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La Columna Vertebral

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Pablo Moyano: «A algunos dirigentes le metieron dos tapas de Clarín y salieron a firmar el 15%»

Pablo Moyano, secretario adjunto de la Federación de Camioneros, dialogó con La Columna Vertebral sobre las paritarias y el paro del 14 de junio.

«¿CÓMO QUEDAN LOS DIRIGENTES CON LOS TRABAJADORES CUANDO ACEPTAN EL 15 O 20?»

«Levantate y andate de la mesa, hermano. Todo el mundo sabe que la inflación va a ser del 30%».

El hijo de Hugo criticó a aquellos dirigentes que acordaron con el gobierno un aumento salarial menor a la inflación: «¿cómo quedan los dirigentes con los trabajadores ahora? Levantate y andate de la mesa, hermano. Todo el mundo sabe que la inflación va a ser del 30%».
A su vez, el sindicalista confirmó el paro de Camioneros el 14 de junio, fustigó duramente la conducción de la CGT y pidió «que el 22 de agosto los compañeros tengan la grandeza de elegir una conducción nueva».

Escuchá la nota entera acá:

https://soundcloud.com/user-106881388/pablo-moyano-a-algunos-dirigentes-le-metieron-dos-tapas-de-clarin-y-salieron-a-firmar-el-15

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Pablo Llonto: “Los gerentes de personal son la mano que mueve la guillotina”

A horas del inicio del juicio oral contra Emilio Parodi, exgerente de Relaciones Industriales de Molinos Río de la Plata, el periodista y abogado Pablo Llonto repasó la investigación por la desaparición de trabajadores aceiteros durante la última dictadura. Señaló la responsabilidad de los gerentes y personal jerárquico que colaboraron con la represión y advirtió sobre la enorme deuda de la Justicia argentina con los empresarios y civiles cómplices del terrorismo de Estado.

El próximo 10 de septiembre, a las 11 de la mañana, comenzará el juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad contra Emilio Parodi, quien fuera gerente de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata durante la última dictadura militar. La causa forma parte de las investigaciones sobre la responsabilidad de empresarios, gerentes y personal jerárquico en la desaparición de trabajadores durante la década del 70. Para hablar sobre el caso y sobre el rol de los sectores empresariales en la represión, conversamos con Pablo Llonto, periodista, abogado e investigador que lleva adelante estas causas.

LCV: ¿Cómo te va, Pablo? Entendemos que esto son buenas noticias. Contanos un poco cuánto tiempo llevó poder tener al señor Emilio Parodi en el estrado.

Pablo Llonto: “La denuncia se hizo en 2013 y estamos llegando a juicio oral 13 años después. Así que es un buen tiempo para alguien que está por cumplir 86 años y que el juzgado de instrucción de La Plata consideró partícipe en los crímenes cometidos contra los trabajadores de Molinos en 1976, específicamente el 7 de julio de ese año, cuando un grupo de tareas ingresó a la planta de Molinos en la localidad de Avellaneda y, con la anuencia y colaboración de Parodi, que en aquel momento era gerente de Relaciones Industriales, lo que sería hoy un jefe de Personal o de Recursos Humanos, se llevaron a estos compañeros, que están desaparecidos. Se llevaron a más compañeros, pero todavía no se ha podido precisar de quiénes se trataba, porque hay testigos que dicen que ese camión que ingresó se llevó a más de tres personas, pero todavía no hemos podido determinar si se trata de sobrevivientes o de desaparecidos.”

LCV: ¿Quiénes son los tres trabajadores que están desaparecidos?

Pablo Llonto: “Los tres trabajadores desaparecidos que se llevaron el 7 de julio de 1976 son Roberto José Rivolta, Santos Ojeda y Francisco Fernández, todos trabajadores aceiteros. Yo quiero remarcar esto porque se habla mucho de la falta de compromiso que toman distintas organizaciones o representaciones de trabajadores frente a estos temas y, sin embargo, acá estamos hablando de que el impulso de todo esto tiene a las organizaciones gremiales como la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón y el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera como impulsores de este tema, como gente que no deja caer la memoria.”

LCV: Es decir que los aceiteros fueron fundamentales para que esto siguiera adelante.

