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La Columna Vertebral

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Never More, por Laura Giussani Constenla

Aquí estoy, en la cima de una colina italiana, leyendo y pensando, rodeada por un paisaje medieval. Desde mi ventana puedo ver con claridad capas geológicas de montañas rotas y casas que acumulan milenios de historia: piedras sobre piedras, guerras sobre guerras, muertes sobre muertes, resistencias sobre resistencias.

Tensa espera a pocos días del Yom Kippur mientras una flota armada sólo de ayuda humanitaria, en barcazas conseguidas a pura militancia, con 400 soldados civiles, provenientes de más de 40 países, ha decidido hacer los que los gobiernos occidentales no hicieron.

Sobre el Mediterraneo no solo flotan las naves de la paz, también la sensación de que está en juego el concepto mismo de humanidad. Habrá un antes y después de Gaza, un antes y un después moral que caerá como un manto negro en nuestra memoria si no logramos frenar esta locura.

La Flotilla internacionalista Global Sumud es una hazaña épica. Termine como termine. Finalmente logró poner en el centro de la escena la vida humana como tal. Porque si a nadie le importa demasiado qué les pasa a los Palestinos, o a los miles de africanos ahogados en sus aguas, podría desatarse una guerra si muere un solo italiano, o español o inglés sólo por llevar ayuda humanitaria a un país desastrado, jaqueado por las bombas y la hambruna.

Cuando los gobiernos no escuchan a sus pueblos y la justicia y el derecho internacional desaparecen, cualquier cosa puede pasar. ¿Para qué votar representantes si los representantes no piensan representarte?

Así pués, empiezan a aparecer sabotajes cibernéticos, drones espías o francotiradores locos que nadie sabe a quién o a quiénes responden. Si es que responden a alguien o son meras reacciones individuales a un mundo que ha perdido la brújula.

Durante varios días los aeropuertos de Bruselas, Berlín y Londres funcionaron a medias por un supuesto ciberataque. Nadie murió, lo que sucedió es que no funcionaban las computadoras, así que los empleados debían llenar la facturación a mano, como en tiempos analógicos. Decenas de vuelos suspendidos o retrasados. También en italia hubo caos con los aviones, debido a una huelga de aeronavegantes por mayor salario y condiciones laborales. Sí, Milei, no vaya usted a creer que sólo en Ezeiza o Aeroparque cada tanto hay lío.

 No, quizás no llegamos al fin de la historia. Acaso desde su mismo comienzo el hombre vivió en el peor mundo posible y aún así no cejó en su instinto de preservación construyendo culturas, inventando tecnologías, amando y pariendo. Una fuerza vital persistente, como las plantas que crecen en las grietas de algunas piedras.

Pensamos que vivimos en el peor momento de la historia, pero tratemos de recordar ¿cuándo hubo un momento histórico realmente feliz para los pobres de la tierra? Quizás sólo entre una guerra y otra.

En Argentina, por ejemplo, todavía somos muchos los que añoramos aquellos maravillosos tiempos de Cámpora. Es más, hasta una agrupación eligió su nombre. Bueno, esa primavera en la que parecía todo posible, terminaba una dictadura y salían los presos políticos de las cárceles, duró menos de un mes. Un mes de felicidad plena en sentido histórico.

Después cada cuál habrá logrado sus ráfagas de amor, alegría o tranquilidad personal pero estoy hablando de lo colectivo. Sí, ya sé, hubo otros momentos en los que creímos que habíamos logrado torcer el rumbo de la muerte. Entre los recientes, recuerdo la felicidad de la llegada de Alfonsín y el juicio a las juntas. Tampoco duró demasiado. Apenas un par de años hasta la llegada de la hiperinflación de la mano de los especuladores de siempre.

Tiempo de canallas

De pura casualidad cayó en mis manos un libro de Lillian Hellman, la compañera de Dashiel Hamett, llamado ‘Tiempo de Canallas’. En él relata su experiencia durante el Macartismo en los años 50 en Estados Unidos. Incluye una brillante introducción de Garry Wills que ubica el inicio de la persecusión política a todos aquellos que tuvieran ideas ‘antinorteamericanas’ en el año 47, bajo la presidencia de Truman. Estremece pensar que se dieron sólo dos años de paz después de tanto dolor. Todo empeoró en los cincuenta, cuando la idea de Truman de frenar a los ‘antiamericanos’ fuera ‘mejicaneada’ y ‘perfeccionada’ por un joven Nixon y el Senador McCarthy.

