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Pablo Llonto: “Los gerentes de personal son la mano que mueve la guillotina”
A horas del inicio del juicio oral contra Emilio Parodi, exgerente de Relaciones Industriales de Molinos Río de la Plata, el periodista y abogado Pablo Llonto repasó la investigación por la desaparición de trabajadores aceiteros durante la última dictadura. Señaló la responsabilidad de los gerentes y personal jerárquico que colaboraron con la represión y advirtió sobre la enorme deuda de la Justicia argentina con los empresarios y civiles cómplices del terrorismo de Estado.
El próximo 10 de septiembre, a las 11 de la mañana, comenzará el juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad contra Emilio Parodi, quien fuera gerente de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata durante la última dictadura militar. La causa forma parte de las investigaciones sobre la responsabilidad de empresarios, gerentes y personal jerárquico en la desaparición de trabajadores durante la década del 70. Para hablar sobre el caso y sobre el rol de los sectores empresariales en la represión, conversamos con Pablo Llonto, periodista, abogado e investigador que lleva adelante estas causas.
LCV: ¿Cómo te va, Pablo? Entendemos que esto son buenas noticias. Contanos un poco cuánto tiempo llevó poder tener al señor Emilio Parodi en el estrado.
Pablo Llonto: “La denuncia se hizo en 2013 y estamos llegando a juicio oral 13 años después. Así que es un buen tiempo para alguien que está por cumplir 86 años y que el juzgado de instrucción de La Plata consideró partícipe en los crímenes cometidos contra los trabajadores de Molinos en 1976, específicamente el 7 de julio de ese año, cuando un grupo de tareas ingresó a la planta de Molinos en la localidad de Avellaneda y, con la anuencia y colaboración de Parodi, que en aquel momento era gerente de Relaciones Industriales, lo que sería hoy un jefe de Personal o de Recursos Humanos, se llevaron a estos compañeros, que están desaparecidos. Se llevaron a más compañeros, pero todavía no se ha podido precisar de quiénes se trataba, porque hay testigos que dicen que ese camión que ingresó se llevó a más de tres personas, pero todavía no hemos podido determinar si se trata de sobrevivientes o de desaparecidos.”
LCV: ¿Quiénes son los tres trabajadores que están desaparecidos?
Pablo Llonto: “Los tres trabajadores desaparecidos que se llevaron el 7 de julio de 1976 son Roberto José Rivolta, Santos Ojeda y Francisco Fernández, todos trabajadores aceiteros. Yo quiero remarcar esto porque se habla mucho de la falta de compromiso que toman distintas organizaciones o representaciones de trabajadores frente a estos temas y, sin embargo, acá estamos hablando de que el impulso de todo esto tiene a las organizaciones gremiales como la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón y el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera como impulsores de este tema, como gente que no deja caer la memoria.”
LCV: Es decir que los aceiteros fueron fundamentales para que esto siguiera adelante.
Pablo Llonto: “Sí. Aceiteros es de los pocos gremios que se ha presentado en estos años como querellante y marca no solo una cuestión de respeto y dignidad por sus trabajadores, sino también una obligación que deberían tener todos los gremios que tienen desaparecidos, que, si no nos equivocamos, son todos los gremios del país. No hubo ningún gremio que no haya sido golpeado por la mano del terror de la dictadura cívico-militar. Ninguno.”
LCV: Yo estoy haciendo una investigación sobre trabajadores desaparecidos y cada vez que creo que la cierro aparece otro sindicato, aparece otro y aparece otro. Desde los sindicatos de trabajadores hasta la UOCRA, el tema está absolutamente atravesado por el movimiento obrero.
Pablo Llonto: “Absolutamente atravesado.”
LCV: Vos dijiste recién que Parodi permitió el ingreso. Pero además de permitirlo, ¿no fue partícipe en la confección de las listas de entrega?
Pablo Llonto: “Hay algunos testimonios que indican que Parodi confeccionaba esas listas. Hay testimonios de quien vio la lista con el membrete de Molinos. O sea, hay una suma de indicios y de pruebas que señalan que la conducta de Parodi fue una conducta múltiple. No solo permitir que entren, permitir que se los lleven y no hacer nada, sino también una conducta por omisión: no hacer nada para impedirlo ni para averiguar adónde se los llevaban. Hay testimonios, además de trabajadores de Molinos, que han dicho en la etapa de instrucción el rol que cumplía Parodi en los meses previos. Todas estas conductas, las que tuvo Parodi en los meses previos, las que tuvo en los momentos del secuestro y las listas son elementos que hay que tener en cuenta en el juicio oral. Todo eso tiene que reproducirse, los testigos tienen que volver a declarar para reafirmarlo y después, en los alegatos, las partes acusadoras les daremos el contenido jurídico necesario para decir si es un autor o si es un partícipe. Eso va a depender de la acumulación de pruebas. Para nosotros es un coautor, para nuestra querella, pero hay más querellas: está la querella de Aceiteros, está el Ministerio Público Fiscal y está la querella de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación.”
