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Pompeyo y la maldición de Lewuku

Por Graciela Elizabeth Bergallo, para La Columna Vertebral, 27 de marzo de 2018

Llegar a Misión Nueva Pompeya no es fácil, y una vez allí la justicia queda lejos y llega tarde. Es posible intentarlo por la ruta Juana Azurduy, desde J. J. Castelli hacia el noroeste chaqueño, ya chaco seco. Un trayecto casi recto, abierto con filo perfecto y sin titubeos entre palosantales, algarrobales, vinales, cactus, tunas, quimilís, cardos. A mitad de camino está Fuerte Esperanza, creado por decreto en 1978, “con el fin de propiciar el desarrollo de una vasta zona despoblada” (¿?). Lo que no lograron con los soldados, lo lograron con las topadoras, la soja detrás de los antiguos habitantes de la tierra, sean indígenas o criollos. Algunos animalitos cruzan rápidamente la ruta, hasta un oso hormiguero, un tatú mulita, muy de vez en cuando.
Pero si se desea acortar el camino, antes de llegar a Fuerte Esperanza se dobla hacia la derecha. En el km 82 la ruta Juana Azurduy es atravesada por la ruta 82. Esta ruta desde el año 2013 se llama hacia el sur “Madres de Plaza de Mayo” hasta Pampa del Infierno, plena zona sojera. Hacia el norte, plena zona de deforestación, se llama “Abuelas de Plaza de Mayo”. Si es posible sortear kilómetros de pozos, colchones de tierra o barro, empantanarse casi para siempre en días de tormenta, se arriba a lo que fue una antigua Misión Franciscana radicada allí en 1901, a quinientos kilómetros de Resistencia.
La Misión fue promovida por el Gobierno Nacional para posibilitar la evangelización de los indígenas. Hoy es una localidad con considerable población wichi y criolla que está en la zona desde hace mucho, antes de aquél decreto de 1978, algunos desde hace siglos.
Entonces era invisible.
Todavía lo es.
Pero poco antes, justo en la intersección de las mencionadas rutas, frente al Cartel que dice “Abuelas de Plaza de Mayo” al lado de una flecha que apunta hacia arriba, se ubica el Kiosko “Juancito”. El kiosco Juancito es una especie de panóptico de una calesita abierta de camiones transportando cadáveres de algarrobos centenarios en ritmo continuo. Día y noche.
En Nueva Pompeya las catástrofes ambientales no fueron producidas por causas naturales como en Pompeya en el año 79 d.C.
El escenario del kiosco Juancito se repite en todo el noroeste chaqueño. Es una especie de circo romano de la destrucción, no importan si son reservas naturales, territorios indígenas, si con ello se destruyen las memorias, las posibilidades de sobrevivencia de cualquier especie que allí viva. Las consecuencias no son sólo locales. El hambre de lucro es tan colosal como las ganancias. Titubean algunos funcionarios, no importa de qué signo político.
De repente hay una parte del mundo que comienza a ser invisible.

La tierra en carne viva se evapora en remolinos o se abre en grietas como si fuera un gran panal incendiado. También la piel de hombres o mujeres, wichi y criollos, que deambulan como fantasmas envueltos en brumas de polvo. Algunos a caballo, gauchos pequeños ganaderos con sus monturas y vestimentas que permanecen idénticas desde fines del siglo XIX, por tradiciones de elaboración familiar.
En el centro del poblado está el edificio de la antigua misión que se eleva hacia un alto y enorme campanario. Imagino su sonido. Todo empuja al silencio, incluidos mis propios labios resecos.
La evangelización tuvo un significado diferente para los primeros franciscanos, la hermana Guillermina, los hermanos maristas, la pastoral aborigen, para aquellos que se aventuraron en estos territorios del far west chaqueño, y se preocupan por los derechos de los otros, sean animados o inanimados, con una alegría desconcertante, también razonable indignación.
También llegaron otros, algunos funcionarios que se creen patrones por acumulación en años de obsecuencia. Hasta algún político de izquierda que imagina descender en helicóptero con el logo de un megaproyecto para impresionar, con algún fondo. Otros con otras creencias, cosmovisiones, saberes acuñados en siglos de colonización que al imponerlos matan, a su manera. Hay también rufianes de variado color y tamaño que van tras el tesoro de esta tierra: el algarrobo.

