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Trabajar precarizado o Crónica de un desamparo laboral, por ATE Agroindustria, Salta

Nacimos a la vida laboral así: precarizados. En los ’90, al igual que ahora, las políticas neoliberales arremetían contra los derechos ganados, generando pobreza y desempleo generalizado. Las oportunidades laborales para los jóvenes profesionales del desarrollo rural escaseaban y las que había proponían al futuro “trabajador” inscribirse en la AFIP, facturar sus “honorarios” y firmar cada cierto tiempo un contrato de locación de obra o de servicios a término. Así, los trabajadores del entonces Programa Social Agropecuario acumulamos factureros y contratos durante más de quince años, firmamos cada año que no había (¿no había?) relación laboral con el Estado empleador, pagamos de nuestro bolsillo la obra social, seguros, impuesto a las actividades económicas, y aportes jubilatorios (en el mejor de los casos). El vehículo para trabajar lo ponía cada trabajador a cambio de un pago por movilidad que cubría el combustible y algo más.
El algo más no alcanzaba a pagar el desgaste de recorrer los caminos polvorientos del campo adentro. Se cumplía horario y número de jornales, se hacían informes de todo lo actuado, como siempre, como hasta ahora. No había vacaciones ni licencias por enfermedad, por estudio o por maternidad/paternidad, ni aguinaldo, ni paritarias, ni nada por el estilo. Cavallo y Bullrich, sí, ellos! nos descontaron el 13% de nuestros honorarios a pesar de no ser empleados reconocidos por el Estado, y esgrimiendo la misma razón,
es decir por precarizados, nunca nos devolvieron el descuento aunque sí al resto de los empleados públicos y jubilados.
Siendo precarizados, poco te escuchan. Siendo precarizados, es fácil que te digan “si no te gusta, ahí tenés la puerta”. Siendo precarizados, la incertidumbre y la falta de garantías en las condiciones laborales se hacen costumbre. Quizás por eso nos llevó mucho tiempo y esfuerzo organizarnos gremialmente. Siendo precarizados, los gremios no tienen de dónde descontar el aporte gremial para ser oficialmente afiliados.
Sin embargo ATE nos dio esa oportunidad: empezar precariamente a plantear otras condiciones laborales y acceder a nuestros derechos como Trabajadores del Estado.
 
FORMALMENTE PRECARIZADOS
Otros vientos políticos de mayor inclusión lograron la institucionalización del trabajo en desarrollo rural, allá por el 2008, y junto a la organización gremial permitieron que seamos incluidos por fin, después de 17 años de trabajo, en el famoso artículo 9 de la Ley Marco: “personal por tiempo determinado comprenderá exclusivamente la prestación de servicios de carácter transitorio o estacionales, no incluidos en las funciones propias del régimen de carrera, y que no puedan ser cubiertos por personal de planta permanente”.
Traducido: a partir de 2010 tuvimos contratos “en blanco” con aportes jubilatorios, obra social, vacaciones, aguinaldo, licencias, en fin, lo que todo trabajador en regla debe gozar.
El Estado generó políticas públicas de manera participativa junto a las organizaciones de la agricultura familiar, se trabajaron líneas estratégicas integrales para la intervención en los territorios, abarcando en un marco de acceso a derechos, las diversas problemáticas que afectan al sector más vulnerable del campo. El acceso al agua, tierra, hábitat, valor agregado, comercialización, enfoque de género, inclusión de jóvenes rurales, interculturalidad, registro y formalización de las organizaciones, se sumaron a nuestras actividades tradicionales de fortalecimiento productivo y organizacional de las familias campesinas e indígenas de la provincia. Crecimos profesionalmente, y también se mejoraron las condiciones laborales: vehículos institucionales, oficinas, ropa de trabajo, valoración de nuestro trabajo desde diferentes ámbitos privados y estatales. Se logró una cobertura territorial como no ha tenido otra institución del Estado, promoviendo el desarrollo autónomo de cientos de comunidades campesinas. Pero nosotros, los trabajadores de agricultura familiar, seguíamos con contratos de duración anual, es decir precarizados.
El pase a planta permanente quedó así entre nuestras principales reivindicaciones gremiales, que el Estado que nos contrata no quiere oír ni hacerse cargo. Porque sería admitir que se encuentra en falta, que supera con creces el porcentaje que la misma ley marco determina para la cantidad de personal contratado. Sería reconocer que el 100% de los técnicos que trabajan en la Secretaría de Agricultura Familiar con el sector más vulnerable del campo son trabajadores precarizados. Sería reconocer que el Estado ejecuta un sinnúmero de políticas públicas con personal contratado pero que cumple funciones y tiene la trayectoria histórica de personal permanente. ¿O cuantos años hay que trabajar precarizados para aspirar al derecho de la estabilidad laboral?
 
