Entrevistas
Alberto Nadra habló sobre los trabajadores desaparecidos en dictadura
La Columna Vertebral dialogó con el periodista y ex dirigente del Partido Comunista Alberto Nadra sobre la resistencia de los gremios durante la dictadura.
Nadra también analizó la trama política de la época y los detalles que descubrió luego de comenzar a investigar las desapariciones de sus camaradas y colegas.
https://soundcloud.com/user-106881388/alberto-nadra-y-los-trabajadores-desaparecidos-en-dictadura
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Diego Lencinas: «El gobierno de Milei cerró el IOSFA y despidió a 1450 trabajadores».
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Diego Lencinas denunció el vaciamiento del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), la tercera obra social más grande del país. Advirtió que la entidad pasó de tener superávit a acumular una deuda superior a los 25.000 millones de pesos, con servicios interrumpidos en distintas provincias. Además, confirmó que 1.450 trabajadores fueron notificados de la finalización de sus contratos y alertó sobre el cierre de hoteles y farmacias propias, una situación que deja a miles de afiliados sin prestaciones médicas ni acceso a medicamentos.
LCV: ¿Cómo es esta situación? Se habla de 1.000 despedidos y, además, de despidos por seccionales. ¿Cómo es el panorama?
Diego Lencinas: «La situación del IOSFA es realmente muy grave. Es una obra social, la tercera más grande del país. Cuando el Gobierno nacional asumió su conducción, a fines de 2023, la obra social se encontraba con superávit, es decir, tenía ganancias. No solamente atendía las cuestiones sanitarias y médicas de sus afiliados, sino que también desarrollaba otras actividades, como funciones crediticias y turísticas. Tenía hoteles y farmacias propias. Así recibió el Gobierno nacional esta institución y, durante estos últimos tres años, se encargó de destruir absolutamente todo. Estamos hablando de una obra social que tenía superávit y que pasó a acumular una deuda multimillonaria, de más de 25.000 millones de pesos, que se incrementa día a día. Los servicios están totalmente cortados en distintas provincias del país. La obra social tenía 2.450 trabajadores y, durante este fin de semana, desde el viernes al mediodía hasta el sábado y el domingo inclusive, fueron notificados 1.450 trabajadores de que el 30 de noviembre terminaban sus contratos. Esta era una decisión que las autoridades del IOSFA venían intentando llevar adelante y que nosotros veníamos resistiendo, pero finalmente tomaron la decisión de desafectar a esos 1.450 trabajadores».
LCV: Decime qué tipo de contratación tenían. ¿Eran trabajadores de planta permanente, contratos, contratos precarios o plantas transitorias?
Diego Lencinas: «En la obra social existían tres modalidades de contratación. Actualmente había un grupo minoritario de trabajadores de planta permanente, que dependían originalmente de la Armada Argentina y luego del Ministerio de Defensa. Eran trabajadores de mayor antigüedad que, a medida que se jubilaban, iban reduciendo ese grupo. Después estaban los contratos por tiempo indeterminado, bajo la modalidad denominada dotación inicial. A fines de 2023, con la creación de esta nueva obra social, se decidió conformar esa dotación inicial porque, de lo contrario, el IOSFA no tenía personal a cargo. Por eso, aquellos trabajadores y trabajadoras que cumplían determinados requisitos, especialmente de antigüedad, provenientes de las anteriores obras sociales de la Armada, del Ejército y de la Fuerza Aérea, conformaron la dotación inicial de la nueva institución. Finalmente, existían los contratos que hay en toda la Administración Pública Nacional, que son una vergüenza. En su momento eran anuales, después, con este Gobierno, pasaron a ser semestrales y últimamente también hay contratos trimestrales».
LCV: También había trabajadores vinculados a los registros del automotor. ¿Qué pasa con esa modalidad de contratación?
Diego Lencinas: «Es una situación que todavía no se termina de definir. Nosotros hemos hecho presentaciones al respecto, pero sigue sin resolverse quién es el responsable de esos trabajadores. Hay una parte que plantea que pertenecen al sector privado y otra que sostiene que son estatales. Ante ese vacío, todavía no hemos logrado definir quién es el empleador. De todos modos, en el caso de los contratos del artículo 9 no hay ninguna duda de que se trata del Estado. Somos muchísimos los trabajadores de la Administración Pública Nacional que seguimos bajo esa modalidad. Históricamente teníamos contratos anuales y hoy estamos firmando contratos cada tres meses. Yo lo digo también desde mi experiencia: soy trabajador de la salud, ingresé a un instituto nacional de salud en 1999 y hasta la fecha sigo siendo contratado».
