Destacada
Ocupación relámpago: 4 horas de negociación y una foto que recorrió el mundo
“Si es de Lula es nuestro. Si no, porqué lo detuvieron” decía el cartel que colgaron los militantes que decidieron ocupar el supuesto ‘triplex’ de Lula por el que fue condenado a 12 años de prisión.
¿Quiénes fueron los protagonistas de esa acción identificados solo como ‘Pueblo sin Miedo’?
La cara visible del ‘operativo triplex’ fue Guilherme Boulos, histórico militante del radicalizado Movimiento de Trabajadores sin Techo de Brasil, y flamante precandidato a la presidencia por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad).

“Pueblo sin miedo. Si es de Lula es nuestro”
El PSOL se creó en el 2004 luego de que el PT expulsara a varios de sus militantes, entre ellas, Heloísa Helena, primera candidata a presidente por esa fracción disidente del Partido de los trabajadores que en el 2006 obtuvo un 6,85 % de los votos quedando en tercer lugar. Luego, el caudal de electores se desbarrancó y en las últimas elecciones del 2014 Luciana Genro sacó 1,55%.
El 15 de marzo de este año, la revista Veja publicaba: “Después de 15 años de militancia en el Movimiento de los Trabajadores sin Techo (MTST), Guilherme Boulos, de 35 años, se afilió al PSOL esta semana y fue escogido el sábado, en la Conferencia Electoral, como candidato del partido a la presidencia de la República, su vice será la militante del movimiento indígena Sonia Guajajara”. En su discurso, Boulos explicó que su estrategia pondría fin a la conciliación de clases en la política: “Nosotros queremos disputar un proyecto de país. No tendremos una candidatura solo para marcar un espacio dentro de la izquierda brasilera, vamos a presentar una alternativa real de proyecto para Brasil”.
En apenas un mes muchas fueron las cosas que cambiaron y Brasil vive bajo el vértigo de los hechos. Marielle Franco, concejala del PSOL, fue asesinada a sangre fría en Río de Janeiro en la misma semana en la que Boulos anunciaba su candidatura. El ex presidente Lula Da Silva está en prisión, condenado a 12 años. El futuro, como todo futuro, es incierto.
Destacada
Kelly Olmos: un análisis del Congreso, la reforma laboral y la morosidad con tarjetas de crédito
En un contexto de fuerte tensión política y deterioro social, la diputada nacional de Unión por la Patria por la Ciudad de Buenos Aires, Kelly Olmos, ofrece una mirada cruda sobre el presente del Congreso y el rumbo de las políticas públicas en Argentina. Con una trayectoria marcada por su formación en el peronismo, la legisladora reflexiona sobre la pérdida de calidad en el debate parlamentario, la creciente precarización laboral y el endeudamiento cotidiano de amplios sectores de la sociedad. En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Olmos también pone el foco en el desánimo social y reivindica el valor de la organización colectiva: “Nadie se salva solo”, afirma, como síntesis de una perspectiva política que busca reconstruir lazos en tiempos de fragmentación.
LCV: ¿Cómo es hoy estar en el Congreso de la Nación? ¿Cómo se transita ese lugar donde algunos le dicen “la rosca” y otros lo entendemos como diálogo político para construir acuerdos y sacar las mejores leyes?
Kelly Olmos: “Bueno, mirá, la realidad es que yo recién me inicio porque si bien ingresamos el 10 de diciembre, una vez que se aprobó el presupuesto se tomaron su tiempo para avanzar después, lamentablemente con la ley de flexibilización laboral y ahora con la ley de glaciares, y tardaron muchísimo. Todavía mañana recién se completaría la constitución de las comisiones, que son los ámbitos en donde de verdad se puede trabajar, porque las sesiones son el emergente de una tarea previa. Y la posibilidad, como vos decías, de construir acuerdos está en las comisiones. Ellos no quieren desarrollar eso porque han tomado la decisión de que su representación en el Congreso sea, de acuerdo a su propia definición, ‘cabezas de termo’. Es decir, seleccionaron gente dispuesta primero a probar y después a leer. Además, cuando describieron la función de sus bloques dijeron que querían gente que vaya y levante la mano por ellos. Y mientras hemos descubierto que no solo es eso, porque hay mucha prebenda: todo esto que apareció ahora con los créditos hipotecarios, más el sistema de asfixia de la coparticipación y su reemplazo por transferencias directas. Bueno, es todo toma y daca desde el punto de vista legislativo, lo que degrada la capacidad del Congreso de fortalecer el proceso democrático.”
LCV: ¿Qué siente una legisladora formada en la tradición del peronismo, en la cultura del debate, la formación y la discusión, frente a situaciones como errores básicos o actitudes provocadoras dentro del Congreso?
Kelly Olmos: “Impotencia no, lo que hay es mucha bronca. A veces yo misma me enojo de no contenerme adecuadamente, sacan lo peor de uno muchas veces. Pero es así: ellos quieren que la gente común aborrezca la política, se aparte, no preste atención. Así es más fácil para ellos resolver los temas que quieren resolver, que no los quieren debatir públicamente ni con transparencia. Todo eso que vos describiste hace a una escena que rechaza la gente y hace que diga ‘esto no lo miro’. Y si no lo mirás, lo que pasa es que ellos logran hacer pasar decisiones que con más debate público costarían.”
LCV: Hay una contradicción: se hacía una crítica histórica al peronismo por falta de formación, y hoy parece haber un orgullo en la ignorancia. ¿Cómo lo ves?
Kelly Olmos: “Es muy loco y contradictorio, porque por un lado hacen alarde de eso y por el otro lado, cada vez que habla Milei, se imposta como si fuera un doctor. Y el único doctorado que obtuvo es una berretada. A mí me generan mucha curiosidad: de dónde vienen y hacia dónde van, porque quieren ser el doctor pero discursean de manera que cualquiera que haya estudiado economía sabe que está mal. Son muy burdos y el planteo económico es muy lineal. Adam Smith contado por él es una trivialidad.”
LCV: ¿Qué te genera esta nueva etapa con la reforma laboral, donde hay artículos vetados por la Justicia? ¿Hay esperanza?
Kelly Olmos: “Yo creo que sí. Que la Justicia haya suspendido esa cantidad significativa de artículos demuestra palmariamente que eran inconstitucionales, porque la Constitución establece que las leyes sociales y laborales tienen que ser progresivas, es decir, mejorar las condiciones de vida. Y esta ley es totalmente regresiva, está destinada a demoler el sistema laboral, a precarizarlo más y sobre todo a abaratar y facilitar el despido.”
LCV: En el Congreso citaste una canción peronista en plena sesión. ¿Qué pasó en ese momento?
Kelly Olmos: “Era evidente que ellos iban a lograr sancionar la ley de flexibilización laboral que cínicamente denominaron de modernización, pero que mira al siglo XIX. Yo la verdad estaba desesperada por putearlos. No bajar los brazos, no explicar solamente —que lo hice—, porque expliqué la importancia de la negociación colectiva. Pero quería putearlos, así que dije ‘bueno, yo les canto esta’. Es una canción que aprendí de Delia Maldonado, una compañera que fue consejera nacional, militante de toda la vida, que estuvo presa en la proscripción del peronismo, y esto se escribió en la cárcel.”
LCV: Hoy muchas personas se endeudan incluso para comer. ¿Estás trabajando ese tema?
Kelly Olmos: “Sí, tuvimos una iniciativa legislativa acompañada por las autoridades del bloque, planteando la deuda con tarjetas de crédito, tanto bancarias como no bancarias. El objetivo es poner límites a los intereses y cargos, y generar financiamiento para poder pagar la deuda de manera cuotificada, con un plazo de 60 días para empezar a pagar, es decir, desahogar a la gente. Sobre todo en las no bancarias hay muy poca transparencia, y son maneras encubiertas de aplicar tasas usurarias.”
LCV: ¿Creés que ese proyecto puede avanzar en el Congreso?
Kelly Olmos: “Eso veremos. Estamos empezando a trabajarlo, el bloque tuvo muy buena reacción y creo que vamos a lograr acompañamiento de otros bloques. Además, en la ley de flexibilización laboral el gobierno puso un límite a la tasa de interés para el sector patronal en la financiación de indemnizaciones. Así que no pueden decir que no se puede poner límites: ya lo hicieron cuando les convino. No es un problema de intervencionismo, sino de a quién beneficia.”
LCV: Este contexto también genera desánimo social. ¿Qué se le puede decir a quienes están golpeados y pierden esperanza?
Kelly Olmos: “Yo tengo una sola cosa para decir: nadie se salva solo. Hay que volver a los ámbitos donde podemos vernos, reunirnos, organizarnos, porque eso es lo que nos da fortaleza. El aislamiento te destruye. Vayan a la unidad básica, a la asociación civil, al club, al comedor, al colegio de los chicos, pero no se queden solos.”
LCV: Para cerrar, ¿qué rol le asignás a la política en este contexto?
Kelly Olmos: “Creo que es imprescindible explicar, estar cerca de la gente y generar empatía para que todos sientan que su problema no es individual, que lo tenemos que resolver colectivamente, y que la política, la buena política, es la salida. Es la única salida.”
Destacada
Edgardo Esteban: Malvinas, memoria y el regreso con un hijo
En una conversación atravesada por la emoción, la memoria y las huellas persistentes de la guerra, Edgardo Esteban —periodista, escritor y autor del libro La Última Batalla— reconstruye su vínculo con Malvinas desde una perspectiva profundamente humana. Su relato no se limita al pasado bélico, sino que se proyecta hacia el presente como una lucha por la identidad, la memoria y la transmisión generacional.
En esta entrevista con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Esteban repasa sus distintos regresos a las islas, la impactante recuperación de su cédula militar y el significado de haber vuelto acompañado por su hijo. Un testimonio que pone en primer plano no solo la guerra, sino también lo que persiste: los vínculos, las marcas y la necesidad de contar para que la memoria siga viva.
LCV: Vamos a ir primero por este lado. A mí me emociona mucho porque vos le hablabas a la cámara y quien estaba detrás era tu hijo, Facundo. Yo recuerdo que no tenías ganas de volver a Malvinas. ¿Por qué volviste?
Edgardo Esteban: “Volví porque podía volver con uno de mis hijos. Es la única condición que siempre pongo. Siempre fui por alguna aventura o a hacer algo. La primera vez fui como periodista, cuando viajó la primera delegación de argentinos tras la detención de Augusto Pinochet en Londres, a pedido del juez Baltasar Garzón. Ahí se abrió una ventana y pude ir en ese vuelo. Fui como periodista y terminé haciendo tapa de diarios como excombatiente. Después volví dos veces más por una película, primero para hacer un relevamiento y después para filmar. Más tarde fui por Canal Encuentro, para grabar contenidos. Y este último viaje fue para cerrar el libro que hicimos con Aldo Leiva. Facu sacó unas 4000 fotos y también filmamos mucho. La idea es armar un libro de fotografía y un documental, porque hay que trabajar cómo construimos la memoria, sobre todo en este tiempo en que se la quiere borrar.”
LCV: Estamos viendo imágenes de la presentación de tu libro La última batalla. Estuviste muy acompañado. ¿Qué significó ese momento?
Edgardo Esteban: “Fue muy importante. Estuve acompañado por Carlos Franovski, Luis Bruschtein y Constanza Brunet. También estuvo mi hijo, que cantó una canción que compuso sobre los soldados de Malvinas, y después interpretaron un tema de Facundo Cabral. A mí me conmueve mucho ver a mis compañeros. Yo era boina roja en la colimba, y muchos de ellos fueron muy atacados durante años. Hoy tengo el orgullo de contar con su respaldo. Este libro es como un espejo en el tiempo de Iluminados por el fuego, pero desde otro lugar, desde la madurez.”
LCV: Hay algo muy fuerte en el libro: una historia que no se había contado sobre Malvinas. ¿De qué se trata?
Edgardo Esteban: “Tiene que ver con los vínculos, con lo humano. Trabajo mucho el aspecto afectivo. Hay un capítulo que se llama Las que nos sostienen, que habla de las compañeras de los excombatientes, de cómo acompañan en lo cotidiano, en las noches, en las pesadillas. También abordo la palabra, la comunicación, y tomo como referencia la obra de Dalton Trumbo, Johnny cogió su fusil. Es una historia tremenda sobre un soldado mutilado que logra comunicarse con el mundo. Esa mirada humana del horror de la guerra es lo que siempre quise rescatar.”
LCV: Yo no me quiero ir de este mundo sin haber pisado Malvinas. Pero hay algo que me impactó mucho: nunca hubiera pensado que un documento perdido pudiera ser objeto de una búsqueda como la tuya. Vos no lo regalaste, lo perdiste. ¿Cómo fue esa historia?
Edgardo Esteban: “Todo empezó con el llamado de una periodista, Alicia Panero. Era noviembre de 2020, plena pandemia. Me avisó que mi cédula militar se había vendido en un remate en el Reino Unido por 1750 libras. Se me vino el mundo abajo. Era mi identidad. No entendía cómo había llegado ahí. Pero yo soy de los que creen que el ‘no’ no existe, así que decidí recuperarla. Hice la denuncia con el apoyo de Daniel Filmus, que en ese momento era secretario de Malvinas, y también con el embajador en el Reino Unido. Después apareció un abogado argentino en Londres que me ayudó sin cobrarme: ‘Esto es una cuestión de dignidad’, me dijo.”
LCV: ¿En qué se basó el reclamo?
Edgardo Esteban: “En la Convención de Ginebra. A un prisionero de guerra no le pueden quitar su identidad. Mi cédula tenía mi grupo sanguíneo, que era lo único que podía salvarme la vida si me pasaba algo. Había un delito. Durante dos años el expediente estuvo frenado, mientras el comprador —que tenía un nombre ficticio— se burlaba y me respondía con ironía. Sabía todo de mí, incluso lo que hacía en redes. Pero finalmente la recuperé. Y la recuperé como yo quería: en mano y en mi casa. Porque era mi identidad.”
LCV: Eso también se conecta con algo más profundo en la Argentina…
Edgardo Esteban: “Totalmente. En un país con 30.000 desaparecidos y donde seguimos buscando nietos, la identidad es un tema central. Por eso incorporo Malvinas dentro de esa discusión. Después incluso fui a ver al Papa Francisco, que bendijo la cédula en Santa Marta. Fue un momento muy especial.”
LCV: Hay una escena muy fuerte del viaje con tu hijo: cuando se meten al mar en Malvinas. ¿Qué significó eso para vos?
Edgardo Esteban: “Fue como un bautismo. Hacía 11 grados bajo cero. Yo no quería meterme, me resbalé y me caí en una ola. Salí sin poder respirar. Y él salió feliz. Facu miró a cámara y dijo: ‘Viva la vida’. Para mí fue un traspaso generacional del espíritu malvinero.”
LCV: Ese “viva la vida” resume mucho…
Edgardo Esteban: “Totalmente. Por ese ‘viva la vida’, me volvería a meter cien veces más.”
Destacada
Adiós a Juan Actis, referente histórico del Villazo y de la UOM local, por Ariel Fabián Gómez
El movimiento sindical de Villa Constitución atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse este lunes 6 de abril el fallecimiento de Juan Actis, histórico referente metalúrgico y protagonista clave del Villazo.
Actis fue uno de los trabajadores que, desde el corazón de las plantas industriales, impulsó el proceso de organización que derivó en aquella gesta de 1974, considerada una de las mayores conquistas del movimiento obrero argentino. Su participación quedó registrada en un documento difundido en 2009, al cumplirse 35 años del Villazo, donde se destacaba el carácter colectivo y democrático de aquella lucha encabezada, entre otros, por Alberto Piccinini, Dante Manzano, Adolfo Curti y el propio Actis.
En ese texto se subrayaba que el movimiento “generó desde el corazón mismo de las plantas industriales un proceso genuino que, en unidad con la sociedad, logró el objetivo de elegir y ser elegidos libremente por los trabajadores metalúrgicos como sus representantes”, consolidando un hito histórico apoyado también en experiencias como el Cordobazo y el Rosariazo.
Durante la última dictadura militar, Actis continuó comprometido con la lucha sindical. El 6 de diciembre de 1982 fue parte del proceso de reorganización de la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica, junto a dirigentes como Piccinini y Tito Martín, sentando las bases de la recuperación institucional tras los años de intervención.
Ya en una etapa más reciente, asumió la conducción de la UOM Villa Constitución como secretario general entre 2010 y 2012, tras la renuncia de Piccinini por su jubilación, manteniendo viva la tradición de lucha y organización del gremio. Previo a ello se desempeñaba como Secretario Adjunto desde 2008.
Además de su militancia, Actis dejó reflexiones escritas sobre la importancia del Villazo en la historia argentina. En 2010, en el prólogo de un libro de Jorge Winter, destacó que aquella experiencia “nunca podrá ser omitida ni minimizada”, y la definió como una herramienta indispensable de aprendizaje para las nuevas generaciones de trabajadores.
Te puede interesar:
Kelly Olmos: un análisis del Congreso, la reforma laboral y la morosidad con tarjetas de crédito
Edgardo Esteban: Malvinas, memoria y el regreso con un hijo

