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«La administración del ingreso y egreso de dólares ha sido débil»
Claudio Lozano, director del Banco Nación, pasó por La Columna Vertebral para analizar la crisis cambiaria, los intentos de desestabilización política y las fallas a la hora de controlar el dólar.
El banco es un agente de las políticas públicas, hemos hecho acuerdos con los distintos ministerios para impulsar distintos tipos de políticas. Una muy conocida es la computadora para los docentes y los universitarios, lo cual permite acercar con tasas muy bajas a esos sectores la posibilidad de disponer de la computadora en el contexto del trabajo a distancia que ha primado en el marco de la pandemia y así sucesivamente. Hemos tratado de poner al banco en línea con los objetivos que tiene el país, que es la reconstrucción productiva. Más allá de eso, obviamente también nos afectan los momentos económicos; el momento económico que estamos transitando, todo lo que es la inestabilidad cambiaria y demás son cosas que más bien tienden a complicar la situación, porque desde que asumió el gobierno tuvimos una política permanente de bajar la tasa de interés para que los créditos sean cada vez más favorables y, por ejemplo, lo que está ocurriendo hoy: la estrategia de la política económica ha sido subir la tasa de interés y eso obviamente empieza a afectar la posibilidad de asignar créditos baratos, que es lo que de alguna manera necesitamos para acompañar desde el punto de vista financiero la recuperación de capital de trabajo de las pequeñas y medianas empresas. Así que en el marco de las dificultades que existen, el banco está en mucha mejor posición que cuando lo encontramos y la idea es seguir trabajando en esa dirección.
¿Entendí mal o entiendo una pequeña diferencia con quienes manejan la línea económica con el Ministerio de Economía respecto de esto de los créditos? En todo caso, ¿hay alguna otra situación en la que se da un poquito de rigidez entre lo que son las líneas económicas y las líneas que quiere generar el banco?
No, lo que quiero decir es que cuando uno decide controlar el dólar sobre la base de mejorar la tasa de interés, ya sea para los ahorristas o para los inversores el resultado es el encarecimiento del crédito. Al encarecerse el crédito el banco obviamente tiene más dificultades para poder seguir prestando. Por ejemplo, nosotros veníamos con tasas del 18%, del 24%, que son tasas negativas con el nivel de inflación que tenemos, y hoy hay que pagarle a los ahorristas por arriba del 30, 33, 34% y eso empieza a complicar que el crédito se mantenga en los niveles que teníamos. Lo que sí hay, que por ahí podés notar, es una situación en términos de crisis cambiaria que tiene un componente fuerte de desestabilización política de sectores que quieren ponerle el proyecto económico llave en mano al gobierno y que quieren que la recuperación se dé sobre bases de mayor desigualdad.

Obviamente uno comparte que no debe haber una devaluación brusca, que el gobierno tiene que mantener el control sobre el tipo de cambio, pero ciertamente la razón por la que estamos atravesando la crisis cambiaria es porque la administración en el uso y sobre el ingreso y la salida de dólares ha sido una administración débil. No hemos avanzado en controles estrictos sobre los exportadores, sobre el modo de importar o cancelar deuda por parte de las empresas y por lo tanto, ese punto sigue siendo un punto pendiente y al no tocarlo, el control del dólar se da a partir de la tasa de interés y genera efectos negativos. Si tuviéramos un control sobre el comercio exterior y sobre el funcionamiento del ingreso y el egreso de dólares, la posibilidad de hacer, de controlar el dólar, de no tener esta crisis cambiaria y de no tener que usar la tasa de interés para controlarlo sería mucho mayor y estaríamos en mejor posición para mantener el crédito.
¿Esta es la postura de tu línea política, de Unidad Popular y de Claudio Lozano o esta es una mirada que cuando se sientan en el directorio del banco nación se comparte?