LCV: ¿Cuál de ellos lo considera coautor?
Pablo Llonto: “Como coautor creo que somos dos quienes estamos acusando y otros lo consideran partícipe. Son categorías que implican distintos grados de responsabilidad. Autor es una mayor responsabilidad. Seguramente Aceiteros estará en esta parte. Pero, de todas maneras, una cosa es lo que se dice en la acusación inicial, que es la que se va a leer el jueves, y otra cosa es la que se va a decir el día de los alegatos. Uno puede haber acusado por participación y después, vista la prueba y vista la dimensión de la tarea que cumplió, puede acusar por autoría directa o por coautoría. Esas son cuestiones que se van a evaluar el día de los alegatos.”
LCV: Hay algunos números que circulan en relación con la investigación. Estos tres trabajadores están comprobados, pero habría al menos 26 personas en listas que tenían el sello de Molinos Río de la Plata. Y, además, Parodi sería la punta del iceberg de aproximadamente 16 jefes y personal jerárquico de esa planta de Avellaneda.
Pablo Llonto: “Sí. El tema es que gran parte de los directivos de Molinos ya falleció y, por lo tanto, la decisión ha sido ir contra esta persona porque tiene responsabilidad y porque es el que quedó vivo. Pero, si no, la idea nuestra al comienzo, cuando empezaron las denuncias de los hijos de los obreros desaparecidos, era ir también por los integrantes del directorio. La empresa en aquellos años, estamos hablando de hace 50 años, pertenecía al grupo Bunge y Born. Hoy ya no pertenece más, la compró el grupo Pérez Companc. Y, aunque suene llamativo para alguna gente, la actual empresa prestó colaboración para la investigación. No fue de las empresas que ponían trabas para acceder a los archivos. Al revés: la empresa puso a disposición todas las llaves de la planta de Avellaneda para que se abrieran y se revisara si allí había legajos de personal, etcétera. Algunas cosas se encontraron. Uno también valora y aprecia todo lo que tiene que ver con generaciones distintas, no te voy a decir de empresarios, pero sí por ahí de terceras líneas de las empresas, gente que trabaja en los departamentos legales, etcétera, que son jóvenes y que cuando reciben un oficio judicial, en vez de demorarlo o hacerse los idiotas, responden y dicen: ponemos a disposición toda la documentación del departamento de Personal. Acá ha ocurrido algo por el estilo.”
LCV: Entre esas 26 personas hay trabajadores aceiteros y familiares. Hay un caso particular, el de Paula Noemí Albornoz Musachio, hija de René Albornoz y de su esposa Elva. Esta chica fue secuestrada cuando tenía seis meses de edad, luego de la desaparición de sus padres.
Pablo Llonto: “Sí, pero en este juicio nada más se va a tratar el caso de los tres primeros que dijiste.”
LCV: Entiendo. Lo menciono porque muestra todo lo que queda pendiente.
Pablo Llonto: “Sí, hay tanto para revolver. Fueron atacados por luchar, fueron atacados en sus derechos laborales, sindicales, democráticos, etcétera. Había un poder económico concentrado que necesitaba esto. Hoy hay un poder económico concentrado que no se estaría llevando del todo bien con los métodos del gobierno nacional, sobre todo en lo que les atañe a sus propios intereses.”
LCV: A lo mejor ahí también hay algo que tiene que ver con que sean más abiertos a las intervenciones.
Pablo Llonto: “Sin dudas. Nosotros sabemos que una gran cuenta pendiente con el tema de los empresarios cómplices y los gerentes de producción, de Personal y de Seguridad cómplices es que en la Argentina la deuda es enorme. Son muy pocas las condenas que se tienen hasta ahora. Está el caso Ford, el caso La Veloz del Norte y Mercedes-Benz, aunque Mercedes-Benz va a empezar el 22 de octubre. Empieza el juicio en San Martín, en el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, contra el gerente de producción de la planta de Mercedes-Benz de González Catán en 1977. Se llama Tasselkraut y fue nombrado por primera vez su nombre y su participación en el secuestro de obreros de Mercedes hace 41 años.”
LCV: Y está vivo.
Pablo Llonto: “Sí, está vivo. En el juicio contra Tasselkraut va a declarar el obrero de Mercedes-Benz Héctor Ratto, un obrero que declaró en 1985, o sea, 41 años atrás, cuando era un trabajador de treinta y pico de años y hoy, a los 70 y pico, Ratto va a ser el primer testigo y va a repetir lo que dijo en el juicio a las Juntas. Para que se vea lo que es la demora de esta Justicia, a la que ya no sabemos cómo calificar, en la Argentina.”
