Internacionales
Mondragón: de cooperativa a empresa multinacional, por Alvaro Hilario, País Vasco
El tejido cooperativista de la comunidad autónoma del País Vasco está formado por alrededor de mil cien cooperativas que emplean a 54.000 personas en sectores tan diversos como la educación, la industria o los servicios. Pero cuando hablamos de cooperativismo vasco, en la mayoría de los casos nos estamos refiriendo al Grupo Mondragón, un entramado empresarial que arrancó en 1956 con un taller cooperativo integrado por cinco socios trabajadores en la localidad de Mondragón (Guipúzcoa) y que en la actualidad está constituido por 266 entidades, repartidas por los cinco continentes y cuyas plantillas suman 80.818 individuos. Una verdadera multinacional con piel de cooperativa. A fines de 2017, su facturación ascendía a 11.280.000.000 de euros.
La organización cuenta incluso con su propia banca, Caja Laboral, y su propia universidad cooperativa, Mondragon Unibertsitatea, auténtico semillero del grupo, pegada a la función empresarial, con casi seis mil alumnos y con presencia allende las fronteras vascas. Nacida en 1997, su embrión hay que encontrarlo en la escuela profesional politécnica que, en 1943, creó el sacerdote José María Arizmendiarrieta, coadjutor de la parroquia de Mondragón y también animador del surgimiento de las primeras cooperativas industriales del que deviene la corporación actual.
Orígenes de posguerra. ► Nacido en Markina, a 22 quilómetros de Mondragón, Arizmendiarrieta militó en el Partido Nacionalista Vasco antes de la guerra civil (1936-1939), y una vez terminada esta y tras su paso por el ejército de Franco, fue ordenado sacerdote en 1940 y destinado a la parroquia de Mondragón, donde también ejerció como delegado del partido único franquista: la Falange Española Tradicionalista. Bajo su iniciativa nace, en 1956, la cooperativa Ulgor, que con el tiempo se transformaría en uno de los buques insignia del Grupo Mondragón: la empresa de electrodomésticos Fagor que, paradójicamente, quebró en 2013, en plena expansión internacional, con una deuda de 800.000.000 de euros.
El movimiento cooperativista, con antigua tradición en suelo vasco, nace en pleno período del franquismo con el propósito de crear empleo y cohesionar a la sociedad guipuzcoana de posguerra. Gracias a esa misma autarquía económica franquista iría creciendo, dotándose de su banca (1959), su entidad de previsión social, Lagun Aro (1966), y su cooperativa de consumo Eroski (1969), un gigante de la distribución que, aunque en dificultades económicas (este año consiguió un acuerdo con la banca para refinanciar su deuda por el importe de 1.540.000.000 de euros), es, hoy en día, junto con Caja Laboral, la cooperativa más importante del grupo.
Con un crecimiento sostenido y, al parecer, de bases estables, Mondragón acometería sendas reorganizaciones antes de la entrada de España en la Unión Europea en la década del 80 y, en 1991, cuando el entramado pasó a denominarse Mondragón Corporación Cooperativa (Mcc).
Perversión del modelo. ► Hoy en día, la cifra de trabajadores de Mcc en el País Vasco puede situarse en los 54.000, de los cuales un 37 por ciento no son socios cooperativistas, alterándose así los principios fundacionales.
La expansión internacional del gigante vasco también ha contribuido a la desnaturalización del proyecto: “En los noventa, Mcc vio la oportunidad de hacer negocio después de la crisis de 1995-1996, crisis que repercutió en la industria vasca”, señala en conversación con Brecha Juanjo Basterra, veterano periodista de economía con casi cuarenta años de profesión en los diarios vascos Egin y Gara. “El Grupo vio la ocasión de desarrollo, de externalizar una bocha de productos y de salir fuera. Lo hizo siguiendo directrices comunes a toda la economía vasca: la internacionalización y el crecimiento. En el caso de Mondragón este crecimiento fuera del País Vasco, en el que no se ven límites, contribuye a mantener la facturación de la organización”, explica Basterra. De hecho, en 2018, las ventas internacionales del grupo crecieron un 8 por ciento y alcanzaron los 4.200.000.000 de euros. De esta facturación, 1.700.000.000 proceden de las 146 plantas que Mondragón tiene en el mundo. Este volumen de ventas internacionales supone el 70 por ciento del total de su facturación industrial: 6.000.000.000 en 2018, con un alza también del 8 por ciento.
“Mondragón ha ido comprando todo tipo de emprendimiento; lo mismo cooperativas que comercios. Ha ido, por lo tanto, incorporando cada vez más plantilla asalariada y no socia cooperativista. Hay que tener en cuenta también que Mondragón asume la economía de mercado, y aunque una cooperativa no debiera seguir el modelo neoliberal al ciento por ciento en la práctica lo hacen: ver oportunidad de negocio y beneficio llevando la producción a Polonia, China, Marruecos o Sudamérica, aprovechando sus salarios muy inferiores a los vascos demuestra lo dicho”, relata el veterano periodista.
La financiación del conglomerado es otro punto polémico: “En la última asamblea de Mcc concluyeron que si bien no en la matriz, están abiertos a la entrada de capital extranjero en filiales y empresas asociadas. Se puede hablar de perversión del proyecto originario cooperativista que parte de una red de cooperativas que se apoyan mutuamente. Ahora, la realidad es que cada una intenta sobrevivir como puede”.
