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Daniel Ricci: “El gobierno sigue deteriorando el salario con propuestas muy por debajo de la inflación”

Daniel Ricci, secretario general de la Federación de Docentes Universitarios (FEDUN), pasó por La Columna Vertebral Historia de Trabajadores donde habló de la difícil situación que atraviesa la comunidad universitaria argentina. El dirigente destacó la profundización de la crisis salarial, el éxodo de docentes hacia la enseñanza privada y el extranjero, y las políticas del gobierno de Javier Milei que afectan tanto a los trabajadores como a la educación pública.

Con un acatamiento masivo del paro y un fuerte respaldo de los estudiantes, docentes y no docentes, Ricci expuso las dificultades que enfrenta el sistema educativo y denunció la falta de apoyo por parte del gobierno hacia la universidad pública.

LCV: ¿Cómo ha sido el acatamiento, Daniel?

Daniel Ricci: “El acatamiento prácticamente total el día de hoy y seguramente seguirá así mañana, expresando el rechazo de todos los trabajadores universitarios, tanto docentes como no docentes, a la pérdida salarial de más de 70 puntos frente a la inflación que llevamos desde que Milei es presidente.”

LCV: ¿Cuál ha sido la reacción de la comunidad universitaria: alumnos, en fin, lo que es la comunidad educativa?

Daniel Ricci: “Creo que la lucha por nuestros salarios, la lucha por la defensa de la universidad pública, tiene el apoyo tanto de los docentes, no docentes como de los estudiantes, y también se ha expresado todo el pueblo argentino en lo que fueron las marchas de abril y de octubre del año pasado. Me parece que hoy volvemos de vuelta a este conflicto luego de las vacaciones. Lamentablemente, el gobierno sigue deteriorando el salario con propuestas de menos del 2% de incremento salarial. El último mes, el de febrero, tuvimos 1,2, una brutalidad, mientras ellos mismos saben que la inflación supera el 2%, con lo cual quieren hacer perder este año más de 20 puntos, sumados a los 70 del año pasado. El gobierno lo que tiene es una política extractivista en la cual se podrán beneficiar nada más que un par de empresarios que saquen el litio y el petróleo, mientras condenan a la gran mayoría de los argentinos: los trabajadores, los empresarios Pyme, a los científicos y los estudiantes, a que cada día vayan deteriorándose su forma de vida.”

LCV: ¿Hay mucha migración de docentes de la UBA hacia la enseñanza privada?

Daniel Ricci: “Lo que vemos, no solo en la UBA, sino en las 61 universidades del país, es que el deterioro salarial de los universitarios es todavía peor que el de los trabajadores privados, con lo cual hay una migración hacia universidades privadas, hacia trabajos privados y también hacia otros países de Latinoamérica. Hoy tenemos el salario medido en dólares más bajo de toda Latinoamérica, con lo cual estamos viendo lo que es una fuga de científicos, una fuga de docentes. Imaginate que para formar un docente o un científico se lleva años, y se pierde lamentablemente muy poco tiempo con estas políticas de ajuste del gobierno de Milei.”

LCV: ¿Tienen alguna estadística acerca de cuál es el grupo o la especialidad de docentes que más migra, digo, ciencias duras, humanistas?

Daniel Ricci: “Se está viendo en general en todos los grupos de trabajo. Se ve más en los que tienen una salida laboral en el ámbito privado, como en el caso de agrónomos, médicos, odontólogos, veterinarios. Son las profesiones que tienen una mayor salida laboral, eso se ve mucho más. Y también una cosa que, por ejemplo, se ve en las escuelas universitarias, ante las escuelas de las universidades públicas, de las cuales estamos orgullosos, como el Pellegrini y el Buenos Aires de la UBA, que tenían salarios superiores a lo que era la administración de la ciudad o provincial, hoy esto se ha invertido, y lo que se está viendo es que los docentes de universidades, que en colegios secundarios ganan mucho menos que lo que ganan en su provincia. Y entonces, obviamente, están yendo a trabajar a la provincia o, en el caso de la ciudad de Buenos Aires.”

