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Federico Lorenz: «Está en riesgo el pacto fundante de la democracia del 83»
“Hablar o callar es una toma de posición”, dice la Carta Abierta a la que adhirieron casi un millar de historiadores de argentina y el extranjero en respuesta a la peligrosa mirada histórica del actual presidente. LCV entrevistó a Federico Lorenz, uno de los redactores de ese texto: “Lo que a mí me movió a escribirlo, es que no podía entender cómo, por ejemplo, mis legisladores aceptaron que el presidente los defenestrara públicamente sin contestar”. Una de las principales preocupaciones es que se rompa el ‘pacto fundante de la democracia, democracia sobre la que hay que trabajar, pero la democracia del 83 lo que establecía tras la dictadura era los acuerdos de la división de poderes y el respeto por los derechos humanos.” La retórica de Milei que ubica como paraíso perdido el período previo a la Ley Saenz Peña, una etapa netamente oligárquica, y su odio por todo lo que considera popular es una paradoja para analizar a un líder que asumió con el voto de una gran mayoría. Para el reconocido escritor, investigador y profesor del Colegio Nacional Buenos Aires, existe una crisis identitaria de los principales movimientos populares y un tema pendiente es repensar qué se hizo mal desde el campo nacional y popular para que alguien como Milei haya obtenido una victoria que le hace creer que puede hacer lo que le de la gana. Defender la veracidad histórica es defender el futuro.

LCV: Publicaron una carta abierta que se llama “Milei ante la historia argentina”. Contame cómo surgió la idea de hacer esta carta.
—Básicamente somos un grupo de colegas, algunos amigos entre nosotros, pero que nos conocemos desde hace muchos años de trabajar. Todavía dentro de la perplejidad de la manera en la cual avanzan ciertos discursos del gobierno en relación con el pasado, pero que tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana. O sea, cualquier elección que uno hace de cómo referirse a algún acontecimiento histórico, refleja una mirada sobre el presente y sobre el futuro que imagina. En ese sentido, señales muy claras del gobierno, desde que asumió nos preocupaban bastante y de ahí surgió la idea de hablar de nuestra especificidad, como historiadores. Cuando la publicamos teníamos casi 800 adhesiones, y desde que empezó a circular, nos han escrito unas 300 personas más de Argentina y del mundo. Gente muy importante, dedicada a la investigación. Tenemos una cantidad de preocupaciones y acuerdos comunes, pero no somos monolíticamente iguales en cuanto a pensamiento. Y creo que es lo que nos vuelve interesante también.
LCV: Claro, eso justamente. Abrevar desde distintas fuentes ideológicas, pero encontrar este punto en común es importantísimo.
—Sí, hay una preocupación. Lo que aparece en el documento es claramente una preocupación no sólo por la negación de la historia popular que tiene el Gobierno, sino por la estigmatización de lo popular, disfrazada paradójicamente de devolverle la libertad a ese pueblo, aunque en realidad está construyendo las condiciones materiales para que nunca vuelva a levantar cabeza. Si yo tuviera que hacer una síntesis muy rápida del documento, es ese. Y lo que decimos es: cuidado, porque hay un pacto fundante de la democracia, democracia sobre la que hay que trabajar, etcétera, pero la democracia del 83 básicamente lo que establecía tras la dictadura era los acuerdos de la división de poderes, el respeto por los derechos humanos. Todo eso está siendo explícitamente amenazado por el Gobierno, porque Milei, que llegó al poder por una elección democrática, en una segunda vuelta, hay que decirlo, transformó retóricamente eso en una elección plebiscitaria, que en su concepción le permitiría hacer cualquier cosa.
LCV: El tema del terrorismo de Estado ocupa un lugar en la carta y el tema también de cómo se ve a sí mismo Javier Milei. Hoy es 11 de marzo ¿Hay algo de aquel 11 de marzo vivo en esta Argentina de hoy?
—Esto corre más a título personal, si vos querés. Yo creo que cuando nosotros en el texto hablamos del corte a esos avances populares, tiene que ver justamente con el corte arbitrario en el cual Milei decide fijar un momento dorado y el comienzo de la decadencia argentina. Para Milei el momento dorado de la Argentina es previo a la sanción de la ley Sáenz Peña. Es decir, cuando había democracia restringida bajo el régimen oligárquico y demás. A partir que la mayoría empieza a participar políticamente y a acceder a derechos, comienza en la retórica de Milei, la decadencia argentina. Desde nuestra mirada, con todos los matices que puede haber, al contrario, hay un proceso de construcción y ampliación de derechos que fue enfrentado de manera crecientemente brutal desde mediados del siglo XX para llegar al extremo de la dictadura del 76. Entonces, si vos me decís si hay un hilo, y sí, porque incluso retóricamente, tanto Milei como Villarruel apelan, si uno sacara de contexto, le sacara la fecha, muchas de las cosas que dicen, perfectamente podría estar haciendo un recorte de prensa del año 77, en ocasiones.
LCV: La diferencia, que no es menor, es que este hombre accede con un voto importante, y en aquel momento, sabíamos en el 76 que había gente que apoyaba el golpe, pero en definitiva era un golpe. O sea, podían apoyarlo discursivamente de su casa o ser colaboracionistas. Pero ahora es ir a poner el voto sabiendo lo que yo iba a hacer, porque te lo dije.
