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29 de mayo de 2015: histórico triunfo de la huelga aceitera, un antes y un después en la lucha, por Leónidas Ceruti.

Si de huelgas se trata

Haciendo un análisis histórico de las huelgas, lo primero que debemos señalar es que cada época de los enfrentamientos entre patrones y obreros, entre el capital y trabajo, hubo una que marcó ese período.

Lo fue por los reclamos, la forma en que se dio, por los métodos utilizados, por el tiempo de duración, por las repercusiones en el resto de la clase obrera y la sociedad, por las enseñanzas que dejó, por si se salió victoriosos o derrotados de las mismas.

En Argentina, la lista es larga, pero se diferenciaron en distintos momentos, y todas ellas entraron en las páginas de la historia de la clase obrera argentina. De una a otra se fueron enriqueciendo las vivencias anteriores, cómo organizar los paros, las movilizaciones, el funcionamiento de los cuerpos de delegados, el accionar de los sindicatos, el ejercicio de la democracia directa, las tomas de fábricas.

De generación en generación, se produjo un puente histórico con conocimientos y hábitos distintos, la síntesis de ese proceso llevó a nuevos intentos, y así se sucedieron acontecimientos de variada índole.

Y la huelga nacional de la Federación Aceitera del 2015, marca esta época, dejó su huella en la memoria histórica de los trabajadores, y la hace merecedora de figurar entre las grandes huelgas protagonizadas por la clase obrera argentina.

A la huelga compañeros, es hora de luchar

Fue una huelga singular, por su contundencia, porque se dio en medio de las paritarias de todos los gremios, diferenciándose por su duración, las formas y decisión de luchar, la unidad, solidaridad, apoyo de las familiares, las prácticas de la democracia obrera, las movilizaciones y las negociaciones en el Ministerio de Trabajo, de Economía y con los empresarios.

Por eso, la misma dio lugar y fue motivo de distintos análisis, para rescatar lo que sucedió. Lo primero, que debemos especificar es que se utilizaron todos los métodos de lucha y las mejores tradiciones a los que recurrieron los trabajadores en su larga historia: huelga, piquetes, bloqueos, actos, asambleas, movilizaciones, comunicados, volanteadas, festivales, negociaciones, difusión de lo que acontecía.

Pero lo novedoso es que se enriqueció cada una de esas formas de lucha, se incorporó otras.

En la Huelga Nacional Aceitera, se llevaron adelante medidas innovadoras, entre las que merecen señalarse: que una Federación Obrera, haga 25 días de paro nacional de cumplimiento real, con 40 plantas paradas, con dos grandes movilizaciones, la segunda por un lapso superior a los cuatro días, con más de mil trabajadores de todo el país para sostener la protesta en forma conjunta en una zona determinada.

Otro punto que debemos subrayar es que durante todo el conflicto, se destacó la práctica de la democracia obrera, con asambleas, deliberaciones, conversaciones, intercambio de opiniones, debates, de cómo llevar adelante el conflicto.

Aplicaron el principio en que se basa esa forma de democracia, que es que quienes la practican, son los que deliberan, deciden y ejecutan, y el poder descansa totalmente en manos de quienes la ejercitan. En contraposición con la democracia representativa, donde los que eligen, no deliberan, ni ejecutan, sino es a través de sus representantes.

A ese bagaje recurrieron los aceiteros. Pero le incorporaron, constantes deliberaciones durante los 25 días, asambleas en las puertas de las 40 fábricas paralizadas, de cómo seguir las negociaciones, y finalmente la Gran Asamblea Nacional Aceitera del 25 de mayo, en Rosario, con la participación más de dos mil aceiteros de todo el país, pasando por las realizadas en los piquetes, y por último la asamblea de la victoria el día 29, con los paritarios recién llegados de Buenos Aires, fueron ejemplo de la participación activa de cada uno de los trabajadores.

Otro hecho clave y que entronca con la historia de lucha de la clase obrera, fueron los Piquetes en las terminales oleaginosas que fueron bloqueadas y cesaron sus producciones los establecimientos de Molinos Río de la Plata y Vicentín, en San Lorenzo, T6, Bunge y Cargill, en Puerto San Martín, y Dreyfus, en Timbúes. Esos cuatro días, le dio otra impronta diferente al conflicto. 
En esas jornadas, se movilizaron al unísono miles de aceiteros, desde distintos puntos del país, para bloquear y hacer piquetes en las mencionadas plantas. Todos juntos en esa zona durante una semana, pero manteniendo las guardias en las 40 fábricas paralizadas.

La solidaridad de clase fue otra de las características del paro. Los trabajadores aceiteros se respaldaron entre ellos, estuvieron codo a codo, y además sintieron el apoyo de sus familias, que los bancaron durante esas 25 jornadas. Y se sumaron algunos gremios y organizaciones políticas y sociales.

Como otras grandes huelgas, está, mostró a los trabajadores a comprender cuál es la fuerza de los patronos y cual la de los obreros. Enseñó a pensar, no sólo en su patrón ni en sus compañeros más próximos, sino en todos los patrones, en toda la clase capitalista y en toda la clase obrera.

Los aceiteros hicieron historia

Este conflicto expuso como ninguno en estas últimas décadas que entre patronos y obreros existe una lucha constante por el salario.

Adrián Dávalos, Secretario General del Sindicato Aceitero de Rosario, comentó sobre la huelga “Se vivió la lucha de clases. Con el paro las empresas perdieron más de lo que debían pagar de aumento en todo el año. Ahí quedó claro cómo piensa un capitalista. Las patronales intentaron derrotarnos aguantando la huelga, y nosotros llevándola hasta el final. Cuando habían pasado más de veinte días de paro y la gente seguía firme supe que ganábamos. La clave fue la unidad en la huelga”.