LCV: Pablo, esto me lleva a pensar determinadas cosas y quiero que nos ayudes a analizarlas. Cuando hablamos de los grandes grupos económicos, de Bunge y Born, de los señores que fueron durante mucho tiempo los dueños de la Argentina, hablamos de intereses económicos muy potentes, de gente que incluso se llevó puesta a poblaciones indígenas para obtener territorios. Pero cuando hablamos de un gerente de Recursos Humanos, de un jefe de talleres, de un jefe de Personal, de personal jerárquico que confeccionaba las listas y entregaba a los delegados, ¿cuál es la clave ideológica en la cabeza de esa gente? ¿Qué les pasa para poder ser cómplices, partícipes necesarios, acompañantes tan activos de una dictadura que secuestraba y desaparecía trabajadores?
Pablo Llonto: “En general, los gerentes de Personal, y acá uno sí podría hasta decir que vale la pena generalizar, porque es muy difícil que un obrero, un empleado, en la historia del movimiento obrero, en la historia de la clase trabajadora, te hable bien de un gerente de Personal. Es casi imposible. Son los verdugos. Son la mano que mueve la guillotina, son la mano que mueve el telegrama de despido, son los que hacen las listas. Cuando la empresa dice ‘hay que racionalizar’, los dueños, los accionistas dicen ‘racionalizá’, y el que racionaliza con la lapicera o la computadora es el gerente de Recursos Humanos o el gerente de Personal. Hay pilas de películas sobre estos temas, algunas muy importantes, las francesas. Los franceses han hecho un gran trabajo con lo ideológico del ser humano, del hombre gris, de ese mediocre que, en un lugar escondido, en una oficina que puede ser ostentosa o que generalmente es gris, pelea porque le den una oficina con ventana. Todo esto, sin embargo, utiliza una lapicera para generar la desgracia económica o el destino en la vida. En este caso se jugaba la vida de las personas. Ese formato gris a mí me impresiona mucho. Me interesa indagar en esas cabezas.”
LCV: Porque son responsables de alguna manera.
Pablo Llonto: “Son responsables y por eso decimos que son coautores, autores al igual que el autor que ejecuta de uniforme el secuestro o la tortura. La verdad es que uno se acostumbra por ahí a llamarlos delincuentes de cuello blanco, cuando en realidad son de manos ensangrentadas, porque ellos sabían quién se los llevaba. Sabían que los llevaban a un destino que era la desaparición, primero la tortura y después la desaparición forzada o el asesinato directo. Lo supieron siempre. Fueron personas que en 1983, al recuperarse la democracia, se presentaron en un juzgado para decir: ‘Miren, yo era gerente de Molinos, yo tenía que hacer esto y yo sé que quienes entraron acá fueron los del Regimiento de La Tablada, por ejemplo, y el capitán fulano de tal’. Pero mantienen su silencio, forman parte del pacto de silencio. Porque Parodi, cuando declaró, no dijo: ‘Bueno, miren, pido disculpas por lo que hice. Yo fui un mal gerente. Yo tendría que haber denunciado esto, aunque sea en el 83, 84 o 85, pero no lo hice. Pido perdón’. No. Dice: ‘Yo no sé nada. Yo no lo hice’, cuando tiene 20 o 30 declaraciones de obreros diciendo el rol que él cumplió ese día y los días anteriores.”
LCV: ¿Y qué pasa con los gerentes de Personal en otros casos?
Pablo Llonto: “Te voy a contar una anécdota, una pequeña apostilla al tema de Mercedes-Benz. Los obreros de Mercedes-Benz, cuando declararon en la instrucción de este juicio hace muchos años y hablaban de Tasselkraut, decían el apodo de él. Ni siquiera decían Tasselkraut. Decían: ‘No, al gerente, yo no me acuerdo el nombre. Era…’. Como no lo memorizaban, decían: ‘Para nosotros era Moco Verde’. ¿Por qué? Porque nadie en la planta se lo tragaba. Decían eso. El apellido era difícil de pronunciar, entonces para el obrero era más fácil: ‘Es Moco Verde, el gerente de Personal que nadie tragaba’.”
LCV: Es un estudio en sí mismo. En algún momento tendríamos que juntarnos a charlar sobre esa parte, hablar con algún psicólogo, con algún sociólogo, no sé con quién, para que nos explique ese pensamiento del hombre gris e intentar descular cuánto mal hicieron los hombres grises de la dictadura.
Pablo Llonto: “Sí, seguro. Es todo un estudio. En algún momento tendríamos que juntarnos y charlar acerca de esa parte, para intentar descular a los hombres grises de la dictadura y cuánto mal hicieron.”
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»
