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Claudio Mardones: “Esta derecha no nació de un repollo”
El periodista Claudio Mardones pasó por LCV para analizar qué nos espera del mandato de Milei a menos de una semana de su asunción, las similitudes con el menemismo y el por qué de su victoria.
LCV:Ya estamos en contacto con Claudio Mardones, un periodista de análisis intenso y filoso al que nosotros acudimos cuando queremos sacudir un poquito en las ideas y acomodar el panorama. Claudio, ¿Cómo te va?
—Hola, Nora. ¿Qué tal? Muy buenas tardes. ¿Cómo vas? Bueno, un saludo para toda la audiencia y un gusto, por supuesto, estar charlando un ratito.
LCV: ¿Volvieron los 90?
—Vamos a ver todavía si es así. Todo pareciera indicarlo, pero me parece que faltan algunas definiciones por fuera de la narrativa que se construye en torno a la idea esta de un shock inminente, en donde se viven muchos momentos de zozobra y de incertidumbre. Y por otra parte, que esa narrativa se completa con una especie de exhumación de algunas cuestiones del menemismo. Ahí es donde uno dice, qué parecido esto a eso, pero no nos anticipemos.
LCV: ¿Pero no hay una cuestión de realismo mágico? Porque a mí me parece que viste como todas las cosas cuando tomas una distancia cada uno destaca aquello que quiere. Y hay como un brillo dorado alrededor de los 90, el uno a uno, como si los caídos del 90 no figuraran en ese imaginario, sino es, “en los 90 se estaba mejor”. Algo que podemos refutar vos y yo y los que atravesamos los 90. Pero bueno, hay una cosa como esa. Y al mismo tiempo es como cargar a Milei de ese mismo realismo mágico que en alguna medida supo tener el Turco-Menem y sus recorridas por las brujas de La Rioja y todo lo demás, ¿no?
—Sí. Creo que en el caso del primer menemismo, lo que hubo también fue esa idea de hecatombe, en donde parte de la expectativa está directamente vinculada a la zozobra que genera la inflación. En el caso de lo que fue el primer menemismo, la negación también de los golpeados por la hiperinflación. Esa primera foto, que no es un dato menor, porque el otro dato que todavía no se recuerda es que eso va acompañado de una emergencia creciente de conflictos sindicales, de conflictos sociales, de paralelismos que no pueden sostenerse como tales, porque estamos hablando de otro escenario en donde no habían organizaciones de desocupados, en donde era una dinámica totalmente distinta.
LCV: En este momento está asumiendo la nueva conducción de la UTEP, el Peluca Gramajo. Están todos ahí hablando de unidad frente a la historia que se viene. A mí me hace acordar, te acordás el acto de unidad cuando fue en el monumento al trabajo también, ese acto de unidad que se hizo allá en el bajo.
—Es que ahí está el tema, porque yo veo también que en torno a Milei, también en algún momento se iba a terminar de reordenar una parte de quienes reivindican la experiencia del menemismo, pero también como una alternativa para recuperar algunas cuestiones que esa derecha considera que Macri lo hizo mal. Eso en primer lugar. En segundo lugar, otra vez este momento en donde nos encontramos con una fuerza liderada por una figura como Milei, que termina de arrastrar y capitalizar un proceso que dicen “bueno, hace dos años que está en política…” Pero en realidad es una fuga creciente de votos por ultraderecha, de Juntos por el Cambio, que ha durado prácticamente ocho años, que comenzó con Espert-Milei y que se terminó de corporizar en una situación que ha hecho implotar a parte del Pro, que ha puesto en crisis a Juntos por el Cambio y que a la mayoría de sus dirigentes los ha dejado ante la sorpresa del despoder, de haber quedado fuera de la segunda vuelta, algo que realmente no se esperaban en ningún momento.