Por lo visto, en frío o caliente, necesitaban seguir guerreando. No había ninguna razón militar para instaurar un régimen de vigilancia más duro que el de cualquier guerra. La Unión Soviética estaba diezmada luego de la victoria contra el nazismo, que hizo como aliada del mismísimo Estados Unidos. Sólo podían tener diferencias ideológicas pero de ningún modo era imaginable una invasión comunista en oriente en esos primeros años.

Aún así, el fantasma comunista fue construído con esmero por los gobiernos de la época. La censura y la manipulación en Hollywood, con cantidad de intelectuales y artistas presos –como el mismo Hamett– o exiliados, fue brutal desde fines de los 40 a principios de los setenta. Muchos delataban a sus compañeros, inventaban conspiraciones para no quedar sin trabajo. Un verdadero tiempo de canallas. Estrellas de Hollywood, escritores, intelectuales, fueron perseguidos como ejemplo en el llamado País de la Libertad. Siempre es conveniente un buen enemigo para mantener la cohesión social. La paz no rinde a los dueños de la tierra.

En eso estaba cuando leo que Trump, más allá de dedicarse a bombardear barcazas en aguas internacionales cercanas a Venezuela, una locura de derecho internacional que nadie parece estar tomando en serio, y asumir el rol de emperador mundial metiendo sus narices en cuanto conflicto se insinúe en el horizonte, ahora ha decidido mandar todas las Fuerzas de Seguridad necesarias para luchar contra los terroristas del Antifas que andan protestanto en Portland, Oregon ¿Quiénes son esos Antifas? Ninguna organización en particular, así le dicen a todos aquellos que se identifiquen con el antifascismo. Poco falta para que invente un Comité de Actividades Anti-Norteamericanas, tal el nombre que llevaban aquellos que perseguían, interrogaban, detenían o, simplemente, dejaban sin la posibilidad de trabajar por formar parte de una lista negra durante el nefasto macartismo.

Cría Cuervos

Volvamos a este hermoso lugar de la Umbria cuyo nombre prefiero evitar. A veces la realidad nos regala metáforas insospechadas. Me sorprendió descubrir que sólo dos aves habitan este pueblo: los cuervos y las palomas. Dicen que alguna vez trajeron a los cuervos para auyentar tanto palomar. Se equivocaron. Ambas conviven en paz formando nidos en los huecos pedregosos de los antiguos edificios. Eso sí, es raro ver otros pájaros. Acá reinan los cuervos y las palomas, sin más. Parece cuento pero es verdad

Las veo revolotear a mi alrededor mientras las fotos de Trump, Netanyahu y Milei, satisfechos en la ONU, dan vueltas por el mundo. Tres cuervos que no aprendieron a convivir con paloma alguna.

Y como una idea trae la otra, recuerdo el famoso dicho: «Cría cuervos y te sacarán los ojos».

No sé cómo ocurrió, peros los cuervos se apoderaron de esta columna. Y pienso en Edgard Allan Poe con su cuervo que repetía sin cesar Never More. Suena, entonces, la canción de Allan Parson Project y su repetido Never More.

Quizás sea tiempo de recuperar nuestro Nunca Más, cantarlo, gritarlo, lucharlo como jamás antes.

Nunca Más guerras.

Nunca Más genocidios.

Nunca Más hambre.

Nunca más femicidios.

Never More.

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Planeta Giussani: «Estamos a la deriva»

Los opinólogos buscan explicaciones rápidas a fenómenos totalmente desconocidos. El éxito de Bolsonaro en Brasil rompió todas las previsiones. Lula declaró: «Votar a Bolsonaro es votar la incertidumbre total». ¿Y si los electores están hartos de tanta certidumbre de que todo seguirá igual? El humor de lo que alguna vez fue la izquierda sube y baja con velocidad de vértigo. Cualquier éxito o derrota se lee como definitiva. Las multitudes llenan las calles de Francia y España. En Alemania gana un nazi en un Estado. Horror. Una semana después gana la izquierda en Berlín. Estamos ganando! grita la clac. Naufragamos y abrimos demasiado la boca. El pánico nos hará ahogar. Mantengamos la calma, tratemos de comprender antes de pontificar.

Emitido en La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores el lunes 5 de octubre por larz.

