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Internacionales

Postales italianas II: el país que no pudo ser, por Laura Giussani Constenla (enviada especial de La Columna Vertebral)

‘Questa vince, questa perde’

Cuatro fueron los nombres que protagonizaron la información estos días en Italia: Desireè Mariottini, Stefano Cucchi, Luigi Di Maio y Matteo Salvini. Poco y nada tienen que ver entre ellos, sin embargo todos expresan un país que no pudo ser, una Italia que quedó en el camino.

Desireè era una adolescente de 16 años hallada muerta la semana pasada en el barrio de San Lorenzo, barrio estudiantil que fuera un emblema del movimiento autonomista allá por los setenta, devenido uno de los pocos bastiones que aún mantienen un halo de izquierda, donde parece que también la heroína está haciendo estragos con la complicidad de las fuerzas de seguridad. La muchacha apareció desnuda, en una cama, y tiene signos de haber sido violada por varios hombres, se presume que murió por una sobredosis.Un femicidio que echa luz sobre un país en descomposición, donde el feminismo -que reinó con sus colectivos de mujeres desenfadadas, hoy sesentonas- logró a fuerza de marchas la legalización del aborto y hoy tiene que luchar para que no lo supriman. En mayo de este año miles de mujeres recorrieron el centro de Roma en la 8va edición de la Marcha por la Vida que exige la abolición de aquella Ley. Fueron con sus familias, y con sus sacerdotes. Esta semana hubo manifestaciones feministas pidiendo que no se derogue la Ley.

Ni lerdo ni perezoso, Matteo Salvini, líder de la neofascista Lega Norte y ministro del interior -el político con más prensa en el país- se acercó al barrio San Lorenzo y puso una flor en el altar popular a Desireè que levantaron los vecinos. Al día siguiente, cuatro inmigrantes fueron detenidos acusados del macabro crimen. Una rápida solución, cómoda para la xenofobia ministerial, a pesar de que no hubo cámaras que grabaran el paso de Desireé por las calles del barrio. La intendente de Roma anunció el desalojo de las casas tomadas del barrio universitario en donde encuentran cobijo los inmigrantes africanos que no quieren dormir bajo los puentes del Tíber, en donde pueden verse familias enteras, ni en las ‘residencias’ estatales para refugiados denunciadas por Amnesty International por violación a los derechos humanos.

El nombre de Stefano Cucchi también llenó los diarios y los noticieros. Hasta ahora, la ciudad clamaba en sus paredes: ‘Giustizia per Stefano’. Muchos supieron de él por la película ‘Sulla mía pelle’, que reconstruye la tragedia de este muchacho que el 15 de octubre de 2009 es detenido por los carabinieros por tener 21 gramos de hashish y algunas dosis de cocaina, lo apalearon y lo derivaron al hospital Sandro Pertini -dan ganas de llorar de solo pensar que el nombre del hospital homicida sea el del primer presidente italiano socialista, de esos con los valores bien puestos-. Allí murió una semana después, aislado, sin permitir a la familia visitarlo. Los golpes fueron la causal de muerte. Su hermana llevó adelante la denuncia y hoy están incriminados los médicos del hospital, varios carabinieros, y la estela de complicidades llega hasta las máximas autoridades de las fuerzas de seguridad.

La política italiana tiene algo de aquel juego con el que algunos se ganaban la vida en la calle. Ponían un banquito con tres vasos opacos dados vuelta y colocaban una moneda debajo de uno de ellos. Comenzaban a mover con rapidez los vasos con la moneda siempre abajo. Era posible seguirlo facilimente con la vista. Para alentar las apuestas decían ‘questa vince, questa perde’ (esta gana, esta pierde) sembrando desconcierto y suspenso. El apostador confiado perdía siempre. Todo empezaba, claro, con un ‘cómplice’, el primero que se animaba a apostar ganaba, era socio del hombre de la moneda. Prestidigitadores, buscavidas, mentirosos o furbos. En eso también se ha convertido la política hoy. Nadie sabe a ciencia cierta quién tiene el poder ni qué quiere hacer con él.