La multinacional no cooperativa. ► Fagor, la empresa de electrodomésticos que otrora fue la joya de la corona y embrión de lo que hoy es Mcc, es un ejemplo de mala praxis económica y de prácticas abusivas neoliberales para con sus trabajadores fuera del País Vasco. Después de años de expansión en el extranjero (que hizo de ella una multinacional con 16 plantas productivas en Francia, China, Italia, Polonia y Marruecos), apoyándose en la inversión directa foránea, la última crisis económica hizo que Mondragón abordara brutales procesos de reestructuración del empleo, tanto en la matriz vasca como en las filiales en el extranjero: la francesa Fagor Brandt y la antigua empresa estatal polaca Fagor Mastercook. En ambas, como en el resto de los emprendimientos en el mundo controlados por esta multinacional, los trabajadores eran todos asalariados. El modelo cooperativo no se extiende a las filiales.
En Francia, debido al carácter cooperativo de la matriz, los sindicatos esperaban una relación diferente con los nuevos dueños. Sin embargo, el plan de ajuste que impuso Fagor al año de la compra de Brandt, que afectó a la mano de obra indirecta, reduciendo los servicios comerciales, el servicio posventa y los efectivos de investigación y desarrollo, hasta disminuir la plantilla a la mitad aproximadamente cambió radicalmente la perspectiva de los trabajadores galos. El pago de prejubilaciones de acuerdo a los salarios franceses, más altos que los vascos, supuso un descalabro económico para Fagor y Mondragón.
En la otra cara de la moneda se encuentra el conflicto laboral mantenido por la dirección de Fagor Mastercook con el sindicato polaco Sierpen 80, que en junio de 2008 hizo un llamamiento a huelga en contra de las medidas tomadas por la empresa. Según, Boguslaw Zietek, uno de sus dirigentes, el llamamiento “fue fuertemente reprimido por la dirección y se despidió a dos líderes del sindicato”. En la filial polaca, los trabajadores de Fagor tenían salarios de 350 euros mensuales −muy inferiores a los 1.600 de media que recibía un compañero vasco− y pedían un aumento del 50 por ciento, reclamo que puede parecer exagerado, pero suponía, en definitiva, subir los jornales a 600 o 650 euros. Es el modelo neoliberal y la búsqueda de negocio más allá de los principios lo que, en su web, Mondragón asegura mantener: “Mondragón es una organización empresarial cooperativa integrada por cooperativas autónomas e independientes que compite en los mercados internacionales, que utiliza métodos democráticos en su organización societaria y que aspira a la creación de empleo, a la promoción humana y profesional de sus trabajadores y al desarrollo de su entorno social”.
(Artículo publicado en el último número de la revista Brecha de Montevideo)
Destacada
Informe LCV: ¿Quién es Pete Brian Hegseth? El hombre de la Cruzada Americana
La realidad es tan vertiginosa que mientras estamos elaborando un informe los hechos nos pasan por arriba. Hace varios meses, LCV está realizando investigaciones especiales sobre la política de defensa de los Estados Unidos. La Doctrina Monroe, El Patio Trasero, La Escuelas de las Américas, el cambio en los noventa hacia cursos de contra insurgencia para civiles en los que los golpes y las torturas quedaban de lado, el ejemplo de la Institución William J. Perry fue uno ampliamente investigado por La Columna Vertebral al descubrir que allí habían estudiado cinco funcionarios de Milei. Que la invasión a Venezuela viola todo tipo de legislación y derecho internacional es algo indiscutible pero no es lo más grave. Es imprescindible buscar las razones últimas de ese accionar. Los valores que la impulsan ¿Qué es la democracia para el gobierno de Estados Unidos? En esta ocasión intentaremos desentrañar qué hay detrás de las bombas. El problema no es sólo Trump sino la ideología que lo guía. Hace algunas semanas comenzamos a investigar a Pete Hegseth, Secretario de Defensa a cargo de las misiones especiales de EEUU en América Latina. Aquí los resultados.
Este sábado nos despertamos con una noticia imposible de creer: estaban bombardeando Caracas. A las pocas horas, anunciaban el secuestro de su presidente, Maduro, a quien llevaron en avión para ser juzgado por la fiscalía norteamericana. Último cachetazo del día, la conferencia de prensa de Donald Trump en la que reconocía que volvía de lleno a la Doctrina Monroe y su Patio Trasero, además de anunciar que se quedaría gobernando Venezuela por tiempo indeterminado hasta que lograra poner todo en orden y “recuperar el petróleo que nos robaron” (sic)
Luego Trump le cedió la palabra a Pete Brian Hegseth, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, el hombre que quedó a cargo de las Fuerzas Armadas de un país imperial, mientras su presidente hacía monerías de paz y anunciaba intervenciones en medio mundo. Hegseth no disimuló su euforia, el regreso de EEUU a ser potencia mundial.”El presidente Trump habla en serio”, dijo a modo de amenaza a todos los países que están siendo acosados por el presidente norteamericano: “Necesitamos tener a Groenlandia”, por ejemplo. Su discurso fue breve y terminó con una sinceridad rayana con el cinismo: “Esto es Estados Unidos primero, esto es la paz a través de la fuerza. Bienvenidos al 2026”
Una capacidad de síntesis envidiable, digna del presentador de televisión, de aire atildado, que no olvida su paso por Afganistán, Irak y Guantánamo. En su libro “La guerra contra los guerreros” se explaya un poco más en ese concepto y dice:
“La pregunta clave de nuestra generación —de las guerras en Irak y Afganistán— es mucho más complicada: ¿qué haces si tu enemigo no respeta las Convenciones de Ginebra? Nunca obtuvimos una respuesta. Solo más guerra. Más bajas. Y ninguna victoria ¿No sería eso un incentivo para que la otra parte reconsiderara su barbarie? ¡Eh, Al Qaeda! Si se rinden, podríamos perdonarles la vida. Si no, les arrancaremos los brazos y se los daremos de comer a los cerdos”. ¿no nos conviene más ganar nuestras guerras según nuestras propias reglas?”. Y también dice: “¿A quién le importa lo que piensen otros países?”.
