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Daniel Yofra: “Ni la CGT, ni las Centrales, están funcionando como deberían”

Días atrás, se realizó un Congreso Nacional de Delegados y Delegadas junto a la Comisión Directiva de Aceiteros y Desmotadores, liderada por Daniel Yofra, con un objetivo claro: “escuchar a los dirigentes para que nos ayuden a pensar cómo hacemos para afrontar esta situación“, tal como señaló a LCV el Secretario General de la Federación de Aceiteros y Desmotadores. Fueron dos días de debate, el 5 y 6 de noviembre, del 73° Congreso Ordinario y Extraordinario, en el que participó también el Secretario General del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA San Lorenzo), Daniel Succi, con la presencia de 160 delegados de ambas organizaciones. Además de ellos, formaron parte de la mesa Marco Pozzi (secretario de Salud Laboral de la FTCIODyARA) y Carlos Zamboni (abogado laboralista y asesor de aceiteros). “No podemos conformarnos con resistir, necesitamos conformar un programa propio de las y los trabajadores, buscar una reforma laboral que se acomode a las necesidades de quienes trabajamos”, fue una de las consignas con las que convocaron a este Congreso que se realizón en el Club Español (Bernardo de Irigoyen 172, CABA).

Desde nuestros inicios, La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, sigue con atención el desarrollo de la actividad gremial de los aceiteros por varias razones. No sólo porque son un gremio potente con gran influencia en la vida económica del país, que logra paritarias extraordinarias, sino porque resulta un laboratorio gremial cuya originalidad es digna de destacar. Un Congreso abierto para conocer de primera mano cuál es la realidad del sector -cuando generalmente son los dirigentes que convocan a sus delegados para bajar línea- fue el estímulo que nos llevó a conversar con Daniel Yofra esta semana, quien no dudó en decir: ” Los que tienen problemas tienen que salir a gritar y a exponer su situación. No todos pueden hacer huelga, no todos pueden manifestarse, pero sí todos pueden plantear cuál es la situación .”

Mientras el gobierno avanza con una verborragia que creíamos olvidada, apelando a términos como ‘terrorismo sindical’ y militarizando los conflicos gremiales, los aceiteros debaten, invitan a gritar. ‘Hagan lío”, decía el Papa Francisco. La cuestión es cómo y con qué dirigentes. “Tarde o temprano la unidad de los trabajadores va a llegar. Siempre ocurrió. Ojalá que no sea detrás de ningún proyecto político o partidario sino detrás de un movimiento obrero empoderado, eso es lo que se necesita“, pronostica y advierte Yofra.

Vale la pena leer la entrevista completa de un dirigente ‘como los de antes’, hijo de un obrero de Villa Constitución preso durante la dictadura, que lleva el mandato de clase en la piel. Enrolado en el Frente Sindical para un Modelo Nacional que lidera Pablo Moyano, mantiene una postura acorde a sus convicciones, con la participación democrática de sus afiliados. Al menos, así parece. El tiempo dirá.

LCV: Hace muy poquito ha habido un encuentro de la Federación de Aceiteros y Desmotadores. Supongo que deben haber charlado muchas más cosas además de las paritarias. ¿Cómo vieron el panorama político gremial de nuestro país?

—Fue un Congreso Nacional de delegados y delegadas y comisión directiva de Aceiteros y Desmotadores, en donde invitamos a dirigentes para que nos ayuden a pensar para ver cómo hacemos para afrontar esta situación. Más allá de la situación particular que atravesamos hoy los trabajadores y trabajadoras de Aceiteros y Desmotadores, donde tenemos un salario acorde a las necesidades que establece la ley de contrato de trabajo y el 14 de la Constitución. Hay otros compañeros, hay otros dirigentes, hay otras ramas que están padeciendo estas políticas que hoy está atravesando el país. Entonces, invitamos a esos compañeros para que se manifiesten y también para que le digan a los dirigentes qué verdaderamente está pasando. No que se guíen los dirigentes por los medios de comunicación que hay, que a veces desinforman.

LCV: Hay una mirada que se propaga por los medios, en donde directamente se califica de “terrorismo” a las protestas gremiales, terrorismo sindical, le llaman. Y hay otra mirada que banaliza esas palabras, como si no tuvieran la importancia que tienen. Después se deja de hablar de los conflictos si no están en la calle o no aparecen.¿Qué te parece que hay que hacer para visibilizar la conflictividad del mundo del trabajo en este momento?

—Yo creo que los que tienen problemas tienen que salir a gritar y a exponer su situación. Hay 300 mil despidos en lo que va del año. Los salarios han caído a partir de diciembre de 2023. La situación de precariedad que hay hoy con la Ley Bases se profundizó en la clase trabajadora. Me parece que hay que salir a plantear estas situaciones con la herramienta que cada organización tiene. No todos pueden hacer huelga, no todos pueden manifestarse, pero sí todos pueden plantear cuál es la situación. Me parece que más allá de lo desafortunado que son determinadas declaraciones, uno no puede dejar de salir a plantear lo que le está sucediendo ni a salir a enfrentar esta situación. No nos pueden venir a correr con un título, como vos planteaste anteriormente, de que somos terroristas.

LCV: ¿Qué sentís cuando escuchás en una misma frase de un vocero presidencial “terrorismo sindical,” “acciones subversivas,” “rehenes”, “vamos a aniquilar esos conflictos para el bienestar de la gente”? Vos como dirigente, ¿qué percibis de peligrosidad en ese discurso usado así de esa manera?