Nueva Pompeya, Comandancia Frías y Nueva Población se encuentran en territorio tradicional wichi, departamento General Güemes, noroeste del Chaco. Las tres asociaciones comunitarias wichi hace quince años iniciaron una acción de amparo por deforestación ilegal.
Los wichi junto con los nivaclé, chulupi y chorotes pertenecen a la familia lingüística mataguaya. Como todos los pueblos chaquenses han sido tradicionalmente cazadores-recolectores pero el despojo territorial y la inserción en sistemas productivos, como los ingenios azucareros de Salta y Jujuy entre otros, alteraron significativamente la vida de los pueblos indígenas de la región, redujeron sus lugares de caza y pesca, sus ciclos y rituales vitales.
En Nueva Pompeya hay una población aproximada de seis mil wichi que vive en un territorio de veinte mil hectáreas jurídicamente propio. La deforestación ilegal ha llegado al corazón de su territorio, lugares lindantes con fuentes de agua, ríos y lagunas donde no sólo existe mayor biodiversidad, allí están sus espacios culturales e históricos de mayor significación.
“A veces los camiones vienen de noche, no sé cómo, trabajan de noche, se ilumina con los reflectores y bueno se llevan la madera, y al día siguiente vuelven, es un robo… nosotros queremos que se suspenda porque si no el monte se va a terminar y nuestros hijos también, no van a tener el monte, después si morimos van a decir: no, pero mirá los viejos, no… la gente se va desplazando a medida que va aumentando el corte de la madera…”.

El Gran Chaco fue uno de los últimos espacios americanos en iniciar el proceso de destrucción de lo diferente, no sólo en relación a lo étnico. En el binomio malón-expedición fue encerrada la estrategia discursiva de la ocupación del suelo por parte del estado terrateniente moderno. Luego de Amazonía, la región chaqueña es la mayor área boscosa que queda en Abya Yala, tiene el único bosque seco subtropical existente en el planeta y los pueblos cosmológicamente ligados a esa biodiversidad son los únicos que conocen sus secretos.
En los ecosistemas chaqueños ocurren procesos ecológicos, trama misteriosa de la vida, irreemplazables: regulan temperaturas, ciclos de lluvias, reciclan los nutrientes del suelo, liberan oxígeno, previenen inundaciones y otros efectos a escalas mayores. Existe una fauna y una flora única que posee mucho más valor en pié y viva, que extraída. Algunas de sus especies tienen prioridad de conservación internacional (Redford et al. 1990, IUCN, www.redlist.org) o nacional como el caso de monumentos nacionales o provinciales, o especies citadas en libros científicos como el libro rojo de los mamíferos argentinos: el chancho quimilero, el pecarí labiado o maján, el tatú carreta (Camino 2014).

El proceso de colonización, las explotaciones forestal, azucarera, algodonera, ganadera y sojera, la concentración de la tierra paralela a los zarpazos de la soja transgénica y sus paquetes tecnológicos desde fines de los años noventa, su avance luego hacia el oeste chaqueño, provocaron efectos sociales y bioculturales en población indígena, campesina, pequeños y medianos productores.
Entre 1994 y 2007 el Chaco perdió el ochenta por ciento de sus tierras fiscales1, y se produjo el avance de la deforestación sobre el Impenetrable. Desde el año 2007 aparecieron nuevos instrumentos normativos nacionales y provinciales que regularon la situación ambiental. La Ley 26.331 (Ley Bonasso) representó un enorme avance para la protección de los bosques nativos en Argentina, al contemplar todas las dimensiones: ambientales, sociales, culturales, económicas. Sin embargo, los análisis realizados sobre los resultados de los ordenamientos territoriales en el noroeste argentino mostraron, entre otras cuestiones, la diversidad de criterios con los que fueron realizados además de la escasa o nula participación de la población interesada, pueblos originarios, comunidades criollas y campesinas.
La incorporación de estos actores resultó insuficiente y disímil entre las provincias a pesar del énfasis de la Ley en este punto, lo señaló la Red Agroforestal y el Informe 2015 de Auditoría General de Nación. Este informe también destacó la necesidad de trabajar en relación con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), a cargo del Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas (Ley 26.160), dado que la cuestión de los bosques nativos está vinculada a los conflictos por la tenencia de la tierra. En suma, la pérdida de bosques nativos en los últimos años se dio: por incumplimiento de la ley, deforestación de áreas en riesgo, escasos recursos financieros, falta de adhesión provincial y la contradicción no resuelta entre la ampliación de la frontera agrícola según cierto modelo unilineal y extractivo de desarrollo y el ordenamiento territorial de los bosques nativos con la participación real que exige la Ley.
En junio del año 2017 la organización ambientalista Greenpeace presentó un informe en el que demuestra que durante los primeros seis meses del 2017 fueron desmontadas unas 45 mil hectáreas de bosques en el noroeste argentino: Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco, de las cuales un 42 por ciento se produjo en regiones protegidas por la Ley de Bosques. Un año antes esta organización había presentado en el Congreso, junto a una diputada nacional, un Proyecto de Ley de Régimen Penal de Protección al Bosque Nativo2. El proyecto establece una pena de 2 a 10 años de prisión a quien sin autorización ocasione intencionalmente el desmonte, incendio, cambio de uso de suelo o la destrucción de bosques nativos, “también penaliza (con cárcel de 2 a 6 años) a quien ayude a cometer esos delitos a través de la provisión de maquinaria o conocimiento técnico, académico o científico. Las penas se incrementan para el funcionario que forme parte del delito o autorice desmontes violando las normas vigentes. En estos casos se plantea la inhabilitación perpetua para desempeñarse en la función pública”.

