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Teletrabajo: para la Asociación Gremial de Computación la reglamentación es un retroceso
En los próximos días se dará a conocer un documento de la Asociación Gremial de Computación en donde explican su postura sobre el decreto conocido la semana pasada que reglamenta la Ley sobre Teletrabajo. La Columna Vertebral consultó a Jorge Cabezas, miembro de la Asociación que está trabajando en el tema para conocer por adelantado su postura. “Los informáticos tenemos muchas reservas sobre esta reglamentación que entendemos ha dado un par de pasos atrás o ha dejado algunas lagunas. Hay tres o cuatro puntos sobre los cuales es necesario detenerse porque el texto de la norma que salió del Congreso defendía muy bien el derecho del trabajador y ese es nuestro interés como Asociación gremial de Computación”, sostuvo. A continuación, una síntesis de la charla que podés también escuchar completa.
¿En qué aspectos se diferencian la reglamentación de la Ley?
En el derecho a la desconexión, en el derecho a la reversibilidad de la situación de teletrabajo, en el resguardo de la seguridad y la salud del teletrabajador que ya no está en un establecimiento ajeno sino que está en su propio domicilio. Entonces tenemos problemas para que la ART reconozca qué situaciones de riesgos son propias de la situación de trabajo y cuáles no, qué enfermedades pueden adjudicarse y atribuirse a la práctica profesional y cuáles no. Ya era bastante conflictiva la situación pero el texto de la norma que fue muy debatido, tuvo una pluralidad de expresiones y hay que reconocer que fue un trabajo parlamentario muy bueno.
“esta reglamentación nos ha dejado a todos un sabor amargo de retroceso “
¿El ministerio de Trabajo modificó el espíritu de la Ley?
Esta reglamentación del poder ejecutivo muestra dos cosas preocupantes, por un lado no podemos ser ingenuos en que muchos de los retrocesos que se verifican respecto del texto de la ley son producto de una permeabilidad a las presiones del sector empresario, sobre todo del lobby de las grandes corporaciones que estaban interesadas en aplicar el teletrabajo pero en su beneficio, y esto quiere decir en el recorte de derechos y protección de los trabajadores. Invariablemente, la lógica corporativa avanza en ese sentido, el movimiento sindical argentino siempre se ha constituido en un bastión de defensa ante este avance permanente que no tiene paz, siempre el interés de las grandes corporaciones es conculcar derechos adquiridos, hacer retroceder las conquista que tanto sacrificio demandaron al movimiento obrero organizado en términos de derecho laboral. Esto no solamente tiene que ver con la jornada de ocho horas, el descanso dominical, el aguinaldo, las vacaciones, y podría seguir la enorme lista que a partir del peronismo se puso en pie en este país, guste a quien guste. El tema es que hoy esa presión por hacer retroceder el derecho y la protección del derecho de los trabajadores no ha menguado, al contrario, este es un ejemplo concreto: fíjense cómo de un texto que estábamos conformes los sindicatos de los diversas representaciones de la industria que intervinieron en el debate, estábamos todos conformes y satisfechos con el resultado logrado. Sin embargo, esta reglamentación nos ha dejado a todos un sabor amargo de retroceso .
Puntualmente ¿cuáles los las modificaciones que les preocupan?