LCV: Es increíble. Milei está simplemente sirviéndose en el plato el lechoncito y los pollos adobados que dejaron los anteriores gobiernos democráticos en cuanto a las condiciones laborales de los trabajadores del Estado, que ya eran detestables.
LCV: ¿Qué está pasando con los beneficiarios del IOSFA?
Diego Lencinas: «El beneficiario del IOSFA es otro de los grandes damnificados por esta situación. Les doy un ejemplo concreto de lo que está pasando en nuestra ciudad. No solamente se cierran dos hoteles emblemáticos, como el Hotel Antártida y el Hotel Tierra del Fuego, que tienen más de 70 años de historia, sino que también se está cerrando la única farmacia propia que tiene la obra social. Es la única farmacia que actualmente está entregando medicamentos a los afiliados del IOSFA en una ciudad donde tenemos una base aérea, una base del Ejército y una base naval. Están las tres fuerzas en nuestra ciudad, además de Gendarmería y Prefectura. Estamos hablando de un conjunto muy grande de trabajadores y trabajadoras afiliados a esa obra social que, cuando termine de cerrar la farmacia, no van a tener un lugar donde recibir sus medicamentos. Los convenios con el sector privado tampoco están dando respuestas porque hay prestaciones que no se cubren por falta de pago».
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Ricardo Preve: “Ignacio Ezcurra fue un periodista de ley que tomó riesgos para hacer su trabajo”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el cineasta Ricardo Preve presentó Un precio que tenemos que pagar, el documental que reconstruye la desaparición y muerte del periodista argentino Ignacio Ezcurra, corresponsal del diario La Nación asesinado en Vietnam en 1968. A partir de una investigación internacional desarrollada en Argentina, Estados Unidos y Vietnam, la película busca esclarecer qué ocurrió con el periodista y recuperar una historia que permaneció durante décadas rodeada de interrogantes. El documental participará de la competencia internacional del 41.º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
LCV: Participaste en la competencia internacional del 41.º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con el documental. ¿Cómo es esa experiencia?
Ricardo Preve: «Es correcto. El festival comienza el jueves 5 de noviembre. Nosotros tenemos proyecciones los días 12 y 13 de noviembre. Se trata de la única película argentina en la competencia internacional, que reúne 14 películas en total. La nuestra es la única producción argentina.»
LCV: Quiero saber por qué se te ocurrió investigar la historia de Ignacio Ezcurra. ¿Dónde aparece este proyecto y quién fue Ignacio Ezcurra?
Ricardo Preve: «Ignacio Ezcurra era un corresponsal de guerra del diario La Nación. Fue asesinado el 8 de mayo de 1968 en Vietnam, durante la guerra en la que participaba Estados Unidos. El proyecto nace de un descubrimiento. Nos parecía muy poco probable que, en una guerra tan filmada, tan fotografiada y con tantos periodistas extranjeros acreditados, un periodista pudiera bajarse de un jeep, cruzar dos calles en la ciudad de Saigón, rodeado de policías y militares de Vietnam del Sur, en un momento en que no había combates, y simplemente desaparecer. No había información. Era más bien el típico caso de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Así que nos pusimos a investigar.»
LCV: ¿Cómo organizaron esa investigación?
Ricardo Preve: «Armamos tres equipos de investigación periodística: uno en Argentina, otro en Estados Unidos y otro en Vietnam, que también trabajó en Japón. Trabajamos sobre dos ejes principales. Por un lado, una fotografía borrosa del cuerpo de Ignacio Ezcurra. La agencia de noticias que había generado esa imagen dijo que se la había tomado un fotógrafo japonés, pero que se habían olvidado de anotar su nombre.»
LCV: Laura Giussani Constenla dice en el tráiler: «Es una historia que nunca me cerró». Ella ya había buscado a ese fotógrafo cuando escribió su libro.
