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Exclusivo: La historia del dólar según Maurizio Lazzarato
¿En qué momento todo empezó a tener precio? ¿Por qué el dólar es la moneda de uso internacional? A veces damos por sabido lo no sabido, como lógico lo ilógico, y como natural lo cultural. Luego de leer el excelente libro ‘El imperio del dólar’, de Maurizio Lazzarato, publicado por Tinta Limón en Argentina, nos lanzamos en su búsqueda y lo encontramos en París, ciudad donde vive este filósofo y sociólogo italiano, formado en la Universidad de Padova en los tiempos en que Tony Negri era un brillante profesor, luego detenido -junto a otros académicos- el 7 de abril de 1979 acusándolo de ser ideólogo de las Brigadas Rojas, cuando era, en realidad, un referente intelectual importante en un movimiento territorial llamado ‘Autonomía Operaia’. Después de esa democrática razzia de la Universitá di Padova, uno de sus estudiantes más brillantes, militante de Autonomía Operaia, debió partir del país para no correr la misma suerte que sus profesores. Ese estudiante era Maurizio Lazzarato, hoy miembro del Colegio Internacional de Filosofía de París y autor de decenas de libros con algunos de los intelectuales más destacados de Europa. Aceptó la entrevista de inmediato a pesar de que nos presentamos de manera simple: ‘somos un medio de y para trabajadores y trabajadoras, en esta ocasión no queremos hablar de Vattimo ni Virno ni Badiou ni Negri, apenas entender cómo se construyó el poder del dólar. ¿Qué mejor que la mirada crítica de un filósofo?’ Puso cara de curiosidad y dijo:“Dai, cominciamo, fammi una domanda”. Así surgió esta clase magistral que recorre las distintas guerras que promovieron el dólar, las revoluciones del siglo XX, y el andamiaje utilizado para llevarnos a un sistema basado en la deuda y el crédito.
LCV- Por lo que vimos, el dólar se convirtió en la moneda de cambio para las operaciones comerciales internacionales después del Acuerdo de Bretton Wood, de julio de 1944, en donde participaron 44 países y ganó la posición de Estados Unidos de que el dólar se convertiría en la moneda de uso internacional ¿Podemos decir que el dólar es uno de los grandes vencedores de la 2da Guerra Mundial?
ML– Si. Pero también podemos decir que ya había vencido en la Primera Guerra Mundial. Durante la primera guerra mundial los EEUU empezaron a ocupar el lugar del imperio británico porque les prestaron plata para la guerra a los países europeos. Por lo tanto, en aquel momento ya eran el ‘salvataje’ de Europa otorgando grandes créditos. Ahí empezó el cambio entre el imperio británico y los EEUU. Estados Unidos tuvo peso en las negociaciones de Versalles después de la Primera Guerra Mundial. Los americanos no pidieron el reembolso de la deuda cuando entraron en la guerra -y entraron muy tarde-. Otorgaron prestamos muy altos antes de entrar en el conflicto, y obligaron a Francia e Inglaterra a ponerle sanciones muy pesadas a Alemania para poder pagar la deuda con EEUU. Esto provocó, prácticamente, el surgimiento del nazismo. El nazismo nace, de hecho, porque el tratado de Versalles fue una venganza contra Alemania.

Todo empezó en la Primera Guerra. Eran los acreedores del mundo y se resuelve definitivamente en la Segunda Guerra con el pasaje de la libra esterlina al dólar, ahí se impone el dominio del dólar porque Keynes había propuesto una moneda que no fuese una Moneda Nacional como moneda de intercambio internacional. Keynes quería inventar el Bancor que sería una moneda construida que no tenía el handicap de favorecer tanto a los EEUU, pero su propuesta fue bochada e impusieron el dólar que se convirtió en una moneda central. Todavía mantenía el patrón oro, pero era una moneda internacional. Después entró en crisis con las guerras de Corea y Vietnam, las dos guerras que llevaron adelante los EEUU contra las luchas de liberación del Sur Global, y la balanza de pagos entró en pasivo. Fundamentalmente por los gastos bélicos que debieron afrontar. Las guerras de Corea y Vietnam comenzaron a poner en crisis al dólar y su relación con el oro. A fines de los sesenta ya se desenganchó el dólar del oro, cosa que se decretó, finalmente, en 1971 cuando Nixon declaró la convertilidad del dólar al oro y el dólar se convierte en una moneda absolutamente política. Ya no tiene límites. Antes existía una relación entre su función económica y la política, que estaba marcada por el oro, a partir de ahí, son los EEUU quienes definen el valor del dólar. Son ellos los que decidieron el valor de las mercancías: 1 dólar vale 1 dólar, una definición totalmente autorreferencial. Piensan: “el dólar es nuestra moneda, el resto es vuestro problema”. Ahí se constituye el dólar como lo estamos viviendo hoy.