Queda por definir qué considera Pete una guerra y un enemigo. La guerra puede ser contra ‘delincuentes terroristas”, guerra no declarada contra un Estado, o contra cualquiera que ponga en duda el estilo de vida ‘americano’. Tan es así que en ese mismo escrito sostuvo que en caso de una victoria demócrata en el 2020 estaríamos frente a un “divorcio nacional” y que podría derivar en “algún tipo de guerra civil”. Propone “burlarse, humillar, intimidar y aplastar a nuestros oponentes de izquierda” y “atacar primero”. La ‘izquierda’ es uno de sus grandes enemigos, contra los cuales hay que batallar, los denomina sediciosos.
No hay lugar para la sorpresa. Todo estaba escrito. Cuatro libros publicados en los que expresa su idea central: la victoria para Estados Unidos implica el fin del globalismo , el socialismo , el secularismo , el ambientalismo , el islamismo , el sexismo y el izquierdismo.
Claro que para eso tendría que reformar o acabar con la educación. Para el joven Secretario de Defensa, la escuela no es otra cosa que una “pesadilla LGBT igualitaria y distópica” . Allí, los chicos serían “abordados y agredidos a diario con ideologías malignas que corrompen su mente, sus afectos y los incapacitan para buscar la sabiduría necesaria”. Incita a librar una insurgencia contra la educación pública y emular las tácticas de los talibanes: “Deslegitimar al enemigo es una parte fundamental de la insurgencia; por ejemplo, en Afganistán, eso es lo que hicieron los talibanes durante dos décadas”.
En su libro de memorias, In the Arena, publicado en el 2016, Hegseth escribió que llegó a conmoverse con la imagen de un combatiente del Estado Islámico , ya que el muchacho estaba luchando por algo más grande que él mismo: “Está luchando por su Dios” y continuó diciendo: “Reconozco a ese combatiente, aunque nunca lo he conocido. Me atrae porque me identifico con él, deploro lo que representa, lo que hace y cómo lo hace. Es un soldado del odio, la subyugación y la maldad pura. Pero entiendo sus pasiones“. Cara y contracara de un mismo sentir y accionar. Luchar por un bien mayor, indiscutible, absoluto, que permite todo tipo de aberración. Soldados de diferentes dioses.
Claro que el soldado Pete no se deja seducir por sentimentalismos. En American Crusade, publicado cuatro años después de sus memorias, afirma que el islam “no es una religión de paz, y nunca lo ha sido…todos los países musulmanes modernos son zonas de exclusión formal o de facto para cristianos y judíos practicantes…casi en su totalidad capturado e instrumentalizado por los islamistas que planean conquistar” demográfica, cultural y políticamente Europa y América”. Compañeros de trabajo han comentado que en una reunión en un bar, quizás pasado de copas, el actual Secretario de Defensa Hegseth coreó “Maten a todos los musulmanes”.
***
Todo indica que se han roto todas las alianzas y representaciones que teníamos hasta el día de hoy. Trump no sólo se siente dueño de los países del continente americano. También de Europa. Latinoamérica fue el Patio Trasero de Estados Unidos y Trump quiere que vuelva a serlo de la peor manera. Pero Europa...Quizás Europa fue el jardín del frente. La Casa, después de la primera y más aún de la Segunda Guerra mundial, fue de ellos. Europa, con sus flores, nosotros con la basura.
Por estos días, Europa está comprendiendo que sus flores eran regadas por los norteamericanos. Aquellos países que supieron pelear por sus imperios y pisotear sus colonias, encontraron un Estado extracontinental que proclamaba la democracia y los hacía salir del pozo. Vaya país imprescindible. Se sometieron de una manera tan abyecta que hoy sufren las consecuencias. Creyeron que hablaban entre iguales: colonialistas de esos raros países nuevos.
En su libro ‘American Crusade’, publicado en el 2020, Pete Hegseth dispara contra Europa, claro que todavía no era ni existía la posibilidad de que se convirtiera en Secretario de Defensa de Estados Unidos. Esto escribía sobre la OTAN y sus miembros: “Obsoletos, superados en armamento, invadidos e impotentes. ¿Por qué debería Estados Unidos, el ‘número de contacto de emergencia’ europeo durante el siglo pasado, escuchar a naciones moralistas e impotentes que nos piden que respetemos acuerdos de defensa obsoletos y unilaterales que ya no cumplen? Quizás si los países de la OTAN realmente aportaran para su propia defensa, pero no lo hacen. Simplemente se quejan de las reglas mientras desmantelan sus ejércitos y le gritan a Estados Unidos pidiendo ayuda”. En American Crusade , afirmó: “La OTAN no es una alianza; es un acuerdo de defensa para Europa, pagado y suscrito por Estados Unidos” y pidió que se “descartara y rehiciera para que la libertad se defienda verdaderamente”.