Pablo Llonto: “Sí. Aceiteros es de los pocos gremios que se ha presentado en estos años como querellante y marca no solo una cuestión de respeto y dignidad por sus trabajadores, sino también una obligación que deberían tener todos los gremios que tienen desaparecidos, que, si no nos equivocamos, son todos los gremios del país. No hubo ningún gremio que no haya sido golpeado por la mano del terror de la dictadura cívico-militar. Ninguno.”

LCV: Yo estoy haciendo una investigación sobre trabajadores desaparecidos y cada vez que creo que la cierro aparece otro sindicato, aparece otro y aparece otro. Desde los sindicatos de trabajadores hasta la UOCRA, el tema está absolutamente atravesado por el movimiento obrero.

Pablo Llonto: “Absolutamente atravesado.”

LCV: Vos dijiste recién que Parodi permitió el ingreso. Pero además de permitirlo, ¿no fue partícipe en la confección de las listas de entrega?

Pablo Llonto: “Hay algunos testimonios que indican que Parodi confeccionaba esas listas. Hay testimonios de quien vio la lista con el membrete de Molinos. O sea, hay una suma de indicios y de pruebas que señalan que la conducta de Parodi fue una conducta múltiple. No solo permitir que entren, permitir que se los lleven y no hacer nada, sino también una conducta por omisión: no hacer nada para impedirlo ni para averiguar adónde se los llevaban. Hay testimonios, además de trabajadores de Molinos, que han dicho en la etapa de instrucción el rol que cumplía Parodi en los meses previos. Todas estas conductas, las que tuvo Parodi en los meses previos, las que tuvo en los momentos del secuestro y las listas son elementos que hay que tener en cuenta en el juicio oral. Todo eso tiene que reproducirse, los testigos tienen que volver a declarar para reafirmarlo y después, en los alegatos, las partes acusadoras les daremos el contenido jurídico necesario para decir si es un autor o si es un partícipe. Eso va a depender de la acumulación de pruebas. Para nosotros es un coautor, para nuestra querella, pero hay más querellas: está la querella de Aceiteros, está el Ministerio Público Fiscal y está la querella de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación.”

LCV: ¿Cuál de ellos lo considera coautor?

Pablo Llonto: “Como coautor creo que somos dos quienes estamos acusando y otros lo consideran partícipe. Son categorías que implican distintos grados de responsabilidad. Autor es una mayor responsabilidad. Seguramente Aceiteros estará en esta parte. Pero, de todas maneras, una cosa es lo que se dice en la acusación inicial, que es la que se va a leer el jueves, y otra cosa es la que se va a decir el día de los alegatos. Uno puede haber acusado por participación y después, vista la prueba y vista la dimensión de la tarea que cumplió, puede acusar por autoría directa o por coautoría. Esas son cuestiones que se van a evaluar el día de los alegatos.”

LCV: Hay algunos números que circulan en relación con la investigación. Estos tres trabajadores están comprobados, pero habría al menos 26 personas en listas que tenían el sello de Molinos Río de la Plata. Y, además, Parodi sería la punta del iceberg de aproximadamente 16 jefes y personal jerárquico de esa planta de Avellaneda.

Pablo Llonto: “Sí. El tema es que gran parte de los directivos de Molinos ya falleció y, por lo tanto, la decisión ha sido ir contra esta persona porque tiene responsabilidad y porque es el que quedó vivo. Pero, si no, la idea nuestra al comienzo, cuando empezaron las denuncias de los hijos de los obreros desaparecidos, era ir también por los integrantes del directorio. La empresa en aquellos años, estamos hablando de hace 50 años, pertenecía al grupo Bunge y Born. Hoy ya no pertenece más, la compró el grupo Pérez Companc. Y, aunque suene llamativo para alguna gente, la actual empresa prestó colaboración para la investigación. No fue de las empresas que ponían trabas para acceder a los archivos. Al revés: la empresa puso a disposición todas las llaves de la planta de Avellaneda para que se abrieran y se revisara si allí había legajos de personal, etcétera. Algunas cosas se encontraron. Uno también valora y aprecia todo lo que tiene que ver con generaciones distintas, no te voy a decir de empresarios, pero sí por ahí de terceras líneas de las empresas, gente que trabaja en los departamentos legales, etcétera, que son jóvenes y que cuando reciben un oficio judicial, en vez de demorarlo o hacerse los idiotas, responden y dicen: ponemos a disposición toda la documentación del departamento de Personal. Acá ha ocurrido algo por el estilo.”

