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Daniel Rosato: “10.000 pymes menos son 120.000 trabajadores en la calle y 300.000 suspendidos”
La asociación Industriales Pymes Argentinos dió a conocer esta semana una encuesta realizada por sus técnicos que muestra la grave situación de la pequeña y mediana industria nacional: ya se han perdido 10.000 pymes en lo que va del año, con todo lo que eso conlleva. Para conocer más sobre el tema entrevistamos a Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos y del Parque Industrial Plátanos, dueño de la papelera Rosato y Rosato SA, entre otras actividades. Una conversación abierta a los temas que nos interesan: despidos, ajuste, reforma laboral, responsabilidad de la justicia, importaciones, perspectivas a futuro y, como siempre, un costado humano, al estilo de Nora Anchart.
LCV: Encontré una nota en donde contabas que los operarios de tu fábrica habían votado masivamente a Milei. Esta nota es de septiembre del 2023. Vamos a arrancar suavecita la nota. ¿Hoy qué te dicen tus operarios?
—Ellos han cambiado de parecer porque se han dado cuenta de que realmente lo que nosotros planteábamos dentro de las variables que había, de los candidatos que había en ese momento, que se postulaban para presidente, Milei era una opción pero sabíamos muy bien que no iba a industrializar el país, no iba a prestarle atención a la problemática con los trabajadores, con las pymes, porque hay una ideología pero a pesar de haberlo charlado con ellos no logramos que ellos puedan diferenciar un candidato de otro. Y¿Qué es lo que eligió la gente? Eligieron cobrar en dólares, eligieron un mejor salario, que no se vio, ni lo van a ver tampoco. Es decir, el tiempo es el que habla, y en estos casos es la realidad. Hoy piensan que que se equivocaron, ellos dicen: ‘la verdad, no pensamos que iba a pasar esto’, ‘es increíble’. El trabajador sufre porque el salario no le alcanza. Esa es la gran preocupación de hoy, de lo que estamos viviendo en estos momentos con respecto a una realidad, esa realidad que es una recesión por la cual estamos atravesando, que hace que ya hayamos perdido unas 10 mil pymes en la Argentina, se han perdido más de 120 mil puestos de trabajo, hay 300 mil suspensiones, y vamos de acá a fin de año, por otra parte, igual o peor. Por eso es que lo importante en este momento es primero decir la realidad de lo que pasa. Es decir, nosotros como dirigentes acabamos de hacer una encuesta donde dice 4 de cada 10 pymes están endeudadas. Están diciendo que de acá a fin de año, en los próximos seis meses, el 38% dice que va a despedir gente. Esto es lo que nosotros tenemos que advertir y plantear para que el gobierno tome medidas contundentes para ver cómo hacemos para sostener esto, es decir, para frenar esta caída de las ventas, esta recesión, esta situación que nos conlleva realmente a una situación cada vez peor.
LCV: ¿Esta encuesta tiene que ver con tu núcleo, con el Pymes Argentinos?
—Sí.
LCV: ¿De tus equipos de trabajo y demás, cuántas máquinas tenés paradas en este momento? ¿Cuánto de producción tuviste que suspender?
—Nosotros prácticamente hemos eliminado un turno. El problema acá es la baja de precios. Es decir, hay una disminución en las ventas, nosotros escuchamos que en los supermercados las ventas han caído hasta un 20%. Esto tiene que ver justamente con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores que compran menos. Eso también afecta a lo que es el consumo masivo. Lo que estamos viendo es una baja permanente entre los precios porque estamos compitiendo internamente entre las fábricas para ver quién vende más barato. Nos estamos robando los clientes de alguna manera. Hay un menor volumen de venta, entonces nadie quiere perder esa venta hasta que lógicamente, como todos, nosotros estamos hoy en un punto crítico donde no podemos bajar más el precio.
LCV: ¿Estás de acuerdo con que el 19% de las empresas pymes no han podido pagar el salario de este mes?
—No es que no hayan podido pagar, acá el problema es que hay empresas con dificultades. Cuando decimos 4 de cada 10, estamos diciendo que el 40% está endeudada, comienza a tener problemas de rentabilidad y no pueden cumplir. Es decir, lo que hay es una baja en los salarios. ¿Por qué? Porque están haciendo en muchos casos menos horas.
LCV: Como vos que tuviste que eliminar un turno.
—Claro. Nosotros no despedimos a la gente, se distribuyó la gente durante el turno mañana y tarde. No tuvimos que despedir. Es decir, lo que nosotros hacemos, si alguien se va, no lo reponemos. Si un trabajador no viene a trabajar más, no reponemos ese trabajador.
LCV: Antes era un puesto que se volvía a reciclar, que había otra persona que cumplía la función.