Ricardo Preve: «Exactamente. A nosotros nos parecía muy inverosímil y poco creíble que se hubieran olvidado de preguntarle a un fotógrafo que les llevaba una imagen cómo se llamaba. El segundo eje fue que nos enteramos de que el Gobierno argentino había enviado un diplomático a Vietnam para investigar el caso. Ese diplomático anunció que existía un informe que se iba a publicar y compartir con la familia Ezcurra, pero ese documento desapareció. Lo único que se encontraba hasta ese momento era un telegrama del diplomático donde le indicaban que no hablara con periodistas. Esos fueron los dos grandes ejes de nuestro trabajo.»
LCV: ¿Cómo fue trabajar con los vietnamitas en esta búsqueda?
Ricardo Preve: «Como en todos los países en los que he trabajado, hay que adaptarse a la situación local. No estuvo exento de desafíos. En Vietnam, para obtener una visa de periodista necesitás presentar el guion, la lista de entrevistados, las preguntas que vas a hacer, el plan de rodaje y los documentos de identidad de todas las personas que vas a entrevistar. A eso se suman las doce horas de diferencia horaria y algunas dificultades con el idioma. Además, tenés una especie de oficial de rodaje, una mujer que te sigue las 24 horas del día y no te deja sin su presencia. Hay que tener mucha paciencia y hacer mucho trabajo de producción.»
LCV: Describime nuevamente ese rol de oficial de rodaje.
Ricardo Preve: «Es una persona asignada a todas las producciones extranjeras que quieren filmar en Vietnam. Te sigue durante las jornadas de trabajo. Por la mañana, cuando tenés las cámaras, no podés tocarlas hasta que ella esté presente. Se asegura de que todo lo que hacés sea consecuente con el permiso que te otorgaron.»
LCV: Te hago una pregunta de periodista desacatada: ¿cómo se manejaban las repreguntas? ¿Cómo funcionaba la espontaneidad durante las entrevistas?
Ricardo Preve: «En la película se nota que hicimos dos cosas. Por un lado, algunas entrevistas oficiales y, por otro, contratamos a un periodista vietnamita que trabajó por su cuenta.»
LCV: Ustedes armaron tres equipos de trabajo, en Estados Unidos, Argentina y Vietnam. ¿Cómo se maneja, como director y documentalista, la simultaneidad de ese trabajo? ¿Fue consecutivo? ¿Cómo se ensambla semejante operación de investigación en puntos tan disímiles?
Ricardo Preve: «Fue efectivamente un enorme desafío recolectar la información y atar cabos. Encontramos una serie de fotografías en la Universidad de Texas, en Estados Unidos, que pensamos que podían ser las de Ignacio Ezcurra muerto. Pero después, cuando trabajamos con periodistas vietnamitas y verificamos la situación en el terreno, nos dimos cuenta de que no era él. La verdad es que fue un gran desafío, pero tuvimos suerte. Yo siempre digo que es mejor tener suerte que ser bueno. Se nos fueron dando una serie de coincidencias y pensamos que modestamente íbamos a poder hacer un aporte para resolver qué le pasó a Ignacio.»
LCV: Ignacio Ezcurra era un personaje muy ligado a la aventura, al amor por la profesión y a una determinada pertenencia social. ¿Cómo describís su personalidad? ¿Cómo te llega y te interpela Ezcurra como hombre, como colega y como periodista?
Ricardo Preve: «Es una muy buena pregunta porque efectivamente también fue un factor decisivo para hacer la película. Yo me sentí identificado con Ignacio. Tuve la oportunidad de trabajar en unos 60 u 80 países a lo largo de mi carrera y siempre sentí un paralelismo con él: era un periodista argentino que iba a lugares donde no había periodistas argentinos. Por ejemplo, en los años sesenta había ido a Siria para informar sobre la guerra civil, cuando ningún periodista argentino había estado allí antes. Sentí esa conexión con Ignacio. Mi familia es amiga de la familia Ezcurra, yo realmente admiraba su historia y también admiro mucho el cine asiático. Soy un gran fanático de ese cine y me pareció una linda oportunidad para unir dos culturas tan distintas como la argentina y la vietnamita a través de la historia de Ignacio.»
LCV: Quienes se interesaron por la historia de Ignacio también tuvieron una primera aproximación desde lo personal y lo afectivo. Insisto con el halo de romanticismo: cuando uno accede a las revistas de la época y a las historias de esos periodistas que llevaban el mundo a través de su vocación, aparece esa imagen del periodista que se iba con dos pesos con cuarenta a la aventura. ¿Era así?
