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La Columna Vertebral

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Los límites de la política identitaria: ser y no hacer

Pablo Touzón, politólogo y cofundador de Panamá Revista, analizó en La Columna Vertebral los comienzos de la grieta, la locura de los grandes líderes y el peligro de la unidad «porque sí».


Vamos a empezar por los ’90 donde ya estaba esta grieta de la que tanto se habla. Hubo un intento quizás de Menem de acortarla pero creo que la agrandó más ¿Vos no ves en los 90 un disparador de lo que después siguió sucediendo?

Yo te diría que socialmente sí, políticamente no.En ese momento era militante de Patria Libera, la minoritarísima izquierda nacional de los ‘90. Lo que sucedía era que tanto el conflicto que planteaba Menem como el antimenemismo que era muy fuerte y muy robusto, tanto en términos culturales como te diría hasta materiales, porque gran parte de la clase media progresista era antimenemista. Había amplísimos medios, estaba Página 12, Página 30, la televisión. Incluso en ese momento hay una foto famosa en la que está Horacio Verbitsky con Joaquín Morales Solá en Washington denunciando a Menem. En ese momento había una especie de unión.

El antimenemismo era muy fuerte, sobre todo en la cultura y en los sectores medio que es la base donde se va a cimentar un poco el Kirchnerismo. Con eso quiero decir que la televisión está todo el tiempo burlándose de Menem, que era corrupto… en ese sentido me parece que, tal vez porque las condiciones de la economía eran más estables, no sé si mejores pero más estables, el clima no era exactamente el de hoy. Sí claramente profundiza y sistematiza unas bases que después van a ser las de la grieta actual social, más que la política. Explícitamente su idea más fin de la historia, más Fukuyama, más de los años ‘90, era decir “bueno terminó la historia y hay que reconciliarse con todos”. En ese sentido sí era diferente porque Macri no se quería reconciliar con nadie, entonces esa parte más de proyecto ideológico que político era distinta.

«Menem profundiza unas bases de la actual grieta social»

Ahora aparece Duhalde en televisión diciendo que no va a haber elecciones, que va a haber Golpe y dos días después dice que era un ataque de psicosis momentánea. Me parece que acá hay un armado, se los ve a los periodistas cómo se les cae la sangre del colmillo tratando de reformular una grieta que parecía que Alberto Fernández venía a tapar o a calmar, y ahora estamos en una especie de locura. Por eso quería hablar con vos, porque no entiendo nada.

Justo ayer a la noche estaba escuchando cuando se arrepintió y creo que también es tan inverosímil la cuestión militar como un factor de poder en la Argentina que debe ser así, la hipótesis de senilidad apareció enseguida con eso, si bien Duhalde tiene una especie de costumbre de anunciar crisis —

Como Lilita.

Un poco sí, pero la diferencia es que en su momento su especie de maestría en crisis era porque una la gestionó, en cambio Lilita ni eso. Lo que está pasando ahora es complejo, y todavía hay chances de que mute. Es verdad que está un poco en crisis una parte del proyecto de Alberto Fernández que era esa, era la parte que no era tan parecida al Cristinismo. Eso no implica que no se pueda armar un esquema de gobernabilidad y demás, pero te diría que la diferencia o lo distintivo de él, que fue muy notorio al comienzo, en la primera gestión de la pandemia y demás, se empezó a pinchar un poco. En eso tal vez yo le atribuya más responsabilidad incluso a él mismo, porque cuando vos querés reemplazar algo que ya existe, o por lo menos darle otro polo, para algo que tiene tanta inercia y tanta fuerza aunque esté cada vez menos pero sigue siendo importante, tenés que reemplazarlo con otra cosa, no con nada. No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más, porque la realidad es que desde el comienzo de una hipótesis de no crear el Albertismo, de no armar nada especial de ese lado, entonces se pone por inercia lo que ya existe, por más que no se quiera. Es un liderazgo fuerte y una inercia política de hace muchísimos años.

«No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más»

Siempre pensé que la chance política del Frente de Todos para ser un poco distinto no era tanto antagonizar con Cristina, porque estaba claro que el primer mes de gobierno en una crisis no era el mejor plan del mundo, pero sí desbordar con política, generar algo nuevo y que sobre ese algo nuevo, la cosa se va mezclando. En general los ‘ismos’ de los Peronismos suelen ser un poco así, no es que se declaran y vienen un día y dicen a partir de hoy arrancó el menemismo o el Duhaldismo. Por eso a mí no me preocupaba mucho al comienzo cuando compañeros decían hay una instrucción de no armar el Albertismo, pensé que era una cosa medio táctica, como diciendo ‘bueno, está claro que quiere evitar que se le llene de mojadores de medialunas de minuto ‘44 del segundo tiempo y que esto se va a dar en la práctica más o menos solo’. Creo que en un momento esa hipótesis estuvo, pero a veces sin volumen de ese otro sector, lo que termina pasando es que queda la agenda del anterior que es explícitamente personal en este caso.