LCV: Entre esas 26 personas hay trabajadores aceiteros y familiares. Hay un caso particular, el de Paula Noemí Albornoz Musachio, hija de René Albornoz y de su esposa Elva. Esta chica fue secuestrada cuando tenía seis meses de edad, luego de la desaparición de sus padres.

Pablo Llonto: “Sí, pero en este juicio nada más se va a tratar el caso de los tres primeros que dijiste.”

LCV: Entiendo. Lo menciono porque muestra todo lo que queda pendiente.

Pablo Llonto: “Sí, hay tanto para revolver. Fueron atacados por luchar, fueron atacados en sus derechos laborales, sindicales, democráticos, etcétera. Había un poder económico concentrado que necesitaba esto. Hoy hay un poder económico concentrado que no se estaría llevando del todo bien con los métodos del gobierno nacional, sobre todo en lo que les atañe a sus propios intereses.”

LCV: A lo mejor ahí también hay algo que tiene que ver con que sean más abiertos a las intervenciones.

Pablo Llonto: “Sin dudas. Nosotros sabemos que una gran cuenta pendiente con el tema de los empresarios cómplices y los gerentes de producción, de Personal y de Seguridad cómplices es que en la Argentina la deuda es enorme. Son muy pocas las condenas que se tienen hasta ahora. Está el caso Ford, el caso La Veloz del Norte y Mercedes-Benz, aunque Mercedes-Benz va a empezar el 22 de octubre. Empieza el juicio en San Martín, en el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, contra el gerente de producción de la planta de Mercedes-Benz de González Catán en 1977. Se llama Tasselkraut y fue nombrado por primera vez su nombre y su participación en el secuestro de obreros de Mercedes hace 41 años.”

LCV: Y está vivo.

Pablo Llonto: “Sí, está vivo. En el juicio contra Tasselkraut va a declarar el obrero de Mercedes-Benz Héctor Ratto, un obrero que declaró en 1985, o sea, 41 años atrás, cuando era un trabajador de treinta y pico de años y hoy, a los 70 y pico, Ratto va a ser el primer testigo y va a repetir lo que dijo en el juicio a las Juntas. Para que se vea lo que es la demora de esta Justicia, a la que ya no sabemos cómo calificar, en la Argentina.”

LCV: Pablo, esto me lleva a pensar determinadas cosas y quiero que nos ayudes a analizarlas. Cuando hablamos de los grandes grupos económicos, de Bunge y Born, de los señores que fueron durante mucho tiempo los dueños de la Argentina, hablamos de intereses económicos muy potentes, de gente que incluso se llevó puesta a poblaciones indígenas para obtener territorios. Pero cuando hablamos de un gerente de Recursos Humanos, de un jefe de talleres, de un jefe de Personal, de personal jerárquico que confeccionaba las listas y entregaba a los delegados, ¿cuál es la clave ideológica en la cabeza de esa gente? ¿Qué les pasa para poder ser cómplices, partícipes necesarios, acompañantes tan activos de una dictadura que secuestraba y desaparecía trabajadores?

Pablo Llonto: “En general, los gerentes de Personal, y acá uno sí podría hasta decir que vale la pena generalizar, porque es muy difícil que un obrero, un empleado, en la historia del movimiento obrero, en la historia de la clase trabajadora, te hable bien de un gerente de Personal. Es casi imposible. Son los verdugos. Son la mano que mueve la guillotina, son la mano que mueve el telegrama de despido, son los que hacen las listas. Cuando la empresa dice ‘hay que racionalizar’, los dueños, los accionistas dicen ‘racionalizá’, y el que racionaliza con la lapicera o la computadora es el gerente de Recursos Humanos o el gerente de Personal. Hay pilas de películas sobre estos temas, algunas muy importantes, las francesas. Los franceses han hecho un gran trabajo con lo ideológico del ser humano, del hombre gris, de ese mediocre que, en un lugar escondido, en una oficina que puede ser ostentosa o que generalmente es gris, pelea porque le den una oficina con ventana. Todo esto, sin embargo, utiliza una lapicera para generar la desgracia económica o el destino en la vida. En este caso se jugaba la vida de las personas. Ese formato gris a mí me impresiona mucho. Me interesa indagar en esas cabezas.”

