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Hidrovía: «Verlo como un tema de soberanía no es lo más preciso»
Juan Carlos Schmid, secretario general de la FeMPINRA, pasó por La Columna Vertebral para referirse a la polémica por la renovación de la concesión de la Hidrovía, los errores de enfoque que se dan en el debate mediático y la necesidad de volver a desarrollar la navegación interna que «desde los 90 se abandonó».
—Como ustedes bien dicen hay mucho ruido, mucho eco, mucha deformación de algunos enfoques alrededor del vencimiento de la concesión de lo que se denomina la hidrovía, que en realidad es el canal de flujo marítimo de exportación más importante del país, la columna vertebral de la economía de la República Argentina. Creo que enfocarlo como una cuestión de soberanía no es lo más preciso. Sería exagerado pensar que la soberanía del país depende de un canal de navegación; en todo caso formaría parte de una estrategia para recuperar un conjunto de medidas en el área portuaria y marítima, por caso la navegación interior de la cual muy poca gente habla. Todos los que están hablando ahora están hablando de la concesión y no de la navegación interior, y la navegación interior es tan importante porque la construcción del canal, en todo caso como ellos dicen, sirve para las multinacionales pero no sirve para nuestra propia bandera. ¿Por qué? Porque la Argentina ha abandonado su estrategia de desarrollo y de protagonismo en las aguas interiores del país hace ya por lo menos 30 años.
«LA HIDROVÍA ES LA COLUMNA VERTEBRAL DE LA ECONOMÍA ARGENTINA»
LCV: ¿Cuántos puestos de trabajo ya están o se pueden generar si las vías de navegación internas de la Argentina cobraran una actividad diferente? ¿Cuántos son los puertos que están muertos por falta de actividad?
—Sobre todo lo que está hoy transitando por la vía fluvial, de cada 10 embarcaciones hay apenas 1 o 2 que tienen bandera nacional, las otras son particularmente de origen paraguayo. De modo tal que habría miles de puestos de trabajos argentinos que no se cubren por falta de una política pública, insisto, desde los ’90 para acá. Primera cuestión. Segunda cuestión: según expertos o gente que está ligada a la industria naval, si se promoviera realmente la activación de la navegación interior, como consecuencia del fuerte crecimiento de la industria naval que va a demandar esa navegación interior, habría trabajo en astilleros para no menos de 4 años seguidos, y todos sabemos que los astilleros son demandantes de un gran nivel de ocupación y eso repercutiría en algunos astilleros del interior del país. Por lo tanto, esto no es culpa de la concesión. Esto tiene que quedar claro y los que están debatiendo lo tienen que asumir de esa manera. Esto es el resultado de haber abandonado la navegación interior desde los ’90 para acá por parte de la República Argentina.
LCV: Creo que el debate que hay en cuanto a las concesiones de los puertos de las hidrovías es justamente ese, si no podemos recuperar al menos el control de uno de los canales de ingreso o egreso de mercadería más importantes del país. Creo que viene por ese lado.
—Claro, pero si no se es preciso tiende a la confusión. El otro día escuchaba un reportaje donde se manifestaba a través de la prensa que el dragado era el que no había controlado el contrabando y la presencia del narcotráfico. Falso. No es responsabilidad del concesionario ni de la empresa: hay otros organismos que deberían controlar eso, por caso, la aduana o tal vez la propia autoridad marítima. Que la concesión no controlaba el tonelaje del barco. Falso. Falso porque también eso no es resorte de la concesión, la concesión se dedica solamente a profundizar, ensanchar y señalizar la vía navegable. Los trabajadores que están allí cumplen esa tarea estricta, no tienen otro fin. Puedo coincidir, y de hecho lo hago, en que hay que ajustar esos controles porque efectivamente en la década del ’90 se desarmó un modelo y se edificó otro, pero el dragado en todo caso es uno de los componentes, no todo. (…) Quiero decir que nuestra organización fue vandalizada durante esa etapa cuando se estaba firmando un acuerdo de todas las fuerzas junto con Aceiteros, la Asociación Trabajadora del Estado, y finalmente los que salimos a reclamar y a bancar esa posición quedamos con el pincel en la mano. De modo tal que cuando hablo de estas cosas hablo desde una posición primero de defensa de nuestros compañeros, porque yo tengo que defender más allá del debate la postura de mi trabajo, de nuestro trabajo y junto con eso el tren nacional.
LCV: ¿Ustedes han llevado al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Transporte una propuesta concreta acerca de la gradualidad en la que se pueden ir tomando estas medidas, si es que tienen que ser graduales?
—Hace poco días el Ministerio de Transporte firmó con la Federación y con la intervención de la Cancillería argentina un primer paso, si se quiere tal vez un tanto simbólico, pero un paso en una dirección opuesta a todo esto que estamos hablando después de muchísimos años, en la idea de ir recuperando la navegación interna. Porque insisto, nosotros hacemos la ruta y por allí sale la economía argentina pero fundamentalmente en bodegas que no son de bandera nacional, es decir que hacemos el camino para intereses que no son propiamente nacionales.
«¿Por qué el Estado nacional no refuerza ese núcleo y empieza a recuperar lo que antes hacia el Estado nacional?»
Nuestro planteo es que además de servir para el comercio exterior tiene que servir para la navegación interior para desarrollar polos de producción en el interior de nuestro NEA particularmente. Esto lo hemos planteado incansablemente. Lo que quiero decir es que si se quiere mejorar la infraestructura con mayor capacidad, con nuevos trazados, nosotros estamos a favor, porque esto implica también un mayor número de trabajadores de nuestra organización. Lo que hay que ver en el medio es que esto no esté teñido de sentimientos tan fuertes como la soberanía argentina. Porque la soberanía se ejerce, además de este punto que estamos discutiendo, se ejerce también con todo esto que estamos hablando. Se ejerce con la recuperación del ferrocarril, se ejerce con un plan estratégico de recuperación de esta cuestión. Cuando se dice que hay que armar una empresa de dragado estatal, yo me pregunto por qué no. Hoy hay un organismo, la Dirección de Construcciones Portuarias y Vías Navegables; esa Dirección todavía está existiendo y tiene todavía un cierto número de trabajadores y tiene algún equipamiento. ¿Por qué el Estado nacional no refuerza ese núcleo y desde ese núcleo empezar a recuperar lo que antes hacia el Estado nacional?
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»