—Claro, es que cuando vos perdías un trabajador, tomabas otro. Hoy en día eso no está ocurriendo. ¿Por qué? Porque no está la demanda como para poder hacerlo. Por el contrario, estamos con más gente de lo normal en función a la producción que estamos haciendo. Pero eso ocurre en todos los sectores. En el sector textil se está dando también, se puede apreciar que hay menos gente en el sector textil, están trabajando con menos gente, el sector de calzado también. Máquinas paradas en muchos casos. Esa es una realidad que estamos viviendo y que esto sin ninguna duda, en estos próximos meses se puede llegar agravar. Agravar porque también lo que no producimos, lo traemos de afuera.
LCV: No hay un Rigi para pymes, entonces el desnivel va a ser cada vez mayor.
—No hay un Rigi. El rigi salió tal cual fue votado en el Congreso. No es que en la reglamentación hubo una modificación de Rigi con beneficios para las pymes. No, para las pymes no hubo absolutamente nada.
LCV: ¿Vos qué pensás de algunos de los de los proyectos sobre reforma laboral que andan dando vueltas? Porque en general tampoco tienen mucha mirada sobre la pequeña empresa, o la tienen solamente a favor del despido de los trabajadores.
—Lógicamente esta reforma laboral es una reforma que de alguna manera sí fue fuerte, en el sentido que hubo cambios, donde más se ven afectados los trabajadores es aquellos que toman hasta cinco empleados. ¿Por qué? Porque hasta cinco empleados no pagan cargas sociales y pasan a ser monotributistas, se hacen monotributistas los empleados y facturan al empleador. Entonces ahí hay una condición de desventaja con respecto al resto, porque no cuentan con los beneficios de un empleado normal en cualquier otra empresa.
LCV: Además esa gente definitivamente pierde la posibilidad de una jubilación decente. Es la nada misma, porque pierde toda posibilidad de tener tener ascensos y demás. O sea, el monotributista es el paria del destino, ¿no?
—Claro, tal cual. Dentro de la reforma laboral hay opiniones muy opuestas a lo que está saliendo, y creo que es un tema de discusión y un tema que puede generar conflictos también a futuro.
LCV: Determinados sectores pymes con los que uno conversa, tienen una mirada mucho menos drástica y están pidiendo que haya reformas de lo que ya salió
—Nosotros hemos presentado un proyecto que estamos pidiendo volver a presentarlo al ministro de trabajo. Es un proyecto donde justamente el trabajador tiene beneficios, beneficios extras que hoy no los tiene, donde el empleador está cubierto, se minimizan los riesgos de lo que es esta famosa industria del juicio que perjudica a muchas pymes. Es decir, hemos presentado un proyecto realmente superador donde hasta los sindicatos estuvieron de acuerdo, pero no sé, el Ministerio de Trabajo no lo ha tomado
LCV: Prefirió tomar la motosierra.
—Exactamente. En primer lugar, nosotros como vivimos con los trabajadores, con los gremios hay una muy buena relación en general. Nosotros, al menos desde el sector pyme industrial, buscamos de que haya muy buena relación y necesitamos armonía, no queremos discusiones, no queremos conflictos, queremos que realmente haya armonía, porque creemos que podemos vivir en armonía. Es decir, acá lo que hay que hacer es cuidar a las pymes, a las industrias, de todos aquellos juicios que se inventan, o juicios que no son justos y que terminan fundiendo una pyme. Pero eso tiene que ver también mucho con la justicia, tiene que ver con la Corte Suprema, que no toman las medidas. Es decir, nosotros no tenemos culpa de que un juicio dure 10 años. ¿Pero qué pasa? Un juicio dura 10 años y lógicamente que cuando sale el juicio, con los intereses que se tiene que pagar, funden a la pyme
LCV: Funden a la pyme y seguramente en términos de economía real, para el empleador que hizo el juicio, tampoco le alcanza para nada. Digo, es todo como una situación compleja e injusta.
—Por eso el problema acá es que falla la justicia en Argentina. Es decir, es un problema que hay que ordenarlo desde la Corte Suprema, desde la justicia hay que resolver los problemas que hoy tienen, los conflictos donde se habla de esta industria del juicio, se habla de los los problemas que sufren muchas Pymes que no pueden pagar los juicios millonarios. Pero a ver, más allá de esto, yo creo que tenemos que hablarle al gobierno. Está en manos del gobierno solucionar problemas que tienen que ver con la realidad, tienen que ver con la falta de mercado interno, con los problemas de los salarios, el problema de que la gente no le alcanza el dinero, el problema del alto costo de energía. No puede ser que en un país productor de energía, paguemos la energía, la industria, tres a cuatro veces más caro del precio internacional, de lo que sale en EE.UU, por ejemplo. Entonces, esas son las cosas que hay que solucionar y que el gobierno tiene que darle a las Pymes las herramientas necesarias para que sean competitivas a nivel internacional y que no entren productos importados porque cuando traen esos productos importados también estamos importando mano de obra, no solamente un producto.
