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Adriana Meyer y el recorrido por las 218 desapariciones en democracia | “Desaparecer en democracia”
La periodista Adriana Meyer pasó por el aire de La Columna Vertebral para referirse a su último libro, “Desaparecer en democracia”, el cual recorre exhaustivamente las 218 desapariciones forzadas que fueron registradas en Argentina desde diciembre de 1983.
Cuesta no relacionar directamente la figura del desaparecido con la dictadura. Sin embargo, y más allá de las diferencias, las desapariciones forzadas en democracia también suceden, esté quien esté en el gobierno. Cuando no se trata de las fuerzas armadas, se trata de las fuerzas de seguridad. LCV charló con Adriana sobre los motivos detrás de la investigación, el olvido de los casos y la memoria de la sociedad.
–Tenía interés en plasmar en un libro lo que había sido toda la causa por la desaparición de Jorge Julio López. Estamos hablando del 2006. Eso no se concretó por diversas razones, me pasó lo mismo cuando desapareció Santiago Maldonado. Vos sabés bien que cuando una cubre algo casi en exclusiva durante los días que eso está sucediendo juntas un montón de material. Me pasó eso y tenía realmente un montón de material pero tampoco pudo ser Maldonado. Cuando estábamos trascurriendo los primeras semanas del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en 2020, ocurren las desapariciones de Facundo Astudillo Castro y de Luis Espinosa. En ese momento un poco lo que sentí fue la necesidad de, en vez de hacer una historia, un libro sobre un desaparecido, tratar de contar todas las historias. Tomando como base el listado de la CORREPI que, como saben, recopila todos los casos de víctimas de violencia policial desde el ’83 hasta ahora. Tenían separados en un listado aparte los episodios que habían sido desapariciones, ya sea que el cuerpo apareció o no. De modo tal que decidí hablar de las desapariciones forzadas en Argentina en los gobiernos constitucionales y así fue un poco la idea del libro, entre otras razones.
LCV: ¿Las otras razones no tienen que ver con romper la torta de Rogel de que una noticia tapa la otra y entonces nos olvidamos de lo que pasó?
-Yo lo llamo ir a contra agenda. Esa inercia me generaba que en el momento en que vos te involucras, conoces a las familias, ves tan de cerca esto que es como la tragedia máxima, porque ya de por sí perder un hijo es inenarrable, pero ya que no esté el cuerpo es demasiado. Entonces me pasaba eso. Uno por ahí de Miguel Bru se acuerda porque es La Plata, fue uno de los más difundidos, Rosita sigue viva y está siempre peleando pero algunos van quedando en el olvido. Otros son casi desconocidos, el caso de Elías Gorosito, Víctor Balbuena, de Diego Duarte. Diego Duarte era un joven que revolvía la basura en el CEAMSE y su cuerpo no está. Vos sabes que Alicia Dujovne Ortíz escribió una novela con su caso y aún así es casi desconocido. Entonces es un poco el objetivo rescatar las historias que no se conocen. También la extensión de todo el país. Hay desaparecidos hasta en Tierra del Fuego. Entonces las dos cosas: no olvidar y conocer lo nuevo y a los casos más conocidos tratar de aportarle periodística y narrativamente algún aporte para que quien lo conoce no lea la misma historia que ya leyó.

“La palabra ‘desaparecidos’ está tan connotada en nuestro inconsciente colectivo que es inconcebible que ocurra en democracia. Pero estos también son desaparecidos”
SOBRE LA NEGACIÓN DE CIERTOS SECTORES A DENOMINAR ESTOS CASOS COMO DESAPARECIDOS
LCV: ¿Quién es Otoño?
-Otoño Uriarte es una joven hermosa. Quien googlee en este momento su nombre verá que tenía unos ojos increíbles. Otoño desapareció, estuvo desaparecida. Su papá la sigue buscando. Otoño y Marita Verón son dos de las víctimas de trata que está comprobado que haya habido connivencia policial. Por eso están en el libro. Yo no me metí con todo el universo de chicas de trata porque es casi para otro libro. Ahí se habla de cifras de 400 y además es delicado porque en algunos casos las chicas se “van” por su voluntad con promesas de mejoría de vida y claro, una vez que están en la red no pueden salir. Es complejísimo. Si ya es complejo en los otros lados es aún más difícil. Uno sospecha que detrás de la trata está la policía pero muy pocas veces se ha podido probar. Como este listado es muy riguroso en este aspecto no quiere decir que no las conozca ni las investigue, estoy siempre pendiente, pero sí están acompañando a Otoño las chicas de doble femicidio de La Dársena; las chicas del triple crimen de Cipolletti. Te agrego una cosa a lo que vos decís de la visibilidad. Vos bien decís que el promedio de las desapariciones son chicos pobres, varones, algunos que se niegan a ser reclutados por la policía y entonces ese escarmiento truena con todo, pero yo te podría decir que hay dos puntas en el libro. Vos tenés que a los efectos técnicos Osvaldo Sivak fue un desaparecido y yo me preocupé porque con el tema Maldonado tomé contacto con todo lo que fue la cosmovisión Mapuche, entonces en el equipo de investigación que armamos hay una compañera colega que trabajó con el caso de los desaparecidos aborígenes e indígenas. Así que a la lista de CORREPI le agregamos doce desapariciones más. Te puedo asegurar que esas son las que más cuestan, triple trabajo para ser visibilizadas porque claro, son indios para la mirada central.
