Planeta Giussani
La V Columna | Resistencia virtual
La voz de Tosco resuena en un nuevo aniversario del Cordobazo, donde estudiantes y obreros en las calles de todo el país precedieron el levantamiento popular que más impacto dejó a la generación de los sesenta y logró derribar a la dictadura de Onganía.
Años en los que todavia nos divertía imaginar el futuro: ¿qué sería del mundo en el año 2000? Primera desilusión: no hay coches que vuelan, es más parecido a la película Metrópolis de los años treinta que a Futurama. Segunda desilusión: no nació el hombre nuevo. Pero cambiar, cambió. La CGT hace videoconferencias con el FMI. Nosotros nos quedamos en casa, y hacemos lo que podemos para llevar adelante nuestra resistencia virtual.
El problema es que uno nunca sabe en qué aplauso se está metiendo. Todo sucede en el balcón. Estás mirando la tele -octavo capítulo de la decimocuarta temporada de una serie que está buena, al menos es lo suficientemente adictiva para estos tiempo de cuarentena-, estás mirando la tele, decía, y de pronto empieza un ruido. Alguien aplaude, o toca la cacerola, o pone luces en el balcón. Justo ese día no te enganchaste en las redes así que ni idea de lo que pasa. Ma sí, te ponés a aplaudir, no lo vas a dejar solito. Salís, mirás toda la cuadra para ver quién está con vos.
solo la gente muy loca tiene el fixture de la resistencia balconera.
Con las cacerolas sos más desconfiado aunque hubo algunas desconcertantes, en las que tendrías que haber hecho ruido pero no lo hiciste -el ‘ruidazo’ por Ramona y la villa 31 sonaba a cacerolazo, pero eran de los tuyos. Es que solo la gente muy loca tiene el fixture de la resistencia balconera.
Son tres minutos, a nadie le hace mal, hacés un poco de ruido y de paso tomás aire y chusmeás, después volvés y seguís viendo octavo capítulo de la decimocuarta temporada de la serie que está buenísima y justo termina. ‘Vemos otra?’.
Es cierto, es cierto, vos hace rato que querés cambiar el mundo, y no te escucharon.
¿Quién sos vos? Te preguntarás. Hay malos de toda maldad. Hay buenos de toda bondad. Y después estás ‘vos’. El progresista. Una persona sensible que suele llegar tarde. Eso sí, cuando llega, se pone como loco. Porque es sensible las injusticias le duelen. Claro que las injusticias son tantas que suele reaccionar por la más llamativa, la que se impone en el mundo progre. No son modas, no. Acaso un humor social. Hoy toca ser democrático, feminista, ecologista, postcapitalista, quizás. Nada que criticarles. Almas tiernas, vomo vos, que saben que existen los “ellos” que siempre acechan.
Tiempos raros en los que nos toca vivir
Ellos también son distintos a lo que eran. Hoy están en el obelisco, y son más parecidos a los terraplanistas que a los militares. Negadores de toda negación. Más locos que malos. Nostálgicos de un mundo que ya no existe, adoradores de la normalidad anormal. Conspiranoicos fácilmente manejables por ‘los otros’, los que manejan los hilos del capital.
Y en esta catalogación digna de Borges, podemos señalar a los ‘yo’, que no son malos de toda maldad, ni buenos de toda bondad, ni progresitas. Los ‘yo’, muchas veces marcharon con vos, y jamás con ellos, pero se sienten bastante solos. Suele vérselos como raros, o tontos, o necios o molestos. Los yo sienten que el mundo se desmorona y no saben porqué, si por el virus, el capitalismo, o porque todos somos unos reverendos pelotudos, yo, vos y ellos. Los ‘yo’ saben que todo se cae en pedazos- ¿quién no lo sabía? – y no tienen consuelo. No consiguen experimentar la euforia de los que son como vos, enamoradizos y sensibles, que se zambullen en la ola de la historia, para bien o para mal. Los yo alguna vez se sintieron revolucionarios, otras veces ridículos. Finalmente, escépticos.
Tiempos raros en los que nos toca vivir. Tiempos como todos los tiempos, en los que debemos resistir. A como dé lugar. Vos y yo.