No le tocó un momento fácil para gobernar, apenas asumió ya estalló la pandemia mundial y esto un poco sacó de eje todo, creo que realmente no se le puede exigir a Alberto Fernández a 7 u 8 meses de haber asumido con 6 meses de pandemia, que haya tenido mucha presencia de gestión. Pero la sensación es que de repente cobró fuerza la reacción, por más que vos digas que lo de Duhalde es algo de senil, a mí lo que me sorprendió no fue Duhalde, sino que los periodistas al día siguiente estaban diciendo “bueno porque ya se está hablando de que se vayan todos”, “porque el drama económico se está pareciendo mucho al 2001”, y vos ves las manifestaciones y es raro que se esté aglutinando un sector muy variopinto en contra del gobierno cuando no hay por el momento motivos reales, porque están intentando salir como pueden.

Sí, ¿Qué galvaniza eso? ¿Contra qué se están movilizando, contra Alberto o contra quién? Ni siquiera es funcional para Cristina que Alberto se difumine, porque en el fondo no hay escudo sino. Por eso la oposición se obsesiona tanto en decir que el poder es Cristina, porque saben que Cristina unifica todo, que moviliza en el sentido inverso también, y como ya le ganaron a Cristina en 2017 con Esteban Bullrich y en 2015 le ganaron a Scioli, saben que ese partido es el que quieren jugar. Por eso el Peronismo tiene todo el interés en que exista un Peronismo alternativo, no confrontativo, no que estén a las puteadas, pero sí que tenga poder y que tenga agenda. Lo que más me preocupa a mí del peronismo hoy, más allá de esta dinámica grietística y en relación a la oposición, es que la izquierda peronista no tiene una agenda novedosa. ¿Es Comodoro Py la agenda? ¿Cuál es? Yo te aprieto y te digo, ¿cuál es la agenda del Cristinismo o del Kirchnerismo novedosa hoy? Parece ser una cosa medio reivindicatoria del gobierno último y la agenda totalmente civil, institucional.

Siempre me parece que necesitan de un enemigo unos y otros y que en el medio estamos nosotros que vemos cómo pasan las cosas, y también otro problema del gobierno es que avanza y retrocede, una cosa que hacía Macri por momentos.

Eso es por el empate que hay. Hay una palabra muy de los años ‘60 que se llama psicodrama, que es cuando vos actuás un trauma para resolverlo. En Argentina es todo un trauma la política. Están todo el día hablando o de Cristina, o de sus causas, o de que Macri de St. Tropez. Mi virtual objeción de esta grieta mediática y a lo Intratables es que al final la resolución de cualquier tema no se hace, para uno ni para otro, el 7D, lo de Irán cayó, es probable que esta reforma de la justicia vuelva a no salir. Lo de los Macristas: al final su gobierno se basó en tomar deuda y ese fue todo el chiste, y dejar quebrado el país. Los propios términos de una agenda neoliberal tampoco la pudieron hacer del todo.

«En Argentina es todo un trauma la política»

Vos decís que estamos en una política de psicodrama, donde se está dramatizando un trauma que en realidad tratamos de resolverlo por la dramatización pero no por las acciones directas, y al mismo tiempo tenemos un estadista psicótico. Yo creo que estamos muy mal Pablo.

Pero no solo nosotros, en Estados Unidos la otra vez salía Steve Bannon, el ideólogo de extrema derecha de Trump, que después lo echó y se pelearon porque son locos, y que estaba en un escándalo de corrupción por el muro que no se hizo a México. Esta idea de psicodrama no es solo de Argentina sino de la política contemporánea,  que no puede hacer. En el mismo plazo de 4 años de Trump, Mussolini se había hecho Estado totalitario, y este no hizo un muro a la mitad y se choreó una parte. Hay una parte de eso que si te digo “bueno está bien ¿Pero concretamente qué leyes sacó o qué pasó?”. Uno diría gracias a Dios en el caso de Trump, porque hubiese sido peor si era muy eficaz, pero hay algo en la política contemporánea, y tal vez yo creo que es lo peor de la política identitaria, que es como si dijese: ‘ya que no puedo hacer, puedo ser’. Se divorcia la idea del resultado, entonces yo te puedo tirar tres temas y si después no sale digo “pero yo lo planteé, yo lo traje a la sociedad, me defendieron los míos, me putearon los otros”, pero al final no se hizo y esa dimensión del hacer en una Argentina que está tan así es un tema. Un poco lo que venía a hacer Alberto era lubricar esa parte. El jardín del Cristinismo ya estaba sobreregado; tiene canal de televisión, su gente, su liderazgo, está claro. ¿Qué falta? Lo otro. O sea, si Alberto no trae lo otro, no lo dejan o no quiere él ‘ser Alberto’, es como que le viene un poco obsoleto.