LCV: Porque son responsables de alguna manera.

Pablo Llonto: “Son responsables y por eso decimos que son coautores, autores al igual que el autor que ejecuta de uniforme el secuestro o la tortura. La verdad es que uno se acostumbra por ahí a llamarlos delincuentes de cuello blanco, cuando en realidad son de manos ensangrentadas, porque ellos sabían quién se los llevaba. Sabían que los llevaban a un destino que era la desaparición, primero la tortura y después la desaparición forzada o el asesinato directo. Lo supieron siempre. Fueron personas que en 1983, al recuperarse la democracia, se presentaron en un juzgado para decir: ‘Miren, yo era gerente de Molinos, yo tenía que hacer esto y yo sé que quienes entraron acá fueron los del Regimiento de La Tablada, por ejemplo, y el capitán fulano de tal’. Pero mantienen su silencio, forman parte del pacto de silencio. Porque Parodi, cuando declaró, no dijo: ‘Bueno, miren, pido disculpas por lo que hice. Yo fui un mal gerente. Yo tendría que haber denunciado esto, aunque sea en el 83, 84 o 85, pero no lo hice. Pido perdón’. No. Dice: ‘Yo no sé nada. Yo no lo hice’, cuando tiene 20 o 30 declaraciones de obreros diciendo el rol que él cumplió ese día y los días anteriores.”

LCV: ¿Y qué pasa con los gerentes de Personal en otros casos?

Pablo Llonto: “Te voy a contar una anécdota, una pequeña apostilla al tema de Mercedes-Benz. Los obreros de Mercedes-Benz, cuando declararon en la instrucción de este juicio hace muchos años y hablaban de Tasselkraut, decían el apodo de él. Ni siquiera decían Tasselkraut. Decían: ‘No, al gerente, yo no me acuerdo el nombre. Era…’. Como no lo memorizaban, decían: ‘Para nosotros era Moco Verde’. ¿Por qué? Porque nadie en la planta se lo tragaba. Decían eso. El apellido era difícil de pronunciar, entonces para el obrero era más fácil: ‘Es Moco Verde, el gerente de Personal que nadie tragaba’.”

LCV: Es un estudio en sí mismo. En algún momento tendríamos que juntarnos a charlar sobre esa parte, hablar con algún psicólogo, con algún sociólogo, no sé con quién, para que nos explique ese pensamiento del hombre gris e intentar descular cuánto mal hicieron los hombres grises de la dictadura.

Pablo Llonto: “Sí, seguro. Es todo un estudio. En algún momento tendríamos que juntarnos y charlar acerca de esa parte, para intentar descular a los hombres grises de la dictadura y cuánto mal hicieron.”

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Ernesto Alonso: “No tenemos ninguna duda de que es un plan sistemático de entrega”

El referente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, Ernesto Alonso, analizó la política del gobierno de Javier Milei respecto de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, cuestionó el alineamiento con Estados Unidos y Gran Bretaña y advirtió sobre la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur. También denunció el impacto de las políticas económicas sobre Tierra del Fuego y sostuvo que la Argentina necesita recuperar una política exterior basada en la soberanía y en un proyecto nacional.

En diálogo con La Columna Vertebral, Ernesto Alonso analizó las últimas declaraciones y decisiones vinculadas con la cuestión Malvinas, el posicionamiento de Estados Unidos y Gran Bretaña, la política exterior del gobierno de Javier Milei y la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur. Alonso cuestionó la idea de una supuesta neutralidad histórica de Estados Unidos frente al reclamo argentino y advirtió sobre las consecuencias de los acuerdos y políticas que, según sostuvo, favorecen los intereses británicos y norteamericanos.

LCV: En los últimos días hubo distintas declaraciones de Donald Trump vinculadas con la cuestión Malvinas. ¿Qué opinás de este giro y de la posición de Estados Unidos respecto de nuestro reclamo de soberanía?