Ricardo Preve: «Absolutamente. Ignacio era hijo de una de las accionistas del diario La Nación, Edita Caprile. Creo que también tenía un afán de ser respetado como periodista, no por su apellido o por su posición social, sino porque realmente quería establecerse como un periodista de ley. Por eso insistió tanto en que lo mandaran a Vietnam, que lamentablemente fue lo que terminó con su vida.»
LCV: Tenés una filmografía extensísima, con trabajos en distintos lugares del mundo. ¿Cuál de todas tus películas te ha completado, te ha hecho sentir que estabas bien parado en lo que hacías y en el camino que habías elegido?
Ricardo Preve: «Cuando me hacen esa pregunta, contesto de una forma inusual: para mí, de todas mis películas, mi favorita es la próxima.»
LCV: Claro, porque hay que despertarse todas las mañanas pensando que hay un futuro y que vas a hacer cosas nuevas. La película que te despierta el apetito.
Ricardo Preve: «Es verdad. Por otro lado, tengo que decir que esta última película, Un precio tenemos que pagar, fue muy emotiva para mí. Pude mostrarla en privado al hijo y a la hija de Ignacio, a un hermano, a una hermana y a una docena de nietos y sobrinos nietos. Para mí fue una de las conexiones más fuertes que tuve con ellos, porque poder brindarle a esa familia explicaciones sobre lo que le pasó a su pariente después de sesenta años fue algo realmente muy lindo.»
LCV: ¿La película cierra ese interrogante sobre qué pasó con Ezcurra?
Ricardo Preve: «Yo creo que sí, pero no quiero spoilearla. Puedo decir que los materiales que encontramos fueron muy importantes y quiero agradecerle a Laura Giussani Constenla por habernos permitido acceder, por ejemplo, a algunos de los casetes donde figura la voz de la madre de Ignacio Ezcurra, que aportan bastantes explicaciones. Creo que la gente va a salir con una idea mucho más clara. Nosotros nos propusimos no ser jueces ni jurados. Nos pusimos en la posición de fiscales: presentamos al público la información que fuimos encontrando y dejamos que cada uno llegue a sus propias conclusiones.»
LCV: ¿Qué encontraron en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «Fuimos a lo que sería el Archivo General de la Nación de Estados Unidos, donde encontramos, por ejemplo, documentos de la Agencia Nacional de Defensa. También encontramos siete cables desclasificados de la CIA que hablaban de un seguimiento que la agencia le había hecho al diplomático que investigó el caso de Ignacio Ezcurra. Además, encontramos toda una serie de fotografías inéditas que creo que fueron muy valiosas para resolver este caso.»
LCV: ¿Cuándo vamos a poder ver la película en Argentina y en qué cines?
Ricardo Preve: «Después de su paso por el Festival de Mar del Plata, donde se proyectará los días 12 y 13 de noviembre, ya tenemos un acuerdo de distribución para que la película se estrene en Argentina el jueves 4 de marzo de 2027. Para una pequeña producción independiente no hay garantías sobre la cantidad de pantallas, pero ya tenemos la calificación del INCAA y esperamos que el 4 de marzo podamos llegar a la mayor cantidad de salas posible.»
LCV: La gente tiene que ir a verla. Si hay mucha concurrencia de público, seguramente la película pueda permanecer más tiempo en cartelera.
Ricardo Preve: «Sí, generalmente mis películas se estrenan en el Cine Cosmos.»
LCV: Así que tenemos que ir todos durante esa semana y tratar de que vaya mucha gente para que se prolongue un poco más la exhibición. ¿Existe alguna posibilidad de que llegue a una plataforma?
Ricardo Preve: «La última película que hice antes de esta, Algún día en algún lugar, sobre migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, está actualmente en HBO Max para toda América Latina. Siempre intentamos vender las películas a las plataformas, así que imagino que también sucederá con esta.»
LCV: Esta es bastante para Netflix.
Ricardo Preve: «Ojalá que los de Netflix escuchen. No es fácil para una pequeña película independiente argentina posicionarse, pero hasta ahora todas mis películas han tenido una salida en plataformas después de su estreno en cines.»