Lo que se comparte en el banco Nación es que estamos preocupados porque se eleve el costo de crédito. Después, lo otro sí tiene que ver con el criterio que nosotros tenemos como fuerza política, no necesariamente es compartido por el resto de los directores, pero lo que sí es una preocupación para todos es que efectivamente el costo del crédito tiende a crecer y consecuentemente la dificultad para financiar es un problema y a nadie se le escapa que eso hace más lento el proceso de recuperación de la actividad económica.
«No hemos avanzado en controles estrictos sobre los exportadores, es un punto pendiente»
¿Cuáles serían los controles en el comercio exterior con las exportaciones que beneficiarían en ir en contra de la especulación que en este momento se está dando con el dólar ?
Hay varias cosas. Si uno toma los primeros ocho meses de este año, los exportadores vendieron por 37mil millones de dólares pero ingresaron solamente 33mil, es decir, hay 4mil millones de dólares que no ingresaron, y ahí lo que tiene que funcionar es el apriete por parte del poder ejecutivo para que ingresen en tiempo y forma los dólares que vendieron. Esto implica no permitir que incumplan las normas. Hay que tener cierta firmeza en este sentido y establecer los criterios y las regulaciones para que eso ocurra. No puede ser que tengamos una firmeza muy grande a la hora de sacar gente que ocupa tierras demandando un techo y resulta que no tengamos la misma firmeza a la hora de reclamarles a los exportadores que ingresen los dólares que corresponden para no poner en vilo a la Argentina. Si nosotros tuviéramos 4mil millones de dólares, la capacidad de control sobre el mercado cambiario sería muchísimo mayor y buena parte de los problemas que hemos tenido en las últimas semanas no hubieran existido.

En segundo lugar, el otro tema que también es importante ver es que durante estos ocho primeros meses, entre enero y agosto, el gobierno gastó 10mil millones de dólares en pago de deuda. De deuda pública primero, por la estrategia que adoptó el ministro Guzmán de pagar mientras negociaba, pero se fueron también 7mil millones de dólares de cancelación de deuda de grandes empresas privadas. Grandes grupos empresarios y empresas trasnacionales que tenían fondos propios que podrían haber cancelado con sus propios recursos las deudas, que también podrían haber reprogramado los vencimientos, que en ningún caso debieron haber tenido la posibilidad de acceder a los dólares del Banco Central porque no era necesario para ellas y porque nosotros sí necesitábamos eso para sostener una estrategia de control sobre el mercado cambiario importante, y en algunos casos incluso porque son deudas dibujadas.
Por ejemplo, de casas subsidiarias de empresas trasnacionales acá que dicen pagarle deuda a sus casas matrices pero que en la práctica son mecanismos para sacar recursos al exterior en contextos de controles como los que tiene hoy la Argentina. Que se hayan patinado 7mil millones de dólares en ocho meses es un problema, porque lo que haces es gastarte buena parte de los dólares disponibles en cosas que no eran imprescindibles ni necesarias. Por lo tanto, control sobre los exportadores. De hecho el propio Banco Central sacó una medida hace 20 o 30 días en el marco de la crisis cambiaria, que fue que a partir de ahora todo aquel que quiera cancelar su deuda solamente le va a dar el 40% de la deuda en dólares, el resto lo tiene que poner de su bolsillo. Eso tendría que haber ocurrido desde comienzos de año. Argentina es un país en donde si los gobiernos no manejan el dólar, tienen mucha dificultad para manejar y organizar la economía y sobre todo para el caso de un gobierno que pretende llevar adelante transformaciones en favor del conjunto de la sociedad.
«No puede ser que seamos tan firmes con gente que demanda un techo pero no tengamos la misma firmeza reclamándole a los exportadores»
La ex presidenta de la nación habló de la irreversibilidad, o por lo menos de que ya se había transformado después de casi 40 años o más en un país bimonetario. ¿Vos creés que es irreversible, crees que se puede dar? Antes de terminar te quería marcar que me llama la atención dos o tres palabras que se remarcaron en las respuestas: una fue debilidad. Me dio la sensación que nos trasmitís que es un momento de extrema debilidad, pero esto lo dice mucha gente, esto lo estás diciendo del pulmón económico del gobierno, es preocupante. La otra palabra que me llamó la atención es patinado, ‘nos patinamos una serie de dinero’. Este contexto más el bimonetarismo aceptado, ¿qué opinión te merece y por qué ‘patinamos’ y no ‘fue parte de una política‘?