¿Qué viene a ser el otro que vos decís?

Y todo el sector que hubiese votado a Lavagna, todos los radicales que hubiesen venido de Macri, todo el sector independiente que tienen las elecciones en términos generales, obviamente no los de la marcha, pero todo ese mundo más o menos. No me gusta la palabra medio porque parece como por promedio, pero digamos todos los que tienen fuerza electoral y política, no tiene liderazgo eso.

«La política identitaria se divorcia de la idea de resultado»

¿Entonces puede ser que medidas como la de Vicentin sea para ganarse ese otro espacio moderado que quiere ganar Alberto?

Lo de Vicentin tiene mucha complejidad en el sentido de que fue una iniciativa no solo de Cristina, fue también de él. El problema es que estuvo mal hecho. Es como esa frase: “peor que un crimen es una equivocación”. Él con eso empieza a entrar en crisis con Perotti y con Schiaretti, básicamente con el sector peronista de la zona núcleo más conservadora, que un poco era lo que se había acercado con él a la coalición. Entonces es un problema interno, externo y también técnico, porque cuando lanzaron el decreto  nadie se había fijado si a Argentina le convenía, cuál era el mecanismo que le convenía para no comprarse las deudas del tipo este. Vicentin ilustra un poco los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos, porque como cada uno tiene un puchito, parece como cuando en la facultad se arma un TP de 8. Siempre es complejo y hay uno que tiene que asumir la batuta porque sino cada uno termina poniendo su párrafo y termina quedando un engrudo que no está bueno.

«Vicentin ilustra los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos»

Entonces en eso sí me parece que hay dificultades. Así y todo lo sigo prefiriendo a las alternativas que hay, y creo que también lo hace gran parte de la sociedad todavía, por eso le va bien en las encuestas. Pero me parece que tiene que apostar a nacer más. Entre marzo y junio a mucha gente que no era peronista le gustaba Alberto, le gustaba desde lo ex alfonsinista, mucha gente de izquierda que le gustaba el rol que estaba ocupando y que en la medida en que se cristinice mucho se va a empezar a ir. No a la oposición porque no hay nada ahí hoy por hoy si la oposición es Macri. Por eso también es funcional que el gobierno levante a Macri, yo lo entiendo eso porque nadie iría con Macri, solamente los más ultraderechistas. El tema es que esa lógica de ‘nosotros levantamos Macri para que no se vayan con Larreta que es más racional, para que no gane y no sé qué’, pero al final termina retroalimentando lo anterior.

Sí, puede ser por ese empate que vos decís que hay en la sociedad, pero también hay una cosa bastante banal que es un poco el aburrimiento. Por ejemplo, cuando empezó Alberto Fernández uno lo veía y pensabas que grande este tipo, que tranquilo, esto es lo que necesitábamos, un nuevo Alfonsín, un tipo que es amplio. La primer explicación para la cuarentena con la filmina estuvo bárbaro, la segunda también, pero ya ayer queríamos matarlo todos, anunciaban un video de 5 minutos que no aparecía nunca. Qué sé yo, ya llega un momento que te cansa cuando ya es mucha sobreactuación.

Los temas empiezan a quedar ahí, eso pasa mucho en este gobierno. Uno dice ‘¿qué pasó con Vicentín?’. Como una serie que decís, ‘no, eso lo dejé de ver en el capítulo seis de la temporada dos’. Yo creo que un principal defecto que tiene Alberto es la sobrerracionalidad, que te lleva a veces al posibilismo, que es algo como… si yo te lo explico en un pizarrón en la facultad de Ciencias Políticas te digo: mirá, Cristina tiene este poder, este tiene este, qué va a hacer. Pero a veces hay que ser un poco loco, si Kirchner cuando llegó decía ‘a mí me puso Duhalde, no me conoce ni Dios, tengo que tranzar todo’, todavía no hubiese nacido el Kirchnerismo por más que la economía hubiese andado bien. Hay una parte donde vos tenés que querer hacerlo también.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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