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Entrevistas

“Me tengo que entregar, la tienen a mi mamá”. FOETRA y la reconstrucción de la memoria

El jueves 28 de noviembre se colocó una baldosa en la sede central del sindicato FOETRA en homenaje a los 46 trabajadores telefónicos desaparecidos durante la última dictadura militar. Fue la culminación de una larga tarea de reconstrucción de la memoria en la que el gremio está trabajando desde hace años. Un trabajo minucioso en el que se revisaron legajos y archivos y buscaron qué había ocurrido con más de cuarenta trabajadores que de un día para otro dejaron de asistir a sus empleos. Permanecieron como ‘ausentes sin aviso’. Florencia Chiappetta, Secretaria de DDHH de FOETRA, nos cuenta cómo hicieron el relevamiento de decenas de compañeros desaparecidos -siguiendo pistas, datos, archivos, testimonios- y los detalles del conmovedor acto que se hizo la semana pasada con la presencia de Taty Almeida.

LCV: ¿Cómo vivieron el acto de homenaje a sus compañeros desaparecidos?

—El homenaje que realizamos el día jueves a nuestros compañeros detenidos, desaparecidos y asesinados por el terrorismo de Estado era una deuda pendiente, era una obligación histórica hacia ellos y hacia las futuras generaciones de trabajadores telefónicos. Realmente, como decías recién, acompañados por muchos compañeros telefónicos, compañeros familiares de nuestros compañeros detenidos desaparecidos, el movimiento de Derechos Humanos, los organismos. Para nosotros fue un privilegio además contar también con Tati y con Vera en la mesa, y poder contar con las Madres, representación de Abuelas de los 12 de la Santa Cruz, de los distintos organismos, como recién te decía, y muchísimas gracias, estuviste vos, estuvo la muestra de las pancartas, que fue organizada también por tu persona y que para nosotros fue muy importante poder exponerla. Había pancartas que habían realizado familiares de compañeros telefónicos como Castello, y de un montón de compañeros y compañeras muy queridos por todos nosotros.

LCV: Muchos trabajadores desaparecidos figuraban como ausentes sin aviso, o figuraban como abandono de trabajo, de tareas, o como un día no vino más, renunció y se fue. La ímproba tarea que ha hecho FOETRA era buscar en cada uno de esos testimonios que oficialmente eran dados de baja por ausencia sin aviso, a ver si había o no una historia militante, o había un desaparecido, o había un asesinado. Contanos cómo fue esa reconstrucción.

—Esto se dio en un marco colectivo, la construcción de la memoria es colectiva. En el año 1987 la primera comisión de Derechos Humanos de FOETRA realiza la colocación de la placa con los primeros 20 nombres de los compañeros telefónicos detenidos y desaparecidos. Nuestro sindicato fue uno de los primeros que toma la definición de constituir la Secretaría de Derechos Humanos como un eje principal dentro de la conducción y con el compromiso de todos los compañeros y compañeras. Porque estas cosas, digo, en lo que es en el marco estatutario de las entidades sindicales, se votan en la asamblea general de afiliados y se aprobó por unanimidad de todos los compañeros y compañeras. Cuando nos tocó la gran responsabilidad y con este legado de comenzar a trabajar al frente de la secretaría, comenzamos a tratar de buscar los testimonios, porque sabíamos que eran muchos más los compañeros telefónicos. El gremio telefónico tiene una historia muy grande de lucha, estuvo en la CGT de los argentinos, tiene un montón de compañeros que estaban en la JTP, que era la lista blanca de telefónicos, que sabía que había muchos compañeros que todavía no se habían podido ubicar, pero que habían participado de esa lista. Así nosotros empezamos a buscar a esos compañeros, esos datos de esos compañeros, empezamos a participar en la mesa de juicio y castigo, que en ese momento estaba organizada por Hijos y los gremios que estábamos participando éramos los Gráficos, UTE, Metrodelegados y nosotros. Comenzamos a ir a los juicios, empezamos a buscar dentro de los testimonios de algún familiar o algún conocido, algún compañero de la cuenta de algún trabajador telefónico, por ejemplo. Una vez que esto se empezó a motorizar dentro del sindicato, compañeros empezaron a venir a los juicios; los mismos compañeros empezaron a acercarse y a contar información, a darnos ciertos datos, donde por ejemplo, una compañera nos cuenta que en la zona norte, uno de los compañeros había dicho que tenían a su mamá y que se tenía que presentar y nunca más supieron de él.

