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José Pasotti: “En la pandemia hubo trabajadores que salieron del sistema, y ahora hay que buscarlos”

José Pasotti, secretario general del Sindicato Obrero del Caucho y Afines, pasó por La Columna Vertebral para comentar la situación del sector, el golpe que significó la pandemia para sus trabajadores y la última paritaria conseguida para subir el mínimo arriba de la canasta básica.

El pasado 20 de mayo, el Sindicato de Caucho, Anexo y Afines anunció que consiguieron un aumento salarial del 53% a pagar en cuatro tramos con una cláusula de revisión por inflación en el mes de octubre, luego de la negociación entre la comisión de paritarias y la Federación Argentina de la Industria del Caucho (FAIC).

LCV: ¿De qué se trata el Sindicato de Empleados de Caucho y Afines?

-Somos un gremio que nuclea todos los trabajadores que son los que hacen todo tipo de piezas derivadas del caucho, también tenemos el convenio 231/75 que es el que nuclea a los trabajadores de los talleres de cauchutaje y armado de rodado, y el otro convenio que es el 179/75 que nuclea a los trabajadores que hacen artículos de goma, caños, mangueras, pisos, pisas transportadoras y todo lo que tiene que ver con autopartes de caucho. 

LCV: ¿Cuánta gente más o menos nuclea el sindicato?

-En este momento después de la intervención que hemos sufrido perdimos muchísimos afiliados, pero estamos en 9 mil. Tenemos una proyección de llegar 13 mil o 14 mil afiliados.

LCV: ¿Sufrieron una intervención por qué motivo?

-Sufrimos una intervención porque somos un gremio que ahora a la luz de la actualidad fuimos uno de los primeros gremios que en el 2017 sufrimos la persecución de la Gestapro, porque habíamos ganado las elecciones en el 2017. Jorge Triaca y demás gente que estaba en el Ministerio de Trabajo nos impugnaron todas las urnas dónde habíamos ganado y nos dieron por perdido las elecciones y nos desalojaron de nuestro gremio el 4 de enero del 2018. Desde ahí emprendimos una lucha jurídica judicial y en febrero de 2020 la justicia nos dio la razón y se anularon las elecciones y se llamaron a unas elecciones nuevas, pero lamentablemente apareció el COVID y tuvimos que ser intervenidos por el Ministerio de Trabajo hasta diciembre de 2021 donde se pudieron efectuar las elecciones después de todo los DNU que había dando vueltas prohibiendo elecciones en los gremios, y ganamos por más del 70% de los votos. Asumimos en diciembre y ahora somos la nueva conducción.

LCV: En el marco del panorama sindical más grande ¿Ustedes están dentro de la CGT? ¿Con cuál se referencian ustedes a nivel a nivel central? 

-Nosotros participábamos en la CGT Nacional, estamos participando con Pablo Moyano en el Frente Sindical porque nosotros siempre fuimos amigos de ese gremio hermano, del gremio de Camioneros, y cuando nos pasó lo que nos pasó hemos golpeado muchísimas puertas y la única puerta que se nos abrió fue la del Sindicato de Camioneros que se puso al lado nuestro nos ayudó en todo y pudimos acceder de vuelta al gremio gracias al apoyo en gran parte de ellos.

LCV: La pandemia cuánto tuvo que ver con el tema del trabajo para ustedes, cómo los perjudicó y cuál es la relación que tienen con esas grandes empresas que hoy deben ser más además de Goodyear o Michelin, cuáles otras hay.

El tema de la pandemia a nosotros nos perjudicó muchísimo como creo que a toda la actividad industrial porque no se podía trabajar, se pararon todos los pedidos, hubo el tema de los sueldos que después el gobierno con el tema del REPRO pudo acomodar un poco, pero la verdad que los trabajadores la pasaron muy mal. Con respecto a lo que me pregunta de las empresas, nosotros en principio fuimos la Federación Argentina del Caucho, allá por los años 50, hasta que después se convirtió en lo que es hoy que es el Sindicato Obrero del Caucho. También surgieron otros gremios que tienen parte de la representación del caucho, que es el SUTNA, el Sindicato Único del Neumático, y ellos son los que tienen la fabricación de neumáticos, tienen Firestone o Bridgestone y algunas otras empresas. Nosotros lo que tenemos nucleados en nuestro gremio es el recauchutaje y todo lo que se fabrica derivado del caucho.


“Cuando nos anularon las elecciones el único gremio que nos abrió las puertas fue Camioneros”

ACERCA DEL DICTAMEN DE JORGE TRIACA

LCV: Ustedes trabajan más con pymes.

-Exactamente. Tenemos fábricas importantes en Córdoba, en Rosario, en Coronel Suárez, pero las empresas de fabricación del neumático le pertenecen al otro sindicato.  La relación que nosotros tenemos con la Federación Argentina del Caucho es bastante particular porque se está trabajando muchísimo ahora en la actividad, horas extras, fines de semana, se están incorporando muchos trabajadores a diferentes empresas, lo que nos cuesta muchísimo como bien lo dijo usted al principio, que llegamos a un acuerdo salarial que todavía no lo pudimos plasmar porque tenemos algunas diferencias entre lo que se arregló y estos muchachos son bastante pícaros para hacer las cuentas

LCV: ¿Cuáles son los muchachos pícaros? ¿El Ministerio?