Ernesto Alonso: “La verdad es que esto que venía haciendo Trump en los días anteriores, diciendo que estaban evaluando cambiar la posición histórica con respecto a la supuesta neutralidad que Estados Unidos tiene con Gran Bretaña en el reclamo de soberanía con Argentina, esa neutralidad nunca existió. Creo que hay que estudiar un poco la historia. Siempre esa neutralidad estuvo inclinada hacia el lado de Gran Bretaña. Antes de que los británicos usurparan nuestras Islas Malvinas en 1833, por allí pasó la corbeta Lexington en 1831, que bombardeó Puerto Luis. Intentaron quedarse con las Malvinas porque el gobierno de Buenos Aires les quiso cobrar impuestos y ellos venían a llevarse las ballenas y los lobos marinos de nuestro mar Austral. Y después, en 1982, en esa aventura bélica que tomó la decisión de llevar adelante la dictadura militar con Galtieri, Estados Unidos les dijo: ‘Sí, sí, vayan, avancen, que nosotros no nos vamos a meter’. Por supuesto, esto fue una gran traición. El resultado que obtuvimos después de la derrota militar de la dictadura, y no de nuestro pueblo, fue que los británicos multiplicaron en 23 veces los territorios usurpados.”

LCV: ¿Cómo se entiende esta situación en el contexto geopolítico actual?

Ernesto Alonso: “En este contexto mundial, donde se está reacomodando la geopolítica, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña necesitan garantizar su cadena de suministros, particularmente en recursos energéticos. En este caso podemos mencionar el petróleo que está en Malvinas, que siempre estuvo presente. Ya desde 1974 o 1975, cuando se hace el informe Shackleton, se descubrieron reservas de petróleo de clase mundial. Después de la usurpación y después de la guerra de Malvinas, los británicos instalaron la fortaleza en Monte Agradable, una base militar que responde a la logística de la OTAN. También hay que entender que en los años 80, en esa posible conflagración a escala nuclear entre el bloque de la ex Unión Soviética, el Pacto de Varsovia y la OTAN, necesitaban un punto de apoyo logístico y un punto de control geopolítico en el Atlántico Sur, y eso era Malvinas. Reagan planteaba el plan Ocean Plans y la Guerra de las Galaxias, el escudo misilístico, y necesitaban tener ese posicionamiento. La longitud de la pista que hicieron en 1985 permitía incluso que pudiera aterrizar el transbordador espacial. Entonces hay que revisar la historia y tener mejor información para tomar algún tipo de decisión política, y más cuando estás al frente de un gobierno como el de la República Argentina.”

LCV: Más allá de todas estas cuestiones históricas, económicas y geopolíticas, ¿no hay también una apelación muy fuerte al sentimiento alrededor de Malvinas?

Ernesto Alonso: “Sí. Creo que las decisiones que se toman alrededor de esto, incluida la guerra, tienen un costado de mucha apelación al sentimiento. Pasamos del trapo en el Mundial a esto porque las encuestas muestran que la gente sabe lo que es Malvinas. Yo creo que la gente sabe que las Malvinas son argentinas, pero seguramente no tiene el grado de información que estamos dando acá. Esto ya no se enseña en las escuelas como se enseñaba antes. Depende del docente y depende de la provincia. Hay provincias en las que es muy importante y otras en las que pasan un poco de largo. A veces hasta se olvidaron de ponerlas en los mapas oficiales y tuvieron que salir corriendo a modificar el mapa.”

LCV: En ese contexto, hay algunas políticas del actual gobierno que, al menos formalmente, continúan iniciativas vinculadas con Malvinas. ¿Cuál es tu posición?

Ernesto Alonso: “Los que no nos olvidamos de Malvinas sabemos que muchas de las cosas que dijo Milei, lamentablemente, son cosas a las que uno no se puede oponer. Por ejemplo, a la implementación de la Ley Pino Solanas o a la implementación de cualquiera de las otras leyes anteriores, mucho menos a la terminación o a que se finalice una base que empezó en el gobierno anterior y después se desfinanció. El problema es que pasamos a tener un retrato de Margaret Thatcher en el despacho del presidente de la Nación. Entonces, ¿cómo explicarle a nuestro pueblo querido que no estamos en contra de que se apliquen determinadas medidas ni de que continúe adelante la base? Sí queremos saber para qué se va a usar. El problema no es el modo, el problema es el fin. Si hacemos la base en el sur, se va a usar para lo que estaba previsto, para un mayor poderío argentino, o la vamos a usar para que tenga la base el gobierno norteamericano. Ese es el problema.”