LCV: ¿Quiénes tenían a su mamá y dónde fue ese compañero?

—El compañero pasa por la oficina y le dice a alguno de los compañeros que estaban ahí me voy porque tienen a mi mamá y me piden que me entregue.

LCV: ¿Quién se supone que tenía a la mamá?

—Más de eso no cuenta.

LCV: Pero nosotros podemos suponer la historia: lo tenían, las fuerzas militares.

—Nosotros al poder ir viendo los juicios y los testimonios ubicamos la historia de un compañero que había sido secuestrado y que había estado en un centro clandestino con testimonios, con la madre. A partir de eso era el compañero Santi. Nosotros ese nombre lo resguardamos y años después, tres o cuatro años después, pudimos verificarlo porque con la cuestión de poder buscar los legajos, buscamos el legajo del compañero, y el compañero era telefónico. Ahí pudimos cerrar un poco la historia y poder ubicar al compañero, su oficina, sus lugares de militancia. Todo ese trabajo lo fuimos haciendo siempre muy a pulmón, buscando un dato. Por ejemplo, al colorado Siquier, que era un compañero también de zona norte, de la columna norte, lo pudimos empezar a buscar a partir de un recorte en una revista de militancia, donde unos compañeros contaban que en una reunión del Nacional Buenos Aires había un compañero telefónico que le decían el inglés, ese era uno de los apodos que él tenía, y que ese compañero estaba desaparecido. A partir de eso también empezamos a buscar los datos hasta que lo pudimos recuperar y también reparar su legajo.

LCV: ¿Hasta el momento cuántos desaparecidos y asesinados tiene FOETRA?

—Hasta el momento nosotros pudimos ya ubicar y confirmar a 46 compañeros. 44 compañeros son trabajadores directos de la empresa de teléfonos, 2 compañeros de la obra social nuestra que también dependía de Entel.

LCV: Explícale a la gente qué significa reconstruir un legajo y entregar un legajo a la familia. ¿Qué significa, qué implica en términos jurídicos y en términos reparatorios?

—Sobre el tema de la reparación de los legajos, las primeras reparaciones se habían hecho para fines del 2015. Ya se había votado, habíamos perdido el gobierno y no estaban reparados todavía los legajos. Los legajos llevan una reparación física, que es tomar el legajo original y según si el motivo fue de desaparición forzada o asesinato, hacer las reparaciones en todas las partes del legajo donde decía que habían abandonado el puesto de trabajo, que no se habían presentado o que habían sido despedidos, era reparar eso y poner la verdadera causa de la desvinculación laboral, que era desaparición forzada o asesinato por el terrorismo de Estado. Luego de eso se hacía una copia del legajo, y ese legajo en un acto público, que eso también tiene una gran importancia, que sea un acto público de reparación y no solamente una cuestión administrativa, se le da la copia de ese legajo reparado a la familia. Para la familia, hemos tenido historias muy profundas, de mucha emoción, porque hijos e hijas encontraron la letra de su papá o de su mamá en el legajo. Por ejemplo, para los ingresos, Entel te tomaba una prueba de mecanografía donde la persona mecanografiaba algo que pensaba, no era un dictado. Muchos se encontraron con ideas de sus papás, de sus mamás, pensamientos que estaban escritos ahí y era muy, muy fuerte. Inclusive hay compañeros que no sabían, por ejemplo, que su mamá había tenido un hijo anterior y que ese hijo había muerto al poco tiempo de nacer. Y eso figuraba en el legajo.

LCV: Uno cree que un legajo es nada más que cuál es tu función, qué es lo que haces ahí adentro y demás. Tuve oportunidad de ver algunos de los legajos de la asociación de personal aeronáutico y me impresionaba muchísimo porque son historias de vida, concretamente son historias de vida, enfermedades, momentos críticos, licencias por bodas, digo, es la vida registrada en el marco institucional del laburo. Es muy fuerte.

—Lugares donde vivieron, vínculos familiares, hay muchísima, muchísima información en los legajos, no es solamente bueno, tenías este puesto de trabajo, entró en tal fecha y se fue en tal otra fecha. Están nuestras vidas como trabajadores y toda la información que nosotros volcamos ahí están los legajos. Y realmente es muy, muy fuerte y muy, muy importante para las familias poder tener ese legajo y ese legajo reparado.

