Nunca tuvimos inconvenientes en presentarnos ante un juzgado o una fiscalía si existe una situación judicial, acompañados por nuestros abogados. Pero esa orden nunca existió. En un momento decidieron ingresar por la fuerza a los lugares privados. Allí hay compañeros y compañeras que se están cambiando o preparando para iniciar su jornada, están los baños y las pertenencias personales. Les dijimos que no podían entrar. Cuando se juntaron unos 30 o 35 policías, empezaron los forcejeos para ingresar al vestuario. Fue entonces cuando nos secuestraron a Facundo Heredia y a mí. Nos tiraron al piso, nos golpearon, nos esposaron y nos llevaron. Todo por haber realizado una medida de protesta amparada por la Constitución y que no afectaba el servicio.”
LCV: Después de lo ocurrido, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostuvo que los habían detenido por interrumpir el servicio.
Claudio Dellecarbonara: “Eso es totalmente falso. La interrupción del servicio se produjo después, como respuesta a nuestro secuestro y al de Néstor Segovia, secretario general del sindicato. A partir de ahí comenzó una campaña para demonizar a los trabajadores y responsabilizarnos por la paralización. También hubo medios que intentaron presentar lo sucedido como una interna sindical. Nada de eso es cierto. A Facundo y a mí nos trasladaron por tres o cuatro dependencias, nos identificaron y hasta nos sacaron sangre para ver si estábamos bajo los efectos de drogas o alcohol. Creo que, si hubieran detenido al principal sospechoso de los más buscados por el FBI, habrían hecho un operativo menor. Éramos dos trabajadores.”
LCV: Más allá de lo insólito del operativo, ¿qué te parece lo más grave de lo que ocurrió?
Claudio Dellecarbonara: “Lo más grave es ver a la Policía entrar por la fuerza a los lugares de trabajo y llevarse detenidos a delegados o integrantes de la conducción de un sindicato. Es algo que no se veía, por lo menos, desde la última dictadura cívico-militar. También hay que destacar la respuesta de los trabajadores y la solidaridad que se generó. El paro fue contundente y cientos de organizaciones se acercaron a las cabeceras; algunas de esas personas también fueron reprimidas en la calle. La solidaridad de las centrales sindicales, tanto nacionales como internacionales, contribuyó a que nos liberaran bastante rápido. Esto demuestra que la fuerza de los trabajadores existe. Lo que falta es ponernos de acuerdo y que las centrales salgan definitivamente del letargo para empezar a preparar una huelga general.”
LCV: ¿Esto empezó con el episodio del martes o venían sufriendo otros ataques?
Claudio Dellecarbonara: “Esto no empezó ni termina con lo que pasó el martes. Venimos arrastrando una serie de ataques del Gobierno y de nuestra empleadora, Emova. También hay una persecución judicial: más de 180 trabajadores estamos acusados de asociación ilícita por realizar acciones gremiales, como repartir volantes, abrir molinetes, marchar o, en alguna oportunidad, paralizar el servicio. Para la fiscal Celsa Ramírez, que fue puesta por el macrismo, esas medidas son delitos, aunque están amparadas por la Constitución y por el derecho a huelga. Hay una causa abierta que permanentemente busca elementos para meternos presos.”
LCV: Se dijo que la liberación de ustedes se demoraba porque había dos sectores dentro del sindicato, uno más negociador y otro más intransigente. ¿Fue así?
Claudio Dellecarbonara: “No tiene nada que ver con la realidad. Somos un sindicato que tiene elecciones cada dos años, y las diferencias son normales en cualquier grupo de personas. Afortunadamente, siempre supimos procesarlas de manera democrática. Las elecciones que tenemos el mes que viene no tienen relación con el reclamo histórico por el reconocimiento de nuestro sindicato como representante de la mayoría de los trabajadores del subte, ni con lo que ocurrió el martes. Está claro que el Gobierno de la Ciudad tiene una línea de ultraderecha y compite con el Gobierno nacional para ver quién es más fascista, quién pega más, quién encarcela más y quién restringe más derechos. Jorge Macri quiso dar un ejemplo con los trabajadores del subte, pero le salió mal. Quería llevarse preso a alguno de nosotros y que no pasara nada, para instalar la idea de que no se puede hacer nada que el jefe de Gobierno no permita. Sin embargo, quedó demostrado que la clase obrera mueve el mundo y que, cuando decide paralizarse, puede paralizarlo todo.”