LCV: ¿Dónde estás en este momento? ¿Estás acá o en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «Estoy en Estados Unidos porque estoy visitando a mis hijos y a mis nietos. Después regreso a Buenos Aires.»
LCV: ¿El 3 de diciembre nos vamos a ver o vas a estar todavía en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «El 3 de diciembre voy a estar en Hanói, República Socialista de Vietnam. Después de Argentina viajo a Segovia, España, donde hay un festival de cine, y luego voy al Festival Internacional de Cine de Hanói, donde van a presentar Un precio que tenemos que pagar. Va a ser muy interesante para mí observar la reacción del público tanto en Argentina, durante el Festival de Mar del Plata, como del público vietnamita en Hanói. Sé que el 3 de diciembre es el relanzamiento del libro de Laura y ya arreglamos para que mi productora ejecutiva, Cory López Roach, esté presente en ese acto, que creo que se realizará en la Biblioteca Nacional.»
LCV: Será en la Biblioteca Nacional. Además del lanzamiento, será la presentación en sociedad de las publicaciones de Laura Giussani Constenla dentro del paraguas más grande de La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, donde tenemos proyectos audiovisuales y editoriales. También vamos a festejar los diez años de nuestro programa y de nuestro proyecto. Diez años llevamos batallando con Laura, tanto en el portal como en la radio. Va a ser una jornada muy interesante. Incluso, si mandás un saludo para que lo pasemos por pantalla, sería espectacular.
Ricardo Preve: «Absolutamente.»
LCV: Ricardo, en algún momento, cuando estés por acá y te sea posible, esperamos tener otra conversación. Es sumamente interesante todo lo que hacés y todo lo que has hecho, especialmente el trabajo que desarrollás con equipos en distintas partes del mundo. Yo soy una documentalista chiquitita, un granito de arena en medio de este mar, pero sé lo que cuesta filmar. Lo que cuesta hacer todo de manera independiente es increíble. Lo tuyo es una hazaña. En estos tiempos de tanta vacuidad intelectual, de tantas cuestiones sin sentido, está bueno recordar que hubo momentos de un periodismo con una tremenda vocación. Está bueno retomar estas historias en las que también había un poquito de mística para hacer los temas. No todo era solamente recibir una gacetilla y repetirla.
Ricardo Preve: «Absolutamente de acuerdo. Creo que Ignacio Ezcurra fue un periodista de ley, que tomó riesgos siendo plenamente consciente de lo que implicaban. Él quería hacer la nota, quería hacer su trabajo. Hoy, con tantos ataques al periodismo como los que estamos viendo en estos tiempos, lamentablemente, sesenta años después, muchas de las cosas por las cuales luchó Ignacio Ezcurra siguen siendo un tema muy relevante en el mundo de hoy.»
LCV: Vamos a terminar la nota y a despedirte. La semana que viene, con motivo de la próxima visita del Papa, estamos haciendo un programa con música especial para recibirlo. No vamos a tener programa la semana que viene por el feriado y las dificultades que eso implica. Para cerrar, vamos a poner a los libros de Vox Dei. Me parece que vale la pena ir contándole a la gente. Supongo que también es parte de tu época. ¿Te trae algún recuerdo?
Ricardo Preve: «Sí, absolutamente. Yo me crié con todo ese rock nacional y para mí era realmente clave.»
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Lito Borello: “La visita del Papa León XIV a América Latina puede tener una gran repercusión en nuestros pueblos”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Lito Borello, referente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), secretario de Derechos Humanos de la organización y titular del Movimiento Popular Los Pibes, analizó el escenario político internacional, la crisis del orden mundial y los desafíos de los movimientos populares frente al avance de las políticas de los sectores de poder. En una entrevista con Nora Anchart, también reflexionó sobre la visita del papa León XIV, el legado de Francisco, la experiencia electoral de Lula en Brasil y la necesidad de construir una alternativa política desde la organización y la lucha popular.
LCV: Vamos a seguir charlando acerca de este panorama internacional que nos tiene a todos obnubilados y, sobre todo, de esta idea de que todo se resuelve con la magia de WhatsApp. Estamos en comunicación con Lito Borello, referente de la UTEP, secretario de Derechos Humanos de la organización y titular de Los Pibes. Lito, ¿cómo te va? Nora Anchart te saluda.
Lito Borello: «¿Qué tal, Nora? Buenas tardes. ¿Cómo va todo?»