LCV: Cuando fuimos el otro día a conocer el polo industrial, y me encontré con esa enorme cantidad de objetos hechos en aluminio, provoleteras, cosas de decoración, de cazuelas y demás. Entonces me puse a buscar y vi que existía la fundición Rosato, y que también era empresario metalúrgico. Y yo todo el tiempo que vengo haciendo entrevistas, nunca me había metido por ahí. ¿Vos tenés hijos, hijas?
—Sí, claro.
LCV: Veía tanta delicadeza y buen gusto que se me ocurrió que una de tus hijas seguramente había estudiado diseño industrial y se le había ocurrido alguno de estos materiales.
—En parte la pegaste, porque una de mis hijas, la más chica, es justamente la que diseña. Ha diseñado muchos de estos productos, de esos artículos que vos viste. Pero nuestro fuerte no es ese, sino que nuestro fuerte es la metalúrgica, es dar servicio a la industria petrolera, a las refinerías, fabricación de equipos, de bienes capital.
LCV: ¿Y ahí como estamos? ¿Está cayendo la actividad?
—Ahí la actividad se sostiene. Sí hay una retracción que tiene que ver con precios, tiene que ver con que no hay una demanda importante, pero dentro de todo se sostiene porque su mercado está funcionando. Todo el sector de petróleo, gas, minería está funcionando y ahí se va sosteniendo, es decir, no es tan crítica la situación.
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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.
LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.
LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.
LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.
LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.
LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.
LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.
LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.
LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.
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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”
En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.
LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”
Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”
LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”
Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”
LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”
Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”
LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”
Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”
LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”
Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”
LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”
Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”
LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”
Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”
LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”
Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”
LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”
Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”
LCV: “¿Y tu cooperativa?”
Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”
LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”
Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”
LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”
Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”
LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”
Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”
LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”
Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”
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Lito Borello: “Otro mundo es posible, pero hay que organizar la esperanza”
En un año signado por el ajuste, la represión y la ofensiva contra los sectores populares, los movimientos sociales atraviesan un proceso de revisión profunda de sus formas de organización y de lucha. En ese marco, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Lito Borello para realizar un balance del primer año de gobierno de Javier Milei desde la perspectiva de la economía popular y la militancia territorial. Crisis civilizatoria, transformación del sujeto trabajador, violencia institucional y la necesidad de reinventar la resistencia son algunos de los ejes de una entrevista que no se limita al diagnóstico, sino que propone volver a poner en el centro la comunidad organizada y la esperanza colectiva.
LCV: “¿Será posible un país que tenga educación, salud y un ritmo para bailar? ¿Será posible?”
Lito Borello: “Claro que sí. Otro mundo es posible, y lo vamos a hacer posible.”
LCV: “Te llamo para que hagamos juntos, para nuestra audiencia, un balance de lo que fue este primer año de gobierno de Javier Milei para los movimientos sociales.”
Lito Borello: “Fue un año profundamente intenso. Por un lado, no se puede soslayar que estamos en el marco mundial de una crisis civilizatoria, lo que los movimientos llamamos una crisis multidimensional, y hay un rediseño del planeta por parte de los poderosos. En la Argentina eso se expresa con un gobierno que claramente representa esos intereses. Más allá de que haya gente con documentación argentina, desde el primer minuto expresan una tiranía al servicio de intereses extranjeros, de un modelo global y de una reformulación del modelo de dominación a nivel mundial. Por lo tanto, en la Argentina estamos peleando contra eso, en un momento de gran dificultad y de reconfiguración de los movimientos populares, porque cuando cambia el cincel del dominador, también los movimientos tenemos que reformularnos para enfrentar este tiempo y el que viene.”
LCV: “¿Y cómo debería ser esa reformulación?”
Lito Borello: “Esta nueva dominación modifica al sujeto pueblo en su conjunto, modifica al sujeto del movimiento de los trabajadores. Ya no es solamente la clase trabajadora tradicional, sino también quienes estamos en el extremo de esa cadena sin patrón, teniendo que inventarnos una economía popular. La calle sigue siendo central como forma de resistencia, pero las formas organizacionales tienen que dar cuenta de esta nueva realidad, incluso en el plano de la resistencia callejera.”
LCV: “¿A qué te referís concretamente?”