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Ambiente

+Colonia: El futurismo protofascista del siglo XXI, por Laura Giussani Constenla

Hace ya varios años que se habla del emprendimiento inmobiliario pretende llevar adelante el empresario argentino Eduardo Bastitta en Colonia. Se habló de una nueva Sillicon Valley o una ciudad inteligente pero no había nada concreto. Hasta el momento no pasaba de ser casi una fantasía. Luego de la reunión de Yamandú Orsi con Dryden Brown, CEO de Praxis, empresa vinculada a la tecnología, la inteligencia artificial y las criptomonedas y el anunció de su inversión de 1.000 millones de dólares en el emprendimiento de Bastitta, el proyecto comenzó a tener forma. Una forma preocupante, en la que se le da via libre a un grupo de emprendedores que no sólo piensan en una ciudad de elite, también en un territorio independiente, un “Estado virtual” con sus propias leyes instalado en una de las riberas más requeridas de Uruguay ¿Quiénes son y qué quieren hacer los nuevos magnates de la IA en Argentina y Uruguay?

¿Quiénes son?

Eduardo Bastitta Harriet, fundador y ex CEO de Plaza Logística -empresa dedicada a la construcción de Parques Industriales- declarado seguidor de La Libertad Avanza en Argentina, formó parte del consejo de asesores  del presidente Javier Milei, y fue miembro de su círculo íntimo de consejeros, denominado» círculo rojo».

“Su cercanía con el presidente argentino es tal –dice el diario Perfil- que el mismo Milei recorrió personalmente los terrenos uruguayos en los que se está edificando la ‘ciudad del futuro’, en agosto de 2023, poco antes de ser electo presidente.” Entre los amigos o socios de este emprendedor libertario podemos encontrar a Cristiano Rattazzi o Marcos Galperín. Se recibió de economista en la Universidad Di Tella.

Dryden Brown pasó su infancia en Santa Bárbara, California, no asistió a la escuela y eligió estudiar en su casa para entrenarse en surf de forma profesional. Al terminar el secundario de esta forma aislada, fue rechazado por las principales universidades en las que se presentó –Harvard, Stanford, Oxford y Cambridge- luego de un fugaz pasaje por la Universidad de Nueva York abandonó la idea de recibirse de algo.

Hasta fundar Praxis en 2019 no era una persona conocida en el mundo de las finanzas, su único antecedente laboral fue como  analista para un fondo de cobertura de donde fue despedido. Allí conoció a quien sería su socio, Charlie Callinan, quien luego de ganar un torneo de golf invirtió su dinero en un sueño común, Praxis, y la búsqueda de la ciudad feliz. El New York Times publicó que Brown es «grande en promesas y ligero en detalles», en el 2022 le confesó a un redactor de esa publicación que la idea de fundar una ciudad inteligente con una comunidad con valores en común se reforzó al ver los saqueos durante las protestas por el asesinato de George Floyd.

Brown y Callinan exploraron en 2019 la posibilidad de levantar un centro financiero en África, llegaron a entrevistarse con el presidente de  Ghana Mahamudu Bawumia pero sin éxito. El plan luego se concentró en la costa del Mediterráneo e incluso en Groenlandia. Por entonces dijeron que pensaban fundar una comunidad ‘tecnológica y libertaria’, con una estética monumental y futurista. Algo así como el afiche de la película Metropoli. Ellos la definen como una estética “hero futurism”: ‘una arquitectura grandiosa que se conectara con la épica de las civilizaciones antiguas de occidente’. Futurismo. Idéntica definición elegida por aquel movimiento artístico que anticipó al fascismo nacido al son del progreso, las máquinas y la velocidad, símbolos de un mundo nuevo que venía de la mano de otro gran invento: la electricidad. En el siglo XXI, la Inteligencia Artificial era la herramienta que revolucionaba a los jóvenes soñadores del futuro.

¿Qué quieren?

“Si las máquinas llegaran a realizar buena parte del trabajo que hoy hacen las personas, cambiarían las razones para vivir en las grandes ciudades.” sostiene Praxis entre sus fundamentos.  Más allá de un posible parque tecnológico o barrio de oficinas su discurso apunta a inventar un lugar en donde se viva en comunidad con una identidad compartida. Una identidad digital. Virtual. Una ciudad soñada. Sin conflictos, es decir, casi casi sin trabajadores –que son tan conflictivos-. Un oasis de la Inteligencia Artificial. Que, además, aspira a ser un Estado con sus propias reglas. El gran invento del siglo XXI o una burbuja espectacular, al estilo “The Truman Show”, habitado por Barbies. Algo raro, que evoca también esa serie de los sesenta en la que una pareja va a vivir a una comunidad ideal de la que es imposible escapar porque aparece una bola gigante que los persigue.

