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Internacionales

Negacionismo, por Eddie Abramovich

El hombre de la foto, Radovan Karadzic, no es militar, sino un médico psiquiatra de modales muy occidentales y de buena familia, y cofundador de un partido serbio que lleva la palabra Democrático en su denominación. Con ese partido llegó a presidente de una artificial república servobosnia, Srpska, en los 90′. En julio de 1995, bajo su mando, se produjo la masacre de Srebrenika: ocho mil varones refugiados, musulmanes bosnios, fueron asesinados. Fue también responsable principal del asedio sobre Sarajevo, donde durante tres años fueron abusados y masacrados más de 10.000 mujeres, hombres, niñas y niños croatas, en lo que fue identicado en el glosario del derecho internacional como “limpieza étnica”. Karadzic fue encontrado culpable, en 2016, en diez de once acusaciones de genocidio, y condenado a 40 años de prisión por el Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoeslavia, instalado por la ONU en La Haya.

Este hombre educado y de rostro amable tuvo ocho años para vivir en Belgrado con su esposa y practicando la homeopatía, y otros ocho para ejercer su defensa ante toneladas de documentación probatoria y decenas de testimonios. Al año siguiente en noviembre de 2017, su hombre de confianza y jefe de los verdugos, el general Ratko Mladik, fue condenado a prisión perpetua por los mismos crímenes. El Tribunal se disolvió y fue subsumido en el Mecanismo de la ONU para las Cortes Criminales Internacionales. La foto es actual, de abril de 2018, cuando Karadzic presentó ante esta instancia su pedido de revisión. Sus argumentos no son sobre su inocencia sino sobre la existencia misma de los crímenes: “son mitos y chismes”.

El negacionismo consiste, formalmente, en negar la existencia del crimen, pero ética y conceptualmente es algo aún más siniestro: negarle a las víctimas su condición humana. Los exterminados en los genocidios son siempre, y desde siempre, hijos de un Dios Menor.

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Internacionales

Maurizio Lazzarato: Tercera guerra mundial y la derrota de los años ’70

Esta semana charlamos con Maurizio Lazzarato, uno de los filósofos de izquierda surgido de la cátedra de Tony Negri, miembro de Autonomía Operaia en los años 70 que debío exiliarse en Francia en donde se dedicó al estudio en torno al capitalismo, las deudas y la guerra.

 Autor de ensayos publicados en recopilaciones junto a Paolo Virno, Michael Hardt y Eric Alliez. Y libros cuyos títulos ya nos indican el tenor de sus preocupaciones: La Creación del hombre endeudado (2012), Signos y máquinas, capitalismo y producción de subjetividad (2014); Gobernando mediante la deuda (2015); Neoliberalismo, la crisis financiera y el fin del Estado; Guerras y Capital (2016); El Capital odia a todo el mundo (2020), publicado hace un tiempo en español por Eterna cadencia. Muchos de sus títulos también pueden encontrarse en el catálogo de ediciones Tinta Limón. Sus últimos títulos son: Guerra y dinero: el imperialismo del dólar; y Guerra Civil Mundial, en 2025.

Entrevista a maurizio lazzarato del 5 de marzo de 2026

La entrevista exclusiva de LCV fue realizada via Zoom, en italiano, por Laura Giussani Constenla desde Italia y Lazzarato en Francia. A continuación, una síntesis de los principales conceptos sobre la relación entre guerra y capitalismo en el momento actual.

La Tercera Guerra Mundial y la Guerra Total. Los medios suele hablar del ‘conflicto de Medio Oriente’ ¿Cómo definir lo que está sucediendo? ¿Estalló la Tercera Guerra Mundial o puede considerarse una guerra regional? Lazzarato  cita al Papa Francesco con quien coincide en que estamos dentro de la Tercera Guerra Mundial desde hace un tiempo, aún con fragmentaciones, idas y venidas. Y define lo que está sucediendo luego del ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán, sumado al genocidio de Gaza, a la guerra de Ucrania y el bombardeo a Venezuela, como una Guerra Total. Un concepto que nació con la primera Guerra Mundial.