En Nueva Pompeya, si alguien pregunta a cualquier familia, cuatro o cinco de sus integrantes padecen Chagas. Un 69 por ciento de chagásicos registró el Instituto de Medicina Regional en esa localidad (Lucero et al 2011), es una de las zonas con mayor porcentaje de chagásicos reconocida oficialmente3. Los sistemas naturales controlan el avance de enfermedades y plagas en el Gran Chaco, cuando aquéllos se desequilibran se produce el avance de enfermedades como Chagas y Leishmaniasis. Hay estudios que demuestran la relación entre enfermedades transmitidas por vectores y deforestación (Walsh et al 1993), la urbanización del Chagas es un ejemplo. Especies como el puma y yaguareté controlan la cantidad de otras especies que son portadoras de enfermedades, al desaparecer estos predadores tope aumenta la cantidad de fauna que las carga.

Un hawaye, chaman wichi, que apenas habla castellano y que vive en un asentamiento no muy lejano a Nueva Pompeya, en zona rural, camina por una antigua senda (totuinek). Lo acompaño. Estas sendas conducen hacia lugares de agua, lagunas, esteros, donde habitan las entidades que protegen el agua (chelaj), donde se encuentra la miel y pueden mariscar el alimento, lograr algunos remedios del monte para la cura. Las mujeres, también, caminan kilómetros para buscar la chagua, obtener las tinturas de los frutos de algunos árboles para luego tejer las yicas, con delicadísimos diseños que preservan la memoria de su pueblo, diseños que hablan. Algunas son vendidas, para comprar otras cosas. Piden permiso a los dueños o protectores del monte (tahyi), y del río (tewukw), es decir, a los ayudantes de Lewuku.
De repente comienzo a tener cuidado, de mis propias pisadas, de elevar la voz, mientras un ser invisible le susurra a una semilla “vive”, “vive”.
Tales seres pueden provocar que alguien se pierda en el monte, como etek-sayntaj que también es un dueño del monte dicen, puede seguir a la persona y golpearla con un garrote si corta una rama de más. Se lo reconoce porque tiene siempre avispas rondando su cabeza, es melero. Pero ojo, la maldición de Lewuku es terrible cuando la transgresión a un tabú del monte o del agua es muy grave. Puede afectar a la persona y a sus descendientes, a todo su entorno. Además de la pérdida del alma todo tipo de dolencias aguardan a quienes se atreven a la destrucción.
No habrá hawaye que pueda salvarlos.

No solamente la biodiversidad de un territorio es impactada por la alteración de los bosques nativos, también lo son espacios y saberes, significaciones espirituales y materiales de esos espacios, memorias que los impregnan, los sentidos, los derechos que articulan una comunidad. También la gente se muere de tristeza cuando se desestructura su universo psicobiocultural por el vaciamiento de su territorio, el desplazamiento forzado, cuando voltean sus árboles sagrados, sus alimentos, sus medicinas, sus medios de vida. La aniquilación no es sólo física, se produce también con la ruptura de un orden simbólico pleno de significados con el cual se nombra y ordena el mundo. El ecocidio conlleva un genocidio silencioso y aparentemente invisible, salvo por la voz de las poblaciones que dignamente se atreven a reclamar en todas las instancias institucionales y legales para que alguien pare esto.