LCV: Los legajos tienen ese subtexto, esa historia viva de un individuo. Además de dar la cana al hecho de que mintieron acerca de que no abandonó ningún trabajo.

—Exactamente. Además, también muchas familias, muchos hijos, muchas hijas encontraban las notas de los exámenes, se sorprendían, miraban, decían mirá las notas que siempre se sacaba. Todas esas cosas están ahí y no las pueden borrar.

LCV: ¿Qué significa pertenecer a este recorrido de lugares de memoria y que esté Taty Almeida vinculada con el tema?

—Con el tema justamente de la memoria, nosotros trabajamos muy fuerte el tema de que los compañeros más jóvenes conozcan nuestra historia, conozcan la historia de nuestros compañeros, por qué lucharon, el tema de que los compañeros eran activistas, eran delegados como ellos, trabajaban en las mismas oficinas. También señalizamos las distintas oficinas, y no es una placa de bronce, es la foto del compañero, la historia del compañero, si hubo un juicio, por ejemplo, por delitos de lesa humanidad, si el caso fue juzgado. Todo eso está en cada una de las oficinas donde trabajó un compañero o una compañera nuestra. Además en ese homenaje siempre participa alguien de la familia, participa algún compañero que lo conoció para dar un poco de testimonio también de esto que decíamos.

LCV: ¿Y cómo lo vinculan con la lectura de este momento que nadie de nosotros pudo imaginar siquiera?

—Lo que vamos trabajando con los compañeros son distintos ejes. Uno de los ejes es el tema justamente de lo que sucede ahora y en este tipo de gobiernos neoliberales, con el tema de la cultura del miedo, con los discursos de odio, con el individualismo. Primero trabajamos desde la cuestión más humana, de cómo nuestros compañeros se conmovían ante el sufrimiento del otro, peleaban en la defensa de los derechos laborales y luchaban por una patria más justa para todos y todas, y más inclusiva. Discutimos y charlamos mucho a través de talleres y recorridos que vamos haciendo, hay casi 600 compañeros telefónicos que recorrieron ya la ex ESMA. Cuando nosotros terminamos los recorridos, hacemos talleres de debate y ahí discutimos justamente por qué fue la dictadura cívico militar, en la discusión de los modelos de país y la discusión de como el movimiento obrero en las distintas etapas también fue parte activa y principal de la resistencia y de plantear, como por ejemplo con Huerta Grande, con los puntos de Ubaldini, digamos, en distintas etapas históricas el movimiento obrero supo encontrar programas profundos para el país, para que sean puntos de unidad para salir adelante y pelear. Nosotros vamos trabajando desde la Secretaría de esta manera, en las distintas oficinas, a veces presencialmente, con encuentros en el gremio, con encuentros en los sitios de Memoria. Me preguntabas el tema de los Lugares con Memoria, para nosotros es un honor ser parte de los circuitos de Lugares con Memoria, porque todo el archivo nuestro también va a ser público a partir de esto, lo van a poder utilizar docentes y alumnos. Además cualquier persona que quiera conocer la historia de nuestros compañeros, las actividades que nosotros realizamos en el eje de que justamente toda esta memoria y toda esta lucha pase a las nuevas generaciones, va a poder acceder y va a ser de conocimiento de todos y todas. Nosotros siempre pensamos esta cuestión, las investigaciones que hacemos, todo lo que averiguamos, no nos puede quedar en un archivo guardado en el sindicato.

LCV: Muchísimas gracias.

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“Protocolos”: cuando el teatro se mete en la cabeza de quienes reprimen

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el escritor y dramaturgo Alejandro Stilman presentó Protocolos, una obra que explora, desde la ficción y el teatro, el mundo de los operativos de seguridad y los servicios de inteligencia. A partir de personajes atravesados por los protocolos institucionales —y también por sus propias contradicciones—, la pieza propone una mirada humanística y crítica sobre quienes están detrás del escudo en las manifestaciones. La obra se presenta los viernes en el Complejo Teatral Ítaca, en el barrio de Almagro.

LCV: ¿Qué es Protocolos?