Lito Borello: “Humildemente creo que no podemos seguir yendo a lugares donde nos están esperando para llenarnos de gases y palos, donde el resultado al otro día es solo la dignidad de haber resistido. Tenemos que encontrar formas distintas y también el momento y el modo de infringirle a ese poder una resistencia más ofensiva. Cuando hay manifestaciones con poca gente, se le regalan fotos al enemigo, y además se regalan los cuerpos, porque la proporción es uno a cincuenta frente a las fuerzas de seguridad.”
LCV: “¿Cuáles serían esas nuevas formas de dar la pelea, tanto desde las economías populares como desde la política?”
Lito Borello: “Hoy hablábamos en una reunión preparatoria del encuentro de la RITEP en marzo, junto a universidades que acompañan técnicamente a las economías populares. Ya no podemos pensar la economía popular como hace una década, ni siquiera como cuando creíamos que iba a haber gobiernos que la promovieran. Eso no pasó y ahora mucho menos. Tenemos que hablar de una economía popular en resistencia, reformular conceptos, discutir sin bajar los brazos, sin perder sueños ni utopías, y pensar cómo desarrollar esta economía que nos tenemos que inventar quienes no tenemos patrón y que va a seguir creciendo.”
LCV: “¿Y en relación a la resistencia política?”
Lito Borello: “Si seguimos tocando el timbre y quedándonos en la puerta, lo más probable es que no nos vaya bien. Esto no es una crítica a quienes van tenazmente al Congreso, a Plaza de Mayo o a otros lugares, muy lejos de eso. Pero hay que empezar a ir a donde no nos esperan. Quizás haya que recuperar experiencias históricas donde no todas las cosas se hacían con identidades de superficie. Hay mucho de donde abrevar en la historia de nuestros pueblos.”
LCV: “Lo que pasó con Gabriel fue muy fuerte.”
Lito Borello: “Lo que hicieron con Gabriel fue mostrar cómo un pibe en cuero, descalzo, sin nada en las manos, se enfrentaba a una superioridad policial absoluta. Para algo llegó después el patrullero para meterle un escopetazo y matarlo. Más tarde, cuando se quiso hacer un encuentro solidario, hubo decenas de piquetes policiales para impedir que los compañeros llegaran. Quizás ese no era el momento, pero vamos a encontrar el momento y el modo, porque no vamos a dejar que estas cosas sucedan.”
LCV: “Gabriel era compañero de los movimientos sociales.”
Lito Borello: “No importa si era compañero. Lo que importa es que se resistía a una represión absolutamente injusta. Ya no estamos hablando solo de gatillo fácil, sino de una política institucional promovida por el Estado nacional y avalada por el gobierno de la Ciudad. Es una política para generar miedo, para amedrentar, para instalar el terror, y nos están llevando a una sociedad profundamente violenta.”
LCV: “¿Qué pensás del silencio de los sectores opositores frente a esto?”
Lito Borello: “La política profesional está en su peor momento, en una gran decadencia, y por eso hay una acefalía de conducción política. Sin embargo, aunque arriba la noche esté negra, en el territorio aparecen conflictos ambientales, sociales, muchos invisibilizados. Cuando pasó lo del 18, convocado por la CGT, el pueblo entendió que se abría una ventana para una gran jornada de protesta. En todo el país hubo gente saliendo a manifestarse, y el escenario no fue la Plaza de Mayo ni los micrófonos, sino la calle y el pueblo.”
LCV: “¿Cómo es hoy la relación con intendentes y municipios?”
Lito Borello: “No se puede generalizar. La crisis también atraviesa a los municipios. Habrá algunos con más escucha y capacidad de participación. Ojalá se abran espacios, porque hoy el estado de derecho está roto, el contrato social quebrado y la Constitución es letra muerta. Aun así, nuestro pueblo va a seguir luchando y buscando. Donde haya oídos abiertos, habrá organizaciones dispuestas a construir.”
LCV: “Se vienen las mesas populares y el 31 en Plaza de Mayo para que nadie se quede sin pan dulce.”
Lito Borello: “Eso es algo que está en la entraña de nuestro pueblo. En Plaza Congreso, en La Plata y en muchos lugares se eligió compartir lo que hay. Más allá de los discursos de ‘enseñar a pescar’, donde hay hambre hay que ayudar, donde hay frío hay que ayudar. Sin comunidad organizada no vamos a tener la fuerza necesaria para echar a este gobierno ni para construir lo que decías al principio.”
LCV: “¿Con qué idea te gustaría cerrar?”
Lito Borello: “Otro mundo es posible, claro que sí. Pero hay que poner el cuerpo, acumular fuerzas, fortalecer la esperanza. Y la esperanza se fortalece uniendo y organizando.”
Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
“Ropa basura”: la advertencia de Luciano Galfione sobre la avalancha de indumentaria usada que ingresa al país

