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El día después de la noche antes. Exclusivo de LCV
Sensación de resaca. Malhumor, desgano, dolor de cabeza. Así despertó medio país el lunes post electoral. La Columna Vertebral dedicó su programa a tratar de entender qué había pasado. Consultamos a politólogos, dirigentes sindicales, militantes barriales, delegados de base y periodistas. Aquí las respuestas
Kike Ferrari, metrodelegado del subte y escritor.

“Lo de ayer me agarró, como a todos, a traspié, a contramano. Yo pensé que podía crecer Bullrich en detrimento de Larreta quitándole votos a Milei, o al contrario, que creciera Milei, como voto testimonial, perjudicando a Bullrich, pero nunca imaginé éste escenario. Claro que los escenarios no han hecho más que empeorar, cuando superamos el menemato y creíamos que nada peor nos podía pasar, llegó el macrismo. Supusimos que esa pesadilla había pasado pero nos enfrentamos a ésta distopía. No sé cómo seguir, tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, yo soy un muchacho grande, con tres hijos, y las posibilidades de que nos arrasen en este foco de resistencia que tenemos en el subte son fuertes, pero me aferro a una frase de Nahuel Moreno, líder de una corriente en la que yo comencé mi militancia juvenil, que decía: ‘Nuestro triunfo no es inevitable, por supuesto, pero que tampoco hay ningún Dios que haya dicho que no podemos ganar’. Así que supongo que presentaremos batalla, estaremos en la resistencia y de la lucha de clases dependerá que podamos salir bien parados de ésta, como salimos más o menos bien parados de las otras.”
Daniel Yofra, Secretario General del Sindicato de Aceiteros, en la CGT, dentro de la corriente liderada por Pablo Moyano, Frente Sindical por un Modelo Nacional.

‘Con respecto a las elecciones del domingo creo que pasó algo que se podría haber evitado, y pienso que no se puede hacer en dos meses aquello que no se hizo en cuatro años. Han perdido aquellos que vienen estando desde hace mucho tiempo y no han entendido las necesidades de los trabajadores y toda la sociedad, y hoy tenemos que lidiar con un personaje que viene a apagar el incendio con nafta. Creo que lo más complicado es, en lo que a mí respecta como dirigente sindical, la posición vulnerable que hoy tiene el movimiento obrero por la inoperancia de muchos dirigentes, principalmente de la CGT que es la central que agrupa a la mayoría de los trabajadores. Pero, bueno, saldremos a enfrentar la situación como lo hemos hecho años anteriores, esté quien esté en el gobierno. Me parece que ha dado resultado lo que se viene fogoneando durante muchos años, el desprestigio hacia la clase política, y hoy salió un encantador de serpientes que viene a cubrir las necesidades que tiene un pueblo totalmente desahuciado por la política y alejado de todo lo que uno puede entender para poder votar bien. No hace falta que porque alguien haga las cosas mal haya que votar a alguien que las puede hacer peor.’
Neka Jara, militante social, protagonista del surgimiento de los MTD en el conurbano bonaerense a fines de los 90, que continúa su pelea en el territorio.

“El resultado de estas elecciones creo que es el resultado con la situación en la que se encuentra la gente, la sociedad, lo que se siente y se escucha en los barrios que es un gran descontento y en algunos casos una gran desesperación ante la imposibilidad de resolver problemas cotidianos, como se va experimentando muchos años de baja salarial, de sueldos magros que no alcanzan para el sustento de la vida, y la precarización de la vida en general, los derechos se fueron precarizando, creo que eso hace reaccionar de una manera desesperante y alarmante. Hay una manera muy peligrosa, inconscientemente peligrosa, que afecta a todo el estado emocional de una persona que para elegir a alguien como Milei que lo que estamos nombrando se va a profundizar, la precariedad de la vida será más angustiante, más difícil. Se ha leído a lo largo de todos estos años de una manera tremenda el grito del 2001, el ‘que se vayan todos’. Se ha leído de una manera desacertada las luchas de los 90 y principios del 2000. Creo que el peronismo tiene que hacer una revisión profunda y tiene que escuchar, prestar oído a lo que vive la gente, lo que se vive en los territorios y, sobre todo, tiene que tener propuestas para desarticular situaciones represivas, violencias tremendas, a distintos niveles, y tiene que empezar a dar seguridad a cosas básicas: el derecho a la tierra, el derecho a comer, el derecho a curarse, a tener vacaciones dignas y a descansar”.
José Piñeiro, periodista de Desde Las Bases, de Río Grande, Tierra del Fuego.