El último protagonista es Luigi Di Maio, 32 años, vice premier y Ministro de Trabajo y Desarrollo de 5 Stelle, el partido con más votos que decidió hacer un ‘contrato de gobierno’ con el sector más conservador del país. Todos esperan que el contrato se haga público porque resulta inverosímil una alianza entre antagonista. Beppe Grillo, fundador del movimiento renovador, lanza llamaradas por la boca en el Circo Massimo, pero el que parece tener el contro del asunto es Di Maio, un utópico pragmático, si es que eso es posible. Salvini y Di Maio, será la dupla del poder? Alguien apostó a ellos?

Poco y nada queda de aquella Italia de los años setenta en la que sobrevolaba todavía el viento del 68 -en su estado puro con el movimiento autónomo y en la incomprensible y criminal via armada de las Brigadas Rojas-, cuando el Eurocomunismo de Enrico Berlinguer buscaba una via alternativa al stalinismo soviético. Tiempos de festivales barriales dell’Unitá en donde todavía ‘fischiava il vento e infuriaba la buffera’, mientras alguno cantaba un “Bella Ciao”, y los refugiados tenían un stand por país denunciando lo que pasaba en sus tierras. Tiempos de feministas que llenaban las calles de aromos, y lograban a fuerza de marchas la legalización del aborto. Tiempos de mafia institucionalizada y con reglas claras impuestas por la Democracia Cristiana o la Logia P2, con un socialismo siempre tibio, siempre bien dispuesto.

Los nombres de los partidos tradicionales han desaparecido junto con sus ideas, debates, sueños y miserias.

Eppur si muove.

Hay noticias que apenas se leen en los diarios. Los italianos se desayunaron el día anterior de que se había decretado un paro nacional el viernes y no fue un paro sorpresivo. El 19 de octubre hubo una asamblea en Roma para preparar la huelga. En la que participaron delegados del SGB (Sindicato Generale di Base), promotor de la iniciativa, junto a otras siglas gremiales como la CUB, Usi y RSU independientes. La CGIL, la central más importante de origen comunista, no participaba -está preocupada con elecciones internas en donde se repiten cantilenas parecidas a las que esgrime la CGT en Argentina-. Las reivindicaciociones del paro no solo incluyen mejoramientos salariales, también anuncian su participación en la próxima marcha antiracista y contra el avance machista en todas las áreas.

Por último, los estudiantes secundarios decidieron tomar la posta. El Mamiani, un colegio que supo ser uno de los que participó junto a los universitarios de las movidas del 68 fue ocupado por los estudiantes. La medida descolocó a autoridades y padres. Los reclamos también son sociales, antiracistas, para que no pase el modelo de Salvini y De Maio. Por las noches, los estudiantes se juntan a cantar Ricominciamo, de Adriano Pappalardo. Una semana duró la toma de la primera escuela romana. Un día después de su levantamiento, los estudiantes del Virgilio tomaron por asalto sus instalaciones. El anuncio de la medida estuvo firmado por un «Colettivo Autorganizzato».

Como ya comentamos en otro artículo, el movimiento a favor de los refugiados, surgido en el sur y que casi lleva a la cárcel a un intendente que abrió las puertas de su comunidad, prepara una gran marcha a Roma para finales de año. 

Mientras los políticos juegan su juego, y desconciertan a la Unión Europea que ya está cansada de las bravuconadas italianas y empieza a exigir medidas económicas concretas, el abajo también se mueve.

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El día que todos gritamos «No al Rey».

Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’

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Maurizio Lazzarato: Tercera guerra mundial y la derrota de los años ’70

Esta semana charlamos con Maurizio Lazzarato, uno de los filósofos de izquierda surgido de la cátedra de Tony Negri, miembro de Autonomía Operaia en los años 70 que debío exiliarse en Francia en donde se dedicó al estudio en torno al capitalismo, las deudas y la guerra.