CAMBIAMOS FUTURO POR PASADO
Desde hace dos años y medio, la precarización laboral toma nuevas dimensiones en nuestras vidas. Nos muestra nuevamente, como en los ’90, la peor cara del neoliberalismo. Sólo que ahora se agrega una cuota de cinismo ejercida por quienes ahora detentan el poder, que hace que la precarización laboral se asimile a la precarización global de la vida y de la dignidad humana. En nuestro pequeño universo sufrimos, como el resto de los empleados públicos, la estigmatización de que nos llamen “noquis” o “grasa militante”, sin contar con ninguna prueba o argumento que lo sustente, mas que el imaginario social y el ejército de trolls pagados. Fuimos y somos trabajadores, apasionados y quizás militantes de las causas justas. Por eso elegimos trabajar con este sector. En cambio, la nueva conducción institucional a nivel provincial, ni siquiera hizo un esfuerzo por tener presencia diaria en las oficinas o cumplir el horario de 8 horas de trabajo. Con ausencias permanentes en épocas de campaña electoral y vacaciones pagas por períodos que no corresponden a un recién ingresado, fuimos oculta y maliciosamente evaluados por la nueva conducción.
Paralelamente, el presupuesto disminuyó hasta hacerse inexistente. Los vehículos se deterioraron, y no sólo eso, se vencieron las revisiones técnicas obligatorias y así todo se siguió trabajando. Hasta tomar conciencia que eso no sólo atentaba contra nuestra integridad física sino que también éramos penalmente responsables de manera personal ante cualquier siniestro. Se dejaron de alquilar oficinas territoriales o bien hacer los acuerdos institucionales necesarios para acceder a espacios físicos en cada zona de trabajo.
Se eliminó la posibilidad de ejecutar con fondos propios capacitaciones y proyectos para los productores, y ante esto nos hicimos expertos en ejecutar fondos de otras instituciones, que valoran nuestra experiencia y transparencia en la ejecución de financiamiento. Se cambiaron las funciones de algunos compañeros, bajó la presencia en terreno. Ya no se pagan alquileres de ninguna oficina pública: “múdense donde puedan”. Estamos de prestados en INTA, ni siquiera podemos aportar como contraparte un poco de papel higiénico. No pagan nuestros viáticos desde hace 3 años, sobre comisiones fehacientemente realizadas, ajustadas a las normativas vigentes y autorizadas por los actuales funcionarios. Nuestros informes de gestión nunca fueron leídos, “porque son muy largos”, “hagan algo de una o dos hojitas”. La comunicación institucional y con las Organizaciones fue reemplazada por tweets y presencia en las redes sociales de mini noticias. Nadie sabe nada, nadie comunica nada, nada se contesta por escrito.
Se vació de contenido la intervención en desarrollo rural: la integralidad del enfoque socio territorial es vista como una colección de anécdotas que no se pueden medir, entonces no valen. Sólo trabajar cuestiones productivas que se puedan medir. Con un sistema informático precario, lleno de incongruencias, pretenden medir por hora lo que hacemos, sin ver nuestras computadoras precarias, o la inexistencia de ellas, con conexión a internet precaria o la inexistencia de ella. Nuestro ambiente laboral, a pesar de nuestro cariño, se fue enrareciendo, para estar a tono con la época del cambio. La construcción colectiva se opaca cada día un poco más por la conducción encriptada y jerárquica, la inoperancia y el individualismo. Precarizados, cambiamos.
 