LCV: ¿Por qué señalás directamente a Milei como el problema?

Ernesto Alonso: “El problema es Milei. Fue totalmente inverosímil lo que hizo en la cadena nacional. Nosotros estábamos muy preocupados porque el día lunes presentamos conjuntamente con la Asociación de Abogados Ambientalistas de la República Argentina una medida de acción que venimos trabajando hace tiempo en el Juzgado Federal de Río Grande. Es una medida que conjuga lo ambiental y lo soberano. Esto tiene que ver con que ya tiene fecha de anuncio el comienzo de la extracción de petróleo en estas áreas de concesión que fueron concesionadas de forma ilegal e ilegítima, como es la de Sea Lion, a 200 kilómetros al norte de nuestras Islas Malvinas, en 2028. Entonces, escuchar a Milei con esta lógica es absurdo. Es la lógica del absurdo y esto va a terminar muy mal.”

LCV: ¿Por qué decís que puede terminar muy mal?

Ernesto Alonso: “Por dos cuestiones. Primero, porque es obediente a lo que le dice Donald Trump y otro socio, Netanyahu. Las empresas que están operando en estas áreas de concesión ya fueron sancionadas, ya fueron perseguidas por la Justicia argentina y hay exhortos en Cancillería que nunca fueron entregados, solicitados por la jueza que está a cargo del Juzgado Federal de Río Grande, la doctora Borruto. Entonces, escuchar a Milei y hacer un recuento de estos casi tres años que tiene el presidente muestra una serie de contradicciones. Primero, un presidente que tiene a Margaret Thatcher en su escritorio. Eso es una afrenta a los caídos y particularmente a los que murieron por la decisión de Thatcher en el hundimiento del Crucero General Belgrano.”

LCV: También está aquella frase de Milei sobre que los habitantes de las islas algún día podrían “votar con los pies”. ¿Qué significa eso?

Ernesto Alonso: “Escuchar a Milei el pasado 2 de abril de 2025 decir que el día que los habitantes de las islas voten con los pies por ahí quizás podamos recuperar las Malvinas es algo que todavía no entiendo. Porque cuando uno dice ‘estás pensando con los pies’ quiere decir que estás pensando mal. Entonces no entiendo qué quiere decir ‘votar con los pies’.”

LCV: ¿Cómo interpretás esa expresión?

Ernesto Alonso: “Es otorgarle el derecho a la autodeterminación a quienes son una población insertada. Eso fue comunicado a la comunidad internacional. No puede ser. Son una población insertada y dependiente. No digo que haya dicho nada nuevo: no es que la gente de las islas esté queriendo ser argentina enloquecidamente. Ese es el grave problema que tenemos. Lo que está haciendo es colocar a la República Argentina en un lugar en el que pareciera que la autodeterminación de esa población fuera la solución. Y, por supuesto, si fuera por eso ya estaban votando con los pies, porque en una consulta que hicieron con los kelpers ya habían querido ser británicos.”

LCV: ¿Qué responsabilidad tuvieron los gobiernos anteriores en esta situación?

Ernesto Alonso: “Se han repuesto, en todos los ciclos neoliberales —Menem, Macri y Milei—, los acuerdos de Madrid, las relaciones carnales y distintos acuerdos que terminaron favoreciendo a Gran Bretaña. Macri, por ejemplo, firmó el acuerdo Foradori-Duncan, brindándole recursos producidos por las propias agencias estatales, información científica con respecto al tema de pesca y anunciando a su vez que se iba a promover el desarrollo económico de las Islas Malvinas. Eso lo hizo Macri en el Foro de Davos. Foradori fue quien firmó en la bodega de la embajada británica en Buenos Aires. Después se repuso con Mondino y con el actual gobierno. Entonces vas a ver una cantidad de hechos sucesivos que nosotros caracterizamos como un plan sistemático de entrega.”

LCV: ¿Qué te genera la política exterior de Milei en relación con Gran Bretaña y Estados Unidos?