LCV
«Autorrepresentación y mitos de la memoria obrera». Charla con el historiador italiano Camillo Robertini
Camillo Robertini es un historiador italiano que tuvo un intercambio universitario en Argentina y eligió para su tesis de doctorado la historia de la Fiat en Argentina. Hijo de una familia de izquierda, llegó al ‘país de las revoluciones’ con una mirada impregnada de imágenes del Cordobazo o el Rosariazo, de puebladas y rebeliones. Comprobó que había cantidad de estudios, ensayos y bibliografía sobre la lucha obrera en nuestro país. Curiosamente, nadie apuntó su mirada hacia aquellos trabajadores que no fueron igual de combativos. Cuyos líderes no eran Tosco, Piccinini ni Ongaro.

Cómo entender lo que pasó en el país si nadie estudiaba a ‘los otros obreros’? Los que no estaban dispuestos a dar sus vidas por la revolución. Eligió la planta de Palomar de la FIAT, cuyos delegados obedecían al vandorismo en los sesenta. Entrevistó a decenas de obreros, consultó archivos estatales, militares, policiales, empresarios, tanto argentinos como italianos, y escribió «Erase una vez la Fiat en Argentina (1964-1980)». Un material imprescindible para comprender el ascenso y caída del desarrollismo, el mito del progreso o del ascenso social. Aquí la versión completa de la charla realizada por Zoom por Laura Giussani C. desde el corazón de Italia, su centro geográfico en Umbria, y el profesor Robertini desde el sur profundo, en Messina.
En tiempos de Reforma Laboral, mientras Patricia Bullrich arenga empresarios para volver a aquellos buenos tiempos en los que cada fábrica negociaba con el sindicato local, y la FIAT Palomar tenía una dirigencia por demás dialoguista, en donde los obreros respondían a la propaganda del buen empresario paternalista que los invitaba a formar parte de una gran familia, que se jubilaba en el mismo establecimiento en el que había obtenido su primer trabajo, mientras la policía provincial realizaba informes sobre posibles organizadores subversivos. En esa planta ‘no combativa’ igual fueron secuestrados 14 obreros. Una entrevista sin prejuicios, que nos ayuda a entender que buena parte de esa clase media argentina, que apoyó el golpe, estaba conformada por obreros e hijos de obreros, también. Muchos de los cuales entraron a formar parte del país pobre y endeudado que los militares dejaron y la democracia no quiso o no pudo revertir. Hoy el 50% de los habitantes no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica. Por eso, tenemos que revisar nuestra historia, no apelar sólo a la memoria. Agradecemos a Camilo Robertini por ayudarnos en este recorrido.
Internacionales
El día que todos gritamos «No al Rey».
Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’
LCV
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
El año pasado, una investigación especial de LCV echaba luz sobre las características de Agustín Laje y otros personajes que impulsan el discurso de la memoria completa, educados por el Opus Dei y una escuela de anti-insurgencia del Pentágono. Más allá de las ideologías, como concepto es inadecuado pensar en una ‘Memoria Completa’.
La búsqueda de una explicación única y absoluta, buscar una ‘completitud´de la memoria es simplemente imposible. Alguien decía por ahí, «las cosas no son como son sino como se las recuerda». Tampoco es acertado analizar lo que significó el golpe militar sin darle una proyección histórica. No basta la memoria, aún si la Historia tampoco es completa, al menos se basa en documentación que puede ser contrastada o complementar los conocimientos ya adquiridos. En este caso, carecemos de documentación por estricta decisión del gobierno militar que no aportó los datos necesarios para dar con los desaparecidos.
Si hablamos de razones históricas, disputar entre números de muertos no sólo es mezquindad asesina, también inconducente -inútil repetir que no es lo mismo la acción de grupos revolucionarios o sectores de oposición que la violación sistemática de reglas elementares de humanidad de parte del Estado-. Sin mencionar que era un gobierno ilegal que se apropio de todos los recursos del Estado gracias al apoyo de los grandes grupos económicos, sectores eclesiásticos y la venia de Estados Unidos que aportó su escuela de la Américas para enseñar los últimos avances en represión y tortura. Un horror por dónde se lo vea.
El tema es porqué necesitaron utilizar esa crueldad. Es cierto que todos sabíamos que se venía un golpe. Algunos lo esperaban con alivio, otros pensaban que formaría parte de la ya conocida experiencia de gobiernos militares en el país desde el año 1930 en adelante. Nadie -nadie- imaginó que habría campos de concentración en Argentina, con un plan de tortura y persecusión de una crueldad inenarrable. Tanta fue la perversidad, que dejaron que algunos de los sobrevivientes de las catacumbas salieran y pudieran contar lo que allí ocurría. Necesitaban sembrar el terror, y lo hicieron. Para qué?