La Cruzada Americana es un libro digno de leerse para entender que el accionar del Ejército norteamericano con su violación a la autodeterminación de los pueblos y las reglas internacionales es más grave aún: los mueve una ideología más cercana al nazismo que a la democracia. Es el fin de las leyes y la victoria de ‘valores superiores’. En American Crusade , comparó su apoyo a Israel con las Cruzadas , diciendo: «No queremos luchar, pero, como nuestros hermanos cristianos hace mil años, debemos hacerlo. Necesitamos una cruzada estadounidense». También afirma: «Si amas a esos, aprende a amar al Estado de Israel»
***
La guerra que está librando Pete Hegseth no tiene fronteras. Es también una guerra interna, o una ‘batalla cultural’. En su diatriba contra los débiles, apunta también al Pentágono a quien acusa de tener una ideología ‘woke’. El 5 de septiembre de 2025 se reúne con Trump en el Despacho Oval y firman el decreto que le cambia el nombre el ya temido Pentágono, que pasa a llamarse Departamento de Guerra. Para Hegseth “no se trata solo de un cambio de nombre, sino de una restauración”. Así se lo comunica a cientos de altos oficiales militares el 20 de septiembre de ese año: “Se acabaron los cultos al cambio climático. Se acabaron las divisiones, las distracciones y los delirios de género. Se aplicarán requisitos de altura y peso, y se acabarán las reglas de combate políticamente correctas…”
Son tiempos de restauración. Volver a nombrar las sedes militares con nombres de patriotas. Basta de Fort Liberty, que vuelva a llamarse Fort Bragg, como Dios manda. Entendió que era un agravio que un buque petrolero norteamericano portase el nombre del ícono de los derechos de los homosexuales Harvey Milk, ordenó que se lo quitaran. Su tarea diaria es restituir el honor del nacionalismo ‘americano’ y entiende que el Pentágono con la excusa de “erradicar el extremismo” dentro del ejército estadounidense, así lo afirma en su libro “The War on Warrions”: “los generales de hoy expulsan a los patriotas de sus formaciones”. ¿De qué extremismo habla? Posiblemente de los soldados acusados por crímenes de guerra que fueron sometidos a juicios militares por los cuales el Secretario de Defensa peleó para que se los reconociera como patriotas y no delincuentes.
***
En 2025, fue Pete Hegseth el encargado de llevar adelante los ataques militares contra pequeñas embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el mar Caribe. Supervisó personalmente cada operación. Bombardeos indiscriminados que hundieron 22 embarcaciones provocando la muerte de al menos 83 personas procedentes, en su mayoría venezolanas pero también provenientes de Colombia, Ecuador y Trinidad Tobago.
The Washington Post denunció que en uno de los ataques, el 2 de septiembre, no solo se bombardeó un barco sospechoso sino que una de las víctimas fue últimada con un tiro de gracia. El diario sostuvo que los soldados cumplieron la orden de Pete Hegseth: «matarlos a todos». A pesar de las duras acusaciones contra el gobierno venezolano por su supuesta relación con el narcotráfico, todavía no se ha presentado ninguna prueba de que los muertos en la campaña contra las barcazas fueran «narcoterroristas». En cambio, existe evidencia de que fueron asesinados a mansalva varios pescadores. En un mundo con reglas en vigencia, dichos ataques deberían considerarse crímenes de guerra. A pesar de la protesta internacional, ninguna medida se ha llevado adelante para iniciar los juicios correspondientes.

Breve ficha técnica del encargado de Defensa Norteamericano:
Peter Brian Hegseth nació el 6 de junio de 1980 en Menneapolis, Minnesota. Con sólo 45 años ya es un veterano de guerra por participar con el rango de Mayor en dos guerras -Afganistan e Irak, además de trabajar en la base de Guantánamo. Obtuvo dos medallas de bronce por su labor en combate.
Dejó el ejército para dedicarse al periodismo en donde es un destacado comentarista de Fox News. Fundó dos organizaciones de Veteranos de Guerra entre ellas Veteranos Vets for Freedom que dejó en el 2012 para lanzarse en política. Quiso ser el candidato republicano en el Senado por Minessotta pero el Partido se inclinó por otro.
Optó, entonces, por la televisión. En el 2014 lo contrata Fox News como comentarista político. Y desde 2017 al 2024 trabaja como Copresentador de “Fox & Friends Weekend”. En junio de 2022, aprovechó esa tribuna televisiva para apuntar contra la educación y Harvard en particular. Ex estudiante de la reconocida universidad, anunció que enviaría su título diciendo “Devolver al remitente”. “La gente dirá ‘esto es solo una maniobra, todavía tienes un título’, y está bien. Fui, obtuve el título, fui caminando a clases y todo eso, pero espero que esto sea una declaración de que, como conservadores y patriotas, si amamos a este país, no podemos seguir enviando a nuestros hijos y ascendiéndolos a universidades que están envenenando sus mentes.
