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José Pasotti: “En la pandemia hubo trabajadores que salieron del sistema, y ahora hay que buscarlos”
José Pasotti, secretario general del Sindicato Obrero del Caucho y Afines, pasó por La Columna Vertebral para comentar la situación del sector, el golpe que significó la pandemia para sus trabajadores y la última paritaria conseguida para subir el mínimo arriba de la canasta básica.
El pasado 20 de mayo, el Sindicato de Caucho, Anexo y Afines anunció que consiguieron un aumento salarial del 53% a pagar en cuatro tramos con una cláusula de revisión por inflación en el mes de octubre, luego de la negociación entre la comisión de paritarias y la Federación Argentina de la Industria del Caucho (FAIC).
LCV: ¿De qué se trata el Sindicato de Empleados de Caucho y Afines?
-Somos un gremio que nuclea todos los trabajadores que son los que hacen todo tipo de piezas derivadas del caucho, también tenemos el convenio 231/75 que es el que nuclea a los trabajadores de los talleres de cauchutaje y armado de rodado, y el otro convenio que es el 179/75 que nuclea a los trabajadores que hacen artículos de goma, caños, mangueras, pisos, pisas transportadoras y todo lo que tiene que ver con autopartes de caucho.
LCV: ¿Cuánta gente más o menos nuclea el sindicato?
-En este momento después de la intervención que hemos sufrido perdimos muchísimos afiliados, pero estamos en 9 mil. Tenemos una proyección de llegar 13 mil o 14 mil afiliados.
LCV: ¿Sufrieron una intervención por qué motivo?
-Sufrimos una intervención porque somos un gremio que ahora a la luz de la actualidad fuimos uno de los primeros gremios que en el 2017 sufrimos la persecución de la Gestapro, porque habíamos ganado las elecciones en el 2017. Jorge Triaca y demás gente que estaba en el Ministerio de Trabajo nos impugnaron todas las urnas dónde habíamos ganado y nos dieron por perdido las elecciones y nos desalojaron de nuestro gremio el 4 de enero del 2018. Desde ahí emprendimos una lucha jurídica judicial y en febrero de 2020 la justicia nos dio la razón y se anularon las elecciones y se llamaron a unas elecciones nuevas, pero lamentablemente apareció el COVID y tuvimos que ser intervenidos por el Ministerio de Trabajo hasta diciembre de 2021 donde se pudieron efectuar las elecciones después de todo los DNU que había dando vueltas prohibiendo elecciones en los gremios, y ganamos por más del 70% de los votos. Asumimos en diciembre y ahora somos la nueva conducción.
LCV: En el marco del panorama sindical más grande ¿Ustedes están dentro de la CGT? ¿Con cuál se referencian ustedes a nivel a nivel central?
-Nosotros participábamos en la CGT Nacional, estamos participando con Pablo Moyano en el Frente Sindical porque nosotros siempre fuimos amigos de ese gremio hermano, del gremio de Camioneros, y cuando nos pasó lo que nos pasó hemos golpeado muchísimas puertas y la única puerta que se nos abrió fue la del Sindicato de Camioneros que se puso al lado nuestro nos ayudó en todo y pudimos acceder de vuelta al gremio gracias al apoyo en gran parte de ellos.
LCV: La pandemia cuánto tuvo que ver con el tema del trabajo para ustedes, cómo los perjudicó y cuál es la relación que tienen con esas grandes empresas que hoy deben ser más además de Goodyear o Michelin, cuáles otras hay.
–El tema de la pandemia a nosotros nos perjudicó muchísimo como creo que a toda la actividad industrial porque no se podía trabajar, se pararon todos los pedidos, hubo el tema de los sueldos que después el gobierno con el tema del REPRO pudo acomodar un poco, pero la verdad que los trabajadores la pasaron muy mal. Con respecto a lo que me pregunta de las empresas, nosotros en principio fuimos la Federación Argentina del Caucho, allá por los años 50, hasta que después se convirtió en lo que es hoy que es el Sindicato Obrero del Caucho. También surgieron otros gremios que tienen parte de la representación del caucho, que es el SUTNA, el Sindicato Único del Neumático, y ellos son los que tienen la fabricación de neumáticos, tienen Firestone o Bridgestone y algunas otras empresas. Nosotros lo que tenemos nucleados en nuestro gremio es el recauchutaje y todo lo que se fabrica derivado del caucho.

