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Planeta Giussani

La V Columna | La restauración de partes rotas

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Parece cuento pero no. En la magnífica ciudad de Bagdad – en sus años de oro, cuando deslumbraba con su dorada belleza y el encanto de sus voluptuosas cúpulas, había un gran edificio que tenía la misión de condensar todo el saber de la humanidad.

Había sido idea de uno de esos Jeques Arabes que cuando se les pone una idea en la cabeza la hacen a todo trapo y color. Este lugar casi mágico e inabarcable se dio en llamar Biblioteca de la Sabiduría. Dicen que allí nació el álgebra, en el siglo IX, gracias a un árabe de nombre impronunciable. Algo así como Al-Khwarizmi (¿el parecido con algoritmo será casualidad?).

El palacio de la sabiduría, teminó como suelen terminar los palacios y la sabiduría, destruído en una de las tantas guerras que asolaron y siguen asolando esa región (¿la ubican? Allá por donde vagaba el querido Nipur de Lagash de nuestras historietas de infancia y estaba Alí Babá con sus cuarenta ladrones y podían pasar Mil y una Noches de amor). Esta vez el fin de la pretensiosa biblioteca ocurrió en 1258, por culpa de un asedio de los mongoles. Cuenta la leyenda que fueron tantos los escritos y papiros tirados al Tigris que el río se tiñó de negro. El fenómeno estremeció a los habitantes de la ciudad. Algunos imaginaron que se trataba de un luto, una ceremonia natural de las aguas que los vieron nacer al ver tanta destrucción. Otros, menos romáticos, aclararon que no fue que el Tigris llorara sino que la tinta de los papeles habían cambiado su color. Cada quien se queda con la historia que más le gusta, como siempre. 

Esta preciosa anécdota pueden leerla en nuestra página. Pero no era de eso de lo que les venía a hablar.  Es que en esa nota me enteré el significado etimológico de la palabra álgebra, Al-jabr, que significa ‘la restauración de las cosas’.  No sé si es casualidad o no haberme topado con esa idea tan bella. O si los ojos y la mente están habituados en posarse sobre lo que una anda rumiando y eligen en dónde detenerse, te marcan un camino. Pero allí estaba la idea como si fuera un mensaje cifrado: ‘la restauración de las cosas’ fue lo que más me llamó la atención de una historia repleta de matices igualmente encantadores.  

El álgebra habla de cifras y de incógnitas y de símbolos. Siempre habrá una ‘x’ para revelar. Un misterio que intentaremos de todos modos descubrir. Rompecabezas al que le falta una pieza. Una realidad rota que debemos recomponer. Porque, finalmente, las matemáticas creen en la perfección, aunque sea abstracta; todo debe estar en su sitio y habrá que saber nombrarlo. El que en aquella época entraba en ese laberinto conceptual, buscaba esa perfección casi estética de la lógica pura.

Recién 200 años después, un italiano nacido en Pisa, ciudad que luego sería conocida por la imperfecta verticalidad de su torre, de nombre Fibonacci, logró viajar por el medio oriente y descubrir lo que nuestro sabio árabe había inventado: los nuevos signos matemáticos que cambiarían la historia de la ciencia. 

Lejos estaban de imaginar estos científicos locos, obsesionados por la perfección del saber, por la lógica inapelable, que sus creaciones conceptuales generarían una revolución de comportamientos y estilos de vida. Ellos buscaban la belleza del saber, pero los codiciosos de siempre, los dueños de las cosas, aplicaron ese saber para ganar más y más.  Finalmente, gracias al poder de ese saber y de la ciencia, el mundo se encuentra en una encrucijada en la que se impone, nuevamente, restaurar las partes rotas. 

Ojalá que el 2021 sea un año en el que aparezcan otros sabios que vuelvan a luchar por la belleza, no solo de las ideas, sino de la vida misma. Aunque tengamos que deshacernos de varios tomos de biblioteca y se tiñan los ríos. 

El tiempo de un nuevo mundo es hoy. Que así sea. Salú.

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LCV

«Autorrepresentación y mitos de la memoria obrera». Charla con el historiador italiano Camillo Robertini

Camillo Robertini es un historiador italiano que tuvo un intercambio universitario en Argentina y eligió para su tesis de doctorado la historia de la Fiat en Argentina. Hijo de una familia de izquierda, llegó al ‘país de las revoluciones’ con una mirada impregnada de imágenes del Cordobazo o el Rosariazo, de puebladas y rebeliones. Comprobó que había cantidad de estudios, ensayos y bibliografía sobre la lucha obrera en nuestro país. Curiosamente, nadie apuntó su mirada hacia aquellos trabajadores que no fueron igual de combativos. Cuyos líderes no eran Tosco, Piccinini ni Ongaro.