PRECARIOS HASTA EL DESPIDO
La precarización, que no elegimos, nos expulsa. Después de 25 años de trabajo ininterrumpido, nos botan. Como cosas, como excedentes, como gastos que hay que achicar. Porque los miles de millones de dólares que se fugan y enriquecen al puñado de familias poderosas que hoy nos desgobiernan, parece que los tenemos que pagar los trabajadores. Los despidos en la administración pública empezaron a principios de 2016, bajo el eufemismo de “no renovación de contrato”. Como goteras, cientos, miles de trabajadores precarizados en programas e instituciones públicas fueron perdiendo su fuente laboral y con ello, sin que aún muchos se den cuenta, la sociedad pierde un sinnúmero de derechos adquiridos en materia de salud, educación, cultura, ciencia, previsión social, inclusión de grupos vulnerables, y en nuestro caso, políticas públicas en el ámbito rural para la agricultura familiar.
Cebados en su lógica macabra de que todo va bien, hace dos meses una nueva lluvia de despidos nos mojó en lágrimas. Esta vez nos tocó a nosotros, 18 compañeros y compañeras quedaron en la calle así como así, sin pre aviso, sin ningún indicio más que los rumores y las noticias cada vez más recurrentes del ajuste del Estado. 330 despidos en todo el Ministerio de Agroindustria. El 30% de los trabajadores de agricultura familiar en Salta.
Precariamente, nos fuimos enterando que hubo una lista, o más de una, confeccionada por los precarios coordinadores, con los precarios criterios de deshacerse de familiares directos y de quienes “no respondían a la coordinación”. Precariamente, los compañeros recibían la carta documento que les decía que sus contratos precarios fueron finalizados con anticipación. Precariamente, y a fuerza de presión gremial, nos mostraron la lista de los tristemente elegidos. Precariamente, muchos tuvieron que presionar en el correo
para que les entreguen la nefasta carta documento que sabían debían recibir y no llegó a su domicilio. Y más cruelmente precario fue el caso de una compañera, que no figuraba en lista de los teóricamente despedidos, que estaba cursando una capacitación autorizada institucionalmente, y se enteró al regreso de su viaje que había sido despedida al encontrar la liquidación final en su cuenta sueldo. Y tuvo que insistir en el correo que le den su carta de despido…
Precariamente, nadie dio la cara ni dio razones objetivas de los despidos. Modernización aparece como el dios de la maldad que define las “dotaciones óptimas” de cada repartición pública, diseñadas en algún escritorio coqueto de la Capital. Precariamente, nadie avisó a las organizaciones de algunos territorios que se quedaron sin técnico, que no se sabe cómo se concluirán los proyectos en marcha. Precariamente, nadie contestó las notas de apoyo que recibimos, los cientos de firmas que piden la reincorporación de los compañeros, los pronunciamientos de las cámaras legislativas, las innumerables adhesiones de organizaciones, gremios, ONGs, iglesias e instituciones académicas. Nadie comunicó oficialmente que nuestra Secretaría ya no ejecuta el Monotributo Social Agropecuario, herramienta que permitía a los pequeños productores realizar sus ventas formalizadas con facturas de curso legal, acceder a una obra social y a la jubilación. Precariamente, algunos productores se enteraron de eso cuando enfermos, la obra social no los quiso atender.
Sepan además, que precariamente nos enteramos que nuestra modalidad contractual, no permite que se acceda a un seguro por desempleo. Y que tampoco prevé el derecho a indemnización. Así, con la desesperanza a cuestas, los compañeros despedidos deben emprender un juicio contra el Estado para lograr, si ganan, que en cuatro o cinco años se les reconozca un derecho que precariamente nos fue negado, la indemnización.
 
NUESTRO FUTURO, ¿PRECARIZADO?
Puede ser, si lo permitimos. Si dejamos que la precarización nos afecte la salud. Es difícil seguir sin los compañeros, difícil no pensar todo el tiempo cuando nos tocará o no el despido a cada uno de nosotros.
Serán precarias nuestras jubilaciones y las de todos, si permitimos que la nefasta ley de reforma previsional siga vigente y si se arrebatan los fondos de garantía de sustentabilidad del sistema previsional. Será precario el trabajo de todos si avanza la reforma laboral mientras discutimos lo malo de Sampaoli mezclado Con la enésima resucitación de Nisman. Será precaria la vida de millones de familias, está siendo, que no pueden pagar los servicios y peor aún, perdieron el trabajo, no llegan a fin de mes, viven en la calle, comen en comedores, no estudian y aunque quieran, no consiguen trabajo. Eso es el neoliberalismo, eso es el Estado ausente, eso es creer que los préstamos impagables del FMI nos benefician, eso es la precarización.
La posibilidad de que no nos precaricen la vida está en nosotros, en todos. En hacer consciente nuestra pertenencia a la clase trabajadora, la que siempre paga los platos rotos; en no dejar que nos avasallen estos miserables poderosos de siempre y nos roben el país, nuevamente. En definitiva, en unirnos en un grito de dignidad y esperanza.
 