Pero con una variante importante. En la 1ra y 2da Guerra, los EEUU eran los que le daban crédito al resto del mundo, ahora se invierte y utilizan el déficit de la balanza de pagos que había aumentado desde los años 60, utilizan ese déficit para intrumentar la dolarización del mundo. La dolarización del mundo está fundada sobre el déficit americano. Es decir, los americanos deben estar permanentemente en déficit para poder dolarizar el mundo.
LCV– Aquí me perdí un poco ¿cómo puede el déficit ser un trampolín a la dominación financiera del mundo?
ML: El déficit es el sistema por el cual funciona norteamérica. Los norteamericanos tienen el déficit más grande del mundo. Un déficit astronómico respecto a los otros países, en comparación con Europa o Sudamérica, por ejemplo. Pero su déficit le permite controlar la moneda a nivel internacional.
LCV- Raro ésto. Podrías explicarlo con más detalle?
ML- Sí, porque si vemos el caso de China, con cómo se ha construido la globalización, para que el dólar se vuelva moneda internacional vos hacés entrar mercadería en dólares. Así funciona. Si fuese un crédito no podría funcionar esa moneda. En el año 71, cuando el dólar se independizó del oro, implementaron la ‘economía de la del crédito”. Toda la economía fue construida como una economía de la deuda. Lo que sucede, fundamentalmente es que de esta forma logran frenar el salario. El salario de los trabajadores debe congelarse pero la demanda de mercadería debe continuar ¿cómo se hace para detener el salario y mantener el consumo? A través de los créditos. Se les otorga no solo a los trabajadores, también a los Estados que deben financiarse a través de la deuda. A partir de los setenta todo está organizado en torno al endeudamiento. Endeudamiento del Estado, endeudamiento de las empresas, de todos. Y se construyó este sistema de deuda en dólares. El dólar es la moneda de la deuda. Estados Unidos tiene la mayor deuda del mundo. Nadie tiene semejante deuda. Para todos valen las reglas: cuando estás endeudado debes reducir los gastos del Estado, reducir los salarios, pero a ellos no se le aplica esta regla. Es el único país que no la aplica. Se trata de una relación evidentemente política. Es más, ellos continúan imprimiendo billetes. Fundamentalmente, el resto del mundo financia a los Estados Unidos.
LCV- ¿Cómo funciona ese mecanismo?
ML- Pongamos el caso de China que desde hace 30 años vive en un mundo que se construyó con esta relación. China se convirtió en la fábrica del mundo. La mercadería que produce la vende a los EEUU y recibe dólares. Pero con esos dólares lo único que puede hacer es comprar la deuda de EEUU a una tasa muy baja. Es decir, no solo China, si no todos financiamos el déficit general americano. Los gastos militares de Estados Unidos son financiados por el resto del mundo. Estados Unidos se financia con los bonos del tesoro que son comprados por el resto del mundo a tasas muy bajas. Esta es la forma como, a través de la moneda, capturan la riqueza mundial.
LCV- En varias de tus investigaciones pusiste en relación la guerra con la moneda…
ML- Históricamente fue así. Por ejemplo, el pasaje del imperio británico al norteamericano fue al ritmo de las guerras, como dije antes, la primera guerra y la segunda guerra mundial. Después las guerras de los 50 y 60. El pasaje de la economía al dólar fue el resultado de grandes conflictos armados en donde los EEUU, ya sea porque ya eran una potencia, ya sea porque las guerras no eran en su territorio, ya sea porque eran una potencia financiera, se consolida en torno a la guerra.