Cómo entender lo que pasó en el país si nadie estudiaba a ‘los otros obreros’? Los que no estaban dispuestos a dar sus vidas por la revolución. Eligió la planta de Palomar de la FIAT, cuyos delegados obedecían al vandorismo en los sesenta. Entrevistó a decenas de obreros, consultó archivos estatales, militares, policiales, empresarios, tanto argentinos como italianos, y escribió «Erase una vez la Fiat en Argentina (1964-1980)». Un material imprescindible para comprender el ascenso y caída del desarrollismo, el mito del progreso o del ascenso social. Aquí la versión completa de la charla realizada por Zoom por Laura Giussani C. desde el corazón de Italia, su centro geográfico en Umbria, y el profesor Robertini desde el sur profundo, en Messina.

En tiempos de Reforma Laboral, mientras Patricia Bullrich arenga empresarios para volver a aquellos buenos tiempos en los que cada fábrica negociaba con el sindicato local, y la FIAT Palomar tenía una dirigencia por demás dialoguista, en donde los obreros respondían a la propaganda del buen empresario paternalista que los invitaba a formar parte de una gran familia, que se jubilaba en el mismo establecimiento en el que había obtenido su primer trabajo, mientras la policía provincial realizaba informes sobre posibles organizadores subversivos. En esa planta ‘no combativa’ igual fueron secuestrados 14 obreros. Una entrevista sin prejuicios, que nos ayuda a entender que buena parte de esa clase media argentina, que apoyó el golpe, estaba conformada por obreros e hijos de obreros, también. Muchos de los cuales entraron a formar parte del país pobre y endeudado que los militares dejaron y la democracia no quiso o no pudo revertir. Hoy el 50% de los habitantes no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica. Por eso, tenemos que revisar nuestra historia, no apelar sólo a la memoria. Agradecemos a Camilo Robertini por ayudarnos en este recorrido.

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Internacionales

El día que todos gritamos «No al Rey».

Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’

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LCV

50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.

Apertura de Laura Giussani Constenla, presente en la vigilia del 24 de marzo 2026, desde italia

El año pasado, una investigación especial de LCV echaba luz sobre las características de Agustín Laje y otros personajes que impulsan el discurso de la memoria completa, educados por el Opus Dei y una escuela de anti-insurgencia del Pentágono. Más allá de las ideologías, como concepto es inadecuado pensar en una ‘Memoria Completa’.

La búsqueda de una explicación única y absoluta, buscar una ‘completitud´de la memoria es simplemente imposible. Alguien decía por ahí, «las cosas no son como son sino como se las recuerda». Tampoco es acertado analizar lo que significó el golpe militar sin darle una proyección histórica. No basta la memoria, aún si la Historia tampoco es completa, al menos se basa en documentación que puede ser contrastada o complementar los conocimientos ya adquiridos. En este caso, carecemos de documentación por estricta decisión del gobierno militar que no aportó los datos necesarios para dar con los desaparecidos.

Si hablamos de razones históricas, disputar entre números de muertos no sólo es mezquindad asesina, también inconducente -inútil repetir que no es lo mismo la acción de grupos revolucionarios o sectores de oposición que la violación sistemática de reglas elementares de humanidad de parte del Estado-. Sin mencionar que era un gobierno ilegal que se apropio de todos los recursos del Estado gracias al apoyo de los grandes grupos económicos, sectores eclesiásticos y la venia de Estados Unidos que aportó su escuela de la Américas para enseñar los últimos avances en represión y tortura. Un horror por dónde se lo vea.

El tema es porqué necesitaron utilizar esa crueldad. Es cierto que todos sabíamos que se venía un golpe. Algunos lo esperaban con alivio, otros pensaban que formaría parte de la ya conocida experiencia de gobiernos militares en el país desde el año 1930 en adelante. Nadie -nadie- imaginó que habría campos de concentración en Argentina, con un plan de tortura y persecusión de una crueldad inenarrable. Tanta fue la perversidad, que dejaron que algunos de los sobrevivientes de las catacumbas salieran y pudieran contar lo que allí ocurría. Necesitaban sembrar el terror, y lo hicieron. Para qué?

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