 Autor de ensayos publicados en recopilaciones junto a Paolo Virno, Michael Hardt y Eric Alliez. Y libros cuyos títulos ya nos indican el tenor de sus preocupaciones: La Creación del hombre endeudado (2012), Signos y máquinas, capitalismo y producción de subjetividad (2014); Gobernando mediante la deuda (2015); Neoliberalismo, la crisis financiera y el fin del Estado; Guerras y Capital (2016); El Capital odia a todo el mundo (2020), publicado hace un tiempo en español por Eterna cadencia. Muchos de sus títulos también pueden encontrarse en el catálogo de ediciones Tinta Limón. Sus últimos títulos son: Guerra y dinero: el imperialismo del dólar; y Guerra Civil Mundial, en 2025.

Entrevista a maurizio lazzarato del 5 de marzo de 2026

La entrevista exclusiva de LCV fue realizada via Zoom, en italiano, por Laura Giussani Constenla desde Italia y Lazzarato en Francia. A continuación, una síntesis de los principales conceptos sobre la relación entre guerra y capitalismo en el momento actual.

La Tercera Guerra Mundial y la Guerra Total. Los medios suele hablar del ‘conflicto de Medio Oriente’ ¿Cómo definir lo que está sucediendo? ¿Estalló la Tercera Guerra Mundial o puede considerarse una guerra regional? Lazzarato  cita al Papa Francesco con quien coincide en que estamos dentro de la Tercera Guerra Mundial desde hace un tiempo, aún con fragmentaciones, idas y venidas. Y define lo que está sucediendo luego del ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán, sumado al genocidio de Gaza, a la guerra de Ucrania y el bombardeo a Venezuela, como una Guerra Total. Un concepto que nació con la primera Guerra Mundial.

“La guerra es intrínseca al Capitalismo”, asegura. Le pregunto si es sólo del capitalismo o forma parte de la historia universal, visto que me encuentro en un pueblo en donde cada piedra fue testigo de guerras sobre guerras, desde los etruscos hasta hoy. “Son cosas distintas, incomparables”, la Guerra Total, característica del Capitalismo, gracias a las cuales pudo imponer el dólar como moneda de cambio internacional y convertirse en un imperio, no involucra sólo acciones militares en busca de territorios. Son guerras que no solo apelan a las armas sino que movilizan todos sus recursos: humanos, económicos, políticos, culturales, científicos, tecnológicos, agrícolas o energéticos. Guerras globales que tienen como objetivo destruir al enemigo, sin posibilidad alguna de negociación. El concepto de Guerra Total nació para definir a la Primera Guerra Mundial que se replicó en la Segunda.

“Este escenario se da en un momento de crisis económica del capitalismo casi terminal”. Estados Unidos vive una situación interna gravísima. Está endeudado por miles de millones de dólares. Se ha desindustrializado. Y por eso apela al poderío militar para restablecer un equilibrio, como lo ha hecho siempre. No es una novedad.

“El capitalismo es de una racionalidad irracional”. Creer que la lógica del Capital es una lógica absoluta e infinita es irracional. No se puede pensar en una racionalidad eterna, la locura forma parte del capitalismo en ese sentido.

“El fascismo hoy lo ejercen las democracias” Ya no es necesario un régimen diverso para aplicar las principales políticas del fascismo que son: explotación, sexismo, racismo, genocidios.

“¿Cómo se llegó a esto? Por la derrota de los revolucionarios en los años 70.” Ya nadie habla de revolución porque hemos sido vencidos y no analizamos en profundidad los motivos de ese derrota. Hay que repensar todo. Aún así, la revolución sigue siendo para Lazzarato la única salida. Poner fin al capitalismo.  

“Expropiar a los expropiadores”, tal como pensaban los trabajadores revolucionarios de inicios del 900 sigue siendo la única alternativa. El problema es que el Capital tiene la fuerza de las armas y ante la menor señal de revolución, aniquila.

Prima parte. Sin edición. La charla en crudo.

Tan lúcido como vehemente, consciente de la derrota y sin dejar de intentar cambiarlo todo, discrepó con la mirada de Bifo Berardi, quien en una reciente conferencia en la ciudad de México, Berardi sostuvo: «La utopía social de este siglo es la sobrevivencia, pero la realidad del siglo XXI es la extinción.» Una mirada oscura que no deja salida: “No creo que habrá una guerra civil estadounidense, es decir, entre frentes políticos opuestos. Eso pertenece a la época de la política, que en nuestro tiempo ha sido remplazada por la psicopatía, por la crueldad», argumenta Bifo dando por terminada «la época de la política». Tampoco coincide con la idea de «deserción» que proclaman Berardi y otros filósofos. Para Lazzarato recostarse en ideas comunitarias sin proyección revolucionaria no es una alternativa.