Salta, 24/06/18
BASTA DE DESPIDOS! REINCORPORACIÓN YA!
BASTA DE PRECARIZAR NUESTRAS VIDAS!
NO AL AJUSTE Y AL FMI!
TODXS AL PARO DEL 25 DE JUNIO!
ATE AGROINDUSTRIA SALTA

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Laura Carboni, secretaria general de AGD-UBA: Denuncian salarios “de hambre” y paran por tiempo indeterminado

En el marco del paro universitario que atraviesa a las universidades nacionales, Laura Carboni, secretaria general de AGD-UBA, dialogó con LCV sobre el alto acatamiento a la medida de fuerza, la crítica situación salarial de la docencia y la continuidad del plan de lucha. Carboni advirtió que los ingresos docentes están muy por debajo de la canasta familiar y señaló que el conflicto se inscribe en un deterioro sostenido del sistema universitario que se profundizó en el último tiempo.

LCV: ¿Cómo ha sido el paro? ¿Cuál ha sido el acatamiento? Hace un ratito estuvimos hablando con otro gremio que nos dijo que era bastante importante. Quiero saber ustedes.

Laura Carboni: “Bueno, mira, el paro acá fue casi total en todas las sedes de la Universidad de Buenos Aires. Es un paro que hoy se conjuga entre el paro docente y el paro de los compañeros no docentes también, porque el reclamo es exactamente el mismo. Es decir, nosotros seguimos pidiendo el aumento salarial que en este momento ronda en más del 50% y que el gobierno se niega a pagar porque se niega directamente a aplicar la ley de financiamiento universitario. A partir de mañana el paro sigue solamente de los docentes durante toda la semana. Y en el caso de AGD, que es el sindicato del que estoy al frente, vamos a hacer una asamblea el día jueves 19 en la Facultad de Ciencias Sociales para evaluar cómo continuar la lucha, más allá de que todavía está votado un paro para la semana del 30. Queremos ver si es posible que la semana que viene, que es una semana relativamente corta, podamos también empalmar con acciones de lucha para que tenga continuidad.”

LCV: ¿Cuál es el impacto que tienen las medidas en la opinión social, en la opinión de la sociedad? ¿Ustedes hacen alguna compulsa al respecto? ¿Crees que las acompañan? ¿Crees que el humor es el mismo que llevó a que fuera tan multitudinaria la marcha hace un año y pico o ya no?

Laura Carboni: “Mira, yo no sé si noto que hay un cambio de humor específicamente porque se apoye solo a la universidad. Hay un cambio de humor en la medida en que este gobierno está golpeando duramente a todos los sectores de trabajadores: los cierres de fábricas y la gente que tiene que salir a rebuscársela. Muchos de nuestros docentes salen de dar clases en el aula y a trabajar por aplicación en Uber o en Didi o en cualquiera de esas empresas. Es tremendo, pero grafica también la situación en la que se encuentra la docencia en general y la docencia universitaria en particular. Nosotros recién empezamos con estas medidas y estamos convocando al resto de los sectores de la sociedad a que nos acompañen. Queremos aprovechar ese cambio de humor para que todas las luchas que en este momento se están dando también se puedan unificar con la universidad y golpear fuerte para frenar lo que son las políticas de hambre de este gobierno. Hoy todavía no arrancan las clases porque estamos en medida de fuerza, pero ya estamos en actividades a las que convocamos al movimiento estudiantil y próximamente ya se está hablando de hacer una nueva marcha federal. Si bien no tiene fecha, seguramente va a ser aproximadamente en abril, porque así como te digo que hay una ley de financiamiento universitario que el gobierno no quiere aplicar y que además no quiere pagar, acaba de proponer una modificatoria para esa ley donde en vez del 50% nos ofrece el 12,3% en tres cuotas, la última a cobrar en el mes de septiembre. Entonces hay una indignación total por parte de los trabajadores, tanto docentes como no docentes. Lamentamos mucho que desde la federación no docente solamente vayan a 24 horas de paro porque nos estamos perdiendo la oportunidad de hacer una gran medida de fuerza y una rebelión universitaria en todo el país.”