LCV: Recuerdo determinado sector, muy militante de los DDHH de los desaparecidos, de los hijos hijos apropiados y demás, que no quiere que la palabra desaparecidos se ubique en democracia, quiere que se diga de otra manera. Por qué queremos camalonear una situación que es esto: una persona de sale de su casa, no vuelve más y hay un crimen de por medio. Eso se llama desaparición.
-Sí. Absolutamente de acuerdo. En los primeros años, en los años ’90, los organismos de derechos humanos si se enteraban que había torturas en una comisaría, no digo que adrede miraban para otro lado, pero sentían que la prioridad era juzgar lo que tenía que ver con el genocidio. Costó muchísimo dar un paso adelante en la concientización de que era importante prestar atención a eso. Ya te digo, son como ocho mil las muertes totales a manos de la fuerzas de seguridad y policiales. A mí me parece que la palabra desaparecido está tan fuertemente connotada en nuestro inconsciente colectivo que un poco es inconcebible que suceda en democracia pero yo hago una apuesta e incluso le pongo en democracia a propósito porque alguien dirá “no, esa categoría”, “es marketinera”, y sí: yo necesito llamar la atención porque estos también son desaparecidos. Acá también hay un uniforme, arma reglamentaria, hay fiscales, morgues, jueces, cómplices, el entramado es muy similar. Lo dice siempre Ragendorfer, que es un gran periodista a quien admiro mucho. Ricardo habla como lo hacía también Rodolfo Walsh cuando hablaba de la policía del gatillo alegre, que después fue el gatillo fácil y de la mano en la lata. Esa corrupción, ese vale todo, lamentablemente es como un río subterráneo que sigue. Por supuesto que no estamos hablando de algo sistemático pero el hecho de que siga sucediendo… Otra de las razones para hacer el libro es esto. Fuimos capaces ejemplarmente de juzgar el genocidio y lo seguimos haciendo. Cómo puede ser que falten en democracia dispositivos como un banco de datos de ADN, como registrar los NN de los cementerios. Cómo puede ser posible que en 2020 sea tan fácil para los policías que lo mataron a Luis Espinosa en Tucumán, tirar el cuerpo en otra provincia y a la familia decirle “se habrá escapado con la recaudación de la carrera que fuimos a disolver”. Entonces eso es lo que a mí me revuelve las tripas y me hace seguir prestando atención a estas situaciones. Creo que nos debemos eso en la agenda.

“El forense de Luciano Arruga lo describió como un caucásico de entre 25 y 35. ¿Cómo lo iba a encontrar la familia? Si son morochos, no les importa”
SOBRE LA COMPLICIDAD DEL SISTEMA EN LAS DESAPARICIONES
LCV: Insisto con el tema de que tenemos una memoria selectiva y clasemediera.
-Absolutamente. Te voy a dar un ejemplo para esto y es un dato que para mí no se conoce mucho y hasta para mí era novedoso y lo encontré para hacer el libro. Vos podes creer que en la autopsia de Luciano Arruga, y aparte de un caso que todos conocemos bien, el médico forense que hizo la autopsia cuando le traen el cuerpo en la descripción pone: masculino, caucásico entre 25 y 35 años. Luciano Arruga era morocho y tenía 16. Vos explicame cómo lo va a encontrar la familia, que además era indocumentado. Luciano no tenía documentos, porque además esa es otra realidad ¿Sabemos los que estamos sentados con aire acondicionado que hay enorme cantidad de persona que no tienen documentos en Argentina? Su mamá gritaba en la comisaría de Lomas del Mirador y los policías no dejaban intervenir porque decían “señora, usted no me trae los documentos”. Y es así la realidad. Como a veces no tienen para ir al laburo o para ir a aplicarse una vacuna pero el médico forense hizo esa descripción ¿Cómo lo iban a encontrar? Y me decía Virginia Creimer “no miran, no les importa; es morocho, pasa de largo”. El expediente lo resuelve la policía, y la fiscal del aire acondicionado ni lo mira, le pone la firma. Son morochos. Te juro que en los 218 casos del libro, la mayoría son eso.