Su vida privada también fue agitada, con tres matrimonios cinco hijos, y varias denuncias de violencia de género.
El 20 de noviembre de 2024, según un informe policial de la fiscalía de la ciudad de Monterey, California, una mujer le dijo a la policía que Hegseth la agredió sexualmente en su habitación de hotel el 8 de octubre de 2017. En un comunicado publicado el 21 de noviembre de 2024, la fiscal de distrito del condado de Monterey, Jeannine Pacioni, dice que su oficina se negó a presentar cargos contra Hegseth en enero de 2018 porque “ningún cargo estaba respaldado por pruebas más allá de una duda razonable”.
El escándalo de Monterrey sacó a la luz otra denuncia de violencia de género, esta vez contra su ex esposa Samantha Deering y otras mujeres. El hecho se hizo público cuando el 29 de noviembre de 2024, The New York Times publicó unos correos electrónicos escritos por la madre de Hegseth, Penelope Hegseth, quien el 30 de abril de 2018 lo acusaba de maltratar a Samanthe. El machismo y la misoginia de Pete fue confirmada en una declaración jurada de su ex cuñada, Danielle Hegseth, dijo una vez que las mujeres no deberían tener derecho a voto y que “no deberían trabajar”
Sin embargo, habían pasado 6 años y al ser consultada por el diario la mamá de Peter declaró en una entrevista telefónica con The New York Times que lamentaba haber enviado el correo electrónico, argumentando que su hijo había cambiado.
En efecto, ya no era el mismo veterano de guerra en busca de notoriedad e influencia. Ahora era un hombre de televisión, con relación directa con Trump y Marcos Rubio, que bregaba por los veteranos para que fueran indultados por crímenes de guerra, tal como haría después con quienes intentaron tomar la Casa Blanca ante la victoria de Biden.
Escribió varios libros: “In the Arena”; “American Crusade”;“Modern Warriors”; The War on Warrion” ; “Battle for the American Mind”.
En tiempos demócratas el presentador de TV no era bien visto. Biden lo saca de la Guardia Nacional luego de ser denunciado en la CNN por un tatuaje religioso de una Cruz de Jerusalem. Renuncia al ejército y en el 2024 Reuters y Associated Press informaron que tenía otro tatuaje en el brazo derecho utilizado por los nacionalistas blancos. La frase”Deus Vult” (en latín, “Dios lo quiere”).
Fue el 12 de noviembre de 2024 cuando su vida cambió de rumbo y tuvo la posibilidad de aplicar lo que pregonaba en televisión, artículos y libros. Apenas elegido, Trump anuncia a Hegseth como nuevo Secretario de Defensa.
Dos meses después ya era interpelado por el Senado por acusaciones de consumo excesivo de alcohol , acusaciones de agresión sexual y su cambiante perspectiva pública sobre las mujeres en combate militar. En una votación de 51 a 50, el Senado confirma a Hegseth como secretario de Defensa de EE . UU. El vicepresidente J. D. Vance emite el voto decisivo.
No fueron los únicos escándalos que debió afrontar. También se lo acusó de negligencia o impericia por publicar en un grupo de wathsapp planes militares secretos.
Investigación: Hernán López Echagüe.
Texto: Laura Giussani Constenla
4 de enero de 2026, exclusivo de La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores
Destacada
Uruguay y el factor Blair (Parte I), por María Urruzola
El pasado 22 de octubre, el ex primer ministro británico Tony Blair hizo una mini-parada de algunas horas en Uruguay, proveniente de Paraguay y rumbo a Buenos Aires, escala en la que se reunió ni más ni menos que con el Presidente de la República, Yamandú Orsi, en la casa de gobierno (Torre Ejecutiva) en un encuentro que sorprendió a tirios y troyanos.
“Parada corta pero significativa” escribió el semanario Búsqueda y con grandes titulares explicó el enigma: “Tony Blair ve a Uruguay como “laboratorio de IA” para América Latina, con foco en la administración pública”. Tal la explicación de un medio de centro derecha que suele abrevar en ‘altas fuentes’.
En paralelo a tan insólita visita se dio a conocer un acuerdo firmado en Nueva York durante la última asamblea general de la ONU, entre Uruguay y el “think tank” privado que dirige el ex primer ministro (el“Tony Blair Institute for Global Change”), acuerdo llamado en realidad “carta de intención”, cuyo propósito es “explorar y participar en un programa conjunto de asesoría técnica y desarrollo institucional”.
¿Qué puede “explorar” el Tony Blair Institute en Uruguay?
Según el acuerdo, tres áreas:
1- “Impulsar el desarrollo económico y social en terceros países”
2- “Comunicación estratégica y transformación digital”
3- “Mecanismos de coordinación en América Latina” para implementar la “red regional de unidades de cumplimiento”.
Vale la pena reflexionar sobre la intención de esta carta firmada por “Tony Blair Institute for Global Change”, una ONG que se presenta en su página oficial como especializada en tecnología y se autodefine de una manera críptica: “Como organización sin fines de lucro, podemos trabajar en los contextos más desafiantes y en los proyectos más transformadores, ya que nos centramos en los líderes, no en las ganancias. Y como organización no partidista, podemos aportar lo mejor de nuestra experiencia a los líderes que desean convertir su ambición en acciones significativas para su gente.” Es decir ¿una ONG dedicada a convertir la ambición de los líderes en realidad?