Alejandro Stilman: “Bueno, en primer lugar es una palabra que es signo de época para los argentinos. Decimos protocolo y sabemos que hablamos de los días miércoles y de esto que ha implementado la ministra de Seguridad: poner frente al grupo de jubilados que va a reclamar por sus derechos murallas humanas de robocops que se encargan supuestamente de mantener el orden o permitir la libre circulación. El protocolo antipiquetes, como ya sabemos, es uno de los protocolos. Pero todas las sociedades constituidas y todas las instituciones que forman parte de la sociedad tienen los suyos. Entonces tenemos el protocolo de un organismo dedicado al mantenimiento del orden —todo esto dicho entre comillas—, los grupos antidisturbios específicamente. Y después tenemos protocolos del otro lado, que son los de los servicios de inteligencia. También hay protocolos más benignos: tenés el protocolo odontológico, donde se encargan de ponerte la anestesia antes de sacarte la muela. Hay un montón de protocolos, y también protocolos que son un mito, como el Protocolo de Sion. La vida está nomenclada y es necesario que sea así en algún sentido, pero esta obra lo que hace es meterse con dos protocolos que me parece que son muy simbólicos de época: el de los fondos reservados de la SIDE —sin que necesariamente se esté hablando de eso—, porque es una obra ficcionalizada donde se metaforiza sobre estos dos mundos. Son dos historias que sobrevuelan esta índole de protocolo.”

LCV: ¿Y cómo se violan esos protocolos dentro de la obra? Porque hay un efectivo antidisturbios que falta a reprimir, un psiquiatra y agentes de inteligencia infiltrados.

Alejandro Stilman: “Sí, en realidad hay una mirada más bien de corte humanístico para tratar de entender qué pasa. Por ejemplo, a mí me resulta muy impactante cuando cinco milímetros de policarbonato —los del escudo que mantienen cada uno de los efectivos— separan los rostros de los que están del otro lado vociferando y reclamando. Mientras el que sostiene el escudo, no sé si con ayuda de lo que le dan o porque está muy ideologizado, parece de roca: no tiene ningún gesto, ningún movimiento. Esa convivencia cara a cara me parece que tiene una potencia enorme como escena. Me interesa indagar qué le pasa a ese efectivo cuando lo putean en vivo y en directo de esa manera y después vuelve a su casa. Ese sería uno de los primeros abordajes de la obra y nos permite pensar la cosa desde otro lado: ¿cuál es la cocina de estas instituciones que aplican protocolos y que tienen protocolos internos para llevar adelante su tarea?”

LCV: Hay algo del teatro de Pavlovsky, de meterse en la cabeza de estos personajes.

Alejandro Stilman: “Sí, vas bien por ahí. Hay algo de eso en la técnica. Y también hay alguna pizca de literatura y de ficción con citas de algunos autores latinoamericanos reconocibles que nos ayudan a cabalgar la historia. Y el colmo de la paradoja son dos agentes de servicios infiltrados que a su vez están infiltrados por un topo muy singular, al que no puedo delatar porque si no estaría contando toda la obra.”

LCV: ¿Cuándo y dónde se puede ver?

Alejandro Stilman: “La obra se presenta todos los viernes de marzo y abril en el Complejo Teatral Ítaca, en Humahuaca 4027, en el barrio de Almagro. Y nos acaban de avisar del teatro que probablemente, si los elencos están disponibles, podamos seguir también en mayo.”

LCV: Siempre se dice Ítaca, pero mucha gente dice Itaka.

Alejandro Stilman: “Sí, es muy gracioso porque ahí se mezcla la famosa isla a la que quería volver el personaje de Homero con la Ithaca, el famoso fusil que se usó para reprimir en América Latina y en el mundo durante muchas décadas, sobre todo en los años 70 y 80. Pero el teatro es Ítaca, con C.”

LCV: Tenés un actor que se llama Gerardo Martínez, como el sindicalista.

Alejandro Stilman: “Sí, es increíble porque a la gente le rebota mucho el nombre. Pero no tiene nada que ver con el sindicalista. Gerardo es un flor de actor, en realidad es abogado, y trabaja junto con Ernesto Campo Ríos. Nada que ver con aquel Gerardo Martínez.”

LCV: ¿Cuánto tiempo te llevó escribir la obra?