—Primero, que el que se dirige hacia la sociedad no es un trabajador, es una persona que nunca trabajó bajo patrón, ni bajo empresario, ni nada. Segundo, no son los indicados como para generar confianza, ni para que la gente diga “Uh, pucha, tiene razón.” Es como la canción de Sandra Mihanovich que dice “Debajo del asfalto existe gente que no conoce el sol ni conoce los colores.” Bueno, estos son unos de ellos. Este grupo que sale ahora y que te ponen a discutir a personas que tienen una trayectoria, que han trabajado, que tienen aportes, con un pibe que estuvo detrás de una computadora toda la vida y que piensa que puede discutir un país porque nunca ha trabajado. Me parece que es un despropósito. Creo que los dirigentes sindicales no pueden estar pensando en lo que dice un vocero presidencial.

LCV:. Lo que me provoca es que están acostumbrando el oído de la gente a palabras que teníamos salidas de criterio. Porque en democracia una protesta no es terrorismo.

—Porque nosotros estamos callados, estamos callados a la hora de salir a decir lo que pensamos y lo que somos. Yo no puedo dejar de decir porque va a decir “Y claro, es sindicalista.” Y sí, soy sindicalista y represento los derechos de los trabajadores y trabajadoras. ¿Vos qué sos? Porque a vos te conocemos ahora pero yo tengo 37 años de aporte ¿Me entendés? No puede venir un tipo a decirme “son terroristas”. ¿Y vos qué sos? ¿Cuántos años de aporte tenés? A ver, pongamos los papeles sobre la mesa. Yo tengo recibo de sueldo de cuando empecé a trabajar en el año 85. ¿Vos cuándo arrancaste a trabajar?

Tampoco hay que asustarse porque si no ellos te agarran y te dicen “Vamos a reprimir las protestas.” Bueno, no repriman todas las protestas. “Vamos a cerrar o van a poner gendarmes en los lugares que estén de huelga” ¿Y qué van a hacer los gendarmes? ¿Van a trabajar? ¿Van a poner en marcha la planta? ¿Van a poner en funcionamiento el país? En la pandemia se demostró que los trabajadores son mucho más importantes que estos inútiles que lo único que saben hacer es bicicleta financiera y quieren venir a discutir un modelo de país que incorpore a toda la sociedad.

LCV: Patricia Bullrich apelando a la militarización posible de un conflicto, poniendo el reemplazo en gendarmes y prefecturas, también es una foto que va insensibilizado a a la gente de cosas que en nuestro país eran sensibles. No era fácil para uno pensar en que gendarme o lo que fuera venga y haga el trabajo de un de un transportista. Era una cosa que no te la imaginabas diciendo, ahora se le ocurrió y lo tiraron al aire y no salió la gente a decir que era una barbaridad. A eso me refiero con la insensibilidad

—Sí. Tampoco hay grandes micrófonos que nos ponen en la boca a los que hablamos. Incluso los que son oposición a este gobierno, siempre están en el chismerio, entran en la lógica muy básica de hablar mal de los demás y no de cómo sacamos este país adelante. Que ella haga estas cosas a mí no me asombra porque ya el presidente lo dijo en un momento, que tiraba bombas en los jardines. Si podía hacer eso que calculo yo que debe tener pruebas, seguramente puede hacer otras cosas. Pero bueno, si nosotros decimos ¿Vos qué sabes hacer? Vení a poner en marcha una planta, trabaja en un Call Center, todas las actividades que la manejan los obreros trabajadores y trabajadoras, que lo hagan.

LCV: ¿Apostas a la unificación en la lucha?

—Sí, tarde o temprano esto va a ocurrir. Siempre ocurrió. Ojalá que sea no detrás de ningún proyecto político o partidario sino de detrás de empoderar al movimiento obrero que lo necesita. Yo soy un dirigente de 30 años de militancia pero hay trabajadores que tienen 10 o 15 años que la están pasando muy mal y no tiene a nadie que lo represente. porque la representación genuina de todos los trabajadores que no tienen organizaciones es la CGT o las centrales, y no están funcionando como deberían. Por eso sale alguien como Adorni a decir cualquier estupidez y cree que dice algo importante, cuando hace 30 o 40 años atrás no había un Adorni en el poder, ni siquiera en una base había un Adorni. Pero bueno, es lo que está, es lo que ellos supieron engañar muy fácilmente y nosotros no supimos gritar para que esto no ocurra, para que un gobierno como el de Milei esté manejando los destinos de nuestro país.

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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*

Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.

En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.

Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.

Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.

Una cláusula indefendible

La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.

Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.

La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)

La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.

La Constitución habla de gratuidad en relación con:

· el acceso a la información pública (art. 13),

· la asistencia sanitaria (art. 19),

· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),

· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),

· la acción de amparo (art. 56),

· el habeas data (art. 63),

· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),

· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),

· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),

· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),

· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),

· el perfeccionamiento docente (art. 267),

· la universidad autónoma (art. 269),

· y la póliza escolar (art. 270).

La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.

Lo que no pueden hacer los legisladores

Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.

Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.

Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.

Ignorancia u oportunismo (o ambas)

Legislar desde dogmas ideológicos es necio.

Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.

Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.

Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.

Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.

*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.

Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.

LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”

Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”

LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”

Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”

LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”

Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”

LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”

Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”

LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”

Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”

LCV: “Eso ya lo vivimos.”

Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”

LCV: “También preocupa el rol de los medios.”

Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”

LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”

Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”

LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”

Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”

LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”

Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”

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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.

LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”

Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”

LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”

Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”

Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”

LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”

Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”

LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”

Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”

LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”

Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”

LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”

Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”

LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”

Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”

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