“La guerra es intrínseca al Capitalismo”, asegura. Le pregunto si es sólo del capitalismo o forma parte de la historia universal, visto que me encuentro en un pueblo en donde cada piedra fue testigo de guerras sobre guerras, desde los etruscos hasta hoy. “Son cosas distintas, incomparables”, la Guerra Total, característica del Capitalismo, gracias a las cuales pudo imponer el dólar como moneda de cambio internacional y convertirse en un imperio, no involucra sólo acciones militares en busca de territorios. Son guerras que no solo apelan a las armas sino que movilizan todos sus recursos: humanos, económicos, políticos, culturales, científicos, tecnológicos, agrícolas o energéticos. Guerras globales que tienen como objetivo destruir al enemigo, sin posibilidad alguna de negociación. El concepto de Guerra Total nació para definir a la Primera Guerra Mundial que se replicó en la Segunda.

“Este escenario se da en un momento de crisis económica del capitalismo casi terminal”. Estados Unidos vive una situación interna gravísima. Está endeudado por miles de millones de dólares. Se ha desindustrializado. Y por eso apela al poderío militar para restablecer un equilibrio, como lo ha hecho siempre. No es una novedad.

“El capitalismo es de una racionalidad irracional”. Creer que la lógica del Capital es una lógica absoluta e infinita es irracional. No se puede pensar en una racionalidad eterna, la locura forma parte del capitalismo en ese sentido.

“El fascismo hoy lo ejercen las democracias” Ya no es necesario un régimen diverso para aplicar las principales políticas del fascismo que son: explotación, sexismo, racismo, genocidios.

“¿Cómo se llegó a esto? Por la derrota de los revolucionarios en los años 70.” Ya nadie habla de revolución porque hemos sido vencidos y no analizamos en profundidad los motivos de ese derrota. Hay que repensar todo. Aún así, la revolución sigue siendo para Lazzarato la única salida. Poner fin al capitalismo.  

“Expropiar a los expropiadores”, tal como pensaban los trabajadores revolucionarios de inicios del 900 sigue siendo la única alternativa. El problema es que el Capital tiene la fuerza de las armas y ante la menor señal de revolución, aniquila.

Prima parte. Sin edición. La charla en crudo.

Tan lúcido como vehemente, consciente de la derrota y sin dejar de intentar cambiarlo todo, discrepó con la mirada de Bifo Berardi, quien en una reciente conferencia en la ciudad de México, Berardi sostuvo: “La utopía social de este siglo es la sobrevivencia, pero la realidad del siglo XXI es la extinción.” Una mirada oscura que no deja salida: “No creo que habrá una guerra civil estadounidense, es decir, entre frentes políticos opuestos. Eso pertenece a la época de la política, que en nuestro tiempo ha sido remplazada por la psicopatía, por la crueldad”, argumenta Bifo dando por terminada “la época de la política”. Tampoco coincide con la idea de “deserción” que proclaman Berardi y otros filósofos. Para Lazzarato recostarse en ideas comunitarias sin proyección revolucionaria no es una alternativa.

Por último, reafirmó que es tan cierto que se ha abandonado la idea de capitalismo y revolución que hasta Tony Negri, escribió un libro llamado Imperio, gran Best Seller internacional, en donde afirmaba que no existe más el imperialismo. Entre la indignación, la rabia y el dolor, el tono de Lazzarato cambia. Negri, su maestro y mentor, afirmando que el imperialismo no existe. “Basta encender la televisión para darse cuenta que el imperialismo está más vivo que nunca”, exclama.

***

Fue una charla de más de una hora, que si tienen ganas pueden escuchar en crudo, sin edición, en nuestro canal de Youtube. Me impactó la mención a la derrota de los 70. Y en más de una ocasión puso como ejemplo América Latina y los golpes. A 50 años de la peor de las derrotas de los movimientos obreros, estudiantiles y revolucionarios, en Argentina, vale destacar que parece que no sólo perdimos nosotros. Que hubo un quiebre mundial del que todavía somos víctimas. Nos despedimos con una desoladora conclusión: hay que repensar todo de nuevo. Ojalá tengamos tiempo.

Hace unos 40 años, Giorgio Gaber y su monólogo sobre ‘los americanos’. Nada nuevo bajo el sol

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Destacada

España: Pedro Sánchez se planta frente a Trump. Bombas reales y humo electoral, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco.