Hoy se han dejado muchas cuestiones que van desde la jornada laboral, la cuestión crítica de las tareas de cuidado del teletrabajador, las cuestiones que hacen a la seguridad y salud e incluso a cuestiones que ya estaban zanjadas en la discusión como era el derecho a la privacidad, el resguardo mediante el derecho a la desconexión, se ha retrocedido porque se ha dejado a criterio razonable que lo decide el empleador. En una relación contractual que siempre es asimétrica quien decide a última instancia porque impone las condiciones no es el trabajador, es el empleador. Tengamos esto en claro porque sino estamos discutiendo en el aire, la relación laboral es siempre desigual porque el poder de decisión de organización de la tarea en el trabajo, así lo dice el código laboral de nuestro país, la constitución nacional, es del empleador, del empresario. Nunca el trabajador tiene la potestad de decir qué hacer con su jornada, qué hacer con su lugar de trabajo, todo eso lo decide el empleador, y ahora con esta reglamentación tiene la facultad de juzgar cuando es razonable que su empleado reciba una comunicación fuera de la jornada laboral. Por ejemplo, me suena el WhatsApp a las once de la noche porque un empleador en India tiene una urgencia y yo puedo no atenderlo porque es mi derecho según dice esta reglamentación pero ya sabemos que eso conlleva alguna consecuencia, no es gratis desatender una petición de tu empleador.
“muchos de los retrocesos son producto de una permeabilidad a las presiones del sector empresario”
El problema de los husos horarios se había planteado en la ley, pero no debía recaer en un solo trabajador la disponibilidad ¿no?
Tenés que tener en cuenta la complejidad que significa trabajar con husos horarios diferentes y los roles ocupacionales de nuestra industria también son distintos. Hay gente que, como los médicos, están de guardia. Por ejemplo, yo atiendo un servidor, alguien que está atendiendo el correo electrónico de una empresa tiene que estar atento y en guardia, puede ser activa o pasiva, podes estar en el lugar de trabajo o podes estar en guardia pasiva en tu domicilio y tenés que estar disponible, eso se pacta y son las condiciones de trabajo propias de ese rol ocupacional. Eso lo entendemos todos y estamos de acuerdo que si son las tres de la mañana y estoy de guardia tengo que salir corriendo con el matafuego porque el cliente no puede quedarse sin correo electrónico ya esté en Zimbabue, en Singapur o en Sídney. Es el contrato de trabajo y la condición que yo planteé con el empleador.
¿Qué pasa con el trabajo que no necesita esa atención urgente de la emergencia ni la guardia? Por ejemplo, un desarrollador de software que puede hacer su trabajo cumpliendo un objetivo: tenés que tenerme esta pieza de software lista para el jueves que viene ¿Por qué razón te tengo que estar enviando mensajes el miércoles a la madrugada cuando vos por ahí tenés niños pequeños en edad escolar que a las nueve de la mañana tiene que atender sus clases vía zoom? Digo un ejemplo que a mucha gente le puede haber pasado, un ejemplo al que deja expuesta esta reglamentación que refleja la permeabilidad, sobre todo del Ministerio de Trabajo, a las presiones corporativas que han logrado imponer criterios que en el debate parlamentario habían sido perdidosos. Nuestros legisladores, los representantes del pueblo, no lo dejaron pasar. Sin embargo, en el Ministerio de Trabajo se reglamentó en otro sentido, en un sentido que deja estas lagunas y deposita la razonabilidad y criterio con que se toma la decisión en el sector empresario. Esto es cuanto menos injusto, creo que va a traer consecuencias porque los gremios no se van a quedar quietos.
¿Existe la posibilidad de modificar la reglamentación?
Desde ya no va a ser una pelea sencilla, ninguna pelea lo es. Nosotros vamos a seguir insistiendo en la necesidad de respetar el texto tal cual fue consensuado en el Congreso de la Nación y vamos a exigir las explicaciones del caso, por qué se ha retrocedido en estos sentidos que son fuertemente regresivos. Estamos precisamente estudiando cual va a ser la forma de continuidad que vamos a dar a esta batalla que es por los derechos de los y las trabajadores, ni más ni menos. Pongámoslo en negro sobre blanco, es cada vez más la carga sobre las espaldas de los trabajadores y menos sobre el empresario.
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“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”
En exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Storino, pro secretario gremial del SATSAID, aborda la situación laboral y económica del sector del streaming en Argentina. El dirigente describe las profundas desigualdades entre los distintos canales, los niveles de registración y precarización existentes, y el rol del sindicato frente a este nuevo escenario comunicacional.