LCV: ¿Hay alguna posibilidad de que el estilo de protesta cambie, que mute del paro a clases colectivas en la calle con participación de los alumnos, algo visual que muestre cuánta gente es perjudicada por esta situación?

Laura Carboni: “Mira, nosotros el año pasado, hablo por AGD UBA, hicimos varias veces clases en la Plaza de Mayo que fueron como una vidriera de lo que estaba ocurriendo dentro de la universidad. Seguramente repliquemos esa experiencia que fue muy positiva, porque incluso no solamente el movimiento estudiantil participó, se sumó y organizó clases con nosotros, charlas y todo tipo de actividades, sino que además ocurría algo muy interesante: gente que pasaba caminando se quedaba a escuchar una clase para ver de qué se trataba. En esta ocasión, en esta semana no habrá algo así de manera general. Seguramente habrá alguna que otra clase, pero más de carácter individual en cada sede de la facultad. Esta semana decidimos ir al paro sin concurrencia a las aulas para empezar y vamos a ir evaluando, a medida que siga la medida de fuerza, qué otro carácter le podemos dar para que sea cada vez más visible y para que nos permita agrupar.”

LCV: También pasa que en muchas familias sostener un hijo universitario cuesta mucho y a veces la preocupación es que se reciban y terminen poniéndose en contra de las medidas de fuerza. ¿Cómo se responde a eso?

Laura Carboni: “Nosotros por supuesto que pensamos en la formación de nuestros estudiantes y por lo tanto por eso estamos saliendo a la lucha. Te tiro algunas cifras para graficar la situación en la que estamos hoy. Un ayudante de primera simple, que es el cargo que tiene casi el 70% de los trabajadores docentes en todo el país, con 10 años de antigüedad está ganando 230.000 pesos de bolsillo. Ese es el monto. Y no se pueden tener más de cinco cargos. Es decir, que si vos sumás cinco cargos de 230.000, aun así no cubrís la canasta familiar. Entonces, si bien entendemos perfectamente que esto es un problema que afecta a todos, por eso mismo estamos convocando a todos los estudiantes y a todas las familias a que apoyen este reclamo, porque es muy difícil continuar adentro de las aulas con estos salarios. Nosotros también mantenemos familias, muchos somos sostén de hogar, y con estos ingresos se hace muy difícil trabajar.”

LCV: También hay una cuestión simbólica: durante décadas la universidad fue una aspiración de ascenso social y hoy muchos ven a docentes trabajando en aplicaciones o en empleos precarios.

Laura Carboni: “Sí, totalmente. Para nosotros es muy complejo. Estamos con salarios de hambre y eso está produciendo muchas bajas en la universidad porque la gente renuncia. Nos preocupa que nuestros estudiantes puedan tener una formación acorde y hacemos un gran esfuerzo, porque además venimos hace dos años con este reclamo. Pero tampoco son solo dos años: para estar ganando 250.000 pesos hoy hace por lo menos 20 años que no tenés un aumento como corresponde. Nosotros sacamos la cuenta de que si quisiéramos ganar lo que ganábamos en 2023 necesitamos un 50% de aumento salarial. Ahora, si nos queremos remontar a 2015, necesitaríamos una recomposición del 105%. Es decir, la pauperización viene de mucho tiempo atrás.”

LCV: La pauperización docente viene desde hace muchos años, incluso antes de este gobierno.