Los hawaye son personas que han recibidos dones y cuidan a su comunidad; pueden ponerse en contacto con las entidades que habitan el monte, el aire, el agua; pueden curar, leer los sueños, anticipar el futuro, pueden recuperar las almas perdidas y devolverlas a sus dueños.
“Los hawaye son gente que defiende el monte y ellos tienen contacto con los espíritus que nosotros no vemos, en cambio ellos sí ven. Hawaye es como un doctor que ayuda a su comunidad y cuando hay una enfermedad ellos curan. Si por ejemplo en los montes hay pocas frutas ellos se preocupan, se juntan los curanderos para ver qué problema hay, y después cuando solucionan el problema dentro de dos días, tres días, una semana, ya viene de todo, el monte ya tiene miel, por ejemplo los árboles la algarroba, nos da muchas frutas y encima los frutos son muy sanos, ¿por qué? porque gracias hay abuelos, hay curanderos que defienden a su comunidad y también el monte, defiende su monte, y todo eso es la parte de la espiritualidad, de la cosmovisión. Ellos siempre me contaron”.
Qué pensaría el hawaye mientras mirábamos las antiguas sendas destruidas por las profundas huellas que dejan los camiones y acoplados en los que se llevan los algarrobos centenarios. Caminos de los mapas de la memoria hacia los lugares sagrados, sendas que transitan los niños que van a la escuela. Qué pensaría de los cementerios improvisados, playones en los que se acumulan los troncos de algarrobos para ser transportados. Con ellos se llevan no sólo el principal alimento, la bebida de sus rituales.
Es uno de sus árboles sagrados.
Qué pensaría de las medicinas, de los alimentos y artes que se destruyen con el arrastre de cadenas y troncos. Qué pensaría de los hermanos que traicionan a su pueblo firmando algún papel arrimado por algún empresario o funcionario con la promesa de alguna mejora, pero que termina significando el saqueo y la destrucción del territorio propio. Saqueo que parece imposible controlar o detener. Sobran amenazas. Qué pensaría del empresario o funcionario (¿lo dijo un técnico, un abogado?) que le dijo que ya no se usa más el monte, que hay que explotarlo, que es un recurso, que estamos en la era de la globalización.
Eso se lo dijo a él, a un hawaye antes de avanzar con sus máquinas de muerte sobre la memoria del agua de su tierra.
Nadie le pidió permiso, tampoco a los intermediarios de Lewuku.
Que llueva todo lo que tenga que llover hasta que se agote el agua del cielo, la memoria hoy está escrita en el agua.
Nadie les pidió perdón.
Nadie pide perdón.

(Crónica inspirada en el libro de la misma autora “Bosques, Culturas y Derechos. El impacto sociocultural de la Deforestación en Chaco. Informe antropológico- Social”. Resistencia, Contexto.)

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Marcha Federal Universitaria: cronograma de concentraciones y puntos de encuentro

La movilización se organizó de manera escalonada para confluir en el histórico paseo frente a la Casa de Gobierno:

13:00: La comunidad de Ciencias Exactas (UBA) se reunirá en la intersección de Avenida Callao y Bartolomé Mitre.
14:00: La Facultad de Medicina será el epicentro con la convocatoria de ADUBA en Plaza Houssay. A la misma hora, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) se agrupará en Avenida de Mayo y Salta.
14:30: La comunidad de la UTN se concentrará en su sede de la calle Medrano.
15:00: Las centrales obreras y gremios docentes (CGT, CONADU y FEDUN) ocuparán Diagonal Sur y Bolívar, así como las intersecciones de Avenida de Mayo con Tacuarí y Piedras.
17:00: Cierre y acto central en Plaza de Mayo.

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Julieta Boedo: “Están probando cómo funciona el INTA al mínimo para terminar de vaciarlo”

En la previa de una nueva movilización en defensa de la universidad pública y de los organismos estatales, Julieta Boedo, trabajadora del INTA y referente sindical, dialogó con La Columna Vertebral sobre el proceso de vaciamiento que atraviesa el organismo. En la entrevista explicó el rol estratégico que cumple el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país, denunció el hostigamiento contra los trabajadores y advirtió sobre las consecuencias sociales de desmantelar el sistema público de ciencia y técnica.