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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”
En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.
LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?
Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”
LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?
Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”
LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?
Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”
LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.
Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”
LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?
Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”
LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.
Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”
LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?
Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”
LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?
Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”
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Paula Arkerfeld, docente y miembro de SUTEBA: “El modelo educativo de Milei es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Paula Arkerfeld, docente de educación especial en la provincia de Buenos Aires, analizó el inicio del ciclo lectivo atravesado por paros nacionales, rechazo paritario y una profunda crisis salarial. Cuestionó tanto las políticas del gobierno nacional encabezado por Javier Milei como la administración provincial de Axel Kicillof, y advirtió sobre el deterioro de las condiciones de enseñanza, el impacto social en las escuelas y el debate pendiente sobre el modelo educativo.
LCV: ¿Cómo viene el tema en la provincia de Buenos Aires, el inicio de clases y demás?
Paula Arkerfeld: “Hoy estuvimos iniciando una jornada de paro nacional que fue muy fuerte en todo el país y también en la provincia de Buenos Aires. Mañana continuamos con una medida de fuerza porque se rechazó la oferta paritaria del gobierno de Kicillof. El miércoles va a haber una nueva reunión, pero estamos hablando de salarios que realmente nos dejan por debajo de la línea de pobreza. Estamos entre los cuatro peores salarios a nivel nacional, siendo que la provincia de Buenos Aires es la provincia más rica. Con 750.000 pesos una maestra no puede vivir, y eso nos obliga a tener otros trabajos o hacer Uber, lo que va en detrimento de la calidad educativa de los chicos.”
LCV: ¿Cómo te cayó el fragmento del discurso del presidente hablando de la importancia de la educación como un baluarte?
Paula Arkerfeld: “Yo creo que el gobierno de Milei desde el primer momento se declaró enemigo de los trabajadores y de la educación pública. Nos recortaron el salario mínimo docente nacional, que hoy está en 500.000 pesos, y convocaron a Paritaria Nacional obligados por una medida cautelar ofreciendo 0% de aumento. Es una burla y un destrato. Es un modelo donde lo que quieren es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera.”
LCV: También hay familias que no pueden sostener la escuela privada y vuelven a la pública. ¿Cómo impacta eso?
Paula Arkerfeld: “Se ve cada vez más reducida la población que puede acceder a la escuela privada, pero para las grandes mayorías lo que ofrece este modelo con reforma laboral es precarización y pérdida de derechos. Nosotras nos movilizamos contra la reforma laboral porque también es una defensa de nuestros estudiantes. Damos todo para que egresen de la secundaria y no tengan ni siquiera acceso a un trabajo con derechos. Ese es el futuro que están proponiendo.”
LCV: ¿Sos maestra de grado?
Paula Arkerfeld: “Soy docente de educación especial. Todo el ajuste y el recorte en políticas de discapacidad nos atraviesa directamente. Acompañamos la lucha de los colectivos de discapacidad porque la escuela vive la crisis social de conjunto. Por eso también planteamos que las familias apoyen esta pelea, que es por los derechos de sus hijos e hijas. Muchas veces se intenta enfrentar a las familias con la docencia, pero hoy se ve más claramente que es una pelea común.”
LCV: ¿Qué pensás de los debates sobre repetición, frustración y el estado actual del sistema educativo?
Paula Arkerfeld: “Son debates muy complejos y necesitaríamos un gran congreso pedagógico para discutir qué escuela necesitamos y cómo salen hoy los pibes. La tarea pedagógica está cada vez más desdibujada porque tenemos que garantizar cuestiones básicas: juntar zapatillas, comprar útiles, ayudar a las familias. Lo hacemos porque tenemos un vínculo con la comunidad, pero en ese contexto es muy difícil abordar la tarea pedagógica como corresponde. Además, muchos chicos no acceden a una lectoescritura comprensiva, y eso también tiene que ver con condiciones materiales, alimentarias y sociales. Los recursos no están.”
LCV: ¿Es solo un problema nacional o también provincial?
Paula Arkerfeld: “Hay fondos nacionales que fueron recortados, pero también hay responsabilidad de la provincia. Hay plata y no hay decisión de ponerla donde corresponde. Estamos teniendo cierre de grados en la provincia de Buenos Aires, no es solo un tema salarial. Podríamos trabajar con grupos más reducidos para atender la complejidad actual, pero se aplican lógicas mercantiles de cantidad de alumnos por maestra. El financiamiento de infraestructura y comedores es muy escaso. En lugar de pagar deudas que benefician a grandes empresarios, necesitamos impuestos a las grandes empresas de la provincia y que esos recursos vayan a educación.”