Laura Carboni: “Sí, en eso coincidimos. Siempre venimos luchando por el presupuesto y por el aumento salarial, pero también es verdad que en el último tiempo hubo un derrumbe importante. Ahora además hay una cuestión ideológica: lo que se pretende es exactamente lo que está pasando, que te canses, que te bajes, que te vayas. Hoy tiene un objetivo. En otros momentos tal vez la mirada política sobre la educación era otra, pero la plata tampoco aparecía. Nunca hemos tenido el nivel de pago que queremos para nuestros docentes, porque cualquier familia que manda a su hijo a la universidad quiere jerarquía para ese docente. Y convengamos que además nosotros, con estos trabajos tan precarios y estos salarios tan bajos, igual seguimos sosteniendo universidades que están reconocidas a nivel internacional. Es decir, ese prestigio también se sostiene a costa de una pauperización permanente de nuestro trabajo. Cuando este gobierno aplica la motosierra, el derrumbe fue total. Por eso hoy queremos seguir defendiendo la universidad, pero para poder hacerlo necesitamos salarios que nos permitan seguir dando clases con los elementos que la universidad necesita: laboratorios en condiciones, aulas en condiciones, pizarrones, conectividad, todo lo que requiere la educación en el siglo XXI.”

LCV: Cierre de la entrevista y reflexión sobre la situación de la docencia.

Laura Carboni: “Nosotros seguimos entablando ese vínculo con nuestros estudiantes por el cual, más allá de si nos admiran o no, acompañamos todas las trayectorias y estamos muy contentos cada vez que un alumno egresa y se gradúa de la universidad, sea abogado, médico, climatólogo o lo que sea. Nos encanta. Pero justamente por eso también estamos pidiéndoles y convocando a nuestros estudiantes a que vengan a bancar la lucha de los docentes, porque se está haciendo muy difícil seguir adelante con la universidad.”

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Hugo “Cachorro” Godoy: “Para vivir con dignidad se necesitan al menos 2,3 millones de pesos de bolsillo”

En diálogo con LCV, el secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, explicó el estudio que elaboró la central sindical para calcular el ingreso necesario que permita cubrir una canasta básica de dignidad para una familia trabajadora. Basado en los derechos establecidos en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en parámetros de medición del propio INDEC, el informe sostiene que hoy se requieren alrededor de 2.300.000 pesos netos mensuales para cubrir gastos esenciales como alimentación, vivienda, salud, educación, transporte y vestimenta. Además, Godoy cuestionó las mediciones oficiales que no contemplan el costo del alquiler y adelantó la participación de la CTA en las movilizaciones por el 24 de marzo, en el marco de las actividades por memoria, verdad y justicia.

LCV: La pregunta es acerca de la canasta básica de los hogares. ¿Cómo llegaron ustedes a ese número? ¿Cómo realizaron el estudio?

Hugo “Cachorro” Godoy: “En realidad es muy simple. El artículo 14 bis de la Constitución Nacional establece que un trabajador tiene derecho a la vivienda, a la alimentación y a otras nueve condiciones básicas. A partir de esas pautas y utilizando los criterios de medición de las canastas del propio INDEC, llegamos a la conclusión de que el sueldo mínimo necesario para cubrir una canasta de dignidad para el trabajador y su familia es de 2.700.000 pesos de ingresos brutos, que reducidos por aportes previsionales y sociales quedan en aproximadamente 2.300.000 pesos de bolsillo. Por eso decimos que se necesitan, como mínimo, ocho salarios mínimos vitales y móviles —que hoy están en poco más de 300 mil pesos— para poder cubrir esa canasta. Este cálculo incluye vestido, útiles escolares y educación, alimentación, salud, movilidad —como pasajes— y también la vivienda.”

LCV: En el caso del alquiler, ¿la canasta básica integra ese gasto como uno de los elementos?

Hugo “Cachorro” Godoy: “Sí, la canasta básica que elaboramos incluye el alquiler como uno de los componentes. Esto es importante porque muchas mediciones lo dejan afuera, como si todo el mundo tuviera casa propia. La canasta de pobreza que mide el INDEC, por ejemplo, que hoy ronda 1.300.000 pesos, no contempla el costo de la vivienda, como si la gente no pagara alquiler. Pero hay millones de personas que viven alquilando y, además, cada vez es más lejano para las familias argentinas acceder a la casa propia. Por eso para nosotros es fundamental ubicar esta discusión en el plano de la realidad concreta que vivimos los trabajadores y no en una realidad distorsionada, como la que plantea el gobierno o las mediciones oficiales. Lo que estamos discutiendo es la necesidad de un salario y un ingreso verdaderamente digno.”

