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Adriana Meyer y el recorrido por las 218 desapariciones en democracia | “Desaparecer en democracia”
La periodista Adriana Meyer pasó por el aire de La Columna Vertebral para referirse a su último libro, “Desaparecer en democracia”, el cual recorre exhaustivamente las 218 desapariciones forzadas que fueron registradas en Argentina desde diciembre de 1983.
Cuesta no relacionar directamente la figura del desaparecido con la dictadura. Sin embargo, y más allá de las diferencias, las desapariciones forzadas en democracia también suceden, esté quien esté en el gobierno. Cuando no se trata de las fuerzas armadas, se trata de las fuerzas de seguridad. LCV charló con Adriana sobre los motivos detrás de la investigación, el olvido de los casos y la memoria de la sociedad.
–Tenía interés en plasmar en un libro lo que había sido toda la causa por la desaparición de Jorge Julio López. Estamos hablando del 2006. Eso no se concretó por diversas razones, me pasó lo mismo cuando desapareció Santiago Maldonado. Vos sabés bien que cuando una cubre algo casi en exclusiva durante los días que eso está sucediendo juntas un montón de material. Me pasó eso y tenía realmente un montón de material pero tampoco pudo ser Maldonado. Cuando estábamos trascurriendo los primeras semanas del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en 2020, ocurren las desapariciones de Facundo Astudillo Castro y de Luis Espinosa. En ese momento un poco lo que sentí fue la necesidad de, en vez de hacer una historia, un libro sobre un desaparecido, tratar de contar todas las historias. Tomando como base el listado de la CORREPI que, como saben, recopila todos los casos de víctimas de violencia policial desde el ’83 hasta ahora. Tenían separados en un listado aparte los episodios que habían sido desapariciones, ya sea que el cuerpo apareció o no. De modo tal que decidí hablar de las desapariciones forzadas en Argentina en los gobiernos constitucionales y así fue un poco la idea del libro, entre otras razones.
LCV: ¿Las otras razones no tienen que ver con romper la torta de Rogel de que una noticia tapa la otra y entonces nos olvidamos de lo que pasó?
-Yo lo llamo ir a contra agenda. Esa inercia me generaba que en el momento en que vos te involucras, conoces a las familias, ves tan de cerca esto que es como la tragedia máxima, porque ya de por sí perder un hijo es inenarrable, pero ya que no esté el cuerpo es demasiado. Entonces me pasaba eso. Uno por ahí de Miguel Bru se acuerda porque es La Plata, fue uno de los más difundidos, Rosita sigue viva y está siempre peleando pero algunos van quedando en el olvido. Otros son casi desconocidos, el caso de Elías Gorosito, Víctor Balbuena, de Diego Duarte. Diego Duarte era un joven que revolvía la basura en el CEAMSE y su cuerpo no está. Vos sabes que Alicia Dujovne Ortíz escribió una novela con su caso y aún así es casi desconocido. Entonces es un poco el objetivo rescatar las historias que no se conocen. También la extensión de todo el país. Hay desaparecidos hasta en Tierra del Fuego. Entonces las dos cosas: no olvidar y conocer lo nuevo y a los casos más conocidos tratar de aportarle periodística y narrativamente algún aporte para que quien lo conoce no lea la misma historia que ya leyó.

“La palabra ‘desaparecidos’ está tan connotada en nuestro inconsciente colectivo que es inconcebible que ocurra en democracia. Pero estos también son desaparecidos”
SOBRE LA NEGACIÓN DE CIERTOS SECTORES A DENOMINAR ESTOS CASOS COMO DESAPARECIDOS
LCV: ¿Quién es Otoño?
-Otoño Uriarte es una joven hermosa. Quien googlee en este momento su nombre verá que tenía unos ojos increíbles. Otoño desapareció, estuvo desaparecida. Su papá la sigue buscando. Otoño y Marita Verón son dos de las víctimas de trata que está comprobado que haya habido connivencia policial. Por eso están en el libro. Yo no me metí con todo el universo de chicas de trata porque es casi para otro libro. Ahí se habla de cifras de 400 y además es delicado porque en algunos casos las chicas se “van” por su voluntad con promesas de mejoría de vida y claro, una vez que están en la red no pueden salir. Es complejísimo. Si ya es complejo en los otros lados es aún más difícil. Uno sospecha que detrás de la trata está la policía pero muy pocas veces se ha podido probar. Como este listado es muy riguroso en este aspecto no quiere decir que no las conozca ni las investigue, estoy siempre pendiente, pero sí están acompañando a Otoño las chicas de doble femicidio de La Dársena; las chicas del triple crimen de Cipolletti. Te agrego una cosa a lo que vos decís de la visibilidad. Vos bien decís que el promedio de las desapariciones son chicos pobres, varones, algunos que se niegan a ser reclutados por la policía y entonces ese escarmiento truena con todo, pero yo te podría decir que hay dos puntas en el libro. Vos tenés que a los efectos técnicos Osvaldo Sivak fue un desaparecido y yo me preocupé porque con el tema Maldonado tomé contacto con todo lo que fue la cosmovisión Mapuche, entonces en el equipo de investigación que armamos hay una compañera colega que trabajó con el caso de los desaparecidos aborígenes e indígenas. Así que a la lista de CORREPI le agregamos doce desapariciones más. Te puedo asegurar que esas son las que más cuestan, triple trabajo para ser visibilizadas porque claro, son indios para la mirada central.