LCV: Vamos a contarle porque siempre viste que hay algún descolgado por ahí o gente joven y muy nueva que no sabe qué es el INTA. Vamos a empezar por contar qué es el INTA.

Julieta Boedo: “Bueno, el INTA es un organismo nacional que aporta al desarrollo del conocimiento y al desarrollo agropecuario. Lo que hace también es desarrollar tecnología, maquinaria, vacunas, investigaciones que incluso llegan al exterior. Es muy amplio lo que hace el INTA, pero fundamentalmente acompaña al pequeño, mediano y gran productor en la producción, la comercialización y la distribución. Para bajarlo a tierra: si un productor tiene un virus en una lechuga o una bacteria en un tomate, el INTA está en el territorio para ayudar a resolver esos problemas y evitar que el productor vaya a pérdida. Así también se desarrolló la vacuna contra la fiebre aftosa o tecnologías como las silobolsas para conservar cereal. El aporte del INTA es enorme e infinito.”

LCV: El plan de desmantelamiento del que hablabas, ¿es el mismo que arrancaron desde el inicio del gobierno?

Julieta Boedo: “Sí, es el mismo plan, pero recrudecido. Durante 2024 resistimos una enorme cantidad de ataques que tuvieron que ver con el personal: amenazas de disponibilidad, quita de tareas, ingresos de jefes puestos por la gestión libertaria y distintos tipos de maltrato. Porque quitarle tareas a un trabajador también es una forma de destrato y disciplinamiento.”

LCV: Para completar el panorama de lo que es el INTA, como el INTI y otros institutos nacionales, quiero saber el grado de profesionalismo que hay adentro. ¿Quiénes trabajan ahí?

Julieta Boedo: “Lo importante es decir que todos los cargos históricos del INTA son por concurso. Eso es central. Son profesionales de carrera: ingenieros agrónomos, técnicos, investigadores, trabajadores de laboratorio, pero también administrativos, gente de sistemas, de comunicación. El trabajador de la ciencia somos todos y todas. Nadie se entiende sin el otro. Cuando atacan áreas administrativas diciendo que se pueden fusionar o que una persona puede hacer el trabajo de otra, desconocen cómo funciona la ciencia. Todas las áreas son necesarias para que la investigación y el desarrollo puedan llevarse adelante y también para divulgar ese conocimiento.”

LCV: Te lo pregunto porque hay un sentido común perverso instalado respecto de los organismos estatales, donde pareciera que cualquiera entra al Estado y no hace nada. Y lo que quiero destacar, sobre todo en la previa de la marcha universitaria, es la cantidad de formación y de inversión que hay detrás de cada trabajador.

Julieta Boedo: “Exactamente. Hay años de formación, becas, investigaciones y evaluaciones permanentes. Nosotros pasamos evaluaciones de desempeño anuales y los becarios tienen que rendir cuentas constantemente sobre aquello que investigan porque el Estado invierte recursos en ellos. Acá nadie viene a ‘no hacer nada’. Hay vocación y muchísimo compromiso. Incluso los becarios muchas veces no tienen los mismos derechos laborales que un trabajador de planta, pero sostienen tareas fundamentales. Y hoy, con este contexto, muchos terminan yéndose del país. Toda esa inversión estatal en formación se pierde.”

LCV: Además hay una idea muy fuerte de servicio público detrás de eso.

Julieta Boedo: “Totalmente. Nosotros amamos ser trabajadores del Estado porque entendemos que es una forma de devolverle a la sociedad lo que invirtió en nosotros. Ser trabajador estatal es un servicio. Y por eso cuando hoy atacan al Estado, en realidad van por los derechos de la comunidad. Despedir a un trabajador del Estado es quitar derechos. Si cerrás una oficina de ANSES o de acceso a la justicia, le quitás derechos a la gente. Lo mismo pasa con el INTA.”

LCV: Bajémoslo a algo cotidiano. Cuando yo voy a la verdulería y compro una bolsa de verduras, ¿dónde está ahí el trabajo del INTA?

Julieta Boedo: “Está en casi todo lo que consumimos. Las verduras y frutas que llegan a nuestras casas provienen del cinturón periurbano y de la agricultura familiar. El 80% de los alimentos que consumimos en Argentina vienen de ahí. El INTA acompaña a esos productores en sus procesos de producción y comercialización. Lo democrático que tiene el Estado es que cualquier productor, grande o chico, puede acercarse al INTA y recibir asistencia. En cualquier rincón del país hay presencia del INTA. Y justamente lo que están intentando eliminar son las agencias de extensión rural, que son las que acercan el organismo a cada territorio.”