“Va un pantallazo de lo que ocurrió en la Patagonia y más específicamente en nuestra provincia en donde se vivió un panorama similar al resto del país. Con Javier Milei imponiéndose con el 32 % de los votos, seguidos por JxC con 27,71%, y en tercer lugar, el peronismo que venía imponiéndose en las últimas elecciones logró apenas un 25,92%. En esta provincia en la cual la ley 1964, del subrégimen de promoción industrial es fundamental y alrededor de 11.000 trabajadores dependen de ese subrégimen. Hay que recordar que Javier Milei consideró que la promoción industrial de Tierra del Fuego y la consideró “una estafa para los argentinos honestos”. Milei fue muy claro y contundente al decir que borraría de un plumazo el régimen que viene sosteniendo a la industria en Tierra del Fuego. Sin embargo, se impuso en Tierra del Fuego. Seguramente como una respuesta al mal momento que vive el país, por la situación de los trabajadores y trabajadoras, por el mal momento económico. Aquí también el voto joven apoyó al partido republicano que impuso sus candidatos ligados a una Iglesia Evangélica que llevó como primer candidato a diputado por el partido de Milei a Santiago Pauli, cercano a esa misma iglesia. Así se llegará a las elecciones de octubre en medio de discusiones y debates que nos dejó esta elección PASO del día domingo.”
Yuvinka Cejas, vecina del barrio Padre Mugica, a quien LCV entrevistó hace unas semanas por su increíble historia de vida que la llevó a vivir en la villa 31.

“Me llamó mucha la atención que había una fila inmensa, como nunca, mucha participación de los migrantes increíblemente. Después me volví y me tiré a dormir, me levanté para ir a trabajar, así que no estuve atenta a las repercusiones inmediatas. Había mucha expectativa en el barrio respecto a los jefes de gobierno. Después, sí, asombro, por mi parte y toda mi familia. Más allá del enojo que se tiene (yo siempre decía que eso iba a ser para restar votos), no basta la bronca, hay que tener memoria, con todo lo que dijo en campaña…Y también me sorprendió que ayer diga que ‘donde hay una necesidad nace un derecho’ es una frase que va a borrar, me resultó fuertísimo. Cuando acá somos un barrio lleno de necesidades, no somos vulnerables, somos un barrio vulnerado. Esa es mi opinión.”
Consultado sobre el increíble resultado de Milei en Jujuy, y también en Salta, Santiago Seillant, Secretario General del SEOM, gremio que está peleando contra la reforma constitucional de Morales, fue contundente: ‘es una catástrofe’. Para darle la razón, el mismo lunes el gobernador ordenó el levantamiento del corte de ruta que permanecía en Purmamarca.
Quisimos obtener opiniones de representantes de la industria nacional y las PYMES pero nadie quiso hablar públicamente aunque le aseguraron a LCV que están muy preocupados por la posibilidad de Milei presidente y que en este momento solo piensan en dialogar con Massa para poder llegar a octubre de una manera ordenada.
También pasaron por el programa Pablo Touzón, de la consultora Escenarios, que hace un par de meses había publicado una encuesta que mostraba la popularidad de Milei en barrios generalmente manejados por el peronismo. Nadie pareció escuchar la advertencia. Es más, fue duramente criticado por considerar que no era seria la encuesta. La realidad le dio la razón. Marcelo Cantelmi hizo un análisis sobre el contexto internacional, el giro a la derecha en todo el mundo, y la mala interpretación que se hizo de pensar que el sur de la región tenía gobiernos progresistas o de izquierda, cuando aún los señalados como tal tuvieron una política acorde con el modelo neoliberal. Por último, Hugo ‘Cachorro’ Godoy, tuvo definiciones duras: “La Unión por la Patria nació muerta”, aseguró y lamentó que en el caso de un gobierno de Milei no solo los estatales la van a pasar mal sino el país entero. “En las PASO ganó el FMI”, concluyó.
(Pueden escuchar las últimas tres entrevistas enteras en nuestro portal)
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.