LCV: ¿Se ha cambiado el sistema jubilatorio de los docentes o sigue estando en el sistema jubilatorio actual? Hay docentes del Pellegrini que tenían una buena jubilación a una edad temprana, por el desgaste, ¿eso se ha modificado?

Daniel Ricci: “No, nosotros seguimos teniendo la jubilación del 82% móvil que recuperamos en la época en que Cristina Fernández era presidenta. La seguimos teniendo hasta el día de hoy, aunque está amenazada, la verdad, por todo lo que está pasando con los jubilados. Es lamentable el ajuste que están teniendo los que han forjado nuestra patria. Y bueno, en eso nos expresamos en solidaridad, no solo con los jubilados universitarios, sino con todos los jubilados de nuestro país.”

LCV: ¿El paro es presencial, con clases en la calle? ¿Cómo se está llevando a cabo?

Daniel Ricci: “No, el paro se está haciendo sin concurrencia en los lugares de trabajo, tanto el día de hoy como el día de mañana, martes.”

LCV: Porque además, si no, está este tema del costo que significa para el trabajador no ir a trabajar, ¿no? De paso ahorras unos mangos en tanto peso que tiene el tema de los boletos y los traslados de los pobres docentes…

Daniel Ricci: “Mirá, para reforzar más todavía lo que vos decís, una de las cosas que estamos viendo, que cerca del día 20, lo empezamos a ver el año pasado, es que empieza a haber menos alumnos en las aulas. Y eso es porque, obviamente, se quedan sin plata para poder viajar, y empiezan a pedir a los docentes que les den las clases por Zoom, cosa que, obviamente, es un deterioro absoluto de la enseñanza universitaria.”

LCV: Un deterioro que además está notando en un montón de estadísticas, ¿no? Este respecto de la capacidad de comprensión de la gente, de los primeros años, de los primeros niveles del CBC y todo lo demás. Eso acompañado con la falta de trabajo y el tema del deterioro de calidad docente, en tanto mal pagado, es un combo explosivo…

Daniel Ricci: “Sí, pero como decimos siempre, hay dos modelos de país. Hay un modelo de país que es el modelo extractivista, donde se exportan las materias primas, como el litio, como el petróleo, sin agregar ningún tipo de trabajo argentino. Para eso no hace falta ni universidad ni educación. Y hay otro modelo, que obviamente es el modelo que nosotros defendemos, que es ponerle trabajo argentino a nuestras materias primas. Para eso hay que invertir en educación, hay que invertir en desarrollo científico y tecnológico, y es lo único que permite que tengamos un modelo de país para 45 millones de argentinos con salarios dignos.”

LCV: Ya no estamos hablando de décadas, sino que estamos hablando del siglo pasado, ¿no? Porque la pérdida de derechos que estamos teniendo es tan feroz como ese retroceso que te marco.

Daniel Ricci: “Te digo incluso más grave, estamos yendo más atrás de la ley Sáenz Peña, estamos yendo dos siglos para atrás. Cuando presentan la ley Ómnibus, recordarás en diciembre cuando asumió Milei, parte de esa ley, que por suerte no se aprobó en el Congreso de la Nación, decía que los padres tenían derecho a mandar a los hijos, si querían, a la escuela, y si no querían, no los mandaban, con lo cual están yendo en contra hasta de la ley de enseñanza obligatoria, que fue incluso implantada por lo que era el liberalismo, no la derecha. Están yendo a la derecha de Roca. Roca debe ser un comunista.”

LCV: El 8 de abril va a haber un paro…

Daniel Ricci: “Me parece que, como decía, la defensa de la universidad pública no solo de los universitarios, sino de todos los argentinos. Así que tendremos el apoyo de toda la sociedad. Y bueno, el 24 de marzo nos expresaremos en memoria, verdad y justicia. Y el 8 de abril, bueno, habrá un paro general que seguramente será masivo, y estamos necesitando también que la CGT y todo el movimiento obrero se pongan a la cabeza de un plan de lucha en contra de este gobierno.”

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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