LCV: Estábamos hablando de que tanto Lula como Trump, si finalmente gana Trump, se encontrarían con un Congreso que podría ponerles límites. ¿Cómo ves estos fenómenos internacionales que se están dando?
Lito Borello: «Hay situaciones internacionales que están todas concatenadas. Ninguna es definitiva. Más allá del derrotero que tenga Trump en las próximas horas, hay una tendencia que va a continuar, incluso si sigue siendo presidente por dos años más. Existe una disputa global entre los poderosos, en el marco de una crisis civilizatoria mundial, y no se advierte una perspectiva de que las grandes reuniones internacionales puedan definir hacia dónde va el mundo. Lo que sí se observa es que los señores de la guerra han elegido nuevos modos de confrontación en el plano concreto. Se trata de un nivel de enfrentamiento que afecta a todo el mundo, pero fundamentalmente a las periferias. Frente a eso, nos vemos obligados a imaginar estrategias para construir otro mundo posible, porque está claro que el mundo que ellos nos prometen no permite vivir en paz y con justicia social. Lo que prometen y lo que realizan: si hay algo que podemos decir es que esta vez están haciendo lo que prometieron. En esta concreción del desastre anunciado, los perdedores estamos todos del mismo lado de la historia.»
LCV: La UTEP estuvo muy cerca del papa Francisco y entiendo que ahora también solicitaron una audiencia por la visita del papa León XIV. ¿Qué repercusión puede tener que los sectores del trabajo sean recibidos por el Papa? Por un lado, frente a la opinión pública y, por otro, frente a una dirigencia política que parece tan indiferente a los problemas que estamos viviendo y que sigue encerrada en sus propias disputas tácticas y estratégicas.
Lito Borello: «Seguramente van a pasar las dos cosas. Por un lado, el paso del Papa por América Latina va a tener una repercusión muy importante, porque justamente las políticas de los poderosos están agraviando a los pueblos, a nuestras patrias y al medio ambiente. Más allá del desarrollo concreto de la agenda, van a ser importantes las cosas que se digan y seguramente tendrán repercusión, porque estamos hablando del Papa. Independientemente de que nos hubiera encantado que pudiera haber venido Francisco, León XIV representa un hilo conductor con las políticas que había llevado adelante Francisco. Por lo tanto, va a tener una gran repercusión en nuestro pueblo y en el mundo. Esto puede contribuir a modificar determinada tendencia de mediocridad de una clase política que pareciera más un culebrón colombiano que una verdadera dirigencia preocupada por lo que está pasando en nuestro país y con nuestro pueblo.»
LCV: ¿Creés que esto puede generar algún cambio en el escenario político argentino?
Lito Borello: «La verdad es que no creo que vaya a haber grandes cambios. La situación tiene que modificarse desde abajo. Tiene que ir generando las condiciones para que emerja una nueva camada desde la pelea, desde la fragua de la lucha. No creo que nada vaya a surgir de las políticas de cúpula, sean los tuyos, los míos, los de aquel, los mejores, los peores o los que están con uno. Nada va a surgir de eso porque entiendo que estamos atravesando el peor momento de los algo más de 40 años de esta última democracia. Tenemos optimismo, no tenemos una mirada derrotista, pero claramente desde el subsuelo de la patria irá surgiendo una nueva camada que se ponga a la altura de las circunstancias.»
LCV: ¿Está creciendo esa nueva camada?
Lito Borello: «Absolutamente. Independientemente de que la hegemonía comunicacional no nos permita ver en el horizonte esas pequeñas luces que van indicando el amanecer, indefectiblemente nuestro pueblo va a ir generando una nueva situación. Por supuesto que no será de manera sencilla ni inmediata, y mucho menos podemos creer que tenga que ver con una alquimia electoral. Tiene que ver con la lucha de nuestro pueblo, con la creación de un poder popular que permita construir la fuerza necesaria para enfrentar a un poder fáctico que excede la institucionalidad vigente y también la legalidad. Tiene que existir un cuerpo colectivo de nuestro pueblo que, desde la legitimidad, vaya creando una arquitectura capaz de construir una nueva institucionalidad. Lo importante no es solamente lo instituido, sino también lo instituyente.»