Alejandro Stilman: “El teatro, a diferencia de la narrativa, te permite —si tenés cierta facilidad para construir situaciones— ser un poco más expeditivo. Una vez que tenés la trama, el manejo de la interacción entre los actores, los diálogos, es algo que a mí me sale bastante naturalmente. En cambio la narrativa me vuelve muy obsesivo y me demora mucho más.”

LCV: Y además la dirigís. ¿Qué se siente dirigir?

Alejandro Stilman: “Es verdaderamente tremendo. Una cosa es el personaje cuando lo manejás en el mundo de la ficción, vos frente a la pantalla con tu cabeza, y otra cosa es cuando estás con el material humano que interpreta los roles. Ahí aparece una dualidad: ese imaginario de personaje que inventaste y ese actor de carne y hueso que trae su historia de vida y la pone al servicio del rol. Se produce una colisión de mundos que como director tenés que manejar con mucho cuidado, equilibrio y percepción para ver por dónde puede ir la cosa.”

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“20 años de lucha y construcción de derechos”: Patricia González y el encuentro de mujeres trabajadoras de AEFIP

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Patricia González, secretaria de Género, Diversidades e Igualdad de Oportunidades de AEFIP, habló sobre el encuentro nacional de mujeres del sindicato que se realizará en Huerta Grande. La dirigente reflexionó sobre el recorrido de dos décadas de organización de las trabajadoras, el contexto político actual, el impacto de la reforma laboral y los desafíos que aún persisten en materia de igualdad y tareas de cuidado. También destacó el valor de la memoria colectiva y la formación política dentro del movimiento sindical.

LCV: Venís de la plaza por la movilización del 8 de marzo. ¿Cómo estaba el clima de la marcha?
Patricia González: “Sí, sí, vengo de la plaza. Había mucha gente, había bastante gente. Seguimos las mujeres en la calle, en pie de lucha.”

LCV: Este año el encuentro de mujeres de AEFIP vuelve a realizarse en Huerta Grande. ¿Cuál es el lema y por qué lo eligieron?
Patricia González: “El lema de este año es ‘20 años de lucha y construcción de derechos’. Se cumplen justamente veinte años desde que las mujeres trabajadoras de AEFIP venimos sosteniendo estos encuentros, que han sido el espacio que nos dimos para construir nuestros derechos y para ir en la búsqueda y conquista de nuevos derechos. Es una conmemoración de todo ese camino recorrido en Huerta Grande, que además es un lugar icónico para el sindicalismo y para nuestro sindicato en particular, porque allí también se fundó nuestro sindicato. Este año además cumplimos 70 años como organización y se cumplen 50 años de la dictadura, así que es un año muy conmemorativo. Todo eso le da al encuentro un marco mucho más importante para destacar la militancia de las mujeres dentro de nuestra organización y el trabajo que hicimos para que nuestras voces se escuchen y para que la perspectiva de género se traduzca en conquistas reales.”

LCV: Siempre convocan especialistas para acompañar el debate. ¿Quiénes participarán este año?
Patricia González: “Este año hemos convocado a Virginia Franganillo, que fue la primera presidenta del Consejo Nacional de la Mujer y una figura muy importante en la historia política de nuestro país y en la lucha por la participación de las mujeres, especialmente por la ley de cupo. También estará Mónica Hassenberg, fotógrafa que ha documentado algunos de los momentos más importantes de lucha en la historia argentina y que va a llevar una muestra sobre la primera marcha del 8 de marzo en democracia, en 1984. Además, para los talleres vamos a contar con la diputada Kelly Olmos, que participó en la elaboración de una propuesta alternativa a la reforma laboral aprobada recientemente por este gobierno. Y en las últimas horas confirmamos también la presencia de la ministra Silvina Batakis, que va a exponer sobre economía y desigualdad desde una mirada con perspectiva de género.”

LCV: En el encuentro también habrá talleres para debatir la reforma laboral. ¿Qué lugar ocupa ese tema?
Patricia González: “Las delegadas de AEFIP no se ocupan solamente de problemas de mujeres, somos delegadas del colectivo de trabajadores en su conjunto. Por eso el eje del encuentro tiene que ver con analizar la reforma laboral, sus implicancias y cómo afecta al mundo del trabajo en general y a las mujeres en particular. En los talleres hacemos el ida y vuelta con las delegadas y dirigentes de todo el país, que traen las inquietudes de lo que ocurre en cada lugar de trabajo. Allí tratamos de poner luz sobre lo que estamos atravesando y pensar nuevas herramientas y estrategias gremiales para enfrentar este momento.”