Ernesto Alonso: “Esto tiene que ver con la contradicción de este presidente, que anunció lo que anunció el otro día y en ese mismo momento estaba en Chile con el presidente Kast, reivindicando a Pinochet. Pinochet también colaboró con los británicos con información y apoyo. Entonces que él diga que la gente decidió mal y que lamentó que se hubiera ido de Pinochet es una contradicción enorme. Es una postura totalmente alineada con su contraparte de derecha, como el presidente Kast.”

LCV: ¿Hay hechos concretos que estén ocurriendo mientras el gobierno hace estos anuncios?

Ernesto Alonso: “En ese mismo momento, una empresa naviera que opera desde Punta Arenas anunció una nueva cadena de suministros desde Punta Arenas a Malvinas a partir de noviembre para asistir la logística del proyecto Sea Lion. ¿Escuchaste a la Cancillería decir algo desde ese día hasta ahora? Nada. Y fijate que cuando el jefe de la Fuerza Aérea Argentina dijo que teníamos que tener más presencia en el estrecho de Magallanes, dos horas después salió la queja de la Cancillería chilena. Entonces no se dijo nada sobre la pesca. La industria pesquera hizo una presentación para ser incluida, pero hay que saber quién pesca en Malvinas. La primera fase para obtener las licencias ilegales de pesca es lo que permite obtener el 60 por ciento del presupuesto para que puedan sobrevivir en Malvinas.”

LCV: ¿Quiénes son los principales actores de esa actividad pesquera?

Ernesto Alonso: “Los españoles. Hay que terminar con el cuento chino. Los chinos andan por aguas internacionales y de vez en cuando algún barco entra al área continental, a la plataforma continental argentina, al mar argentino. Hay 14 barcos españoles y ni ahora ni nunca les hicimos ninguna queja a España. Hoy la cadena de suministros es vía Uruguay, todos los meses, en un barco desde Montevideo que lleva productos frescos, alimentos y suministros a Malvinas. Y los barcos de conveniencia, con bandera de conveniencia, van a abastecerse, prepararse y buscar suministros a Montevideo.”

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en la relación de Argentina con sus vecinos?

Ernesto Alonso: “Este tipo se ha peleado con todos nuestros vecinos y aliados históricos. Brasil nos ha quitado el embajador en Río Grande, en Tierra del Fuego, perdón. Le sacaron, le quitaron e intervinieron el puerto de la provincia hace pocos días y apareció hace una semana un barco petrolero con bandera británica. Además, son tan torpes que alguna de las empresas que suponen que van a sancionar ya les dieron un RIGI.”

LCV: ¿Cuál es tu conclusión sobre todo este proceso?

Ernesto Alonso: “No hay ningún punto favorable, porque este tipo está enchastrando todo. Un dato más: 15.000 puestos de trabajo se perdieron en Tierra del Fuego desde que comenzó Milei hasta la fecha. Venimos siguiendo el tema porque nos preocupa muchísimo la gente que además está migrando a los lugares de origen de sus padres o sus abuelos. Es terrible. Son migrantes internos. Ya estaban afincados, hay una tercera generación, ya hay personas nacidas y criadas allí, pero están yendo a buscar refugio a la tierra de los abuelos, que puede ser Salta, Jujuy, Tucumán o Buenos Aires, donde tampoco la situación está mejor, pero la vida es un poquito menos cara y además tienen contención familiar.”

LCV: ¿Cuándo van a volver a viajar a Malvinas?

Ernesto Alonso: “Ahora, el viernes que viene viaja un grupo y en noviembre viaja otro grupo también. En noviembre están todos los cupos cerrados. Hay problemas porque no hay lugar para conseguir alojamiento. Ya es temporada alta y no hay lugares en el hotel al que vamos generalmente porque es un grupo grande. En noviembre somos alrededor de 20.”

LCV: ¿Cómo creés que va a funcionar todo esto que está planteando el gobierno?

Ernesto Alonso: “Yo creo que no va a pasar nada, sinceramente. Creo que va a ser toda una gran bravuconada. Creo que no va a pasar nada y que, si pasa algo, va a ser en contra nuestro. No van a sancionar a nadie y la base, si crece, va a ser para Estados Unidos, para la Cuarta Flota.”