Entonces, yo creo que ahí hay un elemento muy importante. Esta derecha no nació de un repollo. Me parece que es una fuerza que yo no sé si es una fuerza social organizada. No lo parece. Lo que sí parece es que en este momento han logrado, a partir de la estructura electoral de la Argentina y del Balotaje, haber llegado a esta cosecha de votos en un proceso de polarización en donde los actores son algunas figuras que nosotros conocemos hace mucho tiempo, pero quizás no hemos mirado mucho. Me refiero a Victoria Villaruel. Victoria Villaruel no es una figura nueva, es una figura que 20 años que está agitando en la misma posición.
LCV: En lo personal, vos sabés de mi pertenencia o de mi trabajo con los organismos de derechos humanos, y a Victoria Villarruel hace 15 años fácil que uno la viene siguiendo con esta historia.
—Sí, y nos encontramos con la reivindicación de un sector que es totalmente defensor de los genocidas, que aparte además es uno de los sectores de lo que constituye este enorme voto antiperonista, que insisto y vuelvo al principio, también está dinamizado por la situación económica y por la dinámica de la inflación. Ahí hay un componente que hace que volvamos a lo que tiene que ver con este debate de cuánta va a ser la profundidad del shock que pretenden comunicar para poder contener a esa base electoral voluble, circunstancial, que le ganó al peronismo por 11 puntos de diferencia, pero que tiene un grueso de votantes muy voluble, que yo no sé qué puede pasar con ese votante cuando sobrevenga el momento de la desilusión. Y cuando hablo de la desilusión es cuando sobrevenga un momento de ajuste o de una inflación que no se termina y que empieza a destrozar sus ingresos.
LCV: Vos cada vez que decís voluble yo pienso en una explosión.
—No, porque es un votante que así como en algún momento pudo votar alguna expresión del peronismo, también votó a Juntos por el Cambio y termina votando a Milei.
LCV: Pero no hablaba de explosión social en términos de explosión en la calle, sino simplemente que así en banda como explotaron esto y apareció una masa gaseosa que influyó este globo, por decirlo de alguna manera.
—Totalmente. Pero es una masa voluble, muy variopinta, con la que creo que la política tiene que seguir dialogando porque en algún momento pueden volver tranquilamente a votar al peronismo o cualquier otra opción. Entonces, me parece a mí que ahí hay un elemento muy importante que requiere muchísimo cuidado y que ahora, en este caso, la pelota está en la cancha de Milei. Ha llegado el momento de las definiciones, ha llegado el momento del ejercicio del poder.
LCV: Una vez más, el voto fue presidencialista, porque no es que se votaron los equipos de Milei, se votó a Milei, sus ideas, su manera histriónica de contarlo, lo que quieras. Ahora, ¿no es la primera vez en que un sistema tan presidencialista como el nuestro y con un personaje tan fuerte como Milei se depende de tal manera del congreso?
—Yo creo que lo que pasa es que la novedad está en que nosotros estamos ante el segundo balotaje de la recuperación democrática y de la reforma constitucional. Solamente nos tocó ver una situación similar con Macri-Scioli y hasta ahí llegamos porque lo que iba a ser la contienda Menem-Kirchner finalmente quedó desactivada porque Menem se bajó. Pero lo cierto es que primero nos encontramos con este elemento, con la foto totalizante de la segunda vuelta. Después lo otro tiene que ver con el examen de la primera vuelta y en la primera vuelta se define la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, y ese era el contexto de otra competencia previa a la segunda vuelta.