Por su parte, Daniel Yofra, Secretario General de la Federación Aceitera y Desmotadora, opinó que “En éste último paro la presencia de los trabajadores fue clave; fueron los jugadores principales del partido. Si los compañeros no hubiesen aguantado los 25 días la batalla estaba perdida. Hubo una alineación de los planetas: los trabajadores, la comisión interna (delegados y parte de la comisión directiva), las comisiones directivas de los sindicatos y la Federación. Todos se alinearon con un mismo objetivo. Hoy tenemos una unión orgánica muy difícil de tumbar. A eso hay que sumarle la conciencia de los trabajadores y la relación que los dirigentes tenemos con ellos. Es una relación muy difícil de romper. Nosotros le decíamos al Ministro de Economía Kicillof que nuestros amigos, al igual que nuestras familias y vecinos, son aceiteros. Y esa relación hizo que no nos puedan derrotar. Durante las negociaciones yo pensaba en mis amigos y en mi familia; era un baño de tranquilidad y de fortaleza. Y saber que lo que estábamos pidiendo era nuestro”.

A la vez, cabe preguntarse ¿Porque los aceiteros, hicieron Historia?:
*.-Porque enseñaron a toda la clase obrera, que las huelgas sirven, contrariamente a lo que se sostiene que nada modifican, que nada cambian.

*.-Porque lo que se consiguió fue con la lucha, con el sacrificio, poniendo el cuerpo.

*.-Porque nada vino de arriba, nadie les regaló nada.

*.-Porque sólo Unidos se puede sostener una lucha tan firme contra los empresarios, y durante tantos días.

La contundencia del triunfo de la Federación Aceitera, hizo Historia, porque impactó en el resto de los trabajadores, organizaciones gremiales, políticas, periodistas, analistas económicos, y en la sociedad toda. No siempre una disputa salarial tiene semejante repercusión.

Este conflicto se incorpora a las mejores páginas de la clase obrera argentina, porque como hace años no pasaba, en relación a un conflicto por salarios, hizo que estuviera en los medios de comunicación, nacionales, provinciales y regionales, durante un mes. Pero además, lo original estuvo en que los mismos trabajadores desde los lugares de lucha, con sus escritos, fotos, sus filmaciones, difundieran lo que iba sucediendo.

Fue el punto más alto de un proceso que se inició desde las recordadas huelgas del 2004 y 2005 de los aceiteros de Rosario a la actualidad.

Fueron años de aprendizajes, de logros, de formación, que quedó demostrado en esta huelga que definitivamente hizo HISTORIA.

Todo ello permite tener más sueños para el futuro.

Adrián Dávalos, haciendo un balance comentó que “Ésta ha sido la madre de las batallas pero seguramente habrá muchas batallas más. Para llegar hasta acá fueron muchos años construyendo unidad, conciencia y lucha. Tenemos que seguir fortaleciendo la conciencia e ir por más unidad. Vendrán tiempos como siempre difíciles. La situación de la molienda de girasol está muy complicada. Debemos ser inteligentes y estar preparados para todo lo que pueda venir. ¡¡Viva la lucha obrera!! ¡¡Viva la clase trabajadora!!”

Mientras que Daniel Yofra, reflexionó con estos conceptos “En nuestro caso se da una confluencia de fuerza, idea y sentimiento entre los trabajadores que no queda relegada a una fábrica sino que se multiplica en distintas empresas y provincias. En esta huelga hubo compañeros que nunca habían parado ni una hora. Todas esas cosas están instaladas y son muy difíciles de eliminar. Lo mejor está por venir. Y no lo digo por los resultados sino por la organización. Lo que se viene dando desde el 2009 en la Federación y lo que pasó el 17 de julio de 2013 son secuencias que marcan un principio de solidaridad y de hermandad”. (Daniel Yofra)
¡¡¡¡VIVA EL TRIUNFO DE LA HUELGA NACIONAL ACEITERA DEL 2015¡¡¡¡

(*) Fragmentos del libro “Memorias del Mañana. Las Luchas por el Salario Mínimo, Vital y Movil”, de Leonidas Noni Ceruti, publicado por el SOEAR (Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario)
Video Paritaria 2015: La gran Huelga Nacional Aceitera
Prensa Federación Aceitera Desmotadora

 

Video Asamblea Nacional Aceitera 25 de mayo de 2015

Publicado en La Izquierda Diario, el 27 de mayo de 2016.

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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*

Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.

En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.

Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.

Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.

Una cláusula indefendible

La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.

Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.

La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)

La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.

La Constitución habla de gratuidad en relación con:

· el acceso a la información pública (art. 13),

· la asistencia sanitaria (art. 19),

· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),

· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),

· la acción de amparo (art. 56),

· el habeas data (art. 63),

· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),

· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),

· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),

· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),

· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),

· el perfeccionamiento docente (art. 267),

· la universidad autónoma (art. 269),

· y la póliza escolar (art. 270).

La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.

Lo que no pueden hacer los legisladores

Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.

Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.

Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.

Ignorancia u oportunismo (o ambas)

Legislar desde dogmas ideológicos es necio.

Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.

Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.

Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.

Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.

*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.

Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.

LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”

Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”

LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”

Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”

LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”

Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”

LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”

Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”

LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”

Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”

LCV: “Eso ya lo vivimos.”

Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”

LCV: “También preocupa el rol de los medios.”

Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”

LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”

Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”

LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”

Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”

LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”

Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”

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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.

LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”

Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”

LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”

Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”

Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”

LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”

Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”

LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”

Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”

LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”

Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”

LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”

Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”

LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”

Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”

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