Lo del bimonetarismo me parece que obviamente tenemos que revertirlo, es necesario. Un país que no tiene moneda soberana es un país que tiene muchas dificultades para plantear una estrategia económica de desarrollo nacional, en ese sentido yo soy de los que cree que se puede modificar. Lo que sí también creo es que para modificarlo hay que abordarlo como lo que es. El problema no es el bimonetarismo, ese es el resultado, el efecto de un proceso, y ese proceso es la transnacionalización que vivió la Argentina desde mediados de la década del 70 con primacía del capital extranjero. Cuando vos tenés que de las principales 500 empresas del país, 350 son extranjeras y controlan el 80% de las exportaciones y el 83% de las importaciones, y a su vez tienen el grueso de la facturación y de las ganancias, el problema es el papel que tiene el capital extranjero que por supuesto funciona en dólares, no funciona en pesos y por lo tanto impone su moneda en tanto tiene un control muy importante sobre los principales aspectos de la vida económica el país.
Por lo tanto, para resolver el problema del bimonetarismo vos tenés que mejorar tus regulaciones. Entre ellas una muy importante es la regulación del mercado cambiario en base al control del comercio exterior y del ingreso y egreso de divisas, lo que yo planteaba anteriormente. Pero con eso no alcanza, en la práctica vos tenés que favorecer de manera creciente que en el proceso de desarrollo económico que encares vayan apareciendo nuevos actores económicos de signo nacional, de empresas nacionales del papel más fuerte del Estado en la actividad económica, de manera tal de recuperar el papel de la soberanía en la moneda. La moneda no es en sí el tema, es el efecto del problema. Ubicándolo en ese sentido hay que avanzar en transformaciones; creo que sí se puede revertir y además es imprescindible hacerlo.
Respecto al tema de la debilidad y el patinaje: creo que hay un problema de firmeza cuando uno no va a fondo para que los exportadores liquiden. Debería haberse dado esa batalla con mucha más fuerza. Ejemplo: el gobierno les bajó las retenciones y sin embargo no han liquidado lo que tendrían que haber liquidado. Incluso si uno les hace concesiones, esas concesiones tienen que estar atadas al cumplimiento efectivo de lo que tienen que poner. Ahí me parece que se fue a una cuestión de firmeza en las definiciones y en la gestión de la política, y creo que eso tiene que ver con un gobierno que muchas veces le cuesta convocar a su propia base social. El Frente de Todos es el ámbito donde nos hemos reconocido en la ultima elección un conjunto muy amplio de organizaciones populares, de sectores, de trabajadores, de movimientos territoriales, de pequeños y medianos empresarios y demás. Tiene condiciones suficientes para legitimar porque la mayoría del Frente de Todos considera que el camino que hay que adoptar es otro y no el tema de ir cediendo y concediendo a los factores de poder determinadas cuestiones. Es tan concesivo a los factores de poder el tema de no imponerle a los exportadores que liquiden, como imponerle a los medios hegemónicos, al discurso de la derecha sobre la propiedad privada y demás, el tema de haber desalojado Guernica. Son concesiones en el mismo plano, en diferentes planos pero del mismo tenor, que terminan afectando la perspectiva de la construcción de un gobierno que tiene que necesariamente encarar lo que fueron las transformaciones que surgen de lo que ha sido la demanda y el pacto electoral que estableció con su pueblo. Hay un tema clave: no se puede reprimir al pueblo, y el otro día en Guernica se reprimió al pueblo de manera innecesaria. El gobierno Nacional y el Provincial podrían haber resuelto el tema, ya sea en esas tierras o en otras, la ubicación de las familias que estaban ahí demandando un techo porque efectivamente lo necesitaban. Respecto a patinaje, en realidad lo que quiero decir es que habría que haber controlado para que no se nos fueran 7mil millones de dólares en cancelación de deuda por parte de empresas que tenían fondos para hacerlo porque se fugaron la guita durante los últimos 4 años, porque tienen recursos propios, porque tienen capacidad de reestructurar sus deudas y por lo tanto los dólares que tiene el Banco Central deberían haber tenido otro destino. Administrar qué destino tienen los dólares que tenemos es un tema fundamental para el funcionamiento de la Argentina, esas son las explicaciones.