Palabras claves del acuerdo
“Terceros países”: ¿Cuáles serían los ‘terceros países’ cuyo desarrollo inquieta a dicha fundación? El nombre de Blair reapareció con fuerza en el escenario internacional cuando fue mencionado por Donald Trump como uno de los ‘guardianes de la paz’ de la supuesta tregua con Israel. El desconcierto fue generalizado ¿qué podria tener que ver el ex premier británico en ese lugar? Lo cierto es que Blair se convirtió en uno de los artífices de la ‘nueva Gaza’, un ‘tercer país’ que, sin dudas, necesitará desarrollo.
“Transformación digital”: De acuerdo a un informe del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística titulado “Tony Blair y su máquina de lobby tecnológico” , en febrero (2025) durante la Cumbre Mundial de Gobiernos realizada en Dubai, ante un nutrido auditorio conformado por primeros ministros y líderes de todo tipo apareció en una pantalla gigante Larry Ellison, fundador de Oracle, convertido recientemente en el hombre más rico del mundo . Larry Ellison y Tony Blair, hay que consignarlo, son amigos desde comienzos de los años 2000, siendo Blair en esa época Primer Ministro de Reino Unido y un “mimado” del jet set.“Tras una broma sobre su buen amigo Elon Musk, Ellison advirtió a la audiencia que la super inteligencia artificial llegaría antes de lo que cualquiera esperaba. Blair le preguntó entonces qué deberían estar haciendo los gobiernos de todo el mundo. ‘Lo primero que un país necesita hacer es unificar todos sus datos para que puedan ser consumidos y utilizados por el modelo de IA”, respondió Ellison. Argumentó que si bien el Reino Unido tenía una “cantidad increíble de datos poblacionales” aún estaban fragmentados y deberían unificarse en una sola puerta de entrada para que la IA los pueda leer.
( Ver: https://www.whoprofits.org )
Cabe mencionar que la Fundación personal de Ellison invirtió 130 millones de dólares entre 2021 y 2023 en el Instituto Tony Blair para el Cambio Global (TBI) con la promesa de otros 218 millones de dólares en un futuro cercano. Gracias al desinteresado aporte del hombre más rico del mundo el instituto de Blair cuenta con 1.000 empleados que trabajan en al menos 45 países.
Nada mejor que no tener fines de lucro para que te lluevan millones de dólares.
“Unidades de cumplimiento”. ¿Unidades de cumplimiento? Al leerla en la mencionada Carta de Intención sólo se nos hubiera ocurrido decir “No tengo conocimiento“, como decía un viejo ministro de Defensa post-dictadura ¿Qué significaría esa misteriosa terminología?
La respuesta la tuvimos hace un par de semanas cuando se realizó el II Encuentro Internacional de Unidades de Cumplimiento y Centros de Gobierno de América Latina y el Caribe, entre el 8 y el 10 de diciembre últimos, nada menos que en Montevideo, en la misma Torre Ejecutiva del gobierno uruguayo en donde estrecharon sus manos el presidente Orsi y el ex premier Blair. Sí, tuvimos a las mismísimas ‘unidades de cumplimento” reunidas en la casa de gobierno.
El historiador británico Eric Hobsbwan solía repetir que sus alumnos le preguntaban cuando hablaba de la Segunda Guerra Mundial: ¿eso quiere decirque hubo una primera? Aquí lo mismo: parece que hubo un primer encuentro internacional en 2024 en Perú, donde se creó la red de unidades de cumplimiento y centros de gobierno, y tan rápido va el asunto que en el próximo 2026 Uruguay asumirá la presidencia de la Secretaría Técnica de la Red de Centros de Gobierno de América Latina y el Caribe.
Visto desde el ombligo nacional o desde el ego, es un reconocimiento “al liderazgo” del pequeño Uruguay; visto desde la mirada de Blair parece ser la zanahoria para usarnos de laboratorio.
Cuando se lee la información difundida por el gobierno de Uruguay, se descubre que en este segundo encuentro de “unidades de cumplimiento” participaron 12 países de la región y organismos multilaterales como el BID y el PNUD, y dos organizaciones que no son ni países ni organismos: el Tony Blair Institute y Delivery Associates.
***
Hace años se popularizó la teoría de los “seis grados de separación” entre cualquier par de personas en el mundo. Esa tesis del “mundo pequeño”, como se le llamó, la elaboró el psicólogo social norteamericano Stanley Milgran, conocido mundialmente por sus estudios sobre la obediencia a la autoridad por parte de la gente común. Aquel experimento donde gente vestida con túnica de médico ordenaba a ciudadanos comunes dar creciente descarga eléctrica a personas del otro lado de un vidrio. Cargas que podían matarlos si no hubieran sido falsas.
En realidad Milgran tomó la tesis de un cuento de un escritor húngaro, Frigyes Karinthy, y la estudió de manera sistemática. La idea del ‘mundo pequeño’ también fue investigado por Microsoft y Facebook, quienes estudiaron sus redes y validaron la hipótesis: Microsoft (2006) encontró una media de 6.6 grados en Messenger, mientras que Facebook (2011) descubrió la distancia media de 4.74 grados entre sus usuarios, mostrando cómo las redes digitales conectan aún más a la gente.