LCV: Se dijo que la presión de las centrales sindicales, y la posibilidad de una paralización del transporte, fueron importantes para que los liberaran. ¿Qué enseñanza deja eso?
Claudio Dellecarbonara: “No puedo confirmar exactamente cómo se desarrollaron esas conversaciones porque yo acababa de ser liberado y después reconstruí parte de lo sucedido. Pero seguramente hubo algo de eso. La enseñanza es que no podemos quedarnos solamente con las buenas intenciones y las declaraciones cuando un compañero está preso o hay una represión. No tenemos que esperar a que sucedan estos hechos para actuar. Hay motivos suficientes para discutir una huelga general: el hambre y la miseria se extienden entre los trabajadores, los salarios no alcanzan, no hay trabajo genuino y hasta en los lugares donde todavía tenemos derechos intentan impedir que podamos protestar. Lo vemos también cada miércoles, cuando los jubilados van a la plaza y son reprimidos, aunque estén parados en una esquina.”
LCV: La posibilidad de que se paralizaran otros sectores del transporte también podía profundizar el conflicto.
Claudio Dellecarbonara: “La solidaridad fue fundamental. Si el conflicto se extendía al transporte y a los aeropuertos, el problema iba a adquirir otra dimensión. El transporte y las comunicaciones son sectores centrales para el funcionamiento de un país. Por eso tenemos que entender que hay fuerza para enfrentar estos ataques, pero que hace falta organizarla y ponerla en movimiento con medidas más profundas y sostenidas en el tiempo.”
LCV: ¿Qué significado tiene para ustedes el triunfo de Lula en Brasil y qué opinás de las expresiones del presidente argentino contra los periodistas?
Claudio Dellecarbonara: “Lo de Brasil y lo de Lula es una buena noticia para quienes peleamos contra las expresiones reaccionarias y de ultraderecha que se ven en la región y en el mundo. Más allá de que tengo muchas críticas para hacerle a Lula, su triunfo también nos deja una enseñanza para la Argentina: tenemos que unificar criterios, más allá de las diferencias, y sobre todo realizar acciones en la calle. La movilización del pueblo, especialmente de los trabajadores y los sectores populares, es el único reaseguro para combatir estas expresiones fascistas y avanzar en la solución de los problemas de los trabajadores.”
LCV: También hay una campaña para demonizar a los periodistas que denuncian los atropellos y los negociados.
Claudio Dellecarbonara: “Hay una campaña del Gobierno nacional que replican los gobiernos de la Ciudad y de distintas provincias para demonizar a los periodistas que denuncian atropellos, negociados y corrupción. Lo que empieza como un discurso puede terminar mal. Ya vimos en nuestro país y en el mundo cómo estos discursos después sirven para justificar la violencia, los golpes, la represión e incluso la desaparición de personas por el solo hecho de ejercer la libertad de expresión.”
LCV: ¿Qué respuesta deberían dar los trabajadores frente a este escenario?
Claudio Dellecarbonara: “En algunos casos parece que no estuviéramos en un Estado de derecho, sino en un régimen totalitario donde se hace lo que dice el tirano de turno y, si no lo hacés, tienen derecho a golpearte, judicializarte y hasta matarte. Estamos a un paso de que maten a un manifestante en una protesta, como ocurrió con Pablo Grillo. Hay compañeros y compañeras que pierden un ojo, quedan hospitalizados o son reprimidos cada vez que van a la plaza. Además, siguen presos Eneas y Milton, dos trabajadores precarizados que fueron a una marcha contra la reforma laboral y están detenidos en Marcos Paz con acusaciones de terrorismo que son disparatadas. Buscan dar un ejemplo para que nadie salga a protestar. Creo que tenemos que hacer lo contrario: unirnos, copar las calles y poner en movimiento la fuerza de los trabajadores. Si vamos a una huelga general, estos planes no duran ni diez minutos.”