«no se puede reprimir al pueblo, y el otro día en Guernica se reprimió al pueblo de manera innecesaria«

Por último, porque ya se nos está terminando el tiempo, mi temor en todos estos tiempos fue la feroz desestabilización desembozada y obscena que están haciendo los grandes grupos de poder, no solo desde el punto de vista económico y mediático. Nunca se vio un gobierno que en medio de una pandemia sufra tantos embates de los grandes grupo económicos. En medio de todo esto yo siempre pensé por qué no se abroquela todo el mundo a defender todos estos ataques que está recibiendo el gobierno. Entiendo que las criticas de tu mirada apuntan a que si no se hace este tipo de control un poco más duro la desestabilización va a avanzar, es decir, que no se está proponiendo una interna feroz al mismo tiempo sino que se discuten ideas y que no hay forma para vos de mejorar esta situación si no es con un control más firme para evitar las especulaciones financieras. Decime si me equivoco.
No te equivocas. En realidad primero nosotros integramos el Frente de Todos, y como somos uno de los catorces partidos que lo integran tenemos nuestras miradas y nuestros matices y creo además que es saludable que el Frente discuta. Creo que uno de los problemas que tiene es que no pudo aún transformar lo que ha sido una coalición electoral en una fuerza política, no hay una mesa de discusión del Frente que efectivamente discuta los problemas que de alguna manera tenemos y de qué manera los encaramos. Eso efectivamente no existe. Eso obviamente es una debilidad a la hora de la decisión y de empujar transformaciones como las que hay que empujar. Como vos bien decís, la cuestión de la crisis cambiaria es el modo en que corona todo el proceso de desestabilización que por lo menos desde mi punto de vista tiene un momento de arranque con las declaraciones de Eduardo Duhalde en aquel momento hablando de la posibilidad de Golpe de Estado, que no habría elecciones en el 2021, sugiriendo como solución el acuerdo con el Pro y con Juntos por el Cambio como salida institucional para el gobierno.
Eso luego tuvo todo un sobredimensionamiento mediático: el tema de las tomas, también la cuestión de la inseguridad acompañado por esas movidas anticuarentena, banderazos y demás y junto con esto lo que fue el conflicto policial que efectivamente tuvo también ribetes golpistas; tanto con lo ocurrido frente a la residencia del gobernador o de la quinta de Olivos, y en realidad todavía no había aparecido el golpe de mercado. Entre otras cosas porque no había razones económicas para que la hubiera. Argentina tiene un acuerdo cerrado con los acreedores que la sacó del default. Al mismo tiempo tiene un saldo comercial en sus cuentas con el exterior positivo de no más de 15mil millones de dólares. No es que no tiene dólares, Argentina tuvo dólares en el curso de este año. Además el dólar oficial de 82 pesos que tenemos hoy está bien, no es un dólar que esté atrasado, es un dólar que ha evolucionado en función de los precios. Por lo tanto, ninguna de las razones que han explicado históricamente en la Argentina en las crisis cambiarias están presentes hoy. Sin embargo apareció la crisis cambiaria, apareció en una definición expresa de acompañar la desestabilización política con actores que tienen el objetivo de ponerle el proyecto al gobierno. El caso del consejo agroindustrial argentino que intenta llevar la sojización al palo y que está capitaneado por el complejo aceitero con Cargill a la cabeza, están intentando poner un horizonte en función de sus intereses, y me parece que hay que verlo porque claramente para resistir esto que no tiene razones económicas hay que ampliar la base de legitimidad y de sustentación política del gobierno. Por eso es tan importante armar una mesa del Frente, convocar a los movimientos que lo integran. Si uno discute la gestión con los factores de poder de siempre y no abre y pluraliza las voces en cada ámbito de la política pública, el resultado es que terminas haciendo lo de siempre, porque lo que permite hacer política es la base que te sostiene. Yo interpreto lo que ocurre como parte de esa maniobra de desestabilización. Lo que sí es cierto es que si hoy te pueden presionar en el tema del dólar es porque no administraste adecuadamente el ingreso y egreso de divisas. Si lo hubieras hecho no te habrían podido presionar.