“Cuando nos anularon las elecciones el único gremio que nos abrió las puertas fue Camioneros”
ACERCA DEL DICTAMEN DE JORGE TRIACA
LCV: Ustedes trabajan más con pymes.
-Exactamente. Tenemos fábricas importantes en Córdoba, en Rosario, en Coronel Suárez, pero las empresas de fabricación del neumático le pertenecen al otro sindicato. La relación que nosotros tenemos con la Federación Argentina del Caucho es bastante particular porque se está trabajando muchísimo ahora en la actividad, horas extras, fines de semana, se están incorporando muchos trabajadores a diferentes empresas, lo que nos cuesta muchísimo como bien lo dijo usted al principio, que llegamos a un acuerdo salarial que todavía no lo pudimos plasmar porque tenemos algunas diferencias entre lo que se arregló y estos muchachos son bastante pícaros para hacer las cuentas
LCV: ¿Cuáles son los muchachos pícaros? ¿El Ministerio?
-No. La Federación Empresaria. Acá pasa algo que era lógico que pase, que después de 2 años de intervención y 2 años de una dirigencia que no era tal, los sueldos cayeron, nuestro sueldo básico también, y estamos en la lucha donde de recomponer el salario de la gente.
LCV: ¿Pero ustedes ahora no obtuvieron el 53%?
-Obtuvimos el 53% después de largas luchas, largas discusiones, lo que hemos logrado que es muy importante para nuestro sector, es que hemos elevado lo que es el salario mínimo garantizado que le llamamos nosotros, que estaba en 60 mil pesos y en mayo pasa a 85 mil, en julio 93 mil, en septiembre 103, y en noviembre a 113.
LCV: Recién van a alcanzar lo que es hoy la canasta familiar en dos meses.
-Por eso lo que nosotros le planteamos a la Federación Empresaria es exactamente eso. Hay muchísimas empresas que serán el 30, 40% de nuestra actividad, están muy por arriba del salario básico o el salario mínimo garantizado porque tienen premios producción, premios a la asistencia, demás, entonces lo pasan holgadamente, pero hay un porcentaje bastante grande de empresas que solo pagan el básico y que utilizan la categoría más baja de convenio y lo que quisimos lograr con incrementar el salario mínimo garantizado es que ningún trabajador puede ganar menos que eso. Ahí donde estamos ahora trabados porque increíblemente nosotros hicimos la escala salarial acorde a lo que se firmó en el acta y a los empresarios le da entre 6 mil y 5 mil pesos menos en cada mes de salario mínimo garantizado y no sabemos de dónde sacaron los porcentajes y ahora el día martes volvemos al Ministerio de Trabajo para aclarar este tema.
LCV: ¿Cómo se efectiviza un paro en el caso de que ustedes hagan una huelga? ¿Cómo lo noto yo como usuaria por fuera de los trabajadores del caucho?
-Tuvimos el ejemplo en febrero, porque nosotros asumimos en diciembre y estos señores empresarios lamentablemente no nos escucharon, pedimos una recomposición salarial de un 20% más un bono y no hubo forma. Estaban muy acostumbrados a manejarse con el interventor que no se discutía nada, sino que solamente firmaba lo que le presentaba la federación y desde ahí iniciamos un plan de lucha en el cual fuimos empresa por empresa a hacer asamblea y se decidió un paro que se efectivizó en febrero. El paro más que nada se siente no a nivel general, por ahí en la vida de la gente no, pero sí en el tema de la distribución y de los pedidos en caso de repuestos. Lo que pasa es que ellos lo sienten en que, al no trabajar un día, la producción como en este momento está a full los perjudica bastante.
LCV: ¿La producción está a full?
-Sí, sí. La producción en este momento de lo que es la actividad, en un 80, 90% se está trabajando mucho. Nosotros ahora vamos a implementar en nuestra página web algún sistema porque nos llaman permanentemente los empresarios para pedirnos trabajadores, porque en nuestra actividad se necesitan trabajadores con especialización y capacitación en por ejemplo armado de caños, o mangueras, o cosas especiales, y en la pandemia y demás se perdieron muchos puestos de trabajo y gente que estaba especializada salió de la actividad, quedó fuera del sistema y ahora son buscados porque para capacitar un trabajador se necesitan entre seis y ocho meses.
