29 de mayo de 2015: histórico triunfo de la huelga aceitera, un antes y un después en la lucha, por Leónidas Ceruti.

Si de huelgas se trata

Haciendo un análisis histórico de las huelgas, lo primero que debemos señalar es que cada época de los enfrentamientos entre patrones y obreros, entre el capital y trabajo, hubo una que marcó ese período.

Lo fue por los reclamos, la forma en que se dio, por los métodos utilizados, por el tiempo de duración, por las repercusiones en el resto de la clase obrera y la sociedad, por las enseñanzas que dejó, por si se salió victoriosos o derrotados de las mismas.

En Argentina, la lista es larga, pero se diferenciaron en distintos momentos, y todas ellas entraron en las páginas de la historia de la clase obrera argentina. De una a otra se fueron enriqueciendo las vivencias anteriores, cómo organizar los paros, las movilizaciones, el funcionamiento de los cuerpos de delegados, el accionar de los sindicatos, el ejercicio de la democracia directa, las tomas de fábricas.

De generación en generación, se produjo un puente histórico con conocimientos y hábitos distintos, la síntesis de ese proceso llevó a nuevos intentos, y así se sucedieron acontecimientos de variada índole.

Y la huelga nacional de la Federación Aceitera del 2015, marca esta época, dejó su huella en la memoria histórica de los trabajadores, y la hace merecedora de figurar entre las grandes huelgas protagonizadas por la clase obrera argentina.

A la huelga compañeros, es hora de luchar

Fue una huelga singular, por su contundencia, porque se dio en medio de las paritarias de todos los gremios, diferenciándose por su duración, las formas y decisión de luchar, la unidad, solidaridad, apoyo de las familiares, las prácticas de la democracia obrera, las movilizaciones y las negociaciones en el Ministerio de Trabajo, de Economía y con los empresarios.

Por eso, la misma dio lugar y fue motivo de distintos análisis, para rescatar lo que sucedió. Lo primero, que debemos especificar es que se utilizaron todos los métodos de lucha y las mejores tradiciones a los que recurrieron los trabajadores en su larga historia: huelga, piquetes, bloqueos, actos, asambleas, movilizaciones, comunicados, volanteadas, festivales, negociaciones, difusión de lo que acontecía.

Pero lo novedoso es que se enriqueció cada una de esas formas de lucha, se incorporó otras.

En la Huelga Nacional Aceitera, se llevaron adelante medidas innovadoras, entre las que merecen señalarse: que una Federación Obrera, haga 25 días de paro nacional de cumplimiento real, con 40 plantas paradas, con dos grandes movilizaciones, la segunda por un lapso superior a los cuatro días, con más de mil trabajadores de todo el país para sostener la protesta en forma conjunta en una zona determinada.

Otro punto que debemos subrayar es que durante todo el conflicto, se destacó la práctica de la democracia obrera, con asambleas, deliberaciones, conversaciones, intercambio de opiniones, debates, de cómo llevar adelante el conflicto.

Aplicaron el principio en que se basa esa forma de democracia, que es que quienes la practican, son los que deliberan, deciden y ejecutan, y el poder descansa totalmente en manos de quienes la ejercitan. En contraposición con la democracia representativa, donde los que eligen, no deliberan, ni ejecutan, sino es a través de sus representantes.

A ese bagaje recurrieron los aceiteros. Pero le incorporaron, constantes deliberaciones durante los 25 días, asambleas en las puertas de las 40 fábricas paralizadas, de cómo seguir las negociaciones, y finalmente la Gran Asamblea Nacional Aceitera del 25 de mayo, en Rosario, con la participación más de dos mil aceiteros de todo el país, pasando por las realizadas en los piquetes, y por último la asamblea de la victoria el día 29, con los paritarios recién llegados de Buenos Aires, fueron ejemplo de la participación activa de cada uno de los trabajadores.

Otro hecho clave y que entronca con la historia de lucha de la clase obrera, fueron los Piquetes en las terminales oleaginosas que fueron bloqueadas y cesaron sus producciones los establecimientos de Molinos Río de la Plata y Vicentín, en San Lorenzo, T6, Bunge y Cargill, en Puerto San Martín, y Dreyfus, en Timbúes. Esos cuatro días, le dio otra impronta diferente al conflicto. 
En esas jornadas, se movilizaron al unísono miles de aceiteros, desde distintos puntos del país, para bloquear y hacer piquetes en las mencionadas plantas. Todos juntos en esa zona durante una semana, pero manteniendo las guardias en las 40 fábricas paralizadas.

La solidaridad de clase fue otra de las características del paro. Los trabajadores aceiteros se respaldaron entre ellos, estuvieron codo a codo, y además sintieron el apoyo de sus familias, que los bancaron durante esas 25 jornadas. Y se sumaron algunos gremios y organizaciones políticas y sociales.

Como otras grandes huelgas, está, mostró a los trabajadores a comprender cuál es la fuerza de los patronos y cual la de los obreros. Enseñó a pensar, no sólo en su patrón ni en sus compañeros más próximos, sino en todos los patrones, en toda la clase capitalista y en toda la clase obrera.