LCV: También habrá un espacio para la memoria de quienes abrieron camino en el sindicato.
Patricia González: “Sí, estos veinte años se hicieron con muchas compañeras que fueron abriendo camino. Por eso convocamos a las anteriores secretarias de la mujer —porque antes la secretaría se llamaba así— que fueron cuatro compañeras que ocuparon ese rol antes que yo. Una de las conquistas que logramos fue transformar esa secretaría en Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades. Ellas van a contar cómo fueron los comienzos, cómo se fue construyendo este espacio dentro del sindicato.”

LCV: En el contexto actual del país, ¿cuál creés que es la política del gobierno que más impacta en las trabajadoras?
Patricia González: “En el marco de las trabajadoras, la reforma laboral recientemente aprobada impacta de lleno en la vida laboral y familiar. Es un retroceso de siglos, volvemos a lógicas de la primera era industrial donde se precariza y se deja con mayor desprotección a los sectores más vulnerables. En el caso de las mujeres, se agrandan las desigualdades de género que ya existían.”

LCV: Se habla mucho del concepto de feminización de la pobreza. ¿A qué se refiere?
Patricia González: “Tiene que ver con que somos las mujeres quienes mayoritariamente ocupamos los trabajos más informales, peor remunerados y más precarizados, muchos de ellos vinculados a las tareas de cuidado. Al mismo tiempo, como somos quienes llevamos adelante mayoritariamente esas tareas de cuidado en el hogar, tenemos menos disponibilidad horaria para acceder a trabajos más exigentes. La reforma laboral profundiza ese problema con herramientas como el banco de horas, que termina descartando a quienes no pueden quedarse más tiempo trabajando.”

LCV: ¿Cómo definirías las tareas de cuidado y por qué son tan centrales en este debate?
Patricia González: “Cuando hablamos de tareas de cuidado hablamos de todo el conjunto de trabajos vinculados al cuidado de otras personas: las infancias, las personas mayores, personas con discapacidad o enfermas. Muchos de los trabajos más feminizados están ligados a esto: el personal de casas particulares, las y los trabajadores de la salud, las y los docentes. Son sectores donde más del 70 u 80 por ciento son mujeres y que históricamente han sido mal pagos porque culturalmente se asocian al rol de la mujer en la sociedad.”

LCV: ¿Cómo se organiza el encuentro y qué pasa después con las conclusiones?
Patricia González: “El encuentro comienza el jueves a las 14:30 o 15 horas y termina el sábado al mediodía. De allí surge un documento general que se difunde entre todas las trabajadoras y trabajadores del sindicato. Además, cada secretaría de género de las seccionales —tenemos representación en todo el país— elabora un informe con lo trabajado en los talleres. Con esos informes se planifica el trabajo gremial del año siguiente.”

LCV: ¿Por qué eligieron la muestra fotográfica de Mónica Hassenberg sobre la marcha de 1984?
Patricia González: “Porque es el único registro de esa primera marcha del 8 de marzo en democracia. Y porque muchas de las consignas que aparecen allí hoy son derechos conquistados que se transformaron en leyes. El registro de esos momentos de lucha es muy importante para construir identidad y pertenencia dentro de un colectivo, tanto en el movimiento de mujeres como en nuestro sindicato.”

LCV: ¿Cuántas participantes esperan este año?
Patricia González: “Vamos a ser alrededor de 220 mujeres de las 18 seccionales que tenemos a lo largo y ancho del país. También participan algunos varones dirigentes del sindicato, aunque en minoría. Es un evento muy importante para nuestra organización y también es parte de la formación de todos los compañeros.”

LCV: Para cerrar, ¿qué significa para el sindicato sostener estos encuentros durante veinte años?
Patricia González: “Es una enorme satisfacción. Significa que el sindicato, varones y mujeres, sigue creyendo en estos espacios de encuentro político y de formación. También habla de una conducción que apuesta a renovar y fortalecer estas instancias. Cumplir veinte años de estos encuentros demuestra que la organización colectiva sigue siendo el camino para defender y ampliar derechos.”

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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.

LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?

Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”

LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?

Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”

LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?

Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”

LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.

Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”

LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?

Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”

LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.

Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”

LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?

Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”

LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?

Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”

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