LCV: ¿Qué medidas están estudiando para los próximos días y cuál va a ser la participación de la CTA en la marcha del 24 de marzo?

Hugo “Cachorro” Godoy: “Sin duda la principal actividad de estos días está centrada en conmemorar los 50 años de lucha por memoria, verdad y justicia, recordando el golpe genocida y reivindicando a los 30.000 detenidos y detenidas desaparecidas para decir, una vez más, nunca más. El 20 estaremos participando de diversos actos a lo largo y a lo ancho de todo el país y particularmente el día 24 marcharemos a las 12 del mediodía. Nos vamos a concentrar en Avenida de Mayo y 9 de Julio para, junto a otras organizaciones con las que estamos articulando, marchar y gritar todos juntos que nunca más.”

LCV: Muchísimas gracias, Cachorro. Y cuando pase un poco todo este momento, nos gustaría invitarte al estudio para charlar con más tiempo.

Hugo “Cachorro” Godoy: “Me encantaría. Después del 24, cuando pase este atolladero de actividades, me parece perfecto. Gracias por la invitación, me va a encantar estar con ustedes.”

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Entrevista a Mario Sequeira, secretario gremial de FEDUN: Paro universitario con acatamiento total y reclamo por financiamiento

En el marco de una jornada de paro nacional de 24 horas, docentes universitarios de todo el país llevaron adelante una medida de fuerza para visibilizar la crisis del sistema universitario y reclamar la apertura de paritarias y la aplicación de la ley de financiamiento universitario. En diálogo con LCV, Mario Sequeira se refirió al alto nivel de acatamiento, al acompañamiento de trabajadores no docentes y estudiantes, y al trabajo conjunto con las organizaciones del sistema universitario para sostener el reclamo.

LCV: ¿Contanos un poco cómo se está llevando a cabo el paro de docentes universitarios?

Mario Sequeira: “Bueno, el paro de hoy de 24 horas tuvo un acatamiento que alcanzó prácticamente el 100% en todas las universidades nacionales, en las 60 universidades del país. Más allá del éxito de la medida, nosotros seguimos en esta semana de visibilización de la protesta universitaria y queremos manifestar que reclamamos paritarias ya y, sobre todo, la aplicación de la ley de financiamiento universitario, que la Justicia intimó al Gobierno nacional para que la ponga en vigencia.”

LCV: Me decís que el acatamiento fue importante en docentes, ¿están también los no docentes incorporados, los trabajadores docentes y no docentes? Y los alumnos, ¿han acompañado el paro? ¿Cómo ha sido, con presencia o sin presencia?

Mario Sequeira: “Sí, la medida incluye tanto a docentes como a no docentes, es decir, a todos los trabajadores de las universidades. En la mayoría de las universidades el paro fue sin presencia en las aulas. Los estudiantes, bueno, como pasa siempre, el 100% no está totalmente de acuerdo con la medida de fuerza y una mayoría sí la acompaña. La unanimidad absoluta nadie la tiene.”

LCV: ¿Sabés si hay algunas universidades privadas que estén cerca del tema? ¿O son todas las universidades nacionales, como La Matanza y otras?

Mario Sequeira: “Son universidades nacionales, sí, pero también algunas universidades privadas siempre se han solidarizado con nuestra problemática. Incluso se han solidarizado frente al éxodo de muchos docentes que terminan renunciando a la universidad pública. Y cuando realizamos movilizaciones masivas, muchas veces también participan sectores de esas universidades privadas.”

LCV: Cuando ustedes realizan este tipo de medidas, ¿se plantean dar clases de concientización en la calle para explicar la situación a los estudiantes o a quienes no comprenden el sistema de paros?

Mario Sequeira: “Permanentemente venimos realizando acciones de visibilización. Para nosotros es muy importante la participación de los estudiantes, que son una pata fundamental de la lucha. Por eso el frente sindical que conforman todos los trabajadores de las universidades, docentes y no docentes, viene trabajando desde febrero de 2024 en conjunto con los estudiantes, a través de la Federación Universitaria Argentina, la FUA, y también junto a los rectores a través del Consejo Interuniversitario Nacional.”

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