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Ramón Muerza: “El 45% de empleados de Comercio está en negro”
Ramón Muerza, candidato a secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, charló con Nora Anchart sobre la complicada situación del sector y las preparaciones de cara a la jornada electoral.
Muerza ya se postuló contra Cavalieri en 2018 cuando, tras intervenciones del Ministerio de Trabajo conducido por Jorge Triaca y varias maniobras fraudulentas, se dio como ganador al histórico líder de Comercio.
-Nosotros en nuestras agrupaciones estamos trabajando en todos los lugares de trabajo donde los compañeros nos abren la puerta para poder trabajar. Es complicado trabajar para nosotros. Hay compañeros que ya hace un año están haciendo el carnet de afiliación y no les dan la afiliación. Es muy difícil trabajar desde afuera, pero bueno, como te dije al principio, siempre para adelante, la intención nuestra y de los compañeros es esa. Tienen toda la intención de modificar.
LCV: ¿Qué receptividad crees que puede tener el tema de darle pelea a Cavallieri, tanto en el Ministerio de Trabajo como en el Presidente de la Nación?
-Yo creo que es otro gobierno. Fuimos a elecciones con otro gobierno y había otra expectativa distinta. Nosotros estamos en un espacio que es la Corriente Federal, donde está Camioneros, Bancarios, un montón de sindicatos que están en esta línea. Nosotros buscamos en ese espacio que se hable para que no haya problemas y Hugo Moyano es el encargado de hablar directamente con el Ministerio de Trabajo para que no pase eso, para que podamos participar y los compañeros elijan.
LCV: ¿Las elecciones cuándo son?
-No tenemos fecha. No tenemos fecha ni de asamblea ni de elecciones, porque eso no pone la comisión directiva. Lo que sí, se vence en septiembre. El 28 septiembre sería el último día de mandar todo.
LCV: ¿Cuáles serían las acciones en el caso de que hubiera algún traspié y no fuera posible la participación?
-Y eso no sé, va a pasar en el momento, no te podría decir.
LCV: Me refería a si hay recursos legales.
-Sí, por supuesto. Nosotros tenemos nuestros abogados que nos han estado marcando lo legal.

“Las tres categorías de empleados de Comercio están por debajo de la línea de la pobreza”
SOBRE LOS PROBLEMAS CON LAS PARITARIAS
LCV: ¿Cómo están las paritarias de comercio, cómo están los distintos lugares? ¿Se ha recobrado un poco la actividad después de la pandemia?
–Se han recobrado el total de las actividades. Hubo empresas que cerraron directamente, pero hubo empresas que cerraron por políticas, por mal de empresas, caso Garbarino. Si bien el tema de la pandemia afectó, un mal manejo de los empresarios determinó que 4000 compañeros se quedaran en la calle. Distinto fue lo de Falabella que es una empresa chilena que tomaron determinaciones por el tema de costo de negocio. Pero bueno, después pequeños locales, pero la gran mayoría hoy están en actividad. Y bueno, la problemática de los empleados de comercio son las paritarias. En las paritarias se firmó un 59% que se termina de cobrar en marzo del año que viene. Y ustedes están al tanto de lo que fue la inflación. Con un salario hoy con esos aumento de $93.000. Con un 18% cobrado en seis meses tenés $93.000 en la categoría más grande. Tenés $65.000 pesos la otra categoría y tenés $47.000 la categoría más baja. Esta es la realidad de los empleados de comercio. Las tres categorías están por debajo de la línea de pobreza.
El otro día salían por todos los medios el secretario general, el ministro de Economía y presidente de la Cámara de Diputados y anunciaban que se extendía el monto a $280.000 para que no paguen ganancia. Empleados de comercio están lejísimos de esa situación.
LCV: ¿Hay mucha informalidad en comercio?
-El 45% de la gente está en negro en comercio. Es una realidad. Todos los comercios que ustedes ven que habitualmente como las carnicerías, las verdulerías, los empleados de comercio están todos en negro. Ganan 15.000 semanales.
LCV: O sea, 60.000 $, mucho más que por debajo de la línea de pobreza.
-Sí, esa es la realidad. En algunos casos si tiene mucho oficio, por ahí un carnicero cobra $20.000 pesos semanales. Pero esta es la realidad del empleado de comercio.
LCV: Encima, por ejemplo, en algunos lugares las empleadas y empleados de comercio tienen el gasto de estar bien vestidos porque no tienen uniforme, se tienen que vender, me refiero a los shoppings y todo eso.
-Nosotros por ejemplo en supermercados, la última cadena fue Walmart, tuvimos que hacer un pedido para que les dieran la ropa.
LCV: Te vienen con el verso de que el uniforme está mal porque no sé qué y que te estigmatiza. No digo, no estigmatiza, hace que no uses tu ropa, que no la desgastes, que no te veas obligado a estar cada día con una ropa distinta.
-Es eso. En muchos casos, lo peor de todo, es que los hacen hacer horario cortado. Entonces trabajas cuatro horas, te liberan para que te vayas a tu casa pero si vivís lejos te tenés que ir a una plaza, y después volvés y trabajas cuatro horas más. Eso lo hacen cuando el personal está en negro.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
Página/12 y su insólita restauración de la teoría de ‘los dos demonios’, por Hernán López Echagüe
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.