LCV: Recuerdo determinado sector, muy militante de los DDHH de los desaparecidos, de los hijos hijos apropiados y demás, que no quiere que la palabra desaparecidos se ubique en democracia, quiere que se diga de otra manera. Por qué queremos camalonear una situación que es esto: una persona de sale de su casa, no vuelve más y hay un crimen de por medio. Eso se llama desaparición.
-Sí. Absolutamente de acuerdo. En los primeros años, en los años ’90, los organismos de derechos humanos si se enteraban que había torturas en una comisaría, no digo que adrede miraban para otro lado, pero sentían que la prioridad era juzgar lo que tenía que ver con el genocidio. Costó muchísimo dar un paso adelante en la concientización de que era importante prestar atención a eso. Ya te digo, son como ocho mil las muertes totales a manos de la fuerzas de seguridad y policiales. A mí me parece que la palabra desaparecido está tan fuertemente connotada en nuestro inconsciente colectivo que un poco es inconcebible que suceda en democracia pero yo hago una apuesta e incluso le pongo en democracia a propósito porque alguien dirá “no, esa categoría”, “es marketinera”, y sí: yo necesito llamar la atención porque estos también son desaparecidos. Acá también hay un uniforme, arma reglamentaria, hay fiscales, morgues, jueces, cómplices, el entramado es muy similar. Lo dice siempre Ragendorfer, que es un gran periodista a quien admiro mucho. Ricardo habla como lo hacía también Rodolfo Walsh cuando hablaba de la policía del gatillo alegre, que después fue el gatillo fácil y de la mano en la lata. Esa corrupción, ese vale todo, lamentablemente es como un río subterráneo que sigue. Por supuesto que no estamos hablando de algo sistemático pero el hecho de que siga sucediendo… Otra de las razones para hacer el libro es esto. Fuimos capaces ejemplarmente de juzgar el genocidio y lo seguimos haciendo. Cómo puede ser que falten en democracia dispositivos como un banco de datos de ADN, como registrar los NN de los cementerios. Cómo puede ser posible que en 2020 sea tan fácil para los policías que lo mataron a Luis Espinosa en Tucumán, tirar el cuerpo en otra provincia y a la familia decirle “se habrá escapado con la recaudación de la carrera que fuimos a disolver”. Entonces eso es lo que a mí me revuelve las tripas y me hace seguir prestando atención a estas situaciones. Creo que nos debemos eso en la agenda.

“El forense de Luciano Arruga lo describió como un caucásico de entre 25 y 35. ¿Cómo lo iba a encontrar la familia? Si son morochos, no les importa”
SOBRE LA COMPLICIDAD DEL SISTEMA EN LAS DESAPARICIONES
LCV: Insisto con el tema de que tenemos una memoria selectiva y clasemediera.
-Absolutamente. Te voy a dar un ejemplo para esto y es un dato que para mí no se conoce mucho y hasta para mí era novedoso y lo encontré para hacer el libro. Vos podes creer que en la autopsia de Luciano Arruga, y aparte de un caso que todos conocemos bien, el médico forense que hizo la autopsia cuando le traen el cuerpo en la descripción pone: masculino, caucásico entre 25 y 35 años. Luciano Arruga era morocho y tenía 16. Vos explicame cómo lo va a encontrar la familia, que además era indocumentado. Luciano no tenía documentos, porque además esa es otra realidad ¿Sabemos los que estamos sentados con aire acondicionado que hay enorme cantidad de persona que no tienen documentos en Argentina? Su mamá gritaba en la comisaría de Lomas del Mirador y los policías no dejaban intervenir porque decían “señora, usted no me trae los documentos”. Y es así la realidad. Como a veces no tienen para ir al laburo o para ir a aplicarse una vacuna pero el médico forense hizo esa descripción ¿Cómo lo iban a encontrar? Y me decía Virginia Creimer “no miran, no les importa; es morocho, pasa de largo”. El expediente lo resuelve la policía, y la fiscal del aire acondicionado ni lo mira, le pone la firma. Son morochos. Te juro que en los 218 casos del libro, la mayoría son eso.
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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.
En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.
Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.
Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.
Una cláusula indefendible
La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.
Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.
La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)
La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.
La Constitución habla de gratuidad en relación con:
· el acceso a la información pública (art. 13),
· la asistencia sanitaria (art. 19),
· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),
· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),
· la acción de amparo (art. 56),
· el habeas data (art. 63),
· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),
· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),
· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),
· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),
· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),
· el perfeccionamiento docente (art. 267),
· la universidad autónoma (art. 269),
· y la póliza escolar (art. 270).
La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.
Lo que no pueden hacer los legisladores
Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.
Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.
Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.
Ignorancia u oportunismo (o ambas)
Legislar desde dogmas ideológicos es necio.
Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.
Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.
Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.
Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.
*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.
Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.
LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”
Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”
LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”
Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”
LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”
Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”
LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”
Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”
LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”
Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”
LCV: “Eso ya lo vivimos.”
Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”
LCV: “También preocupa el rol de los medios.”
Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”
LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”
Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”
LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”
Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”
LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”
Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”
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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.
LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”
Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”
LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”
Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”
Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”
LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”
Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”
LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”
Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”
LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”
Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”
LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”
Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”
LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”
Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”
La democracia ha muerto. Viva la Democracia, por Laura Giussani Constenla
¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*