LCV: Peaje: ¿Cuál fue tu primer trabajo y te acordás cuánto cobraste?
-Mi primer trabajo fue a los 9 años. Vendía diarios y tenía un reparto de diarios en la zona de La Tablada, acá en La Matanza donde yo vivo. Después trabajé en una fábrica de zapatos, en una panadería, y después entré en una empresa de caucho donde mi papá era el delegado. Mi papá fue el que me transmitió la pasión por defender a los trabajadores. Mi papá falleció y me quedó ese legado de defender a los trabajadores y me ha capacitado toda mi vida. Desde que entré al sindicato, estudié en la secundaria para adultos, me recibí de abogado en el 2013 y sigo capacitándome para ser un mejor dirigente cada día para poder conseguir las mejores cosas para nuestra gente. Así que les agradezco muchísimo el llamado y otra vez le deseo un feliz cumpleaños al programa.
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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.
LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.
LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.
LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.
LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.
LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.
LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.
LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.
LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.
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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”
En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.
LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”
Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”
LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”
Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”
LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”
Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”
LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”
Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”
LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”
Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”
LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”
Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”
LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”
Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”
LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”
Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”
LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”
Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”
LCV: “¿Y tu cooperativa?”
Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”
LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”
Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”
LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”
Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”
LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”
Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”
LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”
Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”
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Lito Borello: “Otro mundo es posible, pero hay que organizar la esperanza”
En un año signado por el ajuste, la represión y la ofensiva contra los sectores populares, los movimientos sociales atraviesan un proceso de revisión profunda de sus formas de organización y de lucha. En ese marco, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Lito Borello para realizar un balance del primer año de gobierno de Javier Milei desde la perspectiva de la economía popular y la militancia territorial. Crisis civilizatoria, transformación del sujeto trabajador, violencia institucional y la necesidad de reinventar la resistencia son algunos de los ejes de una entrevista que no se limita al diagnóstico, sino que propone volver a poner en el centro la comunidad organizada y la esperanza colectiva.
LCV: “¿Será posible un país que tenga educación, salud y un ritmo para bailar? ¿Será posible?”
Lito Borello: “Claro que sí. Otro mundo es posible, y lo vamos a hacer posible.”
LCV: “Te llamo para que hagamos juntos, para nuestra audiencia, un balance de lo que fue este primer año de gobierno de Javier Milei para los movimientos sociales.”
Lito Borello: “Fue un año profundamente intenso. Por un lado, no se puede soslayar que estamos en el marco mundial de una crisis civilizatoria, lo que los movimientos llamamos una crisis multidimensional, y hay un rediseño del planeta por parte de los poderosos. En la Argentina eso se expresa con un gobierno que claramente representa esos intereses. Más allá de que haya gente con documentación argentina, desde el primer minuto expresan una tiranía al servicio de intereses extranjeros, de un modelo global y de una reformulación del modelo de dominación a nivel mundial. Por lo tanto, en la Argentina estamos peleando contra eso, en un momento de gran dificultad y de reconfiguración de los movimientos populares, porque cuando cambia el cincel del dominador, también los movimientos tenemos que reformularnos para enfrentar este tiempo y el que viene.”
LCV: “¿Y cómo debería ser esa reformulación?”
Lito Borello: “Esta nueva dominación modifica al sujeto pueblo en su conjunto, modifica al sujeto del movimiento de los trabajadores. Ya no es solamente la clase trabajadora tradicional, sino también quienes estamos en el extremo de esa cadena sin patrón, teniendo que inventarnos una economía popular. La calle sigue siendo central como forma de resistencia, pero las formas organizacionales tienen que dar cuenta de esta nueva realidad, incluso en el plano de la resistencia callejera.”
LCV: “¿A qué te referís concretamente?”
Lito Borello: “Humildemente creo que no podemos seguir yendo a lugares donde nos están esperando para llenarnos de gases y palos, donde el resultado al otro día es solo la dignidad de haber resistido. Tenemos que encontrar formas distintas y también el momento y el modo de infringirle a ese poder una resistencia más ofensiva. Cuando hay manifestaciones con poca gente, se le regalan fotos al enemigo, y además se regalan los cuerpos, porque la proporción es uno a cincuenta frente a las fuerzas de seguridad.”