«el proceso de desestabilización tiene un momento de arranque con las declaraciones de Eduardo Duhalde«
Retomo esto de que fue una unidad para ganar las elecciones pero no está existiendo la mesa, y yo creo que al no existir la mesa no hay una unidad de gestión tampoco. Gestionar requiere un músculo muy bien provisto, muy bien alimentado, si no se diera esto ¿Cuánto tiempo más se puede sentir cómoda Unidad Popular dentro del estado con funciones?
Nosotros no tenemos una discusión, del mismo modo que estamos convencidos que hay que decir lo que uno piensa, intervenir planteando las discusiones, por ejemplo la necesidad de fortalecer el frente en términos políticos para que existan ámbitos de discusión. También estamos absolutamente convencidos de que no se puede dividir el frente porque de lo contrario lo que estaríamos haciendo es habilitando el retorno de lo que efectivamente decidimos frenar, porque efectivamente nos llevaban puestos. El Frente de Todos abre una posibilidad de discusión política y de cambio en la Argentina y eso hay que preservarlo y demás. También es cierto que para hacer eso no hay que escabullirle al bulto, no hay que esconder la cabeza como el avestruz. Hay que discutir, y si está mal la administración del ingreso y egreso de divisas hay que decirlo, y si está mal hacer lo que ocurrió en Guernica también hay que decirlo. Me parece que es fundamental para todos los que integramos el frente.
Fortalezas y debilidades de algo que nació un poco armado a las apuradas y con control remoto pero que yo creo que mas allá de que la pandemia los cruzó en el medio en toda posibilidad física de poder seguir amalgamando todo esto, todavía soy como Palito Ortega, yo tengo fe que se va a lograr.
Hay que tener fe y hay que poner la fe en la construcción cotidiana.
Hay que poner la fe en el laburo diario, no hay ninguna duda de que la fe sola no alcanza si no la transformamos, insisto, en la masa que alimente ese músculo para que podamos levantar definitivamente nuestro querido país con nuestra diversidad de opiniones pero con el mismo sentido en el marco de algunos que otros principios honestos.
El gobierno tenía una mirada al comienzo de su gestión que yo creo que tenía cierto asidero porque había una situación de soledad regional, solamente estaba México, se había dado el golpe en Bolivia, la situación del Mercosur era negativa, el tema del peso de Trump sobre la región, toda una serie de cuestiones por las cuales el gobierno creyó que era necesario proponerle un pacto a los factores de poder para poder transitar la recuperación de la actividad económica, y creía que eso era posible porque el poder había sido derrotado políticamente frente al desastre de Macri. El problema es que ese pacto saltó por el aire a partir de la cuarentena, porque la cuarentena confrontó al gobierno para el poder económico. Antes que Duhalde, el que desafió al gobierno fue Techint despidiendo a 1500 trabajadores en el sur de la Argentina cuando el gobierno prohibía los despidos, pero el poder económico no acompañó en el marco de la pandemia y desde allí comienza el proceso de cuestionamiento al gobierno. La idea del acuerdo con los factores de poder, si no se la revisa podemos caer en cierta ingenuidad. Hay que asumir que hay conflicto con estos sectores para definir las mejores estrategias para afrontarlo. Me parece que ese es el punto en el que estamos. No podemos seguir pensando el futuro de esta gestión en los mismos términos en que se pensó al comienzo, porque en el medio apareció la pandemia y cambió el vinculo con estos factores.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»