Cuántos serán los grados de separación entre Orsi, Netanyahu y Trump, será tema de la segunda parte de este artículo.
Destacada
“Queríamos liberar Palestina, pero Palestina nos liberó”, por Riccardo Mancuso
Riccardo Mancuso es licenciado en historia en la universidad de Bologna. Durante sus estudios fue un trabajador de aplicaciones haciendo delivery en bicicleta para solventar los gastos iniciando una actividad sindical como delegado de JustEat para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores precarizados de ‘Deliveroo’ logrando una victoria judicial que sentó precedente. Ya como historiador y referente gremial, hoy es uno de los tantos jóvenes italianos comprometidos en la movilización contra el genocidio de Gaza. Aquí su opinión y la reseña histórica de las luchas obreras en Italia de los últimos años.
El 30 de agosto de 2025, parte de la Flotilla Global Sumud zarpó desde Génova, rumbo a Gaza con el objetivo de tender una mano a la población palestina asediada por la violencia sionista. No es casualidad que la mayor misión humanitaria por mar parta de esta ciudad. Génova tiene un gran significado en la historia italiana: es la ciudad galardonada con la Medalla de Oro de la Resistencia, un bastión del antifascismo militante, y también es la ciudad que albergó la horrenda cumbre del G8 -una herida que nunca ha sanado para quienes experimentaron de primera mano la brutalidad sin sentido del Estado represivo.
En esta ciudad y en esa ocasión, el extremismo del sistema político liberal eligió desplegar toda su brutalidad al quitarle la vida a Carlo Giuliani, asesinado durante los enfrentamientos en la protesta. Ese fue un punto de inflexión en la historia de nuestro país, así como Gaza es un punto de inflexión en la escena internacional. Sólo podía ser desde esta ciudad [Génova] que esta importante operación —que, en un impulso de solidaridad, desplegó toneladas de ayuda humanitaria para la población palestina golpeada por la brutalidad de un genocidio— partiría. El mensaje es claro: queremos romper el aislamiento de quienes son oprimidos y desafiar el bloqueo naval ilegal de las fuerzas israelíes.
La salida de la Flotilla se produce en un momento en que el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni está siendo cuestionado por su falta de reconocimiento del Estado de Palestina (Italia es uno de los pocos países de Europa que aún no lo ha hecho) y por el envío de armas a Israel. Desde el pogrom del 7 de octubre de 2023, ha crecido en Italia un movimiento ProPal que representa a la juventud palestina (“Giovani Palestinesi”), exigiendo el fin de toda cooperación entre las instituciones italianas e Israel y el reconocimiento del Estado Palestino, junto con su derecho a resistir la limpieza étnica en curso que ocurre no solo en Gaza sino también en Cisjordania.
En el contexto del conflicto radicalizado contra el gobierno posfascista de Giorgia Meloni, los estibadores de Génova —organizados en el CALP (Colectivo Autónomo de Trabajadores Portuarios)— y activistas del sindicato de base USB (Unione Sindacale di Base) han decidido tomar una postura firme respecto al movimiento de solidaridad que ahora zarpa: abordan los barcos, bloquean la carga que estaba destinada a abastecer a Israel, y amenazan con que si el ejército israelí interviene y arresta a los voluntarios de la Flotilla, el puerto será cerrado, llamando a todas las ciudades italianas a hacer lo mismo en fábricas, escuelas y oficinas. Los estibadores declararon: «Si tocan la Flotilla, cerraremos Europa —ni un solo clavo saldrá de este lugar».
Los estibadores se han convertido en figuras centrales en el panorama político italiano, marcado por una crisis generalizada de representación, que concierne tanto a los partidos políticos como a los sindicatos. Su postura simbólica ha inspirado al resto del país, que admiró su valentía al actuar como escudo contra la opresión de una población indefensa. Esta no es la primera vez que los estibadores participan en sabotear los envíos: durante el siglo pasado, los estibadores británicos se opusieron al envío de armas hacia la Rusia revolucionaria; sólo que en ese momento, esas armas estaban destinadas a propósitos contrarrevolucionarios. Hoy, los estibadores de Génova eligen levantarse bajo el lema: «¡Ciérrenlo todo!», denunciando la complicidad de Occidente en el genocidio palestino.
La enorme movilización que tomó las calles durante el pasado septiembre y octubre ha sido interpretada por algunos como el éxito de una operación global que perforó el aparato mediático dominante, y por otros como el efecto de la intuición política del movimiento de base, que fue capaz de aprovechar el momento mientras la Flotilla se acercaba a las costas de Gaza, y finalmente como una respuesta espontánea de personas que ya no podían soportar desplazarse con sus teléfonos y ver las horribles imágenes de una masacre en curso sin intervención concreta de ninguna autoridad.
Más allá de cualquier interpretación, las cifras son claras: millones de personas bloquearon las ciudades más grandes de Italia bajo una ola de indignación. En cada actualización de las flotillas navegantes —hasta que los barcos fueron abordados ilegalmente por el ejército israelí— miles de personas se unieron a las calles, gritando «Palestina Libre». Igualmente claro es el papel que, una vez más, juega la clase trabajadora en el contexto global de lo que podría describirse como una guerra mundial fragmentada: solo a través de huelgas y conflictos organizados se puede desmantelar la locura belicista de la bestia capitalista.