LCV:
“¿Cuál es la situación laboral real de los canales de streaming? ¿Cómo es esto que parece un jolgorio? ¿Todo es divertido? Somos todos amigos, nos matamos de risa… pero cuál es la situación económica y laboral de los compañeros de streaming?”
Pablo Storino:
“La situación del mundo del streaming hoy es muy dispar. Existe un grupo reducido —un top 10 o 20— que logró monetizar sus contenidos, profesionalizarse y constituir unidades económicas que permiten formalizar relaciones laborales, registrar trabajadores y blanquear actividades. Pero también hay muchos otros que sobreviven como pueden, trasladando esa precariedad a quienes trabajan allí: falta de registración, salarios muy bajos y condiciones inestables. Esto genera la pregunta de si el streaming es una burbuja o si, con el tiempo, se asentará dejando afuera a quienes no puedan consolidarse como organizaciones empresariales.”
LCV:
“La mayoría está informalizada o son factureros.”
Pablo Storino:
“La situación es heterogénea. Hay empresas como Luzu TV, con 110 trabajadores registrados y salarios que van de dos a cuatro millones de pesos. Y hay otras como Olga, con un alto nivel de precarización, donde muchos jóvenes están como monotributistas cobrando entre 500.000 y 600.000 pesos. En algunos canales hay explotación evidente, y son justamente los que desde el SATSAID estamos denunciando y tratando de regularizar. También existen proyectos como Gentina, Futurock, Vorterix o Bondi que tienen relaciones laborales formalizadas y en condiciones.”
LCV:
“Perfecto. Bien o mal, ¿no? Porque estos sueldos que me decís serían formalizados. ¿Bien o mal?”
Pablo Storino:
“Totalmente. Es trabajo registrado, con aportes a la jubilación, a la obra social y todos los derechos laborales que corresponden.”
LCV:
“Buena cuna tiene ese pibe. Sé que viene de una familia de trabajadores y no se quedó en el camino con la experiencia. ¿Cuál ha sido la experiencia general?”
Pablo Storino:
“Existe una situación común tanto en proyectos identificados con la derecha como con la izquierda. Por ejemplo, algunos streaming de línea más conservadora desconocen las leyes laborales y evaden responsabilidades, pero lo mismo sucede en otros que se presentan como progresistas. Desde el SATSAID entendemos que la falta de registración responde a una lógica económica transversal: no pagar aportes patronales ni cumplir con los pisos salariales establecidos por el convenio colectivo. Contra eso nos enfrentamos todos los días, venga de donde venga.”
LCV:
“La paritaria de los trabajadores de cable: ¿cómo cerró?”
Pablo Storino:
“En este contexto, la paritaria viene cerrando bien. Logramos que las empresas de la Cámara TAC paguen mes a mes el índice de inflación del INDEC, aunque no coincidamos con el método de cálculo del organismo. Por lo menos eso evita una pérdida mayor del poder adquisitivo. Llegar a este acuerdo requirió asambleas, paros y mucha presión, pero finalmente TAC entendió que no íbamos a aceptar que los salarios quedaran por debajo de la inflación.”
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Daniel Yofra: “Vamos a tener que armar Frente Sindical para resistir la reforma laboral”
En exclusiva con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Yofra expone la postura del Sindicato de Aceiteros frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Desde la crítica a la inacción de las centrales sindicales hasta el análisis de la situación industrial y el impacto en los derechos laborales, Yofra plantea la necesidad de construir un frente sindical amplio para enfrentar los cambios propuestos. La conversación aborda tanto las implicancias materiales de la reforma como el rol político del sindicalismo en el actual contexto económico y social.
LCV:
“Contame la postura del Sindicato de Aceiteros frente a la reforma laboral.”