Los aceiteros hicieron historia

Este conflicto expuso como ninguno en estas últimas décadas que entre patronos y obreros existe una lucha constante por el salario.

Adrián Dávalos, Secretario General del Sindicato Aceitero de Rosario, comentó sobre la huelga “Se vivió la lucha de clases. Con el paro las empresas perdieron más de lo que debían pagar de aumento en todo el año. Ahí quedó claro cómo piensa un capitalista. Las patronales intentaron derrotarnos aguantando la huelga, y nosotros llevándola hasta el final. Cuando habían pasado más de veinte días de paro y la gente seguía firme supe que ganábamos. La clave fue la unidad en la huelga”.

Por su parte, Daniel Yofra, Secretario General de la Federación Aceitera y Desmotadora, opinó que “En éste último paro la presencia de los trabajadores fue clave; fueron los jugadores principales del partido. Si los compañeros no hubiesen aguantado los 25 días la batalla estaba perdida. Hubo una alineación de los planetas: los trabajadores, la comisión interna (delegados y parte de la comisión directiva), las comisiones directivas de los sindicatos y la Federación. Todos se alinearon con un mismo objetivo. Hoy tenemos una unión orgánica muy difícil de tumbar. A eso hay que sumarle la conciencia de los trabajadores y la relación que los dirigentes tenemos con ellos. Es una relación muy difícil de romper. Nosotros le decíamos al Ministro de Economía Kicillof que nuestros amigos, al igual que nuestras familias y vecinos, son aceiteros. Y esa relación hizo que no nos puedan derrotar. Durante las negociaciones yo pensaba en mis amigos y en mi familia; era un baño de tranquilidad y de fortaleza. Y saber que lo que estábamos pidiendo era nuestro”.

A la vez, cabe preguntarse ¿Porque los aceiteros, hicieron Historia?:
*.-Porque enseñaron a toda la clase obrera, que las huelgas sirven, contrariamente a lo que se sostiene que nada modifican, que nada cambian.

*.-Porque lo que se consiguió fue con la lucha, con el sacrificio, poniendo el cuerpo.

*.-Porque nada vino de arriba, nadie les regaló nada.

*.-Porque sólo Unidos se puede sostener una lucha tan firme contra los empresarios, y durante tantos días.

La contundencia del triunfo de la Federación Aceitera, hizo Historia, porque impactó en el resto de los trabajadores, organizaciones gremiales, políticas, periodistas, analistas económicos, y en la sociedad toda. No siempre una disputa salarial tiene semejante repercusión.

Este conflicto se incorpora a las mejores páginas de la clase obrera argentina, porque como hace años no pasaba, en relación a un conflicto por salarios, hizo que estuviera en los medios de comunicación, nacionales, provinciales y regionales, durante un mes. Pero además, lo original estuvo en que los mismos trabajadores desde los lugares de lucha, con sus escritos, fotos, sus filmaciones, difundieran lo que iba sucediendo.

Fue el punto más alto de un proceso que se inició desde las recordadas huelgas del 2004 y 2005 de los aceiteros de Rosario a la actualidad.

Fueron años de aprendizajes, de logros, de formación, que quedó demostrado en esta huelga que definitivamente hizo HISTORIA.

Todo ello permite tener más sueños para el futuro.

Adrián Dávalos, haciendo un balance comentó que “Ésta ha sido la madre de las batallas pero seguramente habrá muchas batallas más. Para llegar hasta acá fueron muchos años construyendo unidad, conciencia y lucha. Tenemos que seguir fortaleciendo la conciencia e ir por más unidad. Vendrán tiempos como siempre difíciles. La situación de la molienda de girasol está muy complicada. Debemos ser inteligentes y estar preparados para todo lo que pueda venir. ¡¡Viva la lucha obrera!! ¡¡Viva la clase trabajadora!!”

Mientras que Daniel Yofra, reflexionó con estos conceptos “En nuestro caso se da una confluencia de fuerza, idea y sentimiento entre los trabajadores que no queda relegada a una fábrica sino que se multiplica en distintas empresas y provincias. En esta huelga hubo compañeros que nunca habían parado ni una hora. Todas esas cosas están instaladas y son muy difíciles de eliminar. Lo mejor está por venir. Y no lo digo por los resultados sino por la organización. Lo que se viene dando desde el 2009 en la Federación y lo que pasó el 17 de julio de 2013 son secuencias que marcan un principio de solidaridad y de hermandad”. (Daniel Yofra)
¡¡¡¡VIVA EL TRIUNFO DE LA HUELGA NACIONAL ACEITERA DEL 2015¡¡¡¡

(*) Fragmentos del libro “Memorias del Mañana. Las Luchas por el Salario Mínimo, Vital y Movil”, de Leonidas Noni Ceruti, publicado por el SOEAR (Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario)
Video Paritaria 2015: La gran Huelga Nacional Aceitera
Prensa Federación Aceitera Desmotadora

 

Video Asamblea Nacional Aceitera 25 de mayo de 2015

Publicado en La Izquierda Diario, el 27 de mayo de 2016.

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