—Bueno pero en todo caso, si yo tomo lo que vos decís, yo te diría que hay una gran pregunta para lo movimientos populares, porque claramente, por ejemplo, Milei se carga retóricamente a los dos partidos de mayor raigame popular, que son radicalismo y el peronismo, con todas las observaciones que una pueda tener sobre el radicalismo y el peronismo. Ese no es el punto ahora. Ahora, hay una gran pregunta para los que se consideran dentro del campo popular, o si querés agregar el campo nacional y popular, de por qué un tipo como Milei, prometiendo lo que promete, llega al poder mediante el voto. Son como dos tiempos. Eso excede al documento que nosotros escribimos, porque, por ejemplo, en lo personal, lo que a mí me movió a escribirlo, es que yo no podía entender cómo, por ejemplo, mis legisladores aceptaron que el presidente lo defenestrara públicamente sin contestar, es decir, subiéndose a su lógica de twittear todo, de hacer TikTok. O sea, hay una política que transcurre ahí, que no nos deja ver las consecuencias reales de lo que esa retórica hace, hasta que no estalla de manera brutal, como por ejemplo ahora en Rosario. Entonces, digo, son dos tiempos. Uno es señalar la amenaza que implica una retórica y un proyecto de gobierno como el de Milei. Ese es el texto que escribimos. Ahora, al interior de las Fuerzas Políticas Populares, esto corre por mi cuenta, hay una gran tarea de revisión de qué pasó que un personaje como este llegó al poder por el voto popular.
Lo que pasa es que es como librar dos discusiones a la vez. Históricamente nos ha pasado que nos han dicho, otra vez es a título personal, no, no se puede discutir porque es hacerle el juego a la derecha. Bueno, ahora la derecha está en el poder. Entonces, es un gran momento para revisar una cantidad de cosas que se han hecho mal me parece a mí. Y eso no quiere decir estar a favor de Milei, porque Milei, aunque sea un mentiroso, tiene consenso. Y tiene consenso porque hay un montón de demandas sociales básicas que la democracia no ha podido satisfacer de manera suficiente. La enorme trampa es prometer que restringiendo las libertades, restringiendo la participación política, demoliendo la educación y la salud pública, atacando al Estado, todo eso va a ser reparado.
LCV: Y, sin embargo, aún con ese discurso, parece un ‘lider popular’
—Sí, es complicado eso. Creo que él desprecia profundamente lo popular, lo cual es paradójico porque es un líder popular. Pero en su discurso, en su retórica, en su gestualidad, ni hablar su periferia, basta ver una persona como Mondino, o Adorni, o Benegas Lynch, son personas profundamente clasistas, elitistas y antipopulares.
Hay una enorme pregunta de por qué es posible que esto haya sucedido. Ahora, primero hay que parar la eficacia de esa retórica. Después, cada uno desde su lugar discutirá lo que hizo mal, lo que le faltó hacer, etcétera. Esa es una tarea que aquí me toca la parte más pesimista, si vos querés, creo que vamos a tener tiempo para hacerlo. Primero, porque la iniciativa política claramente la tiene Milei y los sectores que representa. Segundo, porque a mí me parece que los mismos partidos populares tienen una cuestión identitaria grave que resolver y mientras tanto avanzan. Pero eso es una lectura más personal. Lo que nosotros decíamos es, cuidado con la manipulación histórica del pasado, porque hay una tergiversación de la democracia, hay una tergiversación de valores como la libertad, alimentado además por alguien que se cree un enviado para salvarnos. Todo eso es tremendamente complicado y peligroso.
LCV: Federico, para terminar yo voy a resaltar dos párrafos casi del cierre del documento. Son parrafitos los que voy a levantar: “Quien acepta callar ante lo que le parece incorrecto y le genera indignación, naturaliza hacerlo y enseña a hacerlo. Queremos señalar el peligro que corre nuestra sociedad. No podemos, éticamente, no hacerlo. En el pasado, en contextos mucho más difíciles, otros seres humanos hicieron lo mismo que nosotros y nosotras. Hablar o callar será una toma de posición. Historiadores, al fin, pretendemos que estas palabras funcionen en el presente como una advertencia”. Me parece importantísimo esto que estás diciendo. Hablar o callar es una toma de posición
—Claramente. Uno podría decir que generacionalmente los que firmamos el documento, me van a perdonar algunos de los compañeros del documento, tenemos la misma edad. Básicamente hicimos nuestra carrera en democracia, nos formamos en democracia seguro. Nosotros aprendimos de personas que sostuvieron en condiciones mucho más difíciles que nosotros, que los posicionamientos éticos son importantes. Casi te diría que hay un deber de hacer lo mismo. No un deber ciego, porque el pensamiento histórico es una acumulación. Pero si no, hubiera sido de decirnos de todo lo que en condiciones mucho más favorables para estudiar y para publicar repetíamos todo el tiempo. Por eso nosotros, en términos estrictamente personales en este caso, aunque es un documento que apela a lo colectivo, necesitábamos también tener la satisfacción ética de estar haciendo algo. No queríamos ser testigos, no se puede solo mirar lo que está sucediendo.
Para leer la Carta Abierta: «Milei ante la historia argentina»:
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»