Daniel Yofra:
“Estamos preocupados por lo que está pasando y por la inacción del sindicalismo ante una reforma laboral que, en algunos casos, va a legalizar la precariedad laboral y, en otros, va a intentar imponerla cuando tengan la herramienta para hacerlo. Nosotros vamos a salir a luchar como siempre lo hicimos, como el año pasado con la Ley Bases. Este año no será la excepción. Vamos a oponernos porque es un legado que nos dejaron los trabajadores y trabajadoras aceiteros y desmotadores. Tenemos la responsabilidad de defender lo que otros conquistaron y ya no están: desaparecidos, asesinados, encarcelados. Todo lo que ocurrió en la historia de la lucha obrera hoy lo quieren borrar de un plumazo bajo el título de ‘modernidad laboral’, cuando en realidad quieren volver cien años atrás.”
LCV:
“¿Piensan llevar adelante una huelga si avanza la reforma? Supongo que no como una acción aislada, sino como parte de la unidad sindical.”
Daniel Yofra:
“Estamos tratando de que otras organizaciones se sumen y esperamos que la nueva CGT o el nuevo triunvirato entiendan que hay que ir a una huelga, salvo que tengan otra estrategia que hasta ahora no ha funcionado. Ni siquiera los llaman a discutir la ley. Los empresarios escriben la reforma laboral y este Gobierno la lleva adelante porque tiene compromisos con quienes lo llevaron al poder.”
LCV:
“Esto de que los empresarios escriban las leyes ya pasó con Macri. Hoy, con el respaldo electoral que tiene, Milei cree posible avanzar en reformas que afectan a todos los sectores industriales. ¿Cómo visualizás este escenario, especialmente respecto a la desindustrialización, la caída del empleo y la pérdida de mano de obra calificada?”
Daniel Yofra:
“En nuestro sector no se siente la importación indiscriminada, pero sí afecta a sectores que dependen del mercado interno. Cerraron más de 20.000 pymes y hay 270.000 trabajadores despedidos. Muchas empresas están importando lo que antes producían, como la química de Río Tercero, que fabricaba insumos para colchones y hoy los importa, dejando a más de 200 trabajadores en la calle.”
LCV:
“Si avanzara la flexibilización horaria, el salario variable —el ‘sueldo dinámico’— o las vacaciones en cuotas, ¿cómo sería la industria bajo ese régimen?”
Daniel Yofra:
“Los trabajadores perderían la posibilidad de ordenar su vida fuera del empleo. No podrían programar vacaciones ni prever ingresos básicos. Sería tan simple y grave como eso.”
LCV:
“Muchos argumentan que hoy la informalidad ya impide planificar la vida.”
Daniel Yofra:
“Esto empeoraría la situación de quienes hoy sí tienen estabilidad laboral. Hay casi 9 millones de trabajadores registrados. El año pasado decían que la reforma iba a traer inversiones y empleo; no ocurrió nada. Los empresarios no necesitan que se quiten derechos. Necesitan industrializar la materia prima, necesitan crédito, necesitan que haya consumo. Con salarios por debajo de la pobreza —más del 90% de los registrados están así— no hay consumo, no hay producción y no hay trabajo.”
LCV:
“Se suele decir que los sindicatos industriales están defendiendo a un universo de trabajadores cada vez menor. Lo que planteás va en sentido contrario.”
Daniel Yofra:
“Hoy tenemos dos problemas. Primero, diputados y senadores que nunca trabajaron bajo patrón, dependen de patrones o directamente lo son. Van a instalar mentiras para poner a la sociedad en contra del sindicalismo y de la CGT, que es la central más grande del país y de Sudamérica. Segundo, la inactividad de la CGT. Si no cambia el rumbo, creyendo que sólo con diálogo lo logrará —cuando ni siquiera los llaman— será difícil torcer la historia. Seguramente vamos a tener que armar un frente sindical que luche contra esto.”
