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Diosas griegas del Planeta Giussani
Se hizo desear pero, finalmente, salió la luna. Y no fue una luna común, fue una Superluna. Disculpen ustedes, mis queridos planetarios, si hoy me resulta indiferente el mundo todo con sus guerras, injusticias, muertes, hambre, represiones y locuras. Ahora tengo los ojos puestos en la luna. Es que el Planeta Giussani anda revolucionado por una nueva habitante que eligió nacer, como su hermana, en un lugar en el que el río es un mar y la lentitud una virtud.
Créanme si les digo que éstas son las cosas importantes. Cerrar los ojos y sentir que la vida sigue latiendo y no hay Dios ni Hombres que puedan detenerla. Mientras no perdamos esa capacidad de sentirla estaremos a salvo. Lo que sucede en nuestros pequeños planetas personales es lo único que nos permitirá seguir de pie con una sonrisa en los labios y la energía necesaria para levantarnos cada mañana.
Tuve la gracia de esperar el milagro de la llegada de la luna con su hermana, que pronto se convertiría en ‘la hermana mayor’. Pasamos largos días leyendo El Principito, recorriendo otros planetas repletos de personas raras. Horas y horas dedicadas a cosas importantes: jugar, charlar, leer, pintar, pasear. Tiempo para disfrutar de Ariadna, feliz por recibir a su hermanita menor. Ya sabemos que se dedicará a marcarle el camino cuando esté atrapada en un laberinto. Ariadna y Selene, como dos diosas griegas corretearán por el Planeta Giussani dándole luz a un mundo que quiere convencernos que está sumido en la oscuridad.
Cuando asome la desesperanza, recuerden que la felicidad está en saber escuchar el latido de la vida. Y darse el tiempo necesario para hacer esas cosas que para los extraños señores que viven solos en los planetas del Principito son puras tonterías.
‘Si yo soy una princesa, mi mamá es una reina…¿y la abuela qué es?», pregunta Ari. «La Reina Madre!’, respondo con cierta vanidad. «Noooo, esa es mamá». Ah! «Entonces soy la ex Reina Madre». El mundo sigue andando, generación tras generación.
Gracias a todos por acompañarme semana tras semana en los avatares de mi planeta. Sepan que desde acá también tenemos la mirada puesta en el planeta que cada uno de ustedes habita. Unión interplanetaria, al fin.
Gracias, Nora, por esta hermosa bienvenida a una nueva vida en la Tierra.
LCV
«Autorrepresentación y mitos de la memoria obrera». Charla con el historiador italiano Camillo Robertini
Camillo Robertini es un historiador italiano que tuvo un intercambio universitario en Argentina y eligió para su tesis de doctorado la historia de la Fiat en Argentina. Hijo de una familia de izquierda, llegó al ‘país de las revoluciones’ con una mirada impregnada de imágenes del Cordobazo o el Rosariazo, de puebladas y rebeliones. Comprobó que había cantidad de estudios, ensayos y bibliografía sobre la lucha obrera en nuestro país. Curiosamente, nadie apuntó su mirada hacia aquellos trabajadores que no fueron igual de combativos. Cuyos líderes no eran Tosco, Piccinini ni Ongaro.

Cómo entender lo que pasó en el país si nadie estudiaba a ‘los otros obreros’? Los que no estaban dispuestos a dar sus vidas por la revolución. Eligió la planta de Palomar de la FIAT, cuyos delegados obedecían al vandorismo en los sesenta. Entrevistó a decenas de obreros, consultó archivos estatales, militares, policiales, empresarios, tanto argentinos como italianos, y escribió «Erase una vez la Fiat en Argentina (1964-1980)». Un material imprescindible para comprender el ascenso y caída del desarrollismo, el mito del progreso o del ascenso social. Aquí la versión completa de la charla realizada por Zoom por Laura Giussani C. desde el corazón de Italia, su centro geográfico en Umbria, y el profesor Robertini desde el sur profundo, en Messina.
En tiempos de Reforma Laboral, mientras Patricia Bullrich arenga empresarios para volver a aquellos buenos tiempos en los que cada fábrica negociaba con el sindicato local, y la FIAT Palomar tenía una dirigencia por demás dialoguista, en donde los obreros respondían a la propaganda del buen empresario paternalista que los invitaba a formar parte de una gran familia, que se jubilaba en el mismo establecimiento en el que había obtenido su primer trabajo, mientras la policía provincial realizaba informes sobre posibles organizadores subversivos. En esa planta ‘no combativa’ igual fueron secuestrados 14 obreros. Una entrevista sin prejuicios, que nos ayuda a entender que buena parte de esa clase media argentina, que apoyó el golpe, estaba conformada por obreros e hijos de obreros, también. Muchos de los cuales entraron a formar parte del país pobre y endeudado que los militares dejaron y la democracia no quiso o no pudo revertir. Hoy el 50% de los habitantes no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica. Por eso, tenemos que revisar nuestra historia, no apelar sólo a la memoria. Agradecemos a Camilo Robertini por ayudarnos en este recorrido.
Internacionales
El día que todos gritamos «No al Rey».
Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’
LCV
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
El año pasado, una investigación especial de LCV echaba luz sobre las características de Agustín Laje y otros personajes que impulsan el discurso de la memoria completa, educados por el Opus Dei y una escuela de anti-insurgencia del Pentágono. Más allá de las ideologías, como concepto es inadecuado pensar en una ‘Memoria Completa’.
La búsqueda de una explicación única y absoluta, buscar una ‘completitud´de la memoria es simplemente imposible. Alguien decía por ahí, «las cosas no son como son sino como se las recuerda». Tampoco es acertado analizar lo que significó el golpe militar sin darle una proyección histórica. No basta la memoria, aún si la Historia tampoco es completa, al menos se basa en documentación que puede ser contrastada o complementar los conocimientos ya adquiridos. En este caso, carecemos de documentación por estricta decisión del gobierno militar que no aportó los datos necesarios para dar con los desaparecidos.
Si hablamos de razones históricas, disputar entre números de muertos no sólo es mezquindad asesina, también inconducente -inútil repetir que no es lo mismo la acción de grupos revolucionarios o sectores de oposición que la violación sistemática de reglas elementares de humanidad de parte del Estado-. Sin mencionar que era un gobierno ilegal que se apropio de todos los recursos del Estado gracias al apoyo de los grandes grupos económicos, sectores eclesiásticos y la venia de Estados Unidos que aportó su escuela de la Américas para enseñar los últimos avances en represión y tortura. Un horror por dónde se lo vea.
El tema es porqué necesitaron utilizar esa crueldad. Es cierto que todos sabíamos que se venía un golpe. Algunos lo esperaban con alivio, otros pensaban que formaría parte de la ya conocida experiencia de gobiernos militares en el país desde el año 1930 en adelante. Nadie -nadie- imaginó que habría campos de concentración en Argentina, con un plan de tortura y persecusión de una crueldad inenarrable. Tanta fue la perversidad, que dejaron que algunos de los sobrevivientes de las catacumbas salieran y pudieran contar lo que allí ocurría. Necesitaban sembrar el terror, y lo hicieron. Para qué?