Por último, reafirmó que es tan cierto que se ha abandonado la idea de capitalismo y revolución que hasta Tony Negri, escribió un libro llamado Imperio, gran Best Seller internacional, en donde afirmaba que no existe más el imperialismo. Entre la indignación, la rabia y el dolor, el tono de Lazzarato cambia. Negri, su maestro y mentor, afirmando que el imperialismo no existe. “Basta encender la televisión para darse cuenta que el imperialismo está más vivo que nunca”, exclama.

***

Fue una charla de más de una hora, que si tienen ganas pueden escuchar en crudo, sin edición, en nuestro canal de Youtube. Me impactó la mención a la derrota de los 70. Y en más de una ocasión puso como ejemplo América Latina y los golpes. A 50 años de la peor de las derrotas de los movimientos obreros, estudiantiles y revolucionarios, en Argentina, vale destacar que parece que no sólo perdimos nosotros. Que hubo un quiebre mundial del que todavía somos víctimas. Nos despedimos con una desoladora conclusión: hay que repensar todo de nuevo. Ojalá tengamos tiempo.

Hace unos 40 años, Giorgio Gaber y su monólogo sobre ‘los americanos’. Nada nuevo bajo el sol
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España: Pedro Sánchez se planta frente a Trump. Bombas reales y humo electoral, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco.

Veinte minutos fueron suficientes para que el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dejase clara la postura española frente a los ataques de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.

Añadió, además, que esta apuesta por el derecho internacional, enarbolada también por España en los conflictos de Ucrania, Groenlandia, Palestina o Venezuela no supone defensa alguna del régimen iraní: “Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España” -afirmación que relacionó con la sangrienta invasión de Irak, dirigida hace 23 años por George W. Bush con el apoyo y aplauso de los líderes británico y español, Tony Blair y José María Aznar-“La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver”.

Una respuesta que, más allá de las palabras, se complementa con la negativa a que Estados Unidos utilice dos de las tres bases militares (Rota y Morón, sitas en Andalucía desde 1953 en virtud a los pactos alcanzados con Franco) de titularidad hispano-estadounidense para la materialización de los ataques contra Irán, negativa que ha contrariado al presidente estadounidense Donald Trump hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones comerciales con España (algo imposible de materializar tanto en base al derecho privado -los tratos entre empresas- como al hecho de que España pertenece a la Unión Europea que pacta como bloque con Estados Unidos).

Interpretación en clave electoral

España vive una seguidilla, un carrusel, de elecciones autonómicas (equiparables a las provinciales argentinas) provocado por el derechista Partido Popular (PP) con la intención última de debilitar al Partido Socialista (PSOE) y forzar a su líder y presidente del Gobierno, Sánchez, a llamar a elecciones generales. De hecho, desde que Sánchez asumió la presidencia toda la estrategia del PP ha estado dirigida a desalojar a este del ejecutivo embarrando la cancha sea cual sea la polémica que se planteé y valiéndose para ello, por lo general, de una asombrosa pobreza de argumentos.

Así las cosas, no hay interpretación del discurso de veinte minutos que no tenga la carrera electoral como punto de salida y final del análisis, sea este realizado desde la izquierda o la derecha.

El progresismo subraya la autonomía y dignidad españolas a la hora de tomar decisiones, cuyos opuestos se personifican en el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán Friedrich Merz, reflejos del servilismo europeo, obviando que durante los gobiernos presididos por Sánchez España ha batido todo récord en gasto armamentístico e implicación en las labores de la OTAN, y que en estos días España está enviando buques de guerra al Mediterráneo oriental con el pretexto de defender Chipre (miembro de la Unión Europea, aunque no de la OTAN).