Lo que sucedió no debe verse como una mera respuesta emocional contra la masacre de los oprimidos por el opresor. Estamos presenciando un despertar colectivo que ha mostrado cómo el sistema depredador capitalista siempre está buscando sus nuevas víctimas: hoy en día son las vidas de los palestinos las que se consideran inútiles y prescindibles, pero mañana podríamos ser nosotros. Esta movilización ha visto converger múltiples movimientos sociales con el objetivo de despertar conciencias y oponerse a un sistema mortal.
Este contexto reavivó el movimiento de repartidores de Bolonia. Durante algún tiempo en los últimos años, el descontento por un sistema salarial de hambre había estado gestándose, amenazando con una protesta que finalmente estalló al encontrar una salida en los recientes levantamientos por Gaza. Esta estasis había permitido la estabilización de un sector ampliamente desregulado, con la única excepción de la multinacional Takeaway.com (Just Eat), que formalmente clasifica a sus trabajadores como empleados con derechos y protecciones. Deliveroo y Glovo continúan fomentando un sistema de explotación que ignora numerosos fallos judiciales y elude la «Ley de Riders» existente de 2019, gracias a un acuerdo turbio firmado con un sindicato complaciente de derecha, UGL Rider. Este acuerdo también ha sido considerado ilegítimo en varios fallos, incluido uno que reintegró al autor de esta nota después de un despido ilegal por negarse a firmar el nuevo contrato derivado de este acuerdo fraudulento.
Este sistema miserable que enfrenta a las personas entre sí, una vez más ha encontrado la capacidad de la fuerza laboral para organizarse y movilizarse por mejores condiciones salariales. Todo esto está sucediendo en un momento en que se espera que Italia implemente la Directiva Europea sobre trabajo en plataformas, que pide el reconocimiento del estatus de empleado, la obligación de que las empresas demuestren la supuesta autonomía de los trabajadores en los tribunales —a su propio costo— y la negociación colectiva sobre algoritmos.
Estos años han visto el surgimiento de un movimiento internacional sobre el Trabajo en Plataformas que ha proporcionado las herramientas para expandir la lucha a escala global. Las luchas de hoy convergen a través de prácticas ya probadas que llevan un potencial que no debe desperdiciarse, porque los movimientos laborales son internacionalistas y convergentes, o no son.
BIBLIOGRAFÍA
Aloisi A. e De Stefano V., Il tuo capo è un algoritmo. Contro il lavoro disumano, Laterza, Bari, 2021.
Assad Renato, Entregadores Aplicativos. A luta de um novo proletariado, Multifoco, 2024.
Barbieri M., Della subordinazione dei ciclofattorini in LLI, 5, 2, 2019.
De Stavola F., A sud della piattaforma. Flussi logistici, economie barocche e capitalismo digitale in America Latina, Mimesis, 2025.
Fisher M., Realismo capitalista, Nero Editions, 2018.
Harvey D., La crisi della modernità, Il Saggiatore, 1993.
Harvey D., Geografia del demonio. Capitalismo e produzione dello spazio, Ombre corte, 2018.
Marrone M., Rights against the machines! Food delivery, piattaforme digitali e sindacalismo informale: il caso Riders Union Bologna in Labour & Law Issues. 5, 1, 2019
Marrone M., Rights against the machine. Il lavoro digitale e le lotte dei rider, Mimesis, 2021.
Mancuso R., La voce di Riders Union Bologna, Lavoro Diritti Europa, 1, 2021.
Mancuso R., Il primo maggio che verrà, Questione Giustizia, 2021.
Mancuso R., Gig workers, unite!, Jacobin Italia, 2023.
Quondamatteo N., Non per noi ma per tutti. Le lotte dei rider e il futuro del mondo del lavoro, Asterios, 2019.
Peterlongo G., Nella trama dell’algoritmo: lavoro e circuiti informali nella gig economy, Rosenberg&Sellier, 2023.
Piketty T., Il capitale nel XXI secolo, Bompiani, 2014.
Pirone M., Bologna’s Riders: «It’s not for us but for everyone!», Into the Black Box, 2023.
Pirone M., Keep on Moving. L’evoluzione delle piattaforme di food delivery e le sfide del sindacalismo metropolitano dei rider, Into the Black Box, 2019.
Pirone M. (a cura di): Niccolò Cuppini, Mattia Frapporti, Ugo Rossi, Ricard Espelt, Mayo Fuster Morell, Melissa Renau Cano, Annalisa Murgia, Daniela Leonardi, Emiliana Armano, Federico Chicchi, Marco Marrone, Maurilio Pirone, Annamaria Donini, Michele Forlivesi, Ultimo miglio. Lavoro di piattaforma e conflitti urbani, Milano, Fondazione Giangiacomo Feltrinelli, 2023.
Rijtano R., Insubordinati. Inchiesta sui rider, Edizioni Gruppo Abele, 2022.
Salvetti D., Questo lavoro non è vita. La lotta di classe nel XXI secolo. Il caso GKN, Fuori Scena, 2024.
Zuboff Shoshanna, Il capitalismo della sorveglianza. Il futuro dell’umanità nell’era dei nuovi poteri, LUISS, 2018.