LCV: O sea que descentralizar significa acercar derechos y servicios a la población.

Julieta Boedo: “Exactamente. El espíritu del INTA siempre fue llegar a cada rincón del país para que un productor no tenga que recorrer cientos de kilómetros para recibir asistencia. Tiene que ver con una mirada soberana del territorio y del desarrollo. Te doy un ejemplo: en Tierra del Fuego, por las condiciones climáticas, históricamente era muy difícil producir hojas verdes. El INTA desarrolló módulos hidropónicos que permiten producir verduras frescas en un clima hostil. Eso cambia la alimentación de la población y mejora la calidad de vida. También evita que las familias tengan que migrar hacia las grandes ciudades. Esa es la mirada de soberanía científica y territorial que defendemos.”

LCV: ¿Qué pasa hoy con los retiros voluntarios y las amenazas de despidos?

Julieta Boedo: “Son estrategias permanentes de vaciamiento. Trabajar hoy en el Estado es vivir bajo amenaza constante. Ganamos un mes más, un día más, un segundo más. Es un desgaste enorme para la salud mental de los trabajadores y también de sus familias. Hay una estrategia de ahogo para que la gente se vaya sola. Además empezó todo con intentos de entregar patrimonio y edificios. Hemos visto situaciones absurdas, funcionarios midiendo oficinas mientras nosotros trabajábamos. Parece un sketch, pero es real.”

LCV: Y sin embargo siguen resistiendo.

Julieta Boedo: “Sí, porque no van a poder con nosotros. Todo esto que es de nuestro pueblo va a volver a nuestro pueblo. Cada uno de nosotros va a hacer algo para defenderlo. Mañana estaremos en la calle, con nuestros carteles del INTA, defendiendo no solo nuestros puestos de trabajo, sino también el derecho de la comunidad a la ciencia, al desarrollo y a la soberanía.”

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Daniel Ricci: “La Marcha Federal Universitaria va a expresar el rechazo de toda la sociedad al ajuste”

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Ricci analizó la convocatoria a la Marcha Federal Universitaria en defensa de la universidad pública y la democracia. El dirigente advirtió sobre el deterioro salarial, el cierre de empresas y el impacto del ajuste sobre el sistema universitario, al tiempo que llamó a construir una unidad amplia para enfrentar las políticas del gobierno nacional.

LCV: ¿Cómo están los preparativos para mañana?

Daniel Ricci: Bueno, yo creo que mañana va a ser otra nueva jornada en defensa de la universidad pública y de la democracia. Como bien vos lo decías, a las 17 horas es la convocatoria en Plaza de Mayo y creo que más allá de los universitarios también va a vincular a todos los sectores sociales que hoy ven deteriorados sus salarios, sus jubilaciones, su pérdida de derechos laborales. Creo que van a estar todos expresándose en rechazo también a las políticas económicas de este gobierno.

LCV: Me pareció muy interesante lo que estaba haciendo hoy la Facultad de Odontología, dando clases públicas y mostrando además el trabajo que realiza. ¿Esto se está haciendo en otras universidades también?

Daniel Ricci: Sí, hoy en las 60 universidades del país, a lo ancho y a lo largo de la patria, se están haciendo clases públicas y actividades de visibilización. Tengamos en cuenta que el sistema universitario está en todas las provincias de nuestro país y también las marchas, al igual que las clases públicas, se van a hacer en todas las plazas del país. Por eso esperamos una gran convocatoria. Siempre decimos que la universidad es demasiado importante para ser solo de los universitarios. Es un patrimonio de todos los argentinos, dado que es la principal herramienta de ascenso social, tanto individual como colectivo. Hoy se están expresando todos los sectores de la sociedad, los sectores del trabajo, las pequeñas y medianas empresas, todos los sectores perjudicados por este gobierno en defensa de la universidad pública.

LCV: También está el problema del costo del transporte y las dificultades que tienen muchos trabajadores y estudiantes para llegar a estudiar.