LCV: Cuando Francisco llegó en 2013, pidió a los jóvenes que sacaran la Iglesia a la calle y que hicieran lío. Hablaba de ponerle el cuerpo a las ideas, de que la palabra se hiciera carne en la calle. No estamos hablando de salir a romper todo, sino de recuperar el diálogo con el otro y una mirada de crecimiento. ¿Cuánto de aquel legado se pudo implementar desde entonces?
Lito Borello: «Creo que Francisco fue un antes y un después. Es obvio que todas las instituciones, en el marco de una crisis civilizatoria, expresan de alguna manera esa crisis. Él decía claramente: «No quiero iglesias que parezcan museos, quiero una Iglesia en salida, quiero una Iglesia que sea hospital de campaña». También decía que quería pastores que tuvieran olor a oveja. Eso es lo que nosotros entendemos como legado. Más que la institucionalidad de la Iglesia como institución, creemos que existe desde la base una Iglesia que impulsa ese camino. Una Iglesia que, más allá de cierto corset burocrático, va generando las condiciones para que también surja una nueva capacidad de los laicos para construir Iglesia. Nosotros lo vemos con mucha alegría y esperanza. No creemos que este proceso vaya a realizarse siguiendo los planos de un grupo de arquitectos. Es un proceso de un pueblo que camina, que con esperanza no pierde la alegría ni los sueños. Caminamos en ese sentido hacia otro mundo posible.»
LCV: ¿Qué sentís cuando ves que nuestro sector parece dividido entre quienes están con Milei y quienes están en contra? Dentro de ese espacio opositor hay muchas variantes, pero cuando miran el triunfo de Lula lo hacen como quien compra un cuchillo sin darse cuenta de que puede servir para cortar la carne o para cortarse el cuello. Las herramientas son herramientas. Me refiero a Janones y al uso de WhatsApp, a las reuniones políticas y al entusiasmo que aparece en los distintos grupos de chat. Parece que otra vez se proponen dos eslóganes sin hablarle a nadie. ¿No habría que analizar cómo se utilizó esa herramienta para hablarles a distintos segmentos de la sociedad, según sus necesidades? ¿Es transportable esa experiencia si no hay un contenido político específico para cada sector?
Lito Borello: «No hay manera de trasplantar mecánicamente soluciones mágicas. Lo que ha demostrado Brasil es que se puede vencer al imperio. Lo que también ha demostrado Irán es que se puede vencer, que David puede vencer a Goliat. Hay que cambiar ese pesimismo que nos quieren imponer. Está claro que hay que encontrar una política que vincule a todas esas tendencias con un pueblo, con un pueblo que enfrente a un enemigo, pero también teniendo en cuenta sus particularidades. No es lo mismo hablarle a una persona de clase media que a alguien que está peleando por la tierra, a un terrateniente que está atravesando dificultades o a una pequeña y mediana empresa que está cerrando. Estamos hablando de situaciones socioeconómicas y culturales diferentes. Las soluciones mágicas pueden servirle a cierto electorado muy ligado, muchas veces, a una progresía urbana y pequeño-burguesa que quiere comprar fanáticamente algo que vio en el psicólogo la semana pasada.»
LCV: Me encantó esa definición. Entonces, ¿cuál es el camino?
Lito Borello: «Esto es de otra manera. Esto es con el pueblo en la calle, a pecho abierto. Es una nueva camada de descamisados, con sus propias formas y características. Los pueblos son el único cincel capaz de construir un proceso revolucionario, una patria en condiciones de llevar adelante una patria justa, libre y soberana, y una transformación de la patria y de un Estado que sea capaz de impulsar un proceso de revolución.»
LCV: ¿La UTEP tiene previsto encontrarse con el Papa? ¿Cómo son las audiencias que se están pensando con los trabajadores? ¿Tenés alguna información?
Lito Borello: «La agenda es muy encriptada. Hay una actividad en la Universidad Católica Argentina (UCA), con los trabajadores, en la que vamos a estar presentes. Pero son agendas muy cerradas, muy difíciles de conocer, y cuesta encontrar grandes momentos de diálogo profundo. Es más una gestualidad, que no es poco. En este momento concreto, lograr la presencia del Papa en un escenario mundial tan complejo y en medio de una situación regional atravesada por la ambición de los poderosos es muy importante. Después nos toca a nosotros, como pueblo, seguir caminando.»