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Cavalieri y Muerza, la justicia dividida ¿habrá elecciones?.

La justicia tiene la palabra en el duelo entre Armando Cavalieri y Ramón Muerza. La semana pasada se conocía un fallo en el que se daba lugar a la apelación de Muerza por irregularidades en la convocatoria electoral del Sindicato de Comercio. Pocos días después, la noticia es la contraria: “El juez Marcelo Martínez Di Giorgi rechazó la denuncia del dirigente cercano al empresario Alfredo Coto de irregularidades en el padrón y dictaminó que es falsa. De esta manera, el comicio se llevará a cabo mañana como estaba previsto.” Consultado sobre este revés judicial, Ramón Muerza le dijo a La Columna Vertebral: “Cavalieri desobedeció a la justicia pero no podemos darle lugar a no participar. Vamos a participar pero es inválida la elección’.

Mientras escribimos ésta nota, llega otra disposición judicial que reitera la suspensión de las elecciones para el 28 por vicios en la convocatoria, esta vez de la Cámara de Trabajo, quien con fecha de hoy y ante la decisión de Cavalieri de que se vote mañana, reitera su invalidez y posibles sanciones si no se cumple con el fallo:

“Lo actuado en otra sede jurisdiccional no es susceptible de incidir en el conflicto que subyace en autos, cuya competencia “ratione materia” es exclusiva de este fuero, tal como lo ha declaro la Corte Suprema de Justicia de la Nación al resolver, con fecha 14 de agosto de 2018, la causa “UNION PERSONAL DE SEGURIDAD DE LA REPUBLICA
ARGENTINA c/MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL s7LEY
DE ASOCIACIONES SINDICALES”. Por ello, el TRIBUNAL RESUELVE: Hacer saber a las partes que deben ajustar sus conductas a las resoluciones firmes de autos, bajo apercibimiento de aplicar las sanciones a que hubiere lugar.”

¿Quién es el juez que quiere dar vuelta la banlanza?

Juez Marcelo Martínez di Giorgi

Se llama Marcelo Pedro Hernán Martínez de Giorgi, nació en el 66 y se recibió de abogado en la Universidad Kennedy en 1990. Al año siguiente empezó a trabajar en el poder judicial y en el 2001 fue nombrado Secretario de la Sala II. Su ascenso a juez se dio en tiempos de kirchnerismo, en el 2006 reemplazó a Jorge Urso y en el 2008 también fue subrogante en el juzgado que dejó Jorge Ballestero.

El 13 de julio, el juez Martínez de Giorgi, dió lugar a la denuncia del fiscal Federico Delgado y allanó tres sedes del Sindicato de Comercio. La Nación publicó ese día para poner en contexto la noticia: “ El ministro Jorge Triaca considera a Cavalieri ‘un ejemplo’ para el resto de la dirigencia sindical y recurrió a él tanto para planificar las paritarias moderadas como para trazar la estrategia para aislar a Moyano”.

El juez Martínez de Giorgi fue el mismo que allanó e intervino el sindicato de Canillitas, procesó y embargó a Omar Plaini con 200.000 pesos. El allanamiento ocurrió en el 2017 porque el magistrado sacó a la luz una causa del 2013 en la que una línea interna del sindicato planteaba irregularidades en la elección. En su momento, Héctor Recalde criticó duramente la actitud del juez que no respetaba los fueros de Plaini. En ese momento, el dip. Plaini declaró que ‘en dictadura intervenían sindicatos y decían que venían a sanearlos’.

Una de las causas más calientes que lleva adelante Martínez de Giorgi es la que se lleva a cabo contra Sergio Shocklender y la investigación por la obra Sueños Compartidos. El 10 de agosto de 2016 el juez ordenó la detención de Hebe de Bonafini por no comparecer a las citaciones, cuando se presentó la policía para arrestarla en la ronda de Plaza de Mayo una multitud se interpuso y Martínez de Giorgi fue en persona a la sede de Madres de Plaza de Mayo para tomarle declaración. Hebe de Bonafini se negó a hacerlo y dijo: “Los jueces no son la justicia, ellos responden al poder de turno y más con el de Macri que tiene mucho dinero”.

¿Mañana habrá elecciones en el Sindicato de Comercio?

Los cierto es que si mañana se cumple con el rito electoral, dos listas competirán. A Cavalieri todos lo conocemos, Muerza es una cara nueva en el gremialismo por fuera de su sindicato.

 

La Columna Vertebral estuvo siguiendo las alternativas de este duelo. Entrevistamos a algunos de los candidatos de Unidos Podemos para tratar de conocerlos. Así fue como nos enteramos que Ramón Muerza fue un pibe de la calle que cartoneaba hasta que logró entrar al frigorífico de Coto, allí conoció a un delegado que le explicó sus derechos. Peronista de los de antes, fanático de River, acusado por algunos de ser simpatizante Pro, a lo que responde con una sonrisa: ‘Nada que ver, lo que pasa es que milito en el peronismo de Capital desde hace décadas y conozco a muchos que ahora están en el PRO, en el sindicato solo quiero defender a los trabajadores, Cavalieri es un traidor dispuesto a firmar paritarias a la baja’.

Su acompañante de lista, Ernesto Molina, se declara socialista, inició su militancia gremial en el Hogar Obrero, ahora es delegado en Garbarino. Mario Amado se llama quien figura en la lista para el cargo de tesorero administrativo, tucumano, su primer trabajo fue en la zafra, ahora es delegado de Carrefour y conoce con la precisión de un abogado el recurso de pedir el Preventivo de Crisis: ‘Cavalieri aceptó que el ministerio le otorgara un preventivo de crisis por tres años, es decir, hasta el 2021 vivimos bajo un régimen de flexibilización laboral de hecho’.

Podés escuchar las notas enteras en:

Ramón Muerza, Sec. De Organización del gremio de comercio: https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2018/07/26/ramon-muerza-triaca-llama-personalmente-a-empresarios-para-que-ayuden-a-cavalieri/

Ernesto Molina, delegado de Garbarino: https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2018/08/27/ernesto-molina-nuestro-desafio-va-a-ser-adaptar-el-gremio-a-las-nuevas-modalidades-de-trabajo/

Mario Amado, delegado de Carrefour: https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2018/09/04/mario-amado-el-acuerdo-con-carrefour-fue-la-punta-de-lanza-para-aplicar-recetas-de-la-reforma-laboral/

Podés leer lo último en denuncias contra cavalieri en https://www.lacolumnavertebral.com.ar/wp-admin/post.php?post=2469&action=edit

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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