LCV:
“Para cerrar: ¿están trabajando en algún proyecto alternativo a la reforma? ¿Hay algo con los diputados sindicales o dentro de la CGT?”
Daniel Yofra:
“No participé de la reunión con los compañeros supuestamente afines al movimiento obrero. Creo que son muy pocos para el momento de la votación y no tengo detalles de la contrapropuesta. Pero no hace falta ser científicos para mejorar la vida laboral. Nosotros lo comprobamos con los comités mixtos de seguridad e higiene. Bajamos la accidentología y las muertes laborales, incluso sin una ley vigente en muchas provincias. Los derechos de los trabajadores también benefician a los empresarios. Ellos se quejan de la industria del juicio, pero no hacen nada para evitar accidentes. ¿Qué quieren? ¿Trabajadores mutilados y sin indemnización?
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“18 años de proscripción, memoria y militancia: conversación con Gustavo Campana”
El periodista Gustavo Campana reconstruye recuerdos personales y políticos alrededor del 17 de noviembre de 1972, fecha del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Desde la mirada de un niño de 10 años que seguía los acontecimientos desde un televisor en blanco y negro, hasta el análisis histórico de la resistencia, la militancia, el rol del movimiento obrero y las operaciones del poder real, Campana hilvana una lectura profunda del período y de sus continuidades hasta el presente. La charla, atravesada por testimonios personales de quienes vivieron la época, permite comprender por qué el Día de la Militancia es, además de una efeméride, una narrativa colectiva de lucha, memoria y disputa política.
LCV: “¿Dónde estabas vos el 17 de noviembre de 1972?”
Gustavo Campana: “Cumpliendo 10 años y mirando desde el televisor en blanco y negro de mi casa lo que sucedía en Seisa y en sus alrededores. Lo vivía desde un lugar particular, porque el decreto 4161 nos había marcado.
Nací en el 62, por lo tanto Perón era el hombre prohibido, el que no se podía nombrar. Era ese peronismo que, en la clandestinidad, le contaba todos los días al pueblo que seguía vivo.
A principios del 72, finales del 71, empezó a aparecer a través de los noticieros que levantaban un poco la persiana de la censura. Eran esos reportajes donde le preguntaban: ‘¿Qué va a hacer usted para volver?’ ‘Nada. Todos mis enemigos.’ ‘General, durante tanto tiempo hubo gente que quería que usted se muera y hoy no quiere que se refríe.’ ‘Se están acordando tarde, porque ahora me estoy muriendo.’
Todo eso llegaba al living, al televisor sin control remoto y en blanco y negro, y atravesaba a un pibe de 10 años por todas partes.”
LCV: “¿Qué impronta había en tu casa? ¿Qué opinaba tu madre mientras cocinaba o tu padre? ¿Qué les provocaba ese regreso?”
Gustavo Campana: “Mi viejo había sido obrero gráfico y militante socialista. En ese momento trabajaba como portero en Belgrano. No le daba para ser antiperonista, pero estaba cerca. Mi mamá era más silenciosa, pero la información entraba por todos lados.
Y había algo claro: un año después mi viejo no votó ni a Cámpora ni a Perón. Seguramente votó a Corvalán en marzo del 73. En la segunda vuelta no sé; estaba mal. No tan mal… pero por ahí andaba.”
LCV: “Antes de ir al país al que vuelve Perón, una pregunta importante para quienes son jóvenes: ¿por qué el 17 de noviembre se transforma en el Día de la Militancia?”
Gustavo Campana: “Porque ‘lucharon y volvió’. Ese es el dato central.
En ese ‘lucharon’ hay una mixtura entre la resistencia peronista, que se pone de pie tras el golpe del 55, y la juventud maravillosa que se suma a fines de los 60, en el trasvasamiento generacional del que hablaba Perón en sus entrevistas con Pino y Getino.