Si bien esta idea puede sonar irrisoria para quienes estamos fuera del mundo virtual, entre los informáticos hace rato se habla de la posibilidad de fundar un “Estado red”, o “network state”. Un estado red que se define así: “Un network state es una comunidad online altamente alineada con capacidad para la acción colectiva que recauda fondos para territorio alrededor del mundo y eventualmente obtiene reconocimiento diplomático de estados preexistentes.” Nótese este primer momento, por ahora se trata de recaudar fondos.

Y vaya si lo lograron. En septiembre de 2023, Mother Jones –portal dedicado a la temática- publicó una investigación en la que presentó Praxis como un proyecto de ciudad cripto y libertaria, y explicó que ya estaban organizando fiestas y eventos para atraer a posibles miembros, inversores y figuras de la cultura digital de Nueva York. Ya en ese año, declaró que uno de sus financistas era Peter Thiel a través de fondos y redes de inversión como Pronomos; se desconoce por el momento hasta dónde llegará la influencia de Thiel en la ciudad de Barbie pero está invirtiendo en ese proyecto millones de dólares desde 2021.

Peter Thiel parece ser quien está detrás de estos muchachos luego de que se gastaran el dinero ganado en el golf. Figura enigmática, convertido en protagonista de la política argentina, al que le dedicaremos una investigación especial.

¿Qué es un ‘network state”?

Recapitulando, se trata primero de crear una comunidad digital, un espacio virtual en donde un grupo de personas decida compartir  identidad y objetivos para luego buscar un territorio (la tierra prometida, ay! Justo ahora!) y convertir esa virtualidad en una realidad: una ciudad, un territorio, en donde vivir con sus propias reglas. Así fue que luego de soñar con Africa o el Mediterráneo o Groenlandia, finalmente encontraron su lugar en el mundo virtual: +Colonia. Nunca un nombre más explícito, algo así como convertirnos en más colonia.

Hasta aquí tenemos varios vendedores de buzones, entre ellos un argentino, como no podía ser de otra forma, y un financista, Thiel, quien ya probó suerte con un Estado Virtual en Honduras, con sus propias leyes que ahora anda en litigio por ser catalogada como inconstitucional.

Veamos cómo definen el funcionamiento de estas ciudades del futuro en la red:

La energía, la basura, el tráfico, todo manejado por la eficiencia de la IA. En materia de seguridad pública también la IA estará allí para protegernos. Según dicen los modelos predictivos basados en inteligencia artificial ayudan a las ciudades a anticipar delitos. Un softward de vigilancia que ya se aplica, por ejemplo en el Departamento de Policía de Los Ángeles llamado software de vigilancia policial predictiva (PredPol) para pronosticar los lugares donde se cometerán delitos a partir del análisis de patrones históricos de delincuencia. Además, no harán falta consultas populares, quizás ni siquiera elecciones porque la IA tendrá la facultad de analizar las opiniones de los ciudadanos en un periquete. Y siempre habrá un bot a disposición 24 sobre 24. Aseguran que sin molestos humanos  tomando decisiones estratégicas será un gobierno municipal ‘más recesptivo e inclusivo’.

Bastitta ya anunció que unas 2.700 personas de la comunidad expresaron interés y compromiso de mudarse e invertir en la futura sede y comenzarían a instalarse en el 2027.. +Colonia, estará ubicada a diez kilómetros de Colonia del Sacramento en un paraje llamado El Calabrés

Los costos

Dijo Penélope Cruz en el Festival de Venezia: “Nos dicen que gracias a la Inteligencia Artificial tendremos mucho más tiempo libre ¿Libre para hacer qué?” Quién sabe a qué dedicarán sus horas los ciudadanos de +Colonia. A cuestiones artísticas, quizás. Sí, hechos con las maravillas de la Inteligencia Artificial. Será tan fácil componer una sinfonía que ya nadie tendrá ganas de dedicarse a algo tan mecánico. O no. Quién sabe.

Más allá del profundo aburrimiento de llevar una vida artificial, se presenta otro problema, el agua que necesitan las instalaciones dedicadas a procesar los datos. La cifra que encontré es ciertamente escalofriante: «Para una ciudad inteligente, que incluya una infraestructura de IA, se estima que el consumo de agua podría ser equivalente a las necesidades básicas de vida de 1.300 millones de personas al año para 2030. Esto implica un uso significativo de agua para enfriar los servidores y generar la electricidad que los alimenta.» Ignoro la certeza de esta información ya que le pregunté a la IA. No parece posible imaginar que para que 2700 personas vivan en un mundo virtual se ponga en juego la vida de millones de personas. Es posible que la IA esté equivocada pero cabe imaginar que tanto Orsi como Milei estarán estudiando el asunto.