Veinte minutos fueron suficientes para que el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dejase clara la postura española frente a los ataques de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.

Añadió, además, que esta apuesta por el derecho internacional, enarbolada también por España en los conflictos de Ucrania, Groenlandia, Palestina o Venezuela no supone defensa alguna del régimen iraní: “Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España” -afirmación que relacionó con la sangrienta invasión de Irak, dirigida hace 23 años por George W. Bush con el apoyo y aplauso de los líderes británico y español, Tony Blair y José María Aznar-“La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver”.

Una respuesta que, más allá de las palabras, se complementa con la negativa a que Estados Unidos utilice dos de las tres bases militares (Rota y Morón, sitas en Andalucía desde 1953 en virtud a los pactos alcanzados con Franco) de titularidad hispano-estadounidense para la materialización de los ataques contra Irán, negativa que ha contrariado al presidente estadounidense Donald Trump hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones comerciales con España (algo imposible de materializar tanto en base al derecho privado -los tratos entre empresas- como al hecho de que España pertenece a la Unión Europea que pacta como bloque con Estados Unidos).

Interpretación en clave electoral

España vive una seguidilla, un carrusel, de elecciones autonómicas (equiparables a las provinciales argentinas) provocado por el derechista Partido Popular (PP) con la intención última de debilitar al Partido Socialista (PSOE) y forzar a su líder y presidente del Gobierno, Sánchez, a llamar a elecciones generales. De hecho, desde que Sánchez asumió la presidencia toda la estrategia del PP ha estado dirigida a desalojar a este del ejecutivo embarrando la cancha sea cual sea la polémica que se planteé y valiéndose para ello, por lo general, de una asombrosa pobreza de argumentos.

Así las cosas, no hay interpretación del discurso de veinte minutos que no tenga la carrera electoral como punto de salida y final del análisis, sea este realizado desde la izquierda o la derecha.

El progresismo subraya la autonomía y dignidad españolas a la hora de tomar decisiones, cuyos opuestos se personifican en el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán Friedrich Merz, reflejos del servilismo europeo, obviando que durante los gobiernos presididos por Sánchez España ha batido todo récord en gasto armamentístico e implicación en las labores de la OTAN, y que en estos días España está enviando buques de guerra al Mediterráneo oriental con el pretexto de defender Chipre (miembro de la Unión Europea, aunque no de la OTAN).

Por otra parte, hay un punto en común en casi todos los análisis, vengan por izquierda o derecha: el paralelismo establecido por Sánchez entre la situación actual y la guerra de Irak de hace 23 años, el rescate del “no a la guerra” que entonces movilizó de forma mayoritaria a la sociedad española, más allá de reafirmar la vocación por el diálogo del ejecutivo español tendría también la intención de encolumnar a los votantes de izquierda tras el PSOE; como sucediera con la guerra de Irak, el rechazo a la guerra (según las encuestas más de la mitad de la población española comparte la posición de Sánchez) movilizaría este sector del electorado en plena coyuntura adversa (la izquierda tuvo un muy mal desempeño en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, diciembre de 2025 y febrero de 2026) y en puertas de las autonómicas de Castilla-León y Andalucía

Las derechas, por su parte, tirando de una lógica tan elemental como torticera e infantil defendieron los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, manifestó, dirigiéndose a Pedro Sánchez, que “si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ´régimen odioso¨. Siguiendo en el desprecio al derecho internacional ya manifestado durante la crisis venezolana, Feijóo añadió que “Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay”. Aseguró, por otro lado, que apoyar el belicismo y el desprecio por la ley es estar junto a las democracias liberales, junto a Occidente y, siguiendo esta lógica primariay de tintes electorales, lo contrario es participar del eje del mal: “No podemos quedarnos solos, no podemos quedarnos aislados”, insistió, mientras acusaba al presidente Sánchez de no defender “los intereses generales de España, sino a sus necesidades políticas para quitarle unos votos a la izquierda radical”.

Todo el PP, consciente del apoyo de la sociedad civil al “no a la guerra” ha salido a repetir los argumentos de su líder aunque sin aportar ni originalidad ni brillantez a los argumentos de este. De este modo, su portavoz parlamentaria Ester Muñoz manifestó que la complejidad del derecho internacional impide caer en el simplismo de eslóganes sobre la guerra, defendiendo que, aunque todos están en contra de los conflictos armados, la situación actual es mucho más profunda, sin explicar ninguna de estas afirmaciones y para, a continuación, evitando una vez más pronunciarse sobre la cuestión de la violación del derecho internacional por parte de Israel y Estados Unidos, señalar que Irán “no respeta el derecho internacional” puesto que se dedica a lapidar mujeres, colgar a homosexuales y alentar el terrorismo internacional. Retrucando, que es gerundio.

La extrema derecha, Vox, capitaneada por Santiago Abascal, aliado de Milei, y que disputa al PP el liderazgo del bloque de derechas, también se abraza al agresor norteamericano a pesar de las amenazas contra la España que tanto dicen amar y defender valiéndose de los mismos argumentos del PP, partido al que perteneció durante 19 años. Obviando el derecho internacional, igual que Núñez Feijóo, Abascal dijo que si el régimen «tiránico» de los ayatolás cae, “el mundo será más libre”, y enmarcó la agresión en lo que definió como “la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás”.

Al hilo, criticó la política exterior del Gobierno español, asegurando estar preocupado porque Pedro Sánchez, acerque a España a «la oscuridad antioccidental» con posiciones contrarias a los intereses occidentales, que reciba los aplausos de Hamás o de los talibanes y pretenda “enfrentarse más a Estados Unidos e ir más de la mano de China o de Irán”.

Vox, financiada en 2014 con cerca de un millón de euros procedentes de oscuros grupos del exilio iraní, ha propuesto al PP por boca de su presidente Santiago Abascal presentar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Sánchez. Un paso más en la competición por los votos. Abascal, antiguo ñoqui del PP, asegura que Sánchez se disfraza “de pacifista” y utiliza su política exterior contra el genocidio en Palestina y ahora contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán para su propio beneficio. “Miente porque quiere la guerra. Quiere todas las guerras porque eso le permite ocultar sus crímenes y sus corrupciones. Es el personaje más miserable porque es el carroñero que se alimenta de las guerras con dinero de los españoles”, ha dicho. Y ha añadido: “Sánchez celebra cada bomba porque el humo y el ruido de las bombas le permiten ocultar el debate sobre sus corrupciones”.

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Destacada

Uruguay: Carnaval, Gaza, Censura y verdad histórica, por María Urruzola

Como todos los años, el carnaval uruguayo produjo un sacudón en la política nacional. Una ola de indignación sionista se levantó contra la presentación de una murga, Doña Bastarda, que tituló “Patria o Tumba” su repertorio del Carnaval 2026, y su cuplé central “Juro por mi Patria” cuya letra va in crescendo denunciando los horrores que en su nombre se han cometido en la historia y se siguen cometiendo hoy. Para llegar al tablado, la murga bastarda debió superar varios intentos de censura, incluida una primera sanción por parte del INAU -­Instituto del Niño y el Adolescente- quien no la encontró apta para un público familiar. La cuestión levantó polvareda, y más indignación aún de los protagonistas del Carnaval Uruguayo que saben que la libertad de sus letras es parte de su esencia. Hubo reclamos del sindicato de Carnavaleros y Carnavaleras, declaraciones de murgueros, y todo el episodio puso en evidencia la extorsión comercial a la que pueden ser víctimas las murgas uruguayas quienes para llegar a actuar en el Teatro de Verano y los principales tablados de la capital deben tener una financiación tan alta que impide que muchas formaciones del interior del país tengan acceso a pesar de su excelencia.

Pero vayamos por partes. Todo empezó en el 2025.

El puntapié inicial de la censura en Carnaval lo dio una de las grandes empresas uruguayas- el Frigorírico Centenario– reconocido por sus populares embutidos, que el año pasado, le exigió a la murga La Gran Muñeca, a la que auspiciaban, que le devolvieran la mercadería que ya habían entregado -chorizos y hamburguesas que ya habían sido vendidos en sus presentaciones para juntar fondos a cambio de publicidad-. La empresa, cuyos dueños son judíos pro Israel tomó la decisión durante el Carnaval del año 2025 al escuchar que La Gran Muñeca incluía versos que decían:

«Tantas son las personas/ Entre el mar y desierto/ Hoy en la Franja de Gaza/ Cárcel a cielo abierto/ En Palestina sufre un pueblo acorralado/ Los quieren borrar del mapa/ Pero la siguen peleando».

Visto el crecimiento en el mundo de la condena al genocidio perpetrado por Israel en Palestina y las horripilantes cifras de muertos a manos del ejército israelí, en particular niños, era previsible que el Carnaval 2026 trajera más que unos versos sobre la defensa del pueblo Palestino. Razón por la cual, este año decidieron adelantar su postura anunciando el quite del auspicio a La Gran Muñeca.

«Ante los hechos ocurridos recientemente en las presentaciones de murga La Gran Muñeca, que han generado una controversia vinculada a expresiones de antisemitismo, hemos decidido poner fin a nuestro vínculo de patrocinio con dicho conjunto», decía el texto enviado a la murga por la empresa, firmado por Alejandro Goldwasser, su director general.

El episodio fue fogoneado por la B´nai B´rith, cuya filial en Uruguay es probablemente la organización sionista más radical en defensa de Israel y sus políticas de “seguridad”, quien no sólo apuntó contra los murgueros sino que también a la organización de directores de murgas y al mismísimo gobierno de la ciudad de Montevideo que conduce el Frente Amplio, a quienes acusó que “con su silencio, convalidan el antisemitismo y son, en consecuencia, indirectamente responsables de su expansión y difusión”.

Curándose en salud, la empresa de los embutidos decidió enviar un comunicado a todos los conjuntos que participarían en el 2026 y que tuvieran intención a pedir apoyo financiero como cada año, a que previamente les hicieran «conocer los ejes temáticos o el enfoque general del guion [sic] que presentarán este año. Nuestro interés es asegurar que los contenidos que apoyemos promuevan valores de inclusión y respeto, evitando mensajes que puedan ser interpretados como discriminatorios hacia cualquier comunidad», decían, poniendo especial atención en «expresiones que puedan vincularse con el antisemitismo, con la demonización del Estado de Israel y el conflicto con Gaza». Un caso inédito de censura previa realizada por una empresa nacional

El Sindicato Único de Carnavaleras y Carnavaleros del Uruguay rechazó en declaraciones a la prensa «cualquier tipo de censura», ya que “el carnaval es la libertad de expresión en sí mismo”. «Me remontó a los años de la dictadura”, dijo una de sus dirigentes, “cuando había que decir las cosas con otras palabras porque si no, se los bajaba del escenario y terminaban todos detenidos».

El mismo semanario Brecha dio cuenta del efecto que produjo el intento de censura del Frigorífico Centenario: “Las redes explotaron en el mismo sentido e incluso Mocchi, cantante uruguayo actualmente radicado en Argentina, posteó un video en su Instagram con la leyenda «Se llama GENOCIDIO y la empresa no nos interesa». «Yo, que no soy una empresa y lejos estoy de poder hacer un aporte gigante, decido darle 1.000 dólares al conjunto, a los conjuntos que nombren con conciencia, humildad y respeto a la Franja de Gaza. Porque no somos indiferentes y no está bueno que esta pulseada de la guita logre sacar algunos temas que son importantes», aseguró mirando a cámara.

Y en ese clima se llegó al proceso de Concurso de Carnaval 2026, que tiene varias etapas. Una de ellas consiste en que las murgas deben enviar sus textos al Instituto del Niño y el Adolescente (INAU), que califica si el espectáculo es apto para todo público. Sorpresivamente, el organismo comunicó que un fragmento del libreto de la murga Doña Bastarda no era apto para todo público.

Por reglamento, esas decisiones se pueden apelar, lo que inmediatamente hizo la murga. El organismo conformó un tribunal con tres especialistas, y rápidamente se anuló la decisión y se autorizó el espectáculo para todo público.

Eso no evitó la polémica. La historiadora e investigadora especialista en Carnaval, Milita Alfaro, cuestionó duramente a la calificadora que había sido designada en primera instancia por el organismo, porque su decisión “dejó en evidencia problemas serios en la interpretación del contenido artístico”, explicó. Es “bastante inexplicable que el INAU trabaje con gente tan inepta y que tenga tantas dificultades para decodificar e interpretar correctamente las claves de un espectáculo”, dijo la historiadora, para quien el contenido del espectáculo de Doña Bastarda es “absolutamente transparente” y trae un mensaje “pacifista”. “Es interesante que dé lugar a que en un contexto familiar se pregunte y se diga por qué dicen estas cosas, y que tengamos posibilidad de explicar a los adolescentes cosas horrorosas que la humanidad ha cometido”, agregó.

Y entonces llegó al público el famoso cuplé, con entradas agotadas en el Teatro de Verano de Montevideo, donde se realiza la competencia oficial del Concurso de Carnaval. “Qué haría por mi Patria” es el estribillo, y el cuplé empieza refiriéndose a una ceremonia que se realiza en la educación uruguaya, llamada Jura de la Bandera, obligatoria para todos los ciudadanos, en la que se hace jurar a niños y niñas a “respetar y honrar la bandera” y a los adolescentes se les pregunta “¿defenderás la Patria con una vida digna?”.

Allí empieza el cuplé con una pregunta: ¿Y ustedes, qué harían por su patria”. La sucesión de respuestas van desde sembrar flores, componer poemas, jurarle lealtad, pasando por “a la guerra marcharía, y si un enemigo acecha, tal vez le dispararía”, hasta llegar a un personaje que responde: “ya no hay niños inocentes, disparemos sin piedad” y otro que concluye: “Yo juro por mi patria/ aunque cueste y aunque duela/ tiro abajo las escuelas/ y los hospitales vuelan/ y donde la prensa insista/ te fusilo periodistas/ lamento si alguien se enoja/ rompo la Cruz Roja/ y a los que me llamen nazi/ sin tregua y sin compasión/ los encierro en una jaula/ y los convierto en jabón».”.

Y al final concluyen: “como nos duele el holocausto también nos duele Palestina”. Y tratan de cómplices a los que “se callan la boca, como el gobierno uruguayo”. El Teatro de Verano los ovacionó de pie.

No fue óbice: al día siguiente, un programa de radio se encargó de entrevistar a uno de los judíos más visibles del primer gobierno de izquierda iniciado en 2005 bajo la presidencia de Tabaré Vázquez, Miguel Brechner, quien dirigió la implementación del famoso Plan Ceibal, que consistió originalmente en proporcionar una computadora a cada niño en el sistema de educación pública. Judío de izquierda y autodefinido como sionista, Brechner evitó el tema del actual genocidio en la franja de Gaza y volvió al holocausto afirmando que a sus tíos y sus abuelos “los hicieron jabón”.

Francisco Claramunt publicó en el semanario de izquierda Brecha un artículo que también provocó polémica al restablecer una verdad histórica, en la que responde: “No, los nazis no hicieron jabón con judíos. No, esta columna no busca negar el genocidio judío, en el que 6 millones fueron exterminados por los nazis y sus aliados. Pero quizás convenga tratar el Holocausto con seriedad. “

Escuchemos a Shmuel Krakowski, sobreviviente del genocidio y director de los archivos del Museo de la Historia del Holocausto Yad Vashem, con sede en Jerusalén: «Los historiadores han concluido que no hubo jabón fabricado con grasa humana» (Chicago Tribune, 25-IV-1990)

La historiadora judía experta en el Holocausto Deborah Lipstadt, ex enviada especial de Estados Unidos para combatir el antisemitismo, concluye: “Según los sobrevivientes, los guardias de los campos usaban el rumor para humillar a los prisioneros. Es comprensible que perdurara: ¿qué sentido tiene discutir una inexactitud anecdótica frente a una serie casi infinita de crímenes reales? Con el tiempo, «convertir en jabón» se volvió un símbolo, mítico, sí, pero elocuente y, a su manera, sincero, que condensa la profunda deshumanización que acarrean los genocidios. Todos los genocidios”.

En honor a la verdad histórica, lo que hacemos al fomentar el mito de los judíos hechos jabón es utilizar una de las peores expresiones inventadas por los nazis para aterrorizar a sus víctimas cautivas.

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