La Juventud Peronista fue clave, pero no fue la única: estaba el trabajo de la resistencia del 56, el Plan Conintes, la pelea en la calle de los grupos armados —Uturuncos, FAP, Montoneros—, la tendencia, la CGT, el corazón peronista de la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo con Atilio López.
Todo ese encadenamiento de hechos empuja a un régimen en decadencia, la tercera etapa de la Revolución Argentina, que había pasado por Onganía, por el experimento breve de Levingston y finalmente por Lanusse.
Todos necesitaban a Perón, propios y extraños.”
LCV: “Estamos haciendo un documental sobre sindicalistas desaparecidos. Ricardo Vaschetti nos decía que desde el minuto cero en que se abrió el proceso electoral que llevó a Cámpora ya se estaba armando el golpe del 76. ¿Coincidís?”
Gustavo Campana: “Sí. El golpe del 76 es un objetivo claro, sobre todo después de la muerte de Perón.
El Grupo Ascuénaga —Martínez de Hoz y compañía, reunidos en un petit hotel de la calle Ascuénaga, propiedad de Blaquier— empieza a tejer la política económica que después se aplicará, respaldada por Rockefeller, el Chase Manhattan Bank y Kissinger.
Después del 11 de septiembre del 73, con el golpe en Chile, se consolidó el Plan Cóndor y la decisión del poder real de cambiar la matriz económica: de un país industrial, con trabajo a tres turnos y 2% de desocupación, a un país rentístico-financiero dedicado a la especulación.
La implosión del país no empieza en el golpe: tiene una etapa anterior, el Rodrigazo, armado por la derecha liberal.”
LCV: “Incluso a nivel leyes: la de represión a movimientos subversivos en espacios sindicales sale en el 74.
Pero volviendo al 72: Cámpora dijo que la primera medida económica de Perón sería la independencia del Fondo Monetario. ¿Qué significa eso?”
Gustavo Campana: “Perón logró durante 9 años que la Argentina no ingresara al Fondo Monetario. Entre 1946 y 1955 fuimos el único país de América Latina que no entró en la institución creada en el 44.
Estados Unidos sabía que Perón era un mal alumno para el orden mundial de posguerra.
En ese período construyó la industria nacional, desarrolló ciencia y tecnología propia y consolidó derechos laborales.
El golpe del 55 tuvo como tarea desarmar todo eso. Fueron 14 toneladas de explosivos en Plaza de Mayo, más el golpe, más los fusilamientos del 56, para poder entrar al Fondo Monetario en el 57.
No es un dato menor. Junto con el Banco Mundial iban a regir los destinos económicos de América Latina.”
LCV: “Cada vez que charlamos pienso: ¿cómo hacer para que seas columnista de La Columna Vertebral? Con vos uno dice ‘plum’ y aparece toda la historia detrás.
Feliz Día del Militante.”
Gustavo Campana: “Para ustedes también. Vamos a seguir encontrándonos en estos espacios.
Y veremos si las chicas de La Columna Vertebral logran seducirme para sumarme.
Un abrazo inmenso.”
LCV: “Quiero cerrar con algo. Yo soy exactamente la generación intermedia: entre el pibe del televisor blanco y negro y la resistencia. Estaba intentando llegar a Ezeiza esa mañana.
Un compañero me decía: ‘¿Dónde estabas vos?’ Yo no pude llegar. ¿Te acordás cómo nos mojamos?
Cada uno tenía su anécdota. La mía es así: le dije a mi mamá que iba a estudiar a la casa de una compañera. Me quedé a dormir. Lluvia torrencial, barro, policía que nos corría, volvimos llenas de barro. Y cuando llego, mi mamá me dice: ‘Yo sabía quién lo tiró.’ Nos empezamos a reír.
Pobre vieja. Al lado de eso, todos los que vinieron después eran santos comparados con nuestra generación.”
Crisis de vacunación infantil en Argentina: la advertencia de la infectóloga Leda Guzzi sobre el riesgo de reintroducción de enfermedades
“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”