LCV: Al mismo tiempo, el gobierno intenta alimentarse de un supuesto espíritu malvinero. ¿Creés que ese sentimiento se trasladó a Milei?

Ernesto Alonso: “No. A mí me da la sensación, y puede ser que me equivoque, de que las encuestas que han hecho rápidamente algunos compañeros que uno conoce no muestran que el sentimiento malvinero se haya volcado a favor de Milei. Me parece que una cosa es el trapo en la cancha, otra cosa son las cosas que está diciendo él y otra cosa es comprar que este gobierno realmente lo haría. Hay un nivel de preocupación en ese tema, pero no es la primera preocupación, lamentablemente, porque primero está la heladera.”

LCV: ¿Cuál debería ser entonces la prioridad de la Argentina?

Ernesto Alonso: “La primera preocupación es abrir la heladera y que esté vacía. Ahora tenemos que entender los argentinos que discutir estas cuestiones, que a veces parecen muy abstractas porque la gente está pensando que no llega a fin de mes, también tiene que ver con nuestra soberanía. Los jubilados los cagan a palos todos los miércoles, les quitaron los medicamentos, vaciaron el PAMI, está la asistencia a los discapacitados, entregaron el CAREM y el proyecto nuclear, rifaron Starlink. Insisto con esto: no tenemos ninguna duda de que es un plan sistemático de entrega. Es para que los Peter Thiel y todos estos grandes popes tecnológicos se queden con la crema de nuestro territorio. La Argentina tiene todo lo que el mundo necesita, todo aquello en lo que el mundo escasea, Argentina lo tiene ahora.”

LCV: ¿Qué debería hacer la política argentina frente a este escenario?

Ernesto Alonso: “Lo que falta es que hagamos un gran acuerdo nacional entre los partidos que dicen representar a las grandes mayorías y que tengamos como norte un proyecto político que se sustente en políticas soberanas. Hay que mirar, por ejemplo, las políticas de Brasil.”

LCV: ¿Qué diferencias encontrás con la política exterior brasileña?

Ernesto Alonso: “Ojalá tuviéramos el Palacio de Itamaraty acá en la Cancillería. La Cancillería no es ni de izquierda ni de derecha en Brasil. Nosotros habíamos pedido al canciller Cafiero que echaran a Carlos Foradori. Había que echar a Carlos Foradori. ¿Sabés dónde está ahora, como representante ante los organismos internacionales? El tipo está comiendo, tomando champán y comiendo canapés.”

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«Las causas más nobles merecen ser pensadas históricamente», por Federico Lorenz

Los historiadores trabajamos en instituciones. Universidades, archivos, escuelas, organismos de investigación. No existe una historia producida en el vacío. También es cierto que esas instituciones tienen una historia, intereses, tradiciones y conflictos. Pero de allí no se desprende que la tarea del investigador sea confirmar aquello que la institución, el gobierno o el sentido común esperan escuchar. Si así fuera, buena parte de las preguntas más interesantes que nos hacemos sobre el pasado nunca habrían sido formuladas. La investigación histórica suele comenzar precisamente cuando una explicación aceptada deja de resultar suficiente y alguien decide volver sobre las fuentes para preguntarse qué falta, qué no encaja o quiénes quedaron afuera del relato.
En una sociedad democrática, el financiamiento público de la investigación no debería garantizar unanimidades sino hacer posible la discusión informada. El investigador tiene responsabilidades con la sociedad que sostiene su trabajo, pero esas responsabilidades no consisten en defender una verdad oficial. Consisten en trabajar con rigor, exponer sus evidencias, discutir sus interpretaciones y aceptar la crítica. La historia puede contribuir a la construcción de una comunidad política más reflexiva, pero difícilmente lo haga si se transforma en una catequesis. Cuando eso ocurre, el historiador deja de interrogar el pasado para administrarlo. Y quizás una de las tareas más importantes del oficio sea justamente la contraria: recordar que incluso las causas más nobles merecen ser pensadas históricamente.
Amar una causa, unas islas, unos nombres que nos faltan, no nos eximen de pensarlos. Más bien nos obligan a hacerlo con mayor cuidado.
Buenos Aires, 7 de agosto de 2026
Tomado del facebook del autor
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