-No. La Federación Empresaria. Acá pasa algo que era lógico que pase, que después de 2 años de intervención y 2 años de una dirigencia que no era tal, los sueldos cayeron, nuestro sueldo básico también, y estamos en la lucha donde de recomponer el salario de la gente.

LCV: ¿Pero ustedes ahora no obtuvieron el 53%?

-Obtuvimos el 53% después de largas luchas, largas discusiones, lo que hemos logrado que es muy importante para nuestro sector, es que hemos elevado lo que es el salario mínimo garantizado que le llamamos nosotros, que estaba en 60 mil pesos y en mayo pasa a 85 mil, en julio 93 mil, en septiembre 103, y en noviembre a 113.

LCV: Recién van a alcanzar lo que es hoy la canasta familiar en dos meses.

-Por eso lo que nosotros le planteamos a la Federación Empresaria es exactamente eso. Hay muchísimas empresas que serán el 30, 40% de nuestra actividad, están muy por arriba del salario básico o el salario mínimo garantizado porque tienen premios producción, premios a la asistencia, demás, entonces lo pasan holgadamente, pero hay un porcentaje bastante grande de empresas que solo pagan el básico y que utilizan la categoría más baja de convenio y lo que quisimos lograr con incrementar el salario mínimo garantizado es que ningún trabajador puede ganar menos que eso. Ahí donde estamos ahora trabados porque increíblemente nosotros hicimos la escala salarial acorde a lo que se firmó en el acta y a los empresarios le da entre 6 mil y 5 mil pesos menos en cada mes de salario mínimo garantizado y no sabemos de dónde sacaron los porcentajes y ahora el día martes volvemos al Ministerio de Trabajo para aclarar este tema.

LCV: ¿Cómo se efectiviza un paro en el caso de que ustedes hagan una huelga? ¿Cómo lo noto yo como usuaria por fuera de los trabajadores del caucho?

-Tuvimos el ejemplo en febrero, porque nosotros asumimos en diciembre y estos señores empresarios lamentablemente no nos escucharon, pedimos una recomposición salarial de un 20% más un bono y no hubo forma. Estaban muy acostumbrados a manejarse con el interventor que no se discutía nada, sino que solamente firmaba lo que le presentaba la federación y desde ahí iniciamos un plan de lucha en el cual fuimos empresa por empresa a hacer asamblea y se decidió un paro que se efectivizó en febrero. El paro más que nada se siente no a nivel general, por ahí en la vida de la gente no, pero sí en el tema de la distribución y de los pedidos en caso de repuestos. Lo que pasa es que ellos lo sienten en que, al no trabajar un día, la producción como en este momento está a full los perjudica bastante.

LCV: ¿La producción está a full?

-Sí, sí. La producción en este momento de lo que es la actividad, en un 80, 90% se está trabajando mucho. Nosotros ahora vamos a implementar en nuestra página web algún sistema porque nos llaman permanentemente los empresarios para pedirnos trabajadores, porque en nuestra actividad se necesitan trabajadores con especialización y capacitación en por ejemplo armado de caños, o mangueras, o cosas especiales, y en la pandemia y demás se perdieron muchos puestos de trabajo y gente que estaba especializada salió de la actividad, quedó fuera del sistema y ahora son buscados porque para capacitar un trabajador se necesitan entre seis y ocho meses.

LCV:  Peaje: ¿Cuál fue tu primer trabajo y te acordás cuánto cobraste? 

-Mi primer trabajo fue a los 9 años. Vendía diarios y tenía un reparto de diarios en la zona de La Tablada, acá en La Matanza donde yo vivo. Después trabajé en una fábrica de zapatos, en una panadería, y después entré en una empresa de caucho donde mi papá era el delegado. Mi papá fue el que me transmitió la pasión por defender a los trabajadores. Mi papá falleció y me quedó ese legado de defender a los trabajadores y me ha capacitado toda mi vida. Desde que entré al sindicato, estudié en la secundaria para adultos, me recibí de abogado en el 2013 y sigo capacitándome para ser un mejor dirigente cada día para poder conseguir las mejores cosas para nuestra gente. Así que les agradezco muchísimo el llamado y otra vez le deseo un feliz cumpleaños al programa. 

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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*

Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.

En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.

Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.

Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.

Una cláusula indefendible

La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.

Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.

La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)

La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.

La Constitución habla de gratuidad en relación con:

· el acceso a la información pública (art. 13),

· la asistencia sanitaria (art. 19),

· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),

· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),

· la acción de amparo (art. 56),

· el habeas data (art. 63),

· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),

· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),

· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),

· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),

· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),

· el perfeccionamiento docente (art. 267),

· la universidad autónoma (art. 269),

· y la póliza escolar (art. 270).

La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.

Lo que no pueden hacer los legisladores

Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.

Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.

Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.

Ignorancia u oportunismo (o ambas)

Legislar desde dogmas ideológicos es necio.

Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.

Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.

Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.

Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.

*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.

Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.

LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”

Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”

LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”

Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”

LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”

Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”

LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”

Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”

LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”

Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”

LCV: “Eso ya lo vivimos.”

Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”

LCV: “También preocupa el rol de los medios.”

Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”

LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”

Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”

LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”

Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”

LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”

Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”

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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.

LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”

Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”

LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”

Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”

Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”

LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”

Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”

LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”

Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”

LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”

Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”

LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”

Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”

LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”

Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”

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