LCV: “¿Cuáles serían esas nuevas formas de dar la pelea, tanto desde las economías populares como desde la política?”
Lito Borello: “Hoy hablábamos en una reunión preparatoria del encuentro de la RITEP en marzo, junto a universidades que acompañan técnicamente a las economías populares. Ya no podemos pensar la economía popular como hace una década, ni siquiera como cuando creíamos que iba a haber gobiernos que la promovieran. Eso no pasó y ahora mucho menos. Tenemos que hablar de una economía popular en resistencia, reformular conceptos, discutir sin bajar los brazos, sin perder sueños ni utopías, y pensar cómo desarrollar esta economía que nos tenemos que inventar quienes no tenemos patrón y que va a seguir creciendo.”
LCV: “¿Y en relación a la resistencia política?”
Lito Borello: “Si seguimos tocando el timbre y quedándonos en la puerta, lo más probable es que no nos vaya bien. Esto no es una crítica a quienes van tenazmente al Congreso, a Plaza de Mayo o a otros lugares, muy lejos de eso. Pero hay que empezar a ir a donde no nos esperan. Quizás haya que recuperar experiencias históricas donde no todas las cosas se hacían con identidades de superficie. Hay mucho de donde abrevar en la historia de nuestros pueblos.”
LCV: “Lo que pasó con Gabriel fue muy fuerte.”
Lito Borello: “Lo que hicieron con Gabriel fue mostrar cómo un pibe en cuero, descalzo, sin nada en las manos, se enfrentaba a una superioridad policial absoluta. Para algo llegó después el patrullero para meterle un escopetazo y matarlo. Más tarde, cuando se quiso hacer un encuentro solidario, hubo decenas de piquetes policiales para impedir que los compañeros llegaran. Quizás ese no era el momento, pero vamos a encontrar el momento y el modo, porque no vamos a dejar que estas cosas sucedan.”
LCV: “Gabriel era compañero de los movimientos sociales.”
Lito Borello: “No importa si era compañero. Lo que importa es que se resistía a una represión absolutamente injusta. Ya no estamos hablando solo de gatillo fácil, sino de una política institucional promovida por el Estado nacional y avalada por el gobierno de la Ciudad. Es una política para generar miedo, para amedrentar, para instalar el terror, y nos están llevando a una sociedad profundamente violenta.”
LCV: “¿Qué pensás del silencio de los sectores opositores frente a esto?”
Lito Borello: “La política profesional está en su peor momento, en una gran decadencia, y por eso hay una acefalía de conducción política. Sin embargo, aunque arriba la noche esté negra, en el territorio aparecen conflictos ambientales, sociales, muchos invisibilizados. Cuando pasó lo del 18, convocado por la CGT, el pueblo entendió que se abría una ventana para una gran jornada de protesta. En todo el país hubo gente saliendo a manifestarse, y el escenario no fue la Plaza de Mayo ni los micrófonos, sino la calle y el pueblo.”
LCV: “¿Cómo es hoy la relación con intendentes y municipios?”
Lito Borello: “No se puede generalizar. La crisis también atraviesa a los municipios. Habrá algunos con más escucha y capacidad de participación. Ojalá se abran espacios, porque hoy el estado de derecho está roto, el contrato social quebrado y la Constitución es letra muerta. Aun así, nuestro pueblo va a seguir luchando y buscando. Donde haya oídos abiertos, habrá organizaciones dispuestas a construir.”
LCV: “Se vienen las mesas populares y el 31 en Plaza de Mayo para que nadie se quede sin pan dulce.”
Lito Borello: “Eso es algo que está en la entraña de nuestro pueblo. En Plaza Congreso, en La Plata y en muchos lugares se eligió compartir lo que hay. Más allá de los discursos de ‘enseñar a pescar’, donde hay hambre hay que ayudar, donde hay frío hay que ayudar. Sin comunidad organizada no vamos a tener la fuerza necesaria para echar a este gobierno ni para construir lo que decías al principio.”
LCV: “¿Con qué idea te gustaría cerrar?”
Lito Borello: “Otro mundo es posible, claro que sí. Pero hay que poner el cuerpo, acumular fuerzas, fortalecer la esperanza. Y la esperanza se fortalece uniendo y organizando.”
Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
“Ropa basura”: la advertencia de Luciano Galfione sobre la avalancha de indumentaria usada que ingresa al país