En ese contexto nos encontramos con que ahora a partir del 7 de diciembre, cuando sean las preparatorias, va a jurar la renovación de una mitad de la Cámara de Diputados y el peronismo perdió bancas pero sigue siendo la primera minoría. En el senado el peronismo no perdió bancas y se mantiene como primera minoría. Así que lo nuevo acá es que se ha resuelto y se ha respetado que aún con la futura oposición, que es el actual oficialismo, y la oposición que va a ser a partir del 10 de diciembre, que va a ser el peronismo, no han reclamado, aunque podrían tener la posibilidad, la presidencia de la Cámara de Diputados y también la presidencia del Senado, que son dos cargos que luego de la vicepresidencia de la Nación, están en la línea sucesoria. Esto sucedió hace exactamente 22 años, el 19 de noviembre de 2001, cuando la presidencia provisional del Senado la tenía el radical Mario Lozada que había quedado en uso de la vicepresidencia por la renuncia de Carlos Chachó Álvarez, y en ese contexto, el peronismo siendo primera minoría y ante esa situación, terminó eligiendo a Ramón Puerta como presidente provisional del Senado y eso fue lo que lo llevó a formar parte de la saga de cinco presidentes en el verano del 2001. Otro que estaba en la línea sucesoria era Eduardo Camaño que era presidente de la Cámara de Diputados en ese momento. Dos titulares peronistas de los cuerpos del Congreso de la Nación ante un presidente radical como De la Rua.
LCV: ¿Va a poder gobernar Milei con un paupérrimo cuerpo de diputados y senadores como el que tiene?
—Creo que ahí está el primer examen de la relación política que va a tener el presidente electo Milei con el futuro congreso, porque repasemos algunos números, por ejemplo en el Senado. El Senado tiene 72 bancas, La Libertad Avanza nunca tuvo presencia en el senado, a partir de ahora la va a tener con solo siete bancas. Siete bancas es muy poquito, no alcanzan ni siquiera a cubrir ni la mitad de las comisiones que necesitarían cubrir como oficialismo.
En el caso de la Cámara de Diputados nos encontramos con un bloque que ha tenido presencia hasta ahora con tres bancas, Milei, Villaruel y Píparo, y a partir del 7 de diciembre pero en ejercicio total el 10, va a tener 37 bancas. Va a estar muy lejos de los 129 diputados y diputadas que tienen que estar sentados y sentadas en sus bancas para tener quorum y poder sesionar. Sin ese número el recinto no sesiona. Funcionarán las comisiones pero bueno, en esa aritmética es donde hay un peso muy importante de los otros números. Ahí vale repasar dos o tres cositas muy rápidas. Primero, está terminando una etapa de mucha paridad el oficialismo, el peronismo 118 bancas, y Juntos por el cambio 116. Eso se termina ahora. Ahora se empieza a ver esto que hablábamos al principio del impacto de la fuga de votos por ultraderecha, porque Unión por la Patria, Frente de Todos, va a tener 105 bancas. Perdió 13 bancas. Juntos por el Cambio tiene una pérdida de votos mucho mayor, porque pasa de tener 116 bancas a tener 93. En ese lugar La Libertad Avanza con 37. Ahí es donde empieza a impactar dos cuestiones.
Por una parte este deshilachamiento de la relación Macri-Bullrich-Milei. Lo que parecía un acuerdo político que venía acompañado con un respaldo en el parlamento, terminó en acuerdos individuales. Esos acuerdos por ahora desautorizaron al ex presidente Mauricio Macri, dejaron en un segundo plano las aspiraciones de Ritondo, presidente del bloque del Pro que aspiraba a ser presidente de la Cámara de Diputados, y en ese contexto abrió camino a esto que mencionábamos, que la Cámara queda en manos de una figura de La Libertad Avanza, Martín Menem, hijo de Eduardo Menem, sobrino del ex presidente Carlos Menem.
LCV: La va a tener dura.
—Creo que tiene cierta cintura, hay cierta inexperiencia pero creo que dentro de lo que es el abanico de figuras que forman parte de ese bloque de 37, creo que es una de las figuras que estaban en mejores condiciones en términos políticos para intentarlo.
LCV: Si uno lo mira con la pasión quien os despierta el periodismo político va a ser un tiempo interesante de análisis.
—Pienso lo mismo. Me preocupa que esta primera oportunidad sea solamente una primera exploración sobre la relación con el Congreso y que ante un presidente Milei que no pueda avanzar con las reformas que pretende hacer en el Congreso empiece a decreto limpio.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.