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Crisis textil y modelo de país: Luciano Galfione advierte sobre el impacto en la industria nacional
En el marco del debate abierto tras el discurso presidencial y las recientes medidas económicas, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Luciano Galfione, referente del sector textil, sobre la situación actual de la industria nacional, el impacto de la apertura de importaciones y la reforma laboral. En esta entrevista, Galfione analiza la caída del consumo, el cierre de fábricas y el modelo de desarrollo que, según sostiene, está en juego en la Argentina.
LCV: ¿Ayer estuviste mirando el discurso del Presidente o al menos el segmento vinculado a la industria nacional?
Luciano Galfione: “No, lo estuve escuchando y me hubiese gustado oír a un Presidente más abocado a explicar sus propuestas, los desafíos que tiene la Argentina y a evaluar su gestión hasta ahora. Sin embargo, vimos a un Presidente que se dedicó a agredir y a decir que todos somos delincuentes salvo quienes piensan como él. Cuando habló del precio de la camiseta y dijo que acá una básica sale 50 dólares y afuera cinco, utilizó un ejemplo para la tribuna, pensado para quien solo escucha slogans. Me gustaría que recorra más la Argentina: quizá esos 50 dólares sean los que él paga por una camiseta de marca en un shopping o en el exterior. Cuando compra una prenda de Prada o Gucci que vale 100 dólares o más, no sé si dice que es un robo. Yo lo puedo llevar a la calle Avellaneda, en Flores, y conseguir remeras de buena calidad e industria argentina a menos de cinco dólares, hechas por trabajadores argentinos. No como esas que pueden venir de Bangladesh, donde no se respetan derechos laborales básicos, y hacia donde pareciera que vamos con la reforma laboral.”
LCV: El ministro de Economía planteó que las cámaras empresarias no estaban celebrando la reforma laboral. ¿Por qué ocurre eso?
Luciano Galfione: “Hoy ninguna cámara industrial está festejando porque estamos tratando de sostener nuestras empresas y pagar los salarios cada quincena. No tenemos tiempo para evaluar cuán buena puede ser una reforma si ni siquiera podemos pagar sueldos. ¿De qué me sirve que un trabajador me salga más barato si no tengo trabajadores? Las cámaras no pueden estar alegres cuando las fábricas están cerrando. La realidad es que el sector está atravesando una situación crítica y la prioridad es sobrevivir.”
LCV: ¿Cuál es hoy la situación concreta de la industria textil?
Luciano Galfione: “Estamos trabajando al 30% de la capacidad instalada: siete de cada diez máquinas están paradas. Cerraron más de 500 fábricas y se perdieron más de 20.000 puestos de trabajo, y cada día se suma un caso nuevo. La situación es muy compleja por dos razones principales: la caída del consumo —la gente no tiene dinero ni siquiera para alimentos, menos para ropa— y la apertura de importaciones. Además, las importaciones no bajaron los precios como se prometía. El problema de Argentina no es producir, es comerciar: lo que producimos eficientemente llega al consumidor con costos financieros altísimos, alquileres, impuestos y logística. Cuando alguien compra por plataformas del exterior, no paga cuotas con tasas del 30 o 40%, no paga alquiler de local ni prácticamente impuestos. Eso explica el precio, no una supuesta ineficiencia productiva. Y si se cuestiona la calidad, que se presenten datos técnicos, no opiniones subjetivas.”
LCV: ¿Qué modelo de país está en discusión detrás de esta coyuntura?
Luciano Galfione: “Se están destruyendo capacidades productivas, oficios e historia industrial. La industria es la que mejores salarios paga y la que más invierte en educación y tecnología. Los países centrales la defienden y la potencian. Argentina, con casi 50 millones de habitantes, no puede prescindir de la industria si quiere ser un país para muchos. No alcanza con petróleo o minería para generar empleo masivo. Tenemos que decidir qué país queremos: uno para muchos o uno para pocos. Este modelo ya lo vivimos y terminó mal. Comparémonos con Brasil, Australia, Corea del Sur o Italia, países con características similares y altamente industrializados. Aún tenemos un entramado productivo importante, pero si se pierden estas capacidades, recuperarlas lleva años y a veces es imposible. Por eso estamos trabajando con otras cámaras para visibilizar lo que está ocurriendo y que la sociedad pueda sacar sus propias conclusiones.”
“Crecen las tomas de fábricas, paros y movilizaciones”. Memoria y balance de dos años de gestión, por Alberto Nadra. Eppur si muove! del 23 al 27F
“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”