LCV- Hay cosas curiosas como las revoluciones socialistas o comunistas, como el caso de Unión Soviética o Alemania durante la primera guerra mundial.
ML- Hubo revoluciones también después. Es cierto que durante la primera guerra estuvo la revolución rusa que dio vuelta la relación de fuerzas, pero después la cosa continuó: Vietnam, China, las revoluciones del sur global, todo siguió ocurriendo. Es más, el siglo XX fue el siglo de las revoluciones. Nunca hubo tantas como en ese siglo. Hubo revoluciones fundamentales como la de China. Si bien la revolución terminó, aunque hoy sigue definiéndose como socialista pero no se entiende porqué, el resultado del conflicto actual entre el norte y el sur, es el resultado de las revoluciones del siglo XX. Los Estados Unidos controlan la riqueza del mundo a través del dólar porque es una moneda internacional y no sólo de los EEUU. En la última globalización, la hegemonía del dólar se puso en discusión. Esta es la verdadera razón de la guerra de Ucrania. El sur global, China, Rusia, y también como quieren hacer Lula o Argentina, no quieren ya que el intercambio entre ellos pase por los dólares. Porque pasar por el dólar significa pagar un impuesto, es decir, financiar a los Estados Unidos.
LCV- Ahí quería llegar. También en Africa empiezan a preguntarse porqué todo debe pasar por el dólar. Imagino que esto puede entenderse como un momento crítico para Estados Unidos.
ML– En este momento, el dólar no está en crisis. Se ha valorizado por la guerra, porque los capitales de muchos países migraron a Estados Unidos. Esto pone en crisis a los países más pobres porque la deuda explota. El hecho de que el dólar suba y que la Reserva Federal esté obligada a subir los intereses, hace que la moneda se valorice. Esto ocurre en lo inmediato.
A mediano plazo, muchos países querrían que su producción no fuese facturada en dólares, cosa que ya ocurre entre algunos países como entre Arabia Saudita y Rusia. Y también China realiza intercambios con monedas locales, pero la idea es sustituir el sistema actual que les permita no caer en la trampa del dólar.

Esto de Arabia Saudita es muy importante. Porque el dólar se reconstruyó durante la crisis del 73, cuando los países árabes aumentaron, y mucho, el precio del petróleo. Los Estados Unidos fueron a Arabia Saudita y les dijeron: “No hay problema, ustedes pueden aumentar cuanto quieran el precio del petróleo pero debe hacerse la operación den dólares”, es entonces cuando nacen los petrodólares y con ellos el engranaje fundamental de la producción, basada en la energía fósil comercializada en dólares. Una de las razones del renacimiento del dólar fue gracias a los petrodólares y es significativo que Arabia Saudita, que estuvo en el origen de ese proceso, rompa con EEUU y acepte comerciar en otra moneda. Es una señal que amenaza el poder del dólar a nivel mundial.
(La entrevista fue realizada por zoom, en italiano, por Laura Giussani Constenla, quién estuvo a cargo también de la traducción. Pronto subiremos el original completo junto a un especial de LCV sobre la historia del dinero para nuestro canal de youtube: LCV-Historia de Trabajadores)
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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.
En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.
Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.
Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.
Una cláusula indefendible
La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.
Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.
La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)
La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.
La Constitución habla de gratuidad en relación con:
· el acceso a la información pública (art. 13),
· la asistencia sanitaria (art. 19),
· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),
· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),
· la acción de amparo (art. 56),
· el habeas data (art. 63),
· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),
· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),
· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),
· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),
· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),
· el perfeccionamiento docente (art. 267),
· la universidad autónoma (art. 269),
· y la póliza escolar (art. 270).
La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.
Lo que no pueden hacer los legisladores
Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.
Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.
Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.
Ignorancia u oportunismo (o ambas)
Legislar desde dogmas ideológicos es necio.
Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.
Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.
Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.
Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.
*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.
Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.
LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”
Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”
LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”
Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”
LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”
Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”
LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”
Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”
LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”
Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”
LCV: “Eso ya lo vivimos.”
Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”
LCV: “También preocupa el rol de los medios.”
Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”
LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”
Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”
LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”
Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”
LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”
Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”
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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.
LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”
Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”
LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”
Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”
Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”
LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”
Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”
LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”
Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”
LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”
Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”
LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”
Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”
LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”
Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”
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