Daniel Ricci: Sí, mirá lo que vos decís. Se ve todos los días: hay cierre de empresas, hay una destrucción absoluta del modelo industrial productivo que lleva muchos años en nuestro país. Este gobierno está en dos años destruyendo todo. Es un gobierno que no vino a destruir el Estado, vino a destruir a los argentinos. Y bueno, con este RIGI que dicen, van a un modelo extractivista donde haya cuatro o cinco empresarios que nada más vayan a extraer las riquezas del país, como el petróleo, los minerales o la soja. Y obviamente para eso no hace falta universidad pública, no hace falta industria ni empresas. Eso significa condenar a más del 90% de los argentinos a la pobreza.

LCV: Tampoco son actividades que generen una gran cantidad de puestos de trabajo.

Daniel Ricci: Sí, y además con el RIGI buscan que toda la maquinaria sea importada, con lo cual el país no va a producir absolutamente nada y unas pocas personas van a trabajar de eso. Pero obviamente eso no da empleo. Hay una destrucción todos los meses del empleo. Todos los días hay destrucción de empresas y vemos que cada día que pasa los argentinos estamos un poquito peor. Acá no va a haber ningún tipo de rebote. Van a ser cuatro o cinco empresarios que se van a volver multimillonarios y se van a llevar toda la plata al exterior, mientras se condena a trabajar 12 horas por día, sin derechos, a los que puedan trabajar, y una gran cantidad de argentinos que van perdiendo su empleo.

LCV: ¿Cómo será la convocatoria en Capital Federal?

Daniel Ricci: Es una Marcha Federal en defensa de la universidad y la democracia. Va a haber movilizaciones en todas las plazas y universidades públicas del país. Acá en Capital Federal la convocatoria central será a las 17 horas en Plaza de Mayo. Los sindicatos vamos a concentrar a las 15 horas en Piedras y Avenida de Mayo para marchar hacia la plaza. Los estudiantes también vienen con nosotros y muchas universidades del conurbano se van a concentrar previamente en sus respectivas sedes.

LCV: ¿Habrá escenario y lectura de un documento?

Daniel Ricci: Sí, vamos a hablar los secretarios generales de los gremios, también van a hablar dos rectores y el movimiento estudiantil va a leer un documento que estamos terminando de consensuar.

LCV: Se había hablado de algunas diferencias en torno al documento.

Daniel Ricci: No, el documento ya está casi 100% consensuado. Faltan algunos números exactos vinculados a la pérdida salarial y detalles menores, pero ya hay un consenso general. Es un documento en defensa de la universidad, de la democracia y que resalta la importancia que tiene la universidad pública argentina en un modelo de país con inclusión y justicia social.

LCV: ¿Va a haber una cabecera con rectores, estudiantes y gremios?

Daniel Ricci: Sí, exactamente. Va a ser la misma metodología que hemos tenido en todas las marchas: unidad del sistema universitario. Más allá de las diferencias, hoy está todo junto el sistema universitario y me parece importante también que la política tome un rumbo de unidad entre quienes somos opositores a este gobierno. Hay que terminar con esta pesadilla.

LCV: Planteabas que ya no es solamente una discusión ideológica.

Daniel Ricci: Claro. Este gobierno no solo está destruyendo las universidades públicas. Está destruyendo el trabajo, las pequeñas y medianas empresas, está generando un endeudamiento feroz y también destruyendo la política. Se han convertido en una casta truchísima, de muy baja estofa, angurrienta por el dinero. Yo creo que hay una propuesta neofascista que se instaló a nivel mundial, con figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán o Javier Milei, y que por suerte en muchos casos está empezando a fracasar. Son una especie de semipayasos que dicen barbaridades mientras trabajan solamente para sectores muy concentrados de poder.

LCV: Pero también da la impresión de que están llevando adelante exactamente el proyecto que prometieron.

Daniel Ricci: Sí, evidentemente vinieron a destruir prácticamente todo. Un modelo extractivista que beneficia a dos o tres sectores mínimos y condena a la pobreza y la exclusión social a la gran mayoría de los argentinos. Por eso hay que construir un frente amplio para sacarlos y que no vuelvan nunca más.

LCV: También hubo un retroceso en términos de cultura política.

Daniel Ricci: Sí, hubo un retroceso muy fuerte. Nosotros siempre fuimos un pueblo muy politizado, con mucha capacidad para leer el texto y el subtexto político. Y hoy hay una pérdida de esa capacidad de comprensión. Por eso también es importante dar estas discusiones y reconstruir conciencia colectiva.

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