¿No hay otra opción?

Sin computadoras a mano, y solo con un poco de sentido común, son las comunidades de pueblos originarios las que están resistiendo con mayor fuerza la instalación de estas plantas en sus territorios. Obviamente, saben que los que estarán entre esos millones de personas que sucumbirán de sed estarán ellos y no los pocos miles de habitantes de la ciudad barbie.

Mientras leía estas noticias, se me dio por ver una película coreana: “No hay otra opción”. Casualidad, o no, allí mostraban con un humor tan ácido como descacharrante los resultados de aplicar el nuevo modelo de un mundo sin trabajadores. Su título dice lo que todos piensan: es el progreso, no hay otra opción. Razón por la cual es lícito hacer cualquier cosa para vivir en la burbuja. No les cuento más, recomendadísima.

Por si fuera poco para ver similitudes con Uruguay, “No hay otra opción” cuenta qué pasa con trabajadores de una papelera que hicieron del papel toda una vida hasta que llegó el progreso.

Más allá de la clave cómica que elige el film, refleja a la perfección todo lo que un ser humano puede hacer para quedar de parte de los ganadores, ya que el juego está hechado y, como bien dice el título: No hay otra opción.

La pregunta es ¿no hay otra opción? ¿Ya todo está perdido? Entramos en la guerra individual de quién se salva de esta catástrofe? Como bien dice el maestro Tato Iglesias, un romántico de la universidad trashumante, “está en nosotros”.

Estamos dispuestos a aniquilar millones de personas, de puestos de trabajo, de paisajes y naturaleza, para que pocos miles de personas se inventen una realidad artificial?

 

 

 

 

 

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Cuba: La oscuridad más luminosa, por Laura Giussani Constenla

De nuevo en nuestra bella América del Sur. Cerca del río mar, a unos pocos quilómetros de Montevideo. La transición entre Italia y Uruguay tuvo un hilo en común que unió ambas orillas del Océano de manera impensada. Mi última semana en la Italia una noticia conmovió al país: Alessandro Di Battista, ex diputado Movimento 5 stelle, devenido periodista del Fatto Quotidiano, se encontraba en la Habana realizando una investigación especial en estos tiempos tan duros en la Isla. De pronto sintió un terrible dolor de cabeza que le duró un par de días hasta que perdió conocimiento. Terminó en terapia intensiva en un hospital público cubano. Días de oraciones, abrazos y reconocimiento de todo el arco político Italiano. Su estado era grave, según decían, sin demasiadas explicaciones. Finalmente, se recuperó, pudo agradecer en las redes a los médicos cubanos que le habían salvado la vida. Tuvo una recaída y fue operado de urgencia nuevamente en Cuba. Italia en vilo por su connacional internado en una isla a oscuras.

En un avión en donde la gente se niega a ver el cielo, todas las ventanillas cerradas, leo un posteo de Silvia Pérez Cruz de gira en la Habana: “Cuba querida, se necesitaría un poeta para contar todo lo que pasa y se siente aquí. Aquí siempre siento mucho y entiendo poco. …Ahora, que no hay luz hace un año tienen entre 40 minutos y 3 horas de luz al día, la gente se reúne más a tocar en el malecón, dicen. No hay medicamentos ‘no te puedes poner enfermo ahora’, dicen. No pasa el camión de basura. Los edificios están cansados. Algunos se fueron. …En la Habana es donde más amor, generosidad y luz he sentido de la gente, paradójicamente. Que no os apaguen esa luz vuestra tan indescriptible, ese amor vuestro tan poderoso y transformador, que no se apague…El objetivo era claro, tenemos que ir a La Habana a tocar sin luz. Eso significa encontrar un lugar que tenga resonancia, alguien que ofrezca un amplificador pequeño con batería de 2 horas y una luz igual” “Trajimos una maleta llena de velas que van con pilas desde Menorca. Empezamos a montar la escena. Tuvimos el mejor equipo del mundo…dos niñas me ayudaron a montar el círculo y lo decoramos con flores de la calle. Les dije que tenían que seguir cantando, organizando conciertos aunque no haya luz, e imaginar espacios hermosos y cuidarlos con flores…Cuidar, cuidar, cuidar, flores, flores, cantar…”

Al llegar a Uruguay, me espera una pareja de cubanos que decidió dejar la isla, con toda su nostalgia y esperanzas me cuentan porqué vinieron…(ver video completo)

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