Por otra parte, hay un punto en común en casi todos los análisis, vengan por izquierda o derecha: el paralelismo establecido por Sánchez entre la situación actual y la guerra de Irak de hace 23 años, el rescate del “no a la guerra” que entonces movilizó de forma mayoritaria a la sociedad española, más allá de reafirmar la vocación por el diálogo del ejecutivo español tendría también la intención de encolumnar a los votantes de izquierda tras el PSOE; como sucediera con la guerra de Irak, el rechazo a la guerra (según las encuestas más de la mitad de la población española comparte la posición de Sánchez) movilizaría este sector del electorado en plena coyuntura adversa (la izquierda tuvo un muy mal desempeño en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, diciembre de 2025 y febrero de 2026) y en puertas de las autonómicas de Castilla-León y Andalucía

Las derechas, por su parte, tirando de una lógica tan elemental como torticera e infantil defendieron los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, manifestó, dirigiéndose a Pedro Sánchez, que “si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ´régimen odioso¨. Siguiendo en el desprecio al derecho internacional ya manifestado durante la crisis venezolana, Feijóo añadió que “Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay”. Aseguró, por otro lado, que apoyar el belicismo y el desprecio por la ley es estar junto a las democracias liberales, junto a Occidente y, siguiendo esta lógica primariay de tintes electorales, lo contrario es participar del eje del mal: “No podemos quedarnos solos, no podemos quedarnos aislados”, insistió, mientras acusaba al presidente Sánchez de no defender “los intereses generales de España, sino a sus necesidades políticas para quitarle unos votos a la izquierda radical”.

Todo el PP, consciente del apoyo de la sociedad civil al “no a la guerra” ha salido a repetir los argumentos de su líder aunque sin aportar ni originalidad ni brillantez a los argumentos de este. De este modo, su portavoz parlamentaria Ester Muñoz manifestó que la complejidad del derecho internacional impide caer en el simplismo de eslóganes sobre la guerra, defendiendo que, aunque todos están en contra de los conflictos armados, la situación actual es mucho más profunda, sin explicar ninguna de estas afirmaciones y para, a continuación, evitando una vez más pronunciarse sobre la cuestión de la violación del derecho internacional por parte de Israel y Estados Unidos, señalar que Irán “no respeta el derecho internacional” puesto que se dedica a lapidar mujeres, colgar a homosexuales y alentar el terrorismo internacional. Retrucando, que es gerundio.

La extrema derecha, Vox, capitaneada por Santiago Abascal, aliado de Milei, y que disputa al PP el liderazgo del bloque de derechas, también se abraza al agresor norteamericano a pesar de las amenazas contra la España que tanto dicen amar y defender valiéndose de los mismos argumentos del PP, partido al que perteneció durante 19 años. Obviando el derecho internacional, igual que Núñez Feijóo, Abascal dijo que si el régimen «tiránico» de los ayatolás cae, “el mundo será más libre”, y enmarcó la agresión en lo que definió como “la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás”.

Al hilo, criticó la política exterior del Gobierno español, asegurando estar preocupado porque Pedro Sánchez, acerque a España a «la oscuridad antioccidental» con posiciones contrarias a los intereses occidentales, que reciba los aplausos de Hamás o de los talibanes y pretenda “enfrentarse más a Estados Unidos e ir más de la mano de China o de Irán”.

Vox, financiada en 2014 con cerca de un millón de euros procedentes de oscuros grupos del exilio iraní, ha propuesto al PP por boca de su presidente Santiago Abascal presentar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Sánchez. Un paso más en la competición por los votos. Abascal, antiguo ñoqui del PP, asegura que Sánchez se disfraza “de pacifista” y utiliza su política exterior contra el genocidio en Palestina y ahora contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán para su propio beneficio. “Miente porque quiere la guerra. Quiere todas las guerras porque eso le permite ocultar sus crímenes y sus corrupciones. Es el personaje más miserable porque es el carroñero que se alimenta de las guerras con dinero de los españoles”, ha dicho. Y ha añadido: “Sánchez celebra cada bomba porque el humo y el ruido de las bombas le permiten ocultar el debate sobre sus corrupciones”.

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