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“En Chubut se insiste con argumentos que son de un macrismo tardío”
El suicidio de una pareja de médicos en un paraje cercano a Gualjaina, Chubut, llamó poderosamente la atención de los grandes medios, muchos de los cuales no dudaron en calificar al hecho como ‘pacto suicida’. Sin embargo, el docente Hernán Díaz Varela publicó una carta abierta en donde cuestionó esta etiqueta, apuntó al ajuste y aseguró que fueron “dos personas cuya subjetividad fue aniquilada por las políticas públicas de Salud de la provincia”.
En diálogo con La Columna Vertebral, Díaz Varela se refirió a la situación de la provincia, el panorama con la Salud y la docencia.
LCV: A partir del suicidio de una pareja de médicos rurales, hacés un análisis de lo que es la situación en Chubut y cómo repercute existencialmente en cada cosa. Es una situación complicada la de Chubut, y los que estamos afuera no terminamos de entender. Así que queríamos un panorama de un profesor, de un tipo que está en el territorio, que ha pensado la situación, de cómo están las cosas por allí.
-Es cierto que a veces no se entiende demasiado. Chubut es una provincia rica con mucha gente que está complicada. Se produce el mismo proceso de concentración de riqueza que se produce en Argentina. Tiene una matriz de producción y concentración muy vieja, que arranca desde el movimiento de petróleo en 1907, y que concentra en muy pocas manos una riqueza muy grande. Si hubiese una distribución racional de riqueza tendríamos que vivir de manera holgada. Esto no sucede así. Tuvimos algunas malas administraciones de gobiernos, esto está claro. Pero el último endeudamiento grande se produjo durante el gobierno de Mario Das Neves, que tomó una deuda de 650 millones de dólares para reconvertir la matriz productiva de la provincia, y esto no sucedió.
“NOSOTROS VAMOS A COBRAR DICIEMBRE EN FEBRERO”
Díaz Varela explica cómo, tras la muerte de Das Neves en 2017 y la asunción del vicegobernador Mariano Arcioni, el panorama comenzó a empeorar rápidamente. El préstamo tomado había sido “licuado en tres años”. Y a principios de 2018, comenzó “una modalidad de pago escalonado de los salarios”.
-Para que vos te des una idea, nosotros no hemos cobrado diciembre; se va a cobrar en febrero. Se argumentó una reestructuración del Estado, de que ‘éramos muchos’, lo cual no es cierto. Tenemos una cantidad de empleados públicos per cápita mucho menor que en otras provincias como Buenos Aires, por ejemplo. Se insiste con un montón de argumentos que en realidad son de un macrismo tardío.
“HAY GESTOS QUE SON UN ESCUPITAJO A LA INTELIGENCIA DE LA GENTE”
Durante 2018, Chubut se convirtió en la provincia con más paros docentes. El malestar era evidente, y el conflicto no hacía más que crecer. En ese contexto, se conformó la mesa de unidad sindical, que nuclea a todos los gremios estatales. Tras varias medidas de fuerza, se logró un acuerdo parcial.
-Toda la provincia se movilizó. La segunda mitad de 2018 parecía que algunas cuestiones se iban arreglando. En 2019 conseguimos la mejor paritaria docente del país, que se pagó hasta junio. ¿Por qué hasta junio? Porque Arcioni sabía que la provincia le iba a estallar en las manos, y adelantó las elecciones. Las ganó, y a partir de julio comenzó otra vez la bajada a los infiernos. Estamos en una situación muy crítica. Hay un déficit muy grande.
“LA MEGAMINERÍA NO ES LA SOLUCIÓN”
Según Díaz Varela, Arcioni es un personaje difícil de encasillar. El gobernador “no viene de una tradición política” y solía “sacarse fotos con todos”. “En su momento, él impulsaba un pacto fiscal que servía para darle fondos a María Eugenia Vidal. Hoy lo denuncia”, asegura el docente, quien además sostiene que “una foto con Massa no lo convierte en peronista”.
-Lo que él propone es un ajuste sobre el salario de los trabajadores. Parece una frase hecha que venimos repitiendo desde los 80, los 90. Viste que la historia argentina es cíclica. Y lo tenemos planteando que para congelar las cuentas lo primero que tiene que hacer es congelar el salario de los trabajadores públicos y no pagarle a los proveedores por un montón de tiempo. Estos son bombas de un gobierno neoliberal que siguen estallando, por más esfuerzo que esté haciendo el escuadrón antibombas del Ministerio de Trabajo ahora. Y hay gestos que son un escupitajo a la inteligencia de la gente. Que el gobernador diga que por seis meses no va a cobrar un salario es una estupidez. En la última sesión de la Legislatura procuró meter un proyecto para cobrar 500 mil pesos por mes. Los legisladores, muy prudentes, sacaron el proyecto de los temas a tratar porque sabían que sino la gente que estaba afuera los iba a prender fuego. Es una burla.
“EL PRESIDENTE NO QUIERE QUEDAR PEGADO CON UNA SITUACIÓN QUE LE CAE DE REBOTE”
Para Hernán Díaz Varela, es necesario auditar la deuda pública para saber qué sucedió con esos 650 millones de dólares que serían invertidos en una modernización de la matriz productiva, pero desaparecieron. “A Arcioni le metieron preso medio gabinete por cuestiones de corrupción”, confirma.
-Nación ha ayudado en cuenta gotas porque entiendo que el presidente no quiere quedar pegado con una situación que le cae de rebote. Hoy por hoy, a Arcioni no le atienden el teléfono. La última vez que viajaron a Buenos Aires no los atendió Martín Guzmán, los atendieron representantes del organismo. El mensaje es ‘primero ordenen sus cuentas, y después vemos’. (…) En la Legislatura de Chubut, muchos de los legisladores no representan al pueblo, representan a Pan American Energy, a las eólicas, a los latifundistas, a la Sociedad Rural. Es prácticamente un club de los dueños de la provincia.
A pesar de todo, resalta que estamos hay una gran masa crítica, que son “otros tiempos” y que se tomó conciencia sobre el hecho de que los recursos naturales pertenecen a las provincias, y cada pueblo debería tener voz en decidir cómo se utilizan.
-Intentaron instalar la megaminería como solución. En eso están todos equivocados. El Gobierno Nacional que lo intenta hacer también está equivocado. Es desconocer las luchas de esquel y del No a la Mina de quince años a la fecha. Es desconocer que en el mundo la matriz va para otro lado. Lo único que te dejan es una actividad económica muy cortita en el tiempo y muchísima contaminación. Luego se llevan la riqueza y dejan una desocupación pavorosa y un pasivo social que deben asumir las comunidades afectadas por esta actividad. Es una barbaridad. Es simplemente el negociado de unos pocos. Los empresarios son muy importantes y corre